lunes, 4 de junio de 2018

LA INVOLUCIÓN DE LA HEROICA UPEA


04-06-18
N. No. 502
LA INVOLUCIÓN DE LA HEROICA UPEA
Para comprender científicamente el actual problema que se ha suscitado con motivo de la exigencia de más presupuesto para la UPEA y el lamentable fallecimiento de un universitario cuyo deceso está siendo investigado, es necesario remitirnos a los orígenes de la Universidad Alteña.
Efectivamente, allá por el año 2000, se dictó una Ley de la República creando la Universidad alteña, como entidad de educación superior sin respetar el carácter autónomo que debió tener desde su misma creación. La UPEA fue prácticamente entregada a una camarilla delincuencial encabezada por el sujeto que responde al nombre de Javier Sebastián Tito Espinoza. Este individuo saqueó los recursos económicos que le fueron entregados a manos llenas por los gobiernos, primero de Tuto Quiroga y su ministro de Educación Tito Hoz de Vila y después por Sánchez Lozada y sus ministros Maidana y Hugo Carvajal Donoso.
Tuvo que ser una gran asamblea docente estudiantil que determinara la expulsión ignominiosa y violenta de esas “autoridades” ilegítimas la que desembocara en una nueva etapa que resultó siendo la que logre la autonomía plena de la UPEA después de una lucha heroica y sacrificada lucha que presentó las siguientes características.
Primero. Sin un centavo de presupuesto, la Universidad revolucionaria logró restablecer las actividades académicas desde agosto de 2002, hasta noviembre de 2003. Fue una lucha sin parangón en la historia de las universidades. La comunidad estudiantil alteña se enfrentó en batallas singulares e históricas el aparato represivo militar y policial del gobierno dictatorial y genocida de Gonzalo Sánchez Lozada, a costa de muchos muertos en las batallas del octubre rojo de victoria y negro por las setenta víctimas.
Segundo,  La UPEA  revolucionaria, cumplió todos los requisitos para lograr su autonomía y su incorporación al sistema nacional de la universidad pública, pero tuvo que vencer la obstinada agresión de todos los enemigos de la UPEA, encabezados por el propio gobierno de entonces, las autoridades de la UMSA, de la Iglesia Católica, de los medios de comunicación que trataban por todos los medios posibles de desacreditar la lucha legítima de la UPEA, de los dirigentes apócrifos de las fuerzas vivas de El Alto: COR, FEJUVE, GREMIALES, que, lejos de coadyuvar en la lucha autonomista , no hacían otra cosa que atacar a la comunidad universitaria y sus autoridades autonomistas.
Conseguida la autonomía, inmediatamente, se pudo comprobar cómo se iniciaba una nueva etapa completamente diferente de la primera.
Para no tener que hacer un recuento sistemático de los orígenes, pasamos a referirnos a la actual situación con la crisis que se ha generado con las exigencias de más presupuesto y sus manifestaciones “pacíficas”.
El problema presupuestario aparece como el principal, empero resulta que la Universidad no puede explicar el cúmulo de irregularidades que se dan en el manejo de los recursos, la proliferación desmedida de “trabajadores” administrativos, de altísimos sueldos que se equiparan a los del presidente y sus ministros, de recursos que no son ejecutados por incapacidad de gestión, en fin, hablar de estos problemas es una tarea muy difícil que puedan ser absueltos por las actuales autoridades cuyo rector parece una momia que no dice nada y que da una muy desagradable opinión.
Es en estas circunstancias que aparece la lamentable muerte de un universitario víctima de un disparo cuyo proyectil fue una canica de vidrio.
A partir de ese hecho que no acaba de esclarecerse debidamente, el conflicto cambió de contenido.
Por un lado, la derecha cavernaria de los “amigos” de Samuel Doria Medina que bien subvencionados por la embajada, la CIA, y el Imperialismo, encuentran en esta crisis la posibilidad de derrocar al gobierno de Evo Morales.
No cabe la menor duda que existe una planificación, como la que existe actualmente contra Maduro en Venezuela, contra Ortega en Nicaragua y contra Morales en Bolivia, de parte del Imperialismo y su cabecilla el troglodita Trump, para el derrocamiento de esos gobiernos y la restauración neoliberal y derechista de contenido fascista en el continente.
Esta muy claro que las exigencias económicas de la UPEA no son sino pretextos para radicalizar las movilizaciones de carácter subversivo.
Esta también claro que la muerte del universitario, ha resultado ser un gran caballo de batalla para la oposición que es a la única que le conviene el asesinato de ese joven inocente.
Es absolutamente ridículo pensar como lo hace la abogada Barriga que sostiene la tesis malintencionada y muy cercana a la acusación irresponsable, de que el gobierno, la policía y los ministros, especialmente Romero, hubieran elaborado sistemática y organizadamente el asesinato de un joven cualquiera, cuyo deceso solamente perjudica al gobierno. Debemos pensar lo siguiente: ¿A quién o a quienes le conviene o les conviene que se den víctimas fatales en los enfrentamientos de la policía con los manifestantes en cualquier coyuntura? ¿Será al Gobierno? Imposible. ¿Será a la oposición? Seguro. Pues reeditar los acontecimientos de octubre-2003, es una estrategia acordada en los recintos genocidas de los enemigos de los pueblos del mundo.
Bolivia, señores opinólogos (no son politólogos) de cuarta, no es un país aislado del mundo donde los acontecimientos políticos son siempre “internos” y no tienen relación con la política internacional y sobre todo regional latinoamericana.
El gobierno de Morales está en la lista negra del imperio y negar esa realidad resulta siendo una verdadera aberración.
Es importante investigar la participación de la CIA, USAID, DEA y la conocida NED de los periodistas de página siete, como el señor Peñaranda.
ES MUY CLARO QUE NUESTRA HEROICA UPEA HA SUFRIDO UNA GRAN INVOLUCIÓN DE LA CUAL TIENE LA OBLIGACIÓN DE SALIR Y VOLVER POR SUS FUEROS HISTÓRICOS.

Jorge Echazú Alvarado.
Primer Rector Autonomista de la UPEA.
Designado por la Asamblea General Docente-Estudiantil
Desconocido por los gobiernos neoliberales de Quiroga y Sánchez Lozada.
Agosto de 2002 a octubre de 2003.

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