viernes, 3 de julio de 2015

EL REFERENDUM GRIEGO

01-07-15
Int. No. 273

EL REFERENDUM GRIEGO

El nuevo gobierno griego de Syrisa, atacado furiosamente por la troika genocida europea capitaneada por la Nazi Merkel, está librando una titánica lucha para tratar de de liberar a Grecia de la dependencia a través de los programas y memorandums de ajuste que sumen al pueblo griego, así como a todos los pueblos de Europa, en la pobreza, la miseria, la desocupación, los despidos, las rebajas de pensiones y salarios y una serie ya conocida de atentados criminales contra el pueblo.

Después de una serie interminable de tira y afloje entre el Gobierno de Tsipras y los pulpos imperialistas y ante imposibilidad de llegar a un acuerdo que sea favorable mínimamente al pueblo griego por la terquedad y los propósitos  criminales de la Troika, el Gobierno griego ha resuelto convocar a un Referéndum que consulte al pueblo griego si acepta o no, las imposiciones de las “instituciones” (nuevo nombre de la Troika).

Lo llamativo de esta situación política es la posición adoptada por algunos partidos de “izquierda” como el KKE (Partido Comunista de Grecia, revisionista) y el Partido Comunista de Grecia (marxista-leninista), que públicamente han resuelto por la ABSTENSIÓN en el Referéndum.

No podía ser más traidora la posición de estos residuos del revisionismo kruchovista que sin ninguna vergüenza juegan a favor de las imposiciones imperialistas de los buitres financieros contra el pueblo griego. En Grecia se hace presente pues el confusionismo que provocan algunos partidos “marxistas-leninistas” que ignoran el maoísmo y por tanto no pueden ubicar claramente al enemigo principal y no atinan a manejar correctamente el problema de la contradicciones principales y las secundarias.

Nuestro Partido MLM, apoya firmemente el Referéndum y el NO a las imposiciones imperialistas y vaticinando un rotundo triunfo al pueblo griego y sus esfuerzos heroicos por acabar con el colonialismo y la dependencia financiera de la gran Grecia, cuna de la cultura universal.



PCmlm.

miércoles, 1 de julio de 2015

Capitalismo y enfermedad mental: la epidemia dle siglo XXI

LUNES, 29 DE JUNIO DE 2015

Capitalismo y enfermedad mental: la epidemia dle siglo XXI

Por Iratxe, militante de Red Roja
Todas conocemos la peste negra o la gripe española. Aparecen en cualquier libro de texto. También la tuberculosis, la lepra y más recientemente el cólera y la malaria. Más actual, el ébola. Epidemias y en algunos casos pandemias que copan portadas en los medios de comunicación en el momento de estallar pero que, una vez dejan de ser peligrosas para los países occidentales, dejan de importar y quedan silenciosamente sufridas por aquellos que con su salvaje explotación nos salvan los muebles a los del otro lado del charco. Pero, ¿estamos libres de epidemias en este mundo rosa de los países occidentales, de las potencias mundiales y los países de la guerra?

Yo sostengo que no. Y de hecho, creo que nos enfrentamos a una de las epidemias más duras por su constante temporal: el capitalismo como enfermedad mental y mortal.

En un brillante artículo del compañero Miguel Huertas (http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/1667-salud-mental-lucha-de-clases), se define el capitalismo como “una patología socioeconómica que chorrea hacia abajo y nos destruye” y se afirma, no en vano, cómo las reglas del juego y la crisis sistémica que sufrimos está estrechamente relacionada con las patologías a las que nos encontramos expuestas (trastornos depresivos, de angustia, etc.) y cómo la política, la lucha de clases es la única manera de acabar con la perpetuación de esta tendencia de la (in)salud mental.

Efectivamente, tan sólo con observar los datos podemos comprobar cómo se multiplican por dos los porcentajes de riesgo de sufrir depresión cuando uno se encuentra desempleado y tiene familia, o una hipoteca que pagar. Conveniente es traer aquí el dato de consumo de antidepresivos ISRS (Inhibidores Selectivos de Recaptación de Serotonina) aumentado en un 159,3%. Tampoco nos tranquilizan los recientes datos que cifran el consumo de ansiolíticos en España en hasta un 15,5% de la población, tratamientos que sólo palian los síntomas mediante la hipnotización y la sedación y no resuelven ningún problema. Nuestra calidad de vida es cada vez menor y lo que significaba progreso, el avance de la ciencia frente a las enfermedades, cada vez es más un sinónimo de retroceso, ya que en muchos casos, ni siquiera podemos acceder a ello.

A pesar de este denunciado abuso de psicofármacos en el Estado Español, la tenebrosa cifra de suicidios corrobora la primera afirmación. Mientras que en las escuelas estudiamos que las principales causas de muerte en España son la fácilmente recordable “CCC” (Corazón, Cáncer y Carretera), la realidad “oculta” nos muestra que frente a las 1.309 personas muertas por accidentes de tráfico en 2012, 3.559 se quitaron la vida. Un año después, la cifra sólo aumenta hasta las 3.870. De hecho, por desgracia, supone un récord histórico más preocupante que el de las temperaturas veraniegas registradas, siendo la cifra más alta de los últimos 25 años y significando un incremento cercano al 10% en relación a las cifras desde 2010.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo paramos esta sangría de trabajadoras que, a la luz de los datos, es casi estructural? La única manera de acabar con una enfermedad es erradicarla, por lo tanto, sólo cabe una respuesta: Lucha de clases. A través de la solidaridad, la fuerza, la lucha, el apoyo mutuo, la creación de vínculos y la defensa de nuestra dignidad y nuestros derechos acabaremos con ese virus del capital, que nos infecta de alienación, de miseria, que nos cambia el plato de comida por el sedante y el techo por el antidepresivo para seguir despojándonos de los servicios públicos en pos de pagar esa ilegítima, odiosa y criminal Deuda.

Sólo luchando por la libertad total de las mujeres para decidir sobre su cuerpo, sólo luchando por una sanidad pública y de calidad a la que le importen más las personas que los beneficios farmacéuticos y empresariales. Sólo luchando contra los ERE’s y las reformas laborales que asfixian a tantas familias, por el derecho a huelga, a manifestación y a la libertad de expresión. Sólo exigiendo la libertad de todas las compañeras presas por luchar contra el sistema; sólo luchando, en definitiva contra todo aquello que nos imponen a través de la violencia estatal y el poder oligárquico que se perpetúa desde el franquismo, podremos acabar con este gran problema de salud pública y todos los que devienen de él. Sólo la auto-organización de trabajadoras en los barrios es capaz de erradicar al monstruo y detener la inoculación de su veneno. No hay que mejorarlo, hay que destruirlo. Desde el corazón del imperialismo y las potencias del capitalismo tenemos que enarbolar la bandera del socialismo, activar la resistencia y la respuesta hasta acabar con todo tipo de opresión. Contra el capital sólo nos queda vencer en las calles.

Por nuestra vida, ¡abajo el capitalismo!

Por nuestra libertad, ¡abajo el régimen!


Por nuestra dignidad, ¡no al pago de la Deuda!

domingo, 28 de junio de 2015

UNA Y OTRA VEZ SOBRE LAS COMUNIDADES ALDEANAS AUTOSUFICIENTES ANDINAS

07-05-11 - 29-06-15
FORMACIONES ANDINAS. No. 3
UNA Y OTRA VEZ SOBRE LAS COMUNIDADES ALDEANAS AUTOSUFICIENTES ANDINAS
Village system self-sustaining* (Marx)

PRIMERA PARTE
Con mucha pertinencia se ha vuelto a poner en la discusión académica, los problemas derivados de la caracterización materialista histórica de las formaciones sociales andinas, antes de la invasión y agresión colonialista europea.
Ahora se trata de algunos criterios expresados por Karl Marx en sus obras fundamentales “El capital”, los Grundrisse y el famoso “Prólogo”, y especialmente en sus poco conocidos “Cuadernos Etnológicos” en base a sus notas en los libros de autores importantes de antropología y etnología como Lewis H. Morgan, John Budd Phear, Henry Sumner Maine y John Lubbock. Es muy cierto que las opiniones de Marx sobre las formaciones sociales andinas a las que él llama “peruanas”, son reducidas y muy marginales precisamente porque tenía poca información sobre ellas, contrariamente al rico arsenal bibliográfico que existía en Inglaterra sobre la India, tanto en los informes de la administración colonial, como en el libro de Phear, «Aryan Village».
Pasamos pues a conocer esos puntos de vista marxistas en torno a las comunidades aldeanas en el Asia, preferentemente, pero también de pasada en las comunidades andinas para despejar y contribuir en una polémica muy antigua pero, de todos modos, muy esclarecedora.
He aquí algunas citas concretas de Marx en los “Grundrisse” (1857-1858) y en “El capital” (1867) sobre el Modo de Producción “Asiático” y su pertinencia en la América pre-invasión: «Una vez supuesta una producción social de cualquier tipo (por ejemplo la de las comunidades indias, naturales y espontáneas, o la del comunismo más artificialmente desarrollado de los peruanos), puede distinguirse siempre entre la parte del trabajo cuyo producto es consumido directa o individualmente por los productores y sus allegados, y –prescindiendo de la parte que recae en el consumo productivo— otra parte que siempre es plus-trabajo, cuyo producto sirve siempre para satisfacer necesidades sociales y sea quien fuere el que haga las veces de representante de esas necesidades sociales. La identidad entre los distintos modos de distribución, pues, viene a parar en que son idénticos si abstraemos sus diferenciaciones y formas específicas y sólo retenemos la unidad que hay en ellos, por oposición a su diferencia» (1)
Otra cita, esta vez del Tomo I de El capital:
«Las cosas en sí y para sí, son ajenas al hombre y por ende enajenables. Para que esta enajenación sea recíproca, los hombres no necesitan más que enfrentarse implícitamente como propietarios privados de esas cosas enajenables, enfrentándose, precisamente por eso, como personas independientes entre sí. Tal relación de ajenidad recíproca, sin embargo no existe para los miembros de una entidad comunitaria de origen natural, ya tenga forma de una familia patriarcal, de una comunidad indica antigua, de un estado inca, etc….» (2)
En la primera cita, que la hemos extendido para no sacarla del contexto, está inserta la parte que nos corresponde analizar. La cita expresa el punto de vista marxista abstracto de que siempre el producto social está dividido entre el consumo y el plus-producto que sirve para satisfacer necesidades sociales sea quien fuere el representante de esas necesidades sociales.
Como puede apreciarse, nuestro interés sobre el pensamiento de Marx tiene como base un  conjunto de ideas desperdigadas en su monumental obra y entre ellas un pequeño paréntesis que es citado de pasada y sin explicación profunda alguna porque Marx estaba desarrollando una idea totalmente diferente de las características específicas de las formaciones sociales andinas.
Ahora bien, Marx, pone como ejemplos, las producciones sociales de las comunidades indias como naturales y espontáneas y las del llamado por él “del comunismo más artificialmente desarrollado por los peruanos”.
Ahora tenemos las citas de los Grundrisse en la misma cuestión, y en el mismo sentido:
“La producción colectiva y la propiedad colectiva, tal como se presenta p. ej., en el Perú, es manifiestamente una forma secundaria, introducida y transmitida por tribus conquistadoras, que conocieron ellas mismas la propiedad común y la producción colectiva en la forma antigua y más simple, tal como aparecen en India y entre los eslavos. Igualmente, la forma que encontramos entre los celtas en Gales, p. ej., parece ser una forma transmitida secundaria, introducida por conquistadores en las tribus conquistadas, que se encontraban en un nivel más bajo. El perfeccionamiento y la elaboración sistemática de este sistema a partir de un centro supremo muestra su origen tardío….” (3)
¿Cómo debemos interpretar estos conceptos mencionados por Marx entre paréntesis, en el primer caso y más extensamente en el segundo y tercero? Habrá pues que investigar qué era lo que pensaba Marx en torno al carácter secundario y artificial.de las formaciones “peruanas”.
Por tanto, decimos que en los Grundrisse, podemos encontrar una relación más o menos amplia del pensamiento de Marx sobre el carácter de las formaciones sociales andinas entre ellas se incluye el incario, empero cuando Marx nos habla de esas formaciones se nombra siempre genéricamente al Perú y en una u otra a los incas.
La más extensa es la siguiente:
«En la primera de (las) éstas formas de propiedad de la tierra, aparece, ante todo, como primer supuesto una entidad comunitaria devenida tribu, por ampliación o por intermarriage** entre familias, o una combinación de tribus……   Por lo tanto, en medio del despotismo oriental y de la carencia de propiedad que parece existir jurídicamente en él, existe de hecho, como fundamento, esta propiedad comunitaria o tribal, producto sobre todo de una combinación de manufactura y agricultura dentro de la pequeña comunidad que de ese modo se vuelve enteramente self-sustaining*** y contiene en sí misma todas las condiciones de la reproducción y de la plus-producción. Una parte de su plus-trabajo pertenece a la comunidad superior, que en última instancia existe como persona, y este plus-trabajo se hace efectivo tanto en tributos, etc., como en el trabajo común destinado a exaltar a la unidad, en parte al déspota real (los incas. N.n.), en parte a la entidad tribal imaginada, el Dios (el clero incaico. N.n.)….  la unidad puede extenderse hasta incluir también el carácter colectivo del trabajo mismo, lo cual puede constituir un sistema formalizado como en México, en especial en Perú, entre los celtas, algunas tribus de la India…» (4)
En el caso de las formaciones sociales andinas centrales y periféricas, no hay duda alguna que, para Marx, se trata de formaciones primordiales del tipo “asiático” cuyas producciones comunitarias del tipo Ayllu que,  --como decimos son milenarias--,  fueron recogidas primero por las comunidades de aimaras de los Placajes, los Lupacas, los Collas, etc., y después por el “Imperio” incaico.
Ahora conoceremos los criterios de Marx en su célebre “Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política”:
«A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso, en la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués….» (5)
Estas indicaciones someras y nunca específicas en el caso de las formaciones andinas o “peruanas”, nos ubican en una situación un tanto contradictoria, puesto que en la cita más extensa  cuando se refiere a la primera forma: la “asiática”, se incluye claramente al “Perú”.
Las deformaciones que sufrió la comunidad aldeana andina: el ayllu, a la llegada agresiva  del colonialismo europeo que sobre esa comunidad instauró las llamadas “reducciones” de indios que consistían en verdaderos jetos donde estaban recluidos los indígenas repartidos y encomendados a los señores españoles; no pueden ser consideradas ya como “comunidades aldeanas” y no es, en absoluto,  pertinente referirnos a estas reducciones de indios como formaciones productivas del tipo secundario o artificial. Las reducciones de indios, se asentaban en las comunidades primordiales (Marx), pero esa comunidad estaba prácticamente secuestrada, oprimida en las tierras más pobres y con la obligación de los indígenas reducidos a trabajar en beneficio del repartidor y el encomendero que, además, cobraba tributo en trabajo y en especie. La comunidad que había perdido las tierras más productivas, debía trabajarlas en beneficio del encomendero o repartidor y del estado colonial.
En consecuencia, se trata de indagar a cuáles formaciones andinas y en qué tiempos se refería Marx cuando nos habla del “comunismo” peruano, como “artificial” y “secundario”.
Es evidente que el análisis pormenorizado de las formas productivas que desarrollaron las formaciones andinas centrales no puede tener como base algunas citas menores de Marx, simplemente porque carecía de la información que han proporcionado los cronistas coloniales. Empero, en el caso boliviano es absolutamente impertinente --ante los actuales conocimientos que se tienen sobre esas formaciones sociales--, catalogarlas como “esclavistas”. En cuanto al concepto del “despotismo” se conoce bien que está destinado a caracterizar precisamente a las formaciones tributarias desarrolladas y al surgimiento por primera vez de las formas políticas estatales de tipo teocrático y despótico.
Empero, las últimas  investigaciones “antropológicas” y “etnológicas” de Marx, no tendrían fin y se prolongarían desde 1880 hasta 1882, poco antes de su muerte en 1883.
«Para preparar los propios trabajos, o bien acabados o –lo que no es menos significativo—incompletos, Marx llenó con extractos cientos de cuadernos…» (6)
La investigación que más nos interesa es la que hace Marx en torno el libro de Sir John Budd Phear (The Aryan Village, más o menos 1880) en el cual encontramos el origen de la caracterización científica de la conformación social antigua en Asia y otras partes del mundo; se trata del concepto de Comunidad Aldeana (Village sistem) que, como sabemos se convierte en Marx,  efectivamente, en un verdadero Modo de Producción, el “asiático”.
Conocemos que el concepto científico para caracterizar a las formaciones pre-capitalistas, ya había sido ampliamente expuesto de los “Formen”, empero en el libro de Phear aparece un estudio de campo que viene a ratificar la validez de dicha caracterización para los pueblos asiáticos.
«El libro de Phear tiene que ver directamente con el interés de Marx por la sociedad oriental y especialmente con la comuna oriental…..En los primeros capítulos del libro de Phear abunda el material sobre las instituciones agrícolas, aldeanas y familiares de los campesinos del este de Bengala y Ceylán a mediados del siglo XIX ….Así como Phear estaba bien informado sobre la situación en la India rural del siglo XIX y especialmente en el delta de Bengala, sabía en cambio muy poco de la India anterior a la conquista musulmana, simplemente lo que había aprendido interpretando algunos documentos antiguos….. En este contexto se halla la afirmación de Marx: “El burro de él lo basa todo en la familia privada” y además, “Este burro de Phear llama feudal a la estructura social de la aldea”……» (7)
Los párrafos seleccionados de la introducción de Lawrence Karder a los “Cuadernos Etnológicos”, nos muestran, en primer lugar un hecho importante, la ratificación del concepto materialista histórico de la “Comunidad Aldeana autosuficiente” que ya la conocíamos en los Grundrisse, pero que en el libro de Phear está desarrollado ampliamente. Sin embargo, la “aldea” que describe Phear ya había sido alterada por la dominación colonial británica, por ello Marx se burla de los criterios de Phear que insiste en comparaciones con el caso europeo y que “basa todo en la familia privada” y que llama “feudal a la estructura de la aldea· (Muy aparte las disculpas por el insulto marxiano).
«La aplicación de la categoría de feudalismo a la comunidad oriental por los historiadores sociales y de la cultura, etnólogos, marxistas o marxistas sedicentes, etc., responde a una periodización en sociedad oriental, feudalismo, etc. Se trata de una abstracción anti-histórica, etnos-céntrica; cualquiera que sea quien la use, europeo o no, reduce la historia universal a la medida del modelo europeo…» (8)
Los análisis de Marx se extienden en los “Formen”, en torno a esta primera forma de propiedad de la tierra que lo encuentra con claridad en la India, destacando los elementos generales que coinciden con el concepto de Modo de Producción Tributario defendido por nosotros en base a las caracterizaciones de Ion Banú y Samir Amín, lo cual significa que el “asiático” y el tributario, son la misma cosa.
A continuación y para que la polémica tenga carácter riguroso,  ofrecemos en el pensamiento de Samir Amín lo que es el Modo de Producción Tributario y que según García Linera sería un concepto “anti-marxista”:
«2) El Modo de Producción Tributario, que superpone a una persistente comunidad de aldea, un aparato social y político que la explota mediante la imposición de un tributo. Este modo de producción es la forma más corriente que caracteriza las formaciones pre-capitalistas de clase. Proponemos distinguir en su ámbito a) las formas atrasadas; b) las formas evolucionadas, como el Modo de Producción Feudal en el que la comunidad de aldea pierde la propiedad eminente del suelo en beneficio de los propietarios feudales y la comunidad persiste como comunidad de familia….Debido a que este modo de producción tributario es la regla, es preciso dejar de una vez por todas, de definirlo como “asiático”. En efecto, aparece en los cinco continentes, en Asia ciertamente (China, India Indochina, Mesopotamia, oriente clásico, etc.) En Europa (en las sociedades preclásicas; Creta y Etruria) En América Latina (Incas, Aztecas, etc.) (9)
Por otro lado, citamos la opinión de Karl Wittfogel que caracteriza este modo de producción como despótico e “hidraúlico” (10), haciendo referencia a las grandes construcciones faraónicas y ciclópeas realizadas en cuanto a la irrigación de los campos agrícolas en el Nilo, El Tigris, el Éufrates, el Indo  el Ganges, el Yang Tse-kiang y el Huang Ho, que realizaron las comunidades aldeanas libres (no esclavas), autosuficientes y agrícolas en beneficio del Estado tributario, además de otro tipo de construcciones como grandes palacios y pirámides (Egipto), tumbas, mausoleos (Grecia y Roma antiguas), murallas gigantescas e interminables (China); obras y construcciones públicas que son evidentemente características del “asiático”.
Acá tenemos que incluir el trabajo de Roger Bartra, Jean Chesneaux, Maurice Godelier (que estuvo en nuestro país hace poco),  Murra y otros sobre el “asiático”: 
«Las sociedades precolombinas de América, que Marx sólo menciona de paso en Formen, también deberían constituir un caso privilegiado de aplicación de la noción del modo de producción asiático» Jean Chesneaux. (11)
Chesneaux, sostiene que no solamente es pertinente utilizar el concepto “asiático” para las formaciones sociales andinas, sino que éstas son casos “privilegiados”.
Igualmente: Godelier es incluso más específico y nos dice:
«A nuestro parecer, (la) hipótesis teórica permitirá comprender por qué la noción del modo de producción asiático es solicitada cada vez más para explicar ciertas épocas y sociedades de la Europa antigua (reinos cretomicénicos o etruscos), del África Negra (reinos e imperios de Malí, de Ghana, reino Bamun), de la América precolombina (grandes civilizaciones agrarias mesoamericanas o andinas)…» (12) 
Los autores soviéticos tienen un criterio muy similar a los anteriores:
«En su época, apenas había sido estudiada la historia de los pueblos de África y América (excluidos los EU). No es sorprendente, por eso, que el análisis de Marx se basara en un círculo reducido de materiales y países; mucho más sorprendente es otra cosa: que el genial teórico y pensador, pese a toda limitación histórica del material obtenido por él, supo no obstante, comprender y explicar las leyes de desarrollo de las sociedades pre-capitalistas no europeas…» (13) 
El investigador turco nos entrega un juicio categórico:
«Debemos añadir ahora que este estudio constituye en cierto modo un trabajo de orientación: pone la mira, por ejemplo, en mostrar cómo las economías subdesarrolladas actuales y futuras podrán servirse del modelo del modo de producción asiático, que es una categoría histórica. El modo de producción asiático, según Marx, es un sistema económico que engloba a todas las sociedades asiáticas así como  las de México y el Perú…..»  (14)
Ahora tenemos los sólidos argumentos de Murra en sus profundos libros y artículos específicos sobre la mayor formación andina: el imperio de los Incas. Murra es un adversario frontal de la utilización de categorías teóricas de tinte europeo para caracterizar el incario y por ello rechaza, aunque no lo dice textualmente, la caracterización esclavista.
«No me propongo aquí el análisis de esta controversia. “Socialismo”, “Feudal” o “totalitaria”—no sería válido intentar clasificar al Estado inca en los términos propios de la historia económica y política europea…..» (15) 
Ya al margen de la pertinencia o no del modo asiático o tributario para caracterizar a las formaciones andinas, Ion Banu se refiere al problema semántico, sosteniendo que lo “tributario” es, de todos modos una denominación provisional que podría ser sustituida en su caso.
«En el amplio debate referente al modo de producción “asiático”, que nosotros preferimos llamar, provisionalmente “tributario”, el dominio de las relaciones intelectuales ha sido muy poco abordado…..»(16)   (Las negrillas son nuestras)
Para dar mayor claridad al debate que quisiéramos se prolongue en este tan apasionante problema, exponemos los conceptos fundamentales que deben ser comprendidos en profundidad.
Conceptos.
Modo de Producción. La expresión “modo de producción” es una abstracción científica, es la selección y la condensación de los rasgos determinantes de la producción social. En su forma pura nunca ha existido en el mundo real. Claro está. Se trata únicamente de los rasgos generales típicos más importantes, pues las épocas de la historia de la sociedad, al igual que las épocas de la historia de la tierra no se encuentran separadas por rígidas fronteras abstractas…» (Eugenio Varga).
Formación Social. Es el concepto que nos permite pensar la totalidad social como una estructura históricamente determinada como combinación de modos de producción en que uno de ellos es dominante y los restantes subordinados. (Althusser, Guy Dhoquois, Echazú).
*    *    *    *
Conclusivamente en cuanto a la caracterización de las formaciones sociales andinas, a la luz del pensamiento de Karl Marx, podemos decir que la correcta nominación de las formaciones asiáticas como el «Modo de Producción “Asiático”» nos permite hacer la siguiente determinación terminológica:
Lo genérico podría ser (en realidad es) el Modo de Producción Tributario, con sus formas específicas asiáticas, (China, India, Mesopotamia, y Egipto), mediterráneas  (Etruria y Miscénicos), africanas (precoces),  andinas (Tiwanacku, Aymaras y Quechuas) y finalmente mesoamericanas (Nahuatls y Mayas)

SEGUNDA PARTE

El debate sobre el marxismo y los pensamientos de Karl Marx sobre las formaciones sociales americanas pre-invasión, con la incorporación teórica de prestigiosos estudiosos de la obra materialista histórica de Marx, ha sido encarada en la primera parte de este nuestro trabajo.
La segunda parte está destinada a criticar los juicios incorrectos, algunos falsificados de autores nacionales que opinan sin el debido estudio a fondo de la problemática.
Entre estos autores nacionales tenemos los juicios superficiales de Guillermo Lora, García Linera, Tristán Marof, Liborio Justo, Amalia Gonzales, y otros.
El primer caso es el de Alvaro García Linera que sostiene firmemente que el concepto de Modo de Producción Tributario es anti-marxista e inconsistente y que fue utilizado por algunos autores para referirse al África. Seguramente, por ahí se ha enterado Linera que Jean Suret-Canale, el gran investigador africano, nos explicó el carácter de las formaciones sociales del África Negra antes de la colonización europea donde nos habla de un “asiático” precoz en ese continente. He aquí la cita pertinente de García Linera:
«Por su parte, Jorge Echazú en el libro “Los problemas Agrario-campesinos de Bolivia”, La Paz, 1983, habla del incario como una variante “andina” de un supuesto (sic) modo de producción tributario. Si bien es necesario reconocer en este último autor cierta apertura intelectual, lo del modo de producción tributario (que en realidad ya fue usado por otros autores para estudiar África), es UNA CATEGORÍA INCONSISTENTE (en el folleto original de Linera, e INCONSCIENTE en la “Potencia plebeya”) Y NO MARXISTA, EN TANTO DEFINE LAS RELACIONES ECONÓMICAS A PARTIR DE LA ESFERA DE LA CIRCULACIÓN DEL EXCEDENTE, SIENDO QUE EN REALIDAD EL FUNDAMENTO DE TODA RELACIÓN ECONÓMICA DEBE SER ESTUDIADA EN TÉRMINOS DEL PROCESO INMEDIATO Y GLOBAL DE PRODUCCIÓN…..» (17)
No vamos a discutir acá el asunto del proceso global de producción porque se trata en el presente caso del cambio de la denominación del “asiático” por una más pertinente, el tributario, simplemente se trata de dejar de lado la denominación geográfica. Se puede discutir lo de “tributario”, pero aquí nos referimos concretamente del “asiático” formulado por Marx, Amin, Banu y otros. El Modo Tributario es el nombre empleado por Ion Banu y Samir Amin para referirse al “asiático”, cuya designación geográfica la consideran provisional según el propio Marx. Ya hemos citado en concepto en Banu. Lo que debe reconocer Linera es su ignorancia en torno a los progresos modernos en cuanto al “asiático”.
El segundo caso es el de Guillermo Lora que, efectivamente no ha conocido esta problemática y se limita a declarar el carácter pre-capitalista con referencias sumamente vagas sobre el feudalismo americano, siguiendo paradójicamente la formulación de Stalin. Según su seguidora Gonzales, a quién le daremos todo el crédito en su cita, García habría atacado injustamente a Lora y dice:
«Lora se gana el descrédito de Linera porque opina que los incas eran una sociedad despótica esclavista. No es el único que lo cree. Murra en su famoso libro de historia económica del imperio incaico (la mejor que se ha escrito hasta ahora al respecto), lo cree también…..Lo que Linera censura a Lora es que éste haya seguido a Marx a rajatabla y que, en consecuencia, haya supuesto que el imperio incaico era en realidad el resultado de la disolución del comunismo primitivo y que, por lo tanto, se trataba de un sistema despótico esclavista al que Lora denomina, de manera genérica,  como pre-capitalista. Lora se limita seguir el manual de marxismo-leninismo…» (18) (Las negrillas son nuestras)
Tres defectos imperdonables en un párrafo tan pequeño de Gonzales:
1) ¡Que Marx consideraba al incario como un sistema esclavista! Tamaña falsificación no tiene nombre y en honor a la decencia intelectual exigimos se nos muestre un solo párrafo de Marx en ese sentido.
2) Murra igual que Lora, según Gonzales, piensa que el incario desarrolló un sistema despótico esclavista. ¡Falso de toda falsedad!, pues quiénes conocemos la obra de Murra, éste subrayó siempre que no se podía aplicar a América pre-colonial los supuestos de la historia europea. (Ver la cita 15 de Murra )
3) El concepto mismo de “manual” es combatido paradójicamente por el trotskismo y esta única vez con alguna razón.
El tercer caso es el del sociólogo boliviano José Antonio Arze que llama al incario un semi-socialismo y semi-comunismo inkaiko, haciendo referencia al solidarismo y el colectivismo del Ayllu andino. Arze no se mete con Marx y por ello mismo se comprenden sus juicios no pertinentes al presente debate.  La cita correspondiente de Arze es la siguiente:
«¿Fue comunista o socialista el régimen inkaiko? Hemos llegado a la altura de preguntarnos ahora: ¿Fue efectivamente el régimen inkaiko un régimen comunista o socialista?
José Carlos Mariátegui, en sus Siete ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, escribe: “Al comunismo incaico –que no se puede ser negado ni disminuido por haberse desenvuelto bajo el régimen autocrático de los incas-- , se le asigna por esto como comunismo agrario”. …..El calificativo que podría aplicarse a lo sumo a la organización inkaika es el de semi-socialista, con las reservas que esta designación supone…» (19)
Como se puede apreciar en Arce y en Mariátegui, existe una gran resistencia a calificar al incario como esclavista y por ello no conciben formas estructurales sociales económicas, políticas e ideológicas fuera del esquema personificado -- que se atribuye a Stalin, cuando éste no hizo sino copiar el esquema engolosino--, por ello mismo recurren a los sistemas sociales que por la época de sus escritos estaban ensayándose en la Unión Soviética.
El cuarto caso es el de Liborio Justo, la cita correspondiente a nuestro problema, dice:
«I.- EL TAHUANTINSUYU: Un horrendo régimen de esclavitud en beneficio, gloria y esplendor de una minúscula casta dominante…..
¿Cómo es que el famoso arqueólogo peruano Julio C. Tello se sitúa, junto a otros indigenistas, entre “la clase de hombres que añoran sinceramente que vuelva algún día para el Perú la Edad de Oro de los Incas, la de la sociedad organizada en un sentido más racional, inspirada en la experiencia adquirida en siglos de vivir y remozada con la aplicación de los principios de moral cristiana, sin prejuicios raciales o sociales, sin clases ni privilegiados…”
Esto sólo lo explicaría una defectuosa interpretación o una casi deliberada tergiversación basada en el hecho de que, en el Tahuantinsuyo, el Estado, personificado por el Inca, se ocupara diligentemente del mantenimiento y asistencia de sus súbditos, de proveer sus necesidades, combatir sus vicios y defectos y prevenir sus incapacidades. Pero nosotros podemos decir que, si tal acontecía, era simplemente porque la masa de la población del Tahuantinsuyo, en su conjunto, era esclava del Inca y de su minúscula casta gobernante y, no atender a esa masa era ir contra los propios intereses de los esclavizadores. ¿A qué dueño de esclavos le conviene descuidarlos y dejarlos morir de hambre? ¿No los ha atendido siempre, aún los más déspotas, cuando enfermaban o  incapacitaban? ¿No constituían, ellos, después de todo, su fortuna?....
Nosotros por nuestra parte, sostenemos y repetimos que en el Tahuantinsuyo no hubo un ápice de “socialismo” o “comunismo”. Lo que en realidad hubo –y puede prestarse a confusión para la utilización de esos términos—fue LA ESCLAVIZACION COLECTIVA DE UNA CLASE POR OTRA, BASADA EN LA PROPIEDAD EN COMUN DE LA TIERRA POR LA CLASE DOMINANTE…» (Las negrillas son nuestras, las MAYUSCULAS aparecen en el original) (20)
Nuestro buen Liborio, no comprende cuál es la verdadera esencia del “esclavismo” que consiste precisamente en la explotación de la mano de obra hasta su extinción para reemplazarla después con nuevos esclavos. Pero esto es lo menos importante. Justo o injusto, Liborio está totalmente equivocado porque según todos los analistas de la esencia de las producciones sociales en  América pre-invasión, la esclavitud era solamente muy reducida y comprendía a los prisioneros de alguna guerra de conquista. Considerar al esclavismo como modo de producción dominante en el incario es un error garrafal pero que es disculpable en autores que no han conocido los progresos del materialismo histórico en estas materias.
Aprovechando el paréntesis de Liborio, constatamos que en el esquema periodificado aparece correctamente en primer lugar la Comunidad Primitiva en la cual muchos autores, incluyen a las formaciones andinas. En rigor la COMUNIDAD PRIMITIVA, corresponde estrictamente a los pueblos RECOLECTORES, CAZADORES Y PESCADORES, antes, mucho antes de las formaciones agrícolas.
El quinto caso es el de Tristán Marof que nos presenta un panorama idílico del incario:
«La idea honestamente comunista no es nueva en América. Hace siglos la practicaron los Incas con el mejor de los éxitos y formaron un pueblo feliz que nadaba en abundancia. Las leyes que había eran rígidas, severas y justas. Nadie podía quejarse de miseria sin pecar de injusto. Todo estaba previsto maravillosamente y reglado económicamente. Loa buenos años servían de reserva a los malos. La cosecha se repartía escrupulosamente y el Estado incaico giraba alrededor de un sistema de armonía…..» (21)
Si bien el relato se puede considerar como muy complaciente, no se puede negar que toma aspecto reales de la formación incaica, pues la comunidad (system) aldeana (villaje) era autosuficiente (self-sustaining), toda la población estaba integrada en el ayllu, no existía población fuera del ayllu, por lo mismo el individuo incorporado a la comunidad tenía siempre el auxilio de la misma, es por esto que se dice correctamente que no había desheredados, desposeídos, ni pobreza, ni miseria, sino una vida ascética, laboriosa y profundamente solidarista. La expulsión del ayllu por cualquier delito cometido, representaba la muerte en un aislamiento total.
Lo que importa del testimonio marofista es, precisamente, la negación completa de la concepción esclavista defendida ardorosamente por Liborio Justo y se acerca a la correcta interpretación del “asiático” americano o  mejor al tributario.
Finalmente el sexto caso es el de Amalia Gonzales, una militante trotskista que “no sabe donde suenan las campanas”.
Existe teóricamente la interpretación que corresponde a Amalia Gonzales Riveros,   que sostiene, en realidad junto a Guillermo Lora, que Marx consideró a las formaciones andinas como productos de la desintegración de la comunidad primitiva y en consecuencia como formaciones esclavistas. Está completamente claro que Marx muchas veces y explícitamente, descartó definitivamente cualquier caracterización esclavista de las formaciones andinas. Lo que no está explicado en Marx es lo que realmente pensaba de las expresiones “secundaria” y “artificial” que aparecen esporádicamente en algunos de sus escritos con la expresión “Perú” o “peruanos”.
Jamás el genio de Tréveris hubiera podido pensar que los “ayllus” andinos que tienen carácter milenario y cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos de las culturas Tiwanacota, Wankarani y Chiripa, (por lo menos 4 000 años de antigüedad), son construcciones artificiales y secundarias y la prueba de ello se encuentra precisamente en los “Formen” donde describe las tres grandes formas pre-capitalistas, la asiática (incluido el Perú), la antigua y la germánica.
La interpretación correcta podría ser la siguiente:
Marx, sobre todo en los Grundrisse-Formen, nos habla de la diversidad de formas de  producción que anteceden a la producción capitalista y en ese sentido nos muestra la forma “asiática”, cuyo tipo más caracterizado sería el hindú, pero que incluye a las formaciones sociales de China (Dinastía Han), Mesopotamia (sumerios, babilonios y asirios) y Egipto (épocas faraónicas). También nos enseña las formas clásica (Grecia y Roma, éstas antes de los imperios esclavistas, es decir en la época de los reyes etruscos y micénicos), y finalmente como una tercera forma señala a la germánica y circunstancialmente también nos habla de la eslava.
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En conclusión podemos afirmar, como ya lo dijimos al final de la primera parte,  que desechando definitivamente las soluciones esclavistas, comunitarias primitivas, feudalistas, esclavistas o despóticas de tipo europeo, etc., se afirma con mucha solvencia la interpretación tributaria genérica para todo el pre-capitalismo. Esto significa que el Modo de Producción Tributario aparece como la forma general del gran tránsito de las comunidades primitivas al capitalismo, siendo el feudalismo y el esclavismo, apenas formas específicas europeas sociales de transición del tributario al capitalismo.
Nuestras formaciones sociales, entonces tienen carácter tributario y pueden ser denominadas como Formaciones Sociales Andinas.

Notas
                     1. Marx, Karl. “El capital”. Tomo III, Libro tercero. Siglo XXI editores 1981. Capítulo LI. Relaciones de distribución y relaciones de producción. Págs. 1113-1114.
                     2. Marx, Karl. “El capital”. Tomo I. Volumen I. Pág. 107. Siglo XXI editores.
                     3. Marx, Karl. Los Grundrisse. “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política”  Vol. 1. (Borrador) 1857-1858. Siglo XXI editores. 1976.  Pág. 451.
                     4. Marx, Karl. Los Grundrisse citados. Págs. 433, 434, 435 y 436.
                     5. Marx, Karl. “Prologo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política”.
                     6. Krader, Lawrence. “Los apuntes etnológicos de Karl Marx”. Transcritos, anotados e introducidos por Krader. Pág. 2.
                     7. Krader, Idem.
                     8. Krader. Idem.
                     9. Amin, Samir. “Sobre el desarrollo desigual de las formaciones sociales”. Ediciones Liberación. 1998.
                     10. Wittfogel, Karl A. “El despotismo oriental”. Un estudio comparativo del poder total. Yale University Press, 1957.
                     11. Chesneaux, Jean, “Perspectivas de Investigación”. Págs. 92 y siguientes en la compilación de Roger Bartra, “El Modo de Producción Asiático”  Problemas de la historia de los países coloniales. Editorial ERA. El hombre y su tiempo. 1969.
                      12. Godelier, Maurice. “Hipóteis sobre la naturaleza y las leyes de evolución del modo de producción asiático”. En la compilación de Roger Bartra. Págs 119 y siguientes. 
                     13.  Stuchevski y Vasiliev. “Tres modelos del surgimiento y de la evolución de las sociedades precapitalistas. En la compilación de Roger Bartra. Págs. 131 y siguientes.
                     14.  Divitcioglu, Sencer. “Modelos económicos a partir del modo de producción asiático. En la compilación de Bartra. Págs, 149 y siguientes.
                     15.  Murra, John Víctor “La organización económica del Estado Inca”. Siglo XXI    editores.
                     16.  Banu,  Ion. “La Formación Social “Asiática” en la perspectiva de la filosofía oriental antigua”. En la compilación de Roger Bartra. Págs. 269 y siguientes.
         17.  García Linera, Alvaro. “Cuadernos Kovalevski” y la “Potencia plebeya”.
         18.  Gonzales, Amalia, cita a Lora, García Linera y otros. En Bolpress.
         19.  Arze, José Antonio. “Sociografía del Inkario”. Librería “Juventud”.
         20.  Justo, Liborio (Quebracho). Bolivia: “La revolución derrotada”.
                     21. Maroff, Tristán. “La Justicia del Inca”. La edición Latino Americana. Bruselas-Bélgica.
(*)     Comunidad Aldeana Autosuficiente.
(**)   Matrimonios en francés.
(***)   Autosuficientes. En inglés.

Jorge Echazú-Alvarado.
PCmlm.


Cuadernos de Liberación No. 31