miércoles, 11 de diciembre de 2019

JUICIO DE RESPONSABILIDADES POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD



09-12-19
N. No. 584.
JUICIO DE RESPONSABILIDADES POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD
Va tomando fuerza la idea correcta de iniciar los trámites a fin de incoar una demanda criminal contra Jenine Añez, Arturo Murillo, Fernando Camacho, Marco Pumari y todo el gabinete golpista por los delitos de Lesa Humanidad de Genocidio y masacre sangrienta, cometidos desde el mismo día 20 de octubre del año en curso.
Este recurso supremo tiene en sus manos una prueba pre-constituida e irrefutable y casi imposible de retrucar: se trata de la dictación del Decreto Supremo No, 4078, que disponía la exención de responsabilidad de las Fuerzas Armadas del Estado y La Policía, en la represión desproporcionada de las manifestaciones y los disturbios que se presentaron desde aquella época.
Un gobierno que ordena la intervención de la Fuerza Armada del Estado para reprimir manifestaciones pacíficas es un gobierno criminal.
Las manifestaciones civiles en defensa de sus derechos legítimos solamente pueden ser reprimidas por la fuerza policial cuando causan daños a los bienes públicos o privados. Esa fuerza debe ser siempre proporcional al daño causado. Eso en lo que se llama “violencia legítima” (Weber).
En nuestro caso, lo ocurrido tiene todas las características de una violencia fascista destinada, no solamente a reprimir excesos, sino a destruir una fuerza política que defendía al régimen legalmente constituido. La fuerza pública debió salir hasta el final para reprimir a quienes alteraban el orden establecido, empero, en contrario, hicieron causa común con el golpismo ocasionando fuertes bajas civiles hasta llegar al extremo de la masacre sangrienta e incluso al genocidio.
Todo esto no puede sino ser objeto de un juicio de responsabilidades al ejecutivo golpista en su totalidad.
PCmlm.

EL FRAUDE DEL FRAUDE



08-12-19
N. No. 583.
EL FRAUDE DEL FRAUDE
Durante todo el periodo pre-electoral. La derecha cavernaria no ocupó sistemáticamente de pregonar incansablemente que las próximas elecciones. Las de octubre 20, serían fraudulentas.
Se repitió tanto esa monserga que penetro como un cincel en la memoria y la consciencia de la población de todas las clases sociales, inclusive en sectores campesinos.
El FRAUDE era la consigna vencedora que daría al traste con el gobierno del “indio”, del “narcotraficante”, del “corrupto”, etc., etc.
Ahora, a una distancia apreciable de aquellas jornadas, tenemos que la verdad va surgiendo de una manera tan natural que podemos afirmar sin lugar a dudas que el FRAUDE fue desenmascarado como un FRAUDE de la campaña del Fraude.
Efectivamente, el verdadero y auténtico FRAUDE fue la campaña fraudulenta de pronosticar el fraude.
Y lo nuestro no es un juego de palabras: tiene un profundo significado, se refiere a la inmensa influencia que tienen los medios de comunicación en todas las elecciones en el sistema burgués capitalista. Si se repite una idea mil veces con altoparlantes y se introduce como con un cincel una idea, aunque sea peregrina, se obtiene un resultado. El chisme de boca en boca también tiene su contribución a la confusión y a la aceptación inconsciente de un fraude que pregonaba el fraude.
PCmlm.

martes, 3 de diciembre de 2019

EL PUENTE DE HUAYLLANI


01-12-19
EL PUENTE DE HUAYLLANI
Santiago Espinoza.
La Razón, A28. Domingo  1° de diciembre de 2019.
El puente de Huayllani en Sacaba fue escenario de uno de los episodios más sangrientos y dolorosos de la crisis del 20/0: el viernes 15 de noviembre, un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad (policías y militares) y cocaleros acabó con la vida de nueve personas. Todos cocaleros. Fueron abatidos en su afán de ingresar a la ciudad de Cochabamba para seguir su paso hacia La Paz, donde pretendían instalarse en protesta para pedir el retorno del expresidente Evo Morales y la renuncia de Janine Añéz. Dijeron que su marcha era pacífica, pero estaba lejos de serla, como tampoco fue amable la respuesta de los uniformados, Poco más se sabe de ese hecho.
A casi dos semanas de la matanza de Huayllani, los medios recién han vuelto al lugar. El repliegue de los cocaleros ha dejado al descubierto la escena del crimen, de los crímenes. Los canales se prodigan en despachos en vivo de las instalaciones policiales arrasadas presuntamente por seguidores de Evo.
Más impactantes que esas imágenes en movimiento, repetidas y previsibles en esta coyuntura –aunque no por ello menos condenables-- son las tomas fijas que fueron publicadas tras la inspección de la Fiscalía al retén de Huayllani, el miércoles. Son fotos que registran las huellas de los proyectiles que se dispararon ese viernes en Sacaba: boquetes que atraviesan postes metálicos, impactos que horadan puertas y muros de viviendas, heridas que revelan las tripas de los árboles en la zona.
El periódico Opinión dice haber verificado siquiera quince de esas marcas, circunvaladas con pintura azul para fines investigativos que fueron provocadas por proyectiles de armas cuyo origen aún se desconoce.
Pocos hablan de esas huellas recién descubiertas de la masacre, pocos comparten en redes esas imágenes que provocan escalofríos en los reporteros que cubrieron la refriega; pocos se indignan a voz en cuello ante la virulencia desmedida que revelan esos agujeros. Acaso porque esas imágenes aún están frescas. Acaso porque sugieren una versión de los hechos que va a contramano de la hipótesis más extendida sobre las muertes en Huayllani, ésa que asegura que fueron provocadas por “fuego amigo”, por infiltrados armados del bando cocalero que dispararon contra sus propios compañeros para culpabilizar al gobierno transitorio.
Más prensa mereció un mural que estaba siendo pintado, el fin de la semana pasada, a la altura del kilómetro 10,5 de la carretera nueva Cochabamba Santa Cruz, a pocos metros de donde cayeron nueve cocaleros. Por la paz de nuestros pueblos originarios es el título del mural de 50 metros pintado por 12 artistas que estamparon sobre la pared una bandera y una Whipala unidas, el rostro de una niña y hojas de coca cayendo como lágrimas, una por una por cada uno de los muertos.
El mural es la imagen que muchos, cuando la no mayoría prefiere ver. La imagen que sintetiza el llamado a la pacificación que se ha impuesto como ley tras la asunción del gobierno transitorio. La imagen que quiere borrar de un plumazo la sangre de los heridos, las heridas de los caídos, la memoria de los muertos. Frente a la pintura que ahora expresa un deseo ahora hegemónico de reconciliación, funcional a una pretensión nada disimulada de olvido de los muertos, asoman las fotografías del exceso represivo que segó vidas y de la impunidad institucionalizada con que se pretende acallar las voces disidentes. Podrán hacerse uno y más dibujos para conducir la mirada hacia eso que quiere ver la facción triunfante de la guerra del 29/0. Pero, ni siquiera cubriendo con figuras todas las paredes de Sacaba (o de El Alto) será posible tapar los boquetes de los proyectiles.
Habrá ojos que no se distraigan en los murales y se acerquen a los postes y árboles heridos por las balas de la matanza. Habrá manos que hurguen en esas heridas, Habrá memorias que guarden las imágenes de esas balas contra el olvido.
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¿QUE ES EL TERRORISMO ?



27/06/2007
N. No. 8.

¿QUE ES EL TERRORISMO ?

Nuevamente la ideología dominante a través de todos sus órganos e instrumentos, se viene explayando en la consideración de un problema que parece de dilucidación muy simple: el problema del Terrorismo.

Con motivo del secuestro del Sr. Doria Medina, se ha iniciado una verdadera caza de brujas contra un conjunto de ciudadanos de origen peruano que ingreso al país por una serie de razones y causas que seria largo enumerar. Se trata, ahora, de echar la culpa del secuestro a la organización peruana MRTA, sin embargo, por ninguna parte se tiene la confirmación de un extremo semejante, ya que cualquier verdadera organización revolucionaria que toma una decisión, lo hace con carácter político y por lo tanto, tendríamos una declaración oficial del MRTA, reivindicando para si el indicado secuestro. Como esto no ha ocurrido, tenemos derecho a pensar que se trata más bien de un hecho común y delincuencial que esta sirviendo, sin embargo, para desatar la campaña de la que hablamos líneas arriba.

El Gobierno y sus corifeos se empeñan en mostrarse como grandes demócratas y como enemigos del "terrorismo". La verdad es que la mayor parte de los personeros del gobierno movimientista no puede ocultar sus grandes orejas de fascistas.

¿De qué terrorismo nos puede hablar el Sr, Sánchez Berzaín si no comprende el derecho legítimo que tienen las mujeres del Chapare de marchar por el territorio nacional como expresión de protesta contra la política cocalera del Gobierno? ¿Quién le ha dicho al Sr. Sánchez que realizar una marcha por el territorio nacional sin perjudicar mínimamente las carreteras, constituye un delito?

Naturalmente sólo su carácter de fascista impenitente.

Ya se ha hecho una costumbre del Gobierno movi-gonista de impedir cualquier manifestación pública de protesta de parte del pueblo y sus organizaciones. Violando toda legalidad, toda democracia y hasta el sentido común, se ha implantado un régimen de Terrorismo de Estado sin precedentes en la historia nacional. No hay diferencia alguna entre el Estado de Sitio y la situación normal, en ambos casos, las fuerzas represivas actúan de manera indiscriminada atacando violentamente a las personas con toda clase de armas y perros feroces.

El Gobierno no tiene derecho a hablar del "terrorismo", pues se ha constituido en el más grande de los terroristas que tenga recuerdo la historia del país. Ni siquiera las más feroces dictaduras impedían las marchas pacíficas de los ciudadanos.

No en vano, ahora, en los niveles decisionales del Gobierno movi-gonista, se encuentran todos los garciamezistas de antaño: Machicado, Quiroga Gómes, Sánchez Berzain, Sandóval Morón, Arriaza y tantos otros genocidas que en lugar de Chonchocoro, se alojan en el Palacio Quemado.

PCmlm