miércoles, 24 de agosto de 2016

YEMEN FRENTE A LA GEOESTRATEGIA IMPERIALISTA EN EL CUERNO DE AFRICA

YEMEN FRENTE A LA GEOESTRATEGIA IMPERIALISTA EN EL CUERNO DE ÁFRICA


Yemen, en su configuración actual nace de la fusión en 1990 de la República Democrática Popular de Yemen del Sur y de la República Árabe de Yemen del Norte. Estos dos estados han tenido recorridos diferentes. La creación de Yemen del Norte remonta a más de diez siglos con la llegada de los zaiditas (variante chií) a Saada, la zona más septentrional. Pero en 1962 una revolución estalla para derrocar el régimen feudal e instaurar una república.
Gammal Abdel Nasser, el presidente egipcio defensor de la independencia árabe, apoya al movimiento revolucionario. Por su parte, los EEUU, GB, Arabia Saudita y el Sha de Persia envían mercenarios para apoyar a los elementos reaccionarios del antiguo régimen feudal e impedir que se consolide la república. El conflicto desemboca en una dura guerra con miles de víctimas y que dura hasta 1970.
Finalmente, el gobierno republicano no es derrotado pero sale debilitado del conflicto. No tiene los medios de iniciar una revolución cultural, de democratizar completamente el país ni de industrializarlo. Yemen del Norte se estanca en el estado feudal y la revolución republicana no ha podido tener su verdadero desarrollo.
Yemen del Sur tiene un proceso diferente. En el siglo XIX, es colonizado por los británicos para bloquear la expansión de los franceses que se han hecho con Yibouti y de los rusos que se extienden hasta Asia Central.
Forma parte de la conquista de una serie de zonas estratégicas en el Cuerno de África y en torno al paso de Ormuz (como lo harán los EEUU más tarde) y en el camino a la India. El núcleo central de lo que será Yemen del Sur es la ciudad portuaria de ADEN construida por el imperio Británico para quien desempeñará un papel importante. Por otra parte, todas las personas que GB juzga peligrosas en su colonia india –nacionalistas o comunistas- son enviados en exilio a Adén. Así, Adén se convirtió en un centro de difusión de ideas progresistas que se extenderán por el mundo árabe y por el Cuerno de Africa. Desde la ciudad portuaria, se extiende y desarrolla un movimiento independentista, anticolonial y marxista que conducirá mediante una lucha de guerrillas a la expulsión de los ingleses y a la creación en 1967, de la República Democrática Popular de Yemen. Estará gobernada por el Partido Socialista Yemení: una coalición de diversos elementos progresistas heredados en parte de los prisioneros de Adén. Hay comunistas, nacionalistas, liberales, baasistas procedentes de Siria e Irak…Yemen del Sur se convierte entonces en el Estado árabe más progresista de la región y conoce los mejores años con una reforma agraria, igualdad de sexos, más cultura, y toda una serie de medidas progresistas y solidaridades internacionales con movimientos revolucionarios, pero no logran crear una base industrial. Los comunistas encuadran el partido y mantienen una cierta cohesión, pero cada vez que hay que hacer frente a una situación complicada saltan las contradicciones como consecuencia de las diversas corrientes en presencia y la ausencia de un proletariado con peso.
Estas contradicciones van a conducir a guerras internas importantes y al debilitamiento del partido. Esta debilidad y quizá la perspectiva de la caída de la URSS que fue un gran apoyo de Yemen del Sur, llevó a lo que Samir Amin calificó como un suicidio, es decir a la unificación con el Yemen del Norte tribal de Saleh –en el poder desde 1978-. En ese sentido se expresa el que fuera el último presidente de Yemen del Sur antes de la unificación en 1990 y luego vicepresidente del Yemen unificado desde esa fecha, Ali Salem Al-Said. Viene a decir que los acuerdos de unificación no fueron cumplidos por Saleh, que no se pudo realizar un referéndum de confirmación de la unificación en el Sur, que no se instauró una sociedad laica como se había acordado, que el esfuerzo y la aportación económica del Sur fue mucho mayor, que se fue desmontando la reforma agraria y que el Sur quedó inmerso en una gran pobreza. Por todo lo cual Ali Salem Al-Said dimitió de la vicepresidencia y tuvo que exiliarse. Y en 1994 no se produjo una brutal guerra entre el Norte y el Sur porque el Sur frustrado quisiera separarse del Norte, sino que se produjo una invasión en toda regla del Sur por parte del Norte para liquidar todos los vestigios del socialismo, con importantes matanzas de militares y civiles, expulsando a miles de funcionarios y militares de sus puestos de trabajo y privatizando de nuevo las tierras que habían sido requisadas. Todo lo cual condujo a replantearse en amplios sectores del Sur la necesidad de separarse del Norte y a enfrentarse con las tropas del Norte por dicha causa. Saleh, para poder salir victorioso de esta contienda tuvo que echar mano de todas las fuerzas reaccionarias de la región como Arabia saudita, las fuerzas imperialistas, EEUU en cabeza, y reactivar el yihadismo integrista forjado en la guerra de Afganistán, nacional e internacional, de la mano entre otros de destacados militares integrados en la esa línea como el hermanastro de Saleh, Ali Mohsen al-Ahmar y el carismático líder militar Tariq al-Fadhli.
El conflicto actual y sus protagonistas
El conflicto de 2011 que condujo tras un largo tira y afloja a la dimisión forzada del presidente Ali Abdullah Saleh, se venía forjando desde hacía tiempo. Llevaba 33 años en el poder y su gobierno fue un gobierno corrupto, ineficaz, represivo y dictador, que sumió al país en la mayor pobreza y falta de perspectivas, y en la que el dictador que se acaparaba todo para sí, fue creándose muchos enemigos, incluso dentro del ejército, siendo asimismo abandonado por sectores de las clases dominantes a los que fue marginando.
Saleh, sin embargo, siempre tuvo como aliados estrechos e incondicionales a los EEUU y a Arabia Saudita. Sus mayores enemigos se encontraban por una parte en el Norte, los hutíes, y por otra en el Sur, donde había todo un conglomerado de partidos y grupos, más o menos ligados a la tradición de izquierdas del Sur y en alguna manera al partido Socialista de Yemen del Sur, constituyendo lo que se ha venido en llamar el “Movimiento del Sur” que se venía estructurando desde 2007. Entre sus líderes se encontraban antiguos dirigentes de la República Democrática Popular de Yemen. La mala experiencia vivida tras la unificación de Yemen en 1990, la brutal guerra de 1994 contra el Sur y la situación de dependencia y pauperización posteriores, hacen que gran parte de los sectores del “Movimiento del Sur” apuesten por la secesión como mejor alternativa.
El zaidismo del Norte, una variante chiita, ha tenido muchas tensiones y guerras con el poder central de Saleh –hasta seis guerras- que les ninguneaba, que los marginaba del poder y de la economía, y que mantenía una actitud sectaria y poco abierta con sus creencias y sus prácticas religiosas.
Los hermanos Muhammad y Hussein al-Houti, fundaron en 1992 un movimiento para renacer el zaidismo. En 2003, el movimiento pasó abiertamente al terreno político, organizando protestas contra EEUU por la invasión de Irak. En 2004, Saleh ordenó el arresto de Hussein, y el movimiento respondió lanzándose a una rebelión abierta contra el Gobierno. Las autoridades mataron a Hussein, pero el movimiento zaidista lanzó una insurgencia intermitente contra el gobierno hasta casi el estallido de las masas de 2011. A partir pues sobre todo del entorno de 2004, el zaidismo fue adquiriendo una vertiente política democratizadora y participativa, abierta a otras corrientes, reivindicativa de las necesidades económicas y sociales de la sociedad de su entorno, pero con una decisión firme que se traducía en estructuras políticas y militares muy eficaces, en una tenaz resistencia armada, adoptando el nombre de hutíes derivado del que tenía el fundador de este movimiento, Hussein Al-Houthi y estructurados en el movimiento llamado Ansarulá.
Yemen se encuentra dentro de la estrategia “contra el terror” de EEUU ya desde 2009, tras el atentado fallido en un avión de la línea Amsterdam-Detroit, el 26 de diciembre de 2009, de un nigeriano portador de explosivos, que supuestamente había sido entrenado por Al-Qaeda en Yemen.
Washington, invocando la amenaza de Al-Qaeda, bombardea el Sur de Yemen, e inicia un proceso de bombardeos sistemáticos –y de espionaje- mediante drones en Yemen del Sur oficialmente contra Al-Qaeda, en realidad contra el Movimiento del Sur, a quien se ve como un peligro. Por otra parte, la desestabilización de Yemen, la creación de un estado de guerra permanente, con Al-Qaeda como coartada, responde a un guión muy habitual del imperialismo norteamericano para justificar su presencia militar en lugares geoestratégicamente importantes, como es, como veremos, el caso de Yemen.
El 20 de enero de 2009, Nasir al-Wahayshi, el jefe de Al-Qaeda en Yemen, anuncia la formación de un grupo único a sus órdenes para toda la Península Arábiga, “Al-Qaeda de la Península Arábiga” también llamada AQAP o Asnar al-Sharia, con militantes de Yemen y los restos de la desmantelada red de Arabia Saudita. Dos importantes cuadros de esta organización serán expresos de Guantánamo, el saudita Abu-Sayyaf al-Shihri (nº 372), adjunto del jefe máximo, y el que será jefe militar, Abu Muhammad al-Awfi, (nº 333). Ya sabemos por otra parte, que Guantánamo es una fábrica, donde los EEUU crean militantes de Al-Qaeda para utilizarlos donde les interesa. Arabia Saudita, siempre fiel vasallo de los EEUU, siempre dispuesto a desestabilizar los países que le ordene su señor, y siempre obsesionado por combatir el chiismo e impulsar las formas más agresivas y extremas del sunismo wahabita, colaborará todo lo que haga falta con armas y capital para extender Al-Qaeda. Lo que para EEUU es una coartada para justificar su presencia militar, para Arabia Saudita se convierte en el objetivo de crear “Califatos” o feudos wahabitas que disputen territorios al chiismo y extiendan su reinado y hegemonía regional. Los aparentes ataques contra Al Qaeda, son en realidad un buen medio para prestigiarla y fortalecerla, al igual que ha estado sucediendo con el ISIS por parte de EEUU y sus aliados.
El otro gran aliado que nunca puede faltar para estas tareas, son los Hermanos Musulmanes, el “alma” de Al-Qaeda, los suministradores de militancia para Al Qaeda, y siempre al servicio del imperialismo, y que en el caso de Yemen, se trata de la organización Al-Islah, quienes siempre han colaborado en las tareas represivas contra el chiismo, contra los hutíes y en 1994, en la guerra contra el Sur. Un militar de gran prestigio, Ali Mohsen al-Ahmar, hermanastro de Saleh y brazo derecho suyo durante mucho tiempo, luego distanciado, antichiita y anticomunista furibundo, el antiguo jefe de la primera División Acorazada del ejército yemení, uno de los máximos responsables de la represión contra los hutíes, siempre ha jugado un papel importante en favor de la yihad y su variante de Al Qaeda, desde los tiempos de Afganistán, hasta los más recientes de Al-Qaeda, impulsando el sunismo radical incluso en territorio zaidí, dentro de su guerra contra el chiismo y para mayor goce de Arabia saudita. El oportunismo de Al-Qaeda en defensa de la secesión de Yemen del Sur, al igual que el “Movimiento del Sur”, ha facilitado la confusión y la acusación por parte de Saleh, de que el “Movimiento del Sur” y Al-Qaeda, son la misma cosa.
La conjunción del malestar de todas las fuerzas democráticas, del Norte y del Sur, incluido el de sectores de las clases dominantes marginados por Saleh e importantes sectores del ejército, también descontentos, condujo en 2011, a crear una fuerte presión contra Saleh, para que se produjeran importantes cambios democráticos, económicos y sociales. En lo que respecta al ejército, la Guardia Republicana, dirigida por el hijo de Saleh, siguió básicamente leal al presidente, pero cuando se suponía había de proteger el palacio presidencial, una parte de ella es la que atacó al presidente el mes de junio de 2011, dejándolo gravemente herido, por lo que tuvo que abandonar el país para curarse de sus heridas antes de volver a ocupar el poder. La Primera División Blindada también se posicionó del lado de los manifestantes, y asimismo por ejemplo, la milicia de una de las principales federaciones tribales, la de la tribu de los Hasid, dirigida por Sadiq al-Ahmar, apoyó el movimiento de la revuelta. Es interesante destacar también, el papel crucial que desempeñó un destacado líder militar de Saleh, Tariq al-Fadhli, que se posicionó en su contra y en defensa del Movimiento del Sur. La historia de este militar condensa en cierto modo la del propio Yemen. Así, su padre fue un administrador de lo que fue la colonia inglesa de Aden, poseedor de grandes tierras en ese sur del Yemen. Cuando se produjo la revolución que condujo a la República Democrática Popular de Yemen del Sur, las tierras de su padre fueron requisadas. El todavía era pequeño.
Pero cuando tuvo 18 años fue voluntario con la Yihad a luchar contra los comunistas rusos en Afganistán como venganza por la expropiación de los comunistas yemeníes de las tierras de su padre. Terminada la guerra de Afganistán, cuando Saleh se enfrentó en 1994 con los comunistas de Yemen del Sur, al-Fadhli reclutó fuerzas yihadistas que eran excombatientes en Afganistán, para ir en auxilio de Saleh, jugando un papel importante en esa contienda. Pero 15 años después, desengañado con la política de corrupción y concentración de riquezas de Saleh, se volvió en su contra y se posicionó con el Movimiento del Sur, lo que supuso un importante refuerzo para este movimiento.
La arrogancia de Saleh y el apoyo de sus incondicionales (Arabia Saudita entre otros) lo mantuvieron un cierto tiempo todavía en el poder, reprimiendo violentamente a las manifestaciones pacíficas. Pero al final, tratando de evitar lo peor, sus incondicionales le forzaron a dimitir, pero asegurándole total inmunidad y un proceso de transición controlado. Así, tras la dimisión de Saleh en febrero de 2012, le sucedió quien había sido su vicepresidente desde 1994, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, y será el nuevo presidente en funciones.
La propuesta de Hadi para abrir supuestamente un proceso constituyente nuevo fue la de la Conferencia de Diálogo Nacional (CDN) a realizarse entre las distintas fuerzas políticas. Esta Conferencia se realizó a lo largo de los meses entre marzo 2013 y enero 2014, pero no resolvió ninguno de los problemas pendientes en Yemen. La falta de consenso sobre una nueva estructura federal era uno de los mayores problemas. En septiembre 2013 se creó un subcomité de 8 representantes de cada parte, del Norte y del Sur, que fue el encargado de buscar una solución al problema.
Se llegó a un acuerdo absolutamente ambiguo, como era que la República de Yemen, un estado unitario con 21 gobernaciones, se debería convertir en una entidad federativa, pero sin concretar nada más. De hecho el Comité 8+8 no logró ponerse de acuerdo sobre el número de nuevas regiones federales (dos, cinco o seis) o de sus límites. En lugar de ello, el comité subcontrató estas decisiones a otro comité bastante poco representativo, elegido a dedo y presidido por el presidente Hadi, que se dedicó a estudiar los parámetros de un sistema federal. Este comité de 22 miembros, llamado Comité de las Regiones, delimitó en menos de dos semanas 6 nuevas regiones federales. La mayoría de los principales movimientos políticos como el partido Socialista de Yemen, el salafista Rashad, el Movimiento del Sur (Herak) y los hutíes rechazaron la propuesta, porque se hacía un reparto desigual de los recursos y las riquezas, porque no respondía a la historia de Yemen y porque en última instancia se hacía una distribución en función de intereses caciquiles prosauditas.
Los hutíes, con una gran potencia y experiencia militar, hartos de la situación sin salida en que se encontraba el país, y en el contexto de una gran subida de los precios de los carburantes que agudizaba la crisis del país, en septiembre 2014, tomaron militarmente la capital Sanáa, y emplazaron al presidente Hadi a realizar cambios democratizadores, modificar el borrador de Constitución y federar Yemen en dos, Norte y Sur. Tuvieron conversaciones con otros grupos políticos para buscar una salida y recibieron un importante apoyo popular. El presidente Hadi, dijo que estaba dispuesto a aplicar las reformas pedidas por los hutíes, firmando un Acuerdo de Paz y Reconciliación en ese sentido, acuerdo que no será cumplido.
En enero de 2015, en vista del incumplimiento del Acuerdo de septiembre 2014, los hutíes se apoderan del palacio presidencial de Sanáa, haciéndose formalmente con el poder. Al de unos días realizan en el palacio presidencial, con la presencia de importantes fuerzas y diversas personalidades, una Declaración Constitucional, donde plantean la creación de una Asamblea Nacional transitoria de 551 miembros que reemplazaría al disuelto Parlamento, la creación de un Consejo Presidencial compuesto por 5 miembros que cumpliría la función de la presidencia de la República, la realización después, de elecciones presidenciales y legislativas y una política exterior basada en el principio de buena vecindad y no injerencia en los asuntos internos de otros países.
A finales de enero 2015 el presidente Hadi dimite. Los hutíes presionan a los grupos políticos para llegar a acuerdos y pone un plazo, cumplido el cual, si no había acuerdos impondría su propia solución. De hecho, la mayoría de las organizaciones políticas yemeníes acuerdan, a primeros de febrero 2015, crear un Consejo presidencial interino para gestionar el país durante un año, para intentar sacar al país de la crisis, agravada con la reciente dimisión del presidente Hadi, Así, 9 partidos y grupos, incluida una facción del grupo independentista de sur Herak, acuerdan la constitución del citado Consejo presidencial de cinco miembros y que estará encabezado por Ali Naser Mohamed, uno de los presidentes de Yemen del Sur antes de la unificación de 1990. El Movimiento del Sur, partidario en su mayoría de la secesión, siempre ha visto los sucesos del país como desde cierta distancia. Los grupos que no entran en dicho acuerdo son los Hermanos Musulmanes (al-Islah) y otros grupos salafistas y sunitas radicales y prosaudíes, que siempre jugarán la baza del imperialismo y Arabia saudita.
A finales de febrero de 2015 el dimitido presidente Hadi escapa de la capital Sanáa a la segunda ciudad más importante, Adén, ciudad que declaró la capital de facto. Las fuerzas rebeldes, hutíes, Movimiento del Sur y el Ejército, posicionado éste básicamente en favor del cambio, avanzan rápidamente hacia el control del Sur, tomando primero la tercera ciudad de Yemen, Taiz y luego Adén, de donde Hadi huye a Arabia Saudita. Las fuerzas contra las que se enfrentan son los sectores suníes de los Hermanos Musulmanes –al Islah- y salafistas muy relacionados con Arabia Saudí, fuerzas de Al Qaeda y seguidores del militar islamista y fanático ultra, Ali Mohsen al-Ahmar, uno de los principales represores de los hutíes, pero que tras su derrota frente al avance de éstos en las inmediaciones del Palacio presidencial, se exilió en Arabia Saudita. Frente al avance rebelde, Arabia Saudita pronto activará y pondrá en práctica con bombardeos continuados sobre Yemen, la coalición que junto con Israel y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) ha ido forjando, la “Otan de Oriente Medio”, como reacción al muy odiado y temido acuerdo EEUU-Irán, incluso ampliada en esta ocasión a más países, con la compensación de fabulosos créditos económicos. Así, en esta coalición formarán parte, además de las monarquías del Golfo, Jordania, Marruecos, Sudán, Turquía y de una forma más figurativa que real Egipto y Pakistán. Por detrás de todo ello, por supuesto, el director de orquesta, EEUU.
Así, el 25 de marzo de 2015 inician una campaña brutal de bombardeos, la inicialmente denominada “Tempestad decisiva”, que trata de destrozar lo mismo objetivos militares que civiles, con el objetivo de crear terror, utilizando armas prohibidas –bombas de racimo por ejemplo, proporcionadas además por los EEUU-, destrozando escuelas, lugares históricos, lugares de culto religioso, hospitales e infraestructuras, carreteras a las centrales eléctricas, depuradoras de agua, con bloqueo por mar de acceso de alimentos, medicinas, y productos básicos, agudizando tremendamente la ya de por sí gran penuria alimentaria, sin concesión ninguna a treguas humanitarias –cuando el 80% de los yemeníes necesitan ayuda urgente-. Un mes después de iniciada la campaña de “Tempestad decisiva”, inician la campaña de “Restauración de la Esperanza” supuestamente porque ya habían cumplido los objetivos –cuando en realidad habían fracasado estrepitosamente- y como que los bombardeos iban a paralizarse. Ninguno de sus supuestos “objetivos” estaba cumplido y los bombardeos siguieron igualmente. Hay que decir por otra parte, que las violaciones sistemáticas de las convenciones de Ginebra en Yemen, sobrepasan a las de muchas guerras actuales, igualan a las denunciadas a Israel en su represión en Gaza pero en Yemen son silenciadas. El silencio internacional sobre estas violaciones y el apoyo a los bombardeos salvajes de Yemen, está ratificando la desaparición de toda referencia legal en materia de guerra.
NOTA.
Hoy, la prensa internacional muestra una gigantesca concentración en la capital Saana de más de dos millones de personas con consignas contra los EE UU, Arabia Saudita y todos los agresores de Yemen.


(Continuará…)

martes, 23 de agosto de 2016

RESARCIMIENTO-LIMOSNA

23-08-12 
RESARCIMIENTO-LIMOSNA

Según las autoridades de Gobierno y de la Ministra de Justicia, antigua militante derechista, se estaría “cumpliendo” con la Ley de Resarcimiento a las víctimas de la violencia política en tiempos de dictaduras No. 2640.

¡¡Es ésta una verdadera falacia!!

En efecto y en consecuencia, se está llevando a cabo una “cancelación” del llamado resarcimiento a 1700 beneficiarios de los más de 8 000 que solicitaron dicho beneficio que tiene el carácter de una verdadera limosna y que constituye una verdadera humillación.

Al margen de las verdaderas aberraciones que se ha cometido en la fraudulenta evaluación, descalificando a miles de verdaderos luchadores por la verdadera democracia y el socialismo, tenemos lo realmente increíble que es el monto miserable de indemnizaciones que se está “cancelando” como “resarcimiento”.

Existen indemnizaciones de ridículos 1000 bolivianos, otros de cuatro mil bolivianos, mientras algunos beneficiarios privilegiados han recibido centenares de miles de dólares.

Además, otro aspecto de características intolerables es la presencia entre los CALIFICADOS de elementos incluso cómplices de las dictaduras como fueron los coordinadores laborables designados por el banzerato.

¡¡Injusticia tras injusticia!!

Por el contrario, luchadores históricos, luchadoras históricas, auténticos héroes conocidos de la resistencia anti-fascista, han sido DESCALIFICADOS maliciosamente por una Comisión Técnica de Calificación  (COMTECA) fradulenta que ya ha “concluido” su labor de la manera más deficiente e incluso delictiva.

En resumen, podemos afirmar que el famoso resarcimiento es en realidad una LIMOSNA MISERABLE.


PCmlm.

domingo, 21 de agosto de 2016

ASCENSO DEL FASCISMO 19-20 y 21 DE AGOSTO DE 1971

Como todos los 21 de agosto desde 1971, los comunistas (mlm), recordamos con emoción las históricas jornadas de los día 19, 20 21, 22 y 23 de agosto de 1971, cuando el pueblo paceño enfrentó la implantación del fascismo criollo de la mano del dictador más odiado de todos los tiempos. Hugo Banzer Suárez.
 
ASCENSO DEL FASCISMO
19-20 y 21 DE AGOSTO DE 1971

La noche del 21 de agosto de 1971, tragaba con sus sombras todas las esperanzas de uno de los pueblos más valientes del planeta.

1.   El golpe derechista y reaccionario había comenzado el 19 de agosto con una asonada en Santa Cruz de la Sierra, donde grupos falangistas y movimientistas lograron agrupar mujeres y lumpen para situarlos frente al recinto policiario en el que se encontraba preso Hugo Banzer Suárez.  Los sectores revolucionarios sorprendidos y desorganizados no atinaron a planear una defensa coherente y se limitaron a reunirse en sus locales.  En efecto, fabriles y universitarios se parapetaron en sus respectivos edificios prestos a la defensa.  Esta situación no podía derivar más que en una pequeña escaramuza en la que seguramente habrían vencido los revolucionarios; sin embargo el plan montado comenzó a funcionar, la inmediata intervención del Regimiento "Rangers" comandado por Andrés Selich Shop (uno de los asesinos del Che), determinó que la ciudad cayera en poder de los sublevados.

Dueños de enormes cantidades de armamento, los fascistas y los rangers atacaron los puntos de resistencia popular sometiendo con rapidez los mismos.  Comenzaron entonces los asesinatos más repugnantes de que se tenga recuerdo en Santa Cruz.  Oficiales al mando de Selich, falangistas dirigidos por Carlos Valverde Barberí y movimientistas encabezados por los hermanos Flores, penetraron en el recinto universitario y en la Federación Fabril con metralletas en las manos y barrieron con los prisioneros.

Cochabamba, Oruro, Sucre, Tarija y otras ciudades del interior del país, cayeron rápidamente en poder de los fascistas, con el simple pronunciamiento de sus guarniciones militares en favor del golpe reaccionario.

2.  EL ENFRENTAMIENTO ARMADO

Las acciones bélicas se iniciaron en La Paz, más o menos al medio día del sábado 21 de agosto de 1.971, cuando el Comando de la Asamblea Popular llamaba al pueblo a concentrarse en la Plaza del Estadio, a fin de recibir armamento para oponerse al levantamiento subversivo del fascismo  Unos momentos antes, el Mayor Rubén Sánchez había enviado una vanguardia para atacar desde Villa Armonía el Gran Cuartel de Míraflores reducto principal del Regimiento "Castrillo" el primero en anunciar su apoyo a los golpistas de Santa Cruz.  Esa unidad del Regimiento "Colorados de Bolivia" tomó, en efecto, posiciones frente al gran Cuartel e inició un fuego de hostigamiento con armas livianas con la esperanza de sofocar rápidamente la sedición.

La movilización del verdadero pueblo en La Paz, la tarde del 21 de agosto fue realmente impresionante. Cerca de cinco mil personas se agolpaban en la plaza reclamando a gritos las armas prometidas para conquistar, por primera vez, el poder para el pueblo y no así para defender al régimen torrista.

Los viejos fusiles máuser, compañeros inseparables de trabajadores mineros y fabriles bolivianos, aparecieron por doquier. Apenas pudo dotarse a esa masa combatiente de  CINCO CARTUCHOS...  para luchar toda la tarde.  Se podía contar con los de­dos de una mano las armas automáticas que poseían algunos revolucionarios. ¿Dónde se encontraba el armamento que muchos revolucionarios exhibían en calles y plazas durante el gobierno torrista? Algunos dirigentes se movían lejos, muy lejos de los combates y entonces sus armas automáticas, en lugar de servir a la lucha se conver­tían en simples artículos de exhibición.

Muchas veces hemos afirmado que el pueblo boliviano es uno de los pueblos más valientes de la tierra. Esta afirmación no es caprichosa y tiene una explicación.  No conocemos otro pueblo que responda con tanta prontitud, con mayor decisión y coraje a los llamamientos de sus dirigentes a la lucha armada. Otros pueblos han sido organizados, dirigidos y llevaron adelante sus luchas armadas de liberación hasta la victoria.  En nuestro caso se da el fenómeno de que basta un comunicado radial, una resolu­ción de la Central Obrera, para tener multitudes dispuestas al combate.  Y así fue el 21 de agosto. Cinco o seis mil hombres, mujeres, ancianos y hasta niños de 14 años pedían armas y municio­nes para la batalla que ya había comenzado.

3.  LA BATALLA DE LAIKAKOTA.

A las dos de la tarde en la plaza de los monolitos, reinaba la más completa confusión.  Esto era evidente para todos, unos informaban que el ejército subía del Gran Cuartel hacia el cen­tro de la ciudad y que había que levantar barricadas, algunos grupos dando fe a la noticia se ponían a organizar parapetos en todas las boca-calles. Lo que ocurría en esos momentos era una hábil maniobra de los alzados de Miraflores. Una escuadra del Regimiento abandonó el Cuartel y rápidamente ocupó las alturas de la serranía de Laikakota provocando confusión entre los grupos desorganizados de combatientes revolucionarios.

Las informaciones que circulaban entre la gente eran de las más diversas: "en tal lugar están repartiendo armas", "en tal lugar se pueden conseguir armamentos", etc., etc., muchas de estas "informaciones" llegaron a ser fatales como veremos después. La promesa de los dirigentes de la Asamblea Popular se cumplió muy limitadamente, pues los escasos fusiles que se repartieron no pedían significar mucho.  Al mismo tiempo y en toda clase de movilidades, también caminando seguían afluyendo, desde todas direcciones, más y más revolucionarios dispuestos a plegarse a la lucha con cualquier arma.  Lamentablemente no existía el armamento indispensable, por ello la muchedumbre tenía que resignarse a esperar la oportunidad de capturar o  recibir un arma.  De cuando en cuando llegaban las movilidades del Ministerio del Interior y algunos poli­cías trayendo consigo escaso armamento que inmediatamente se ago­taba dada la alta demanda de pertrechos bélicos,

La fracción del "Castrillo" apostada en el cerro de Laikako­ta, ganaba posiciones poco a poco y prácticamente tenía ya a las tres de la tarde, más o menos, tomada toda la colina. Varios dis­paros de mortero hicieron blanco en la elevación al otro lado del corte de la Avenida del Ejército. Los soldados envalentonados se disponían a avanzar sobre la plaza del estadio.  En aquellos mo­mentos se produjo la acción más heroica de pequeños grupos sin dirección y por propia iniciativa que determinó no solamente la pa­ralización del avance militar sino la pérdida de la mitad de la colina a manos de esos grupos revolucionarios.  Es muy posible que la fracción del "Castrillo" hubiera tenido la misión de pro­bar la capacidad combativa de los efectivos revolucionarios con­centrados en el estadio. 

La lucha se trabó en forma violenta por la posesión de la colina. Los grupos revolucionarios con su ejem­plo infundieron valor a la multitud que atacó victoriosamente consiguiendo el repliegue de los soldados. Estos se hicieron fuertes en la mitad sur de la colina, mientras eran atacados desde todas las direcciones y sectores.  La batalla principal se desarrolló entonces en la cima del cerro, separados los frentes por cerca de 20 metros.

La fracción del "Castrillo" se atrincheró fuertemente en una pequeña caseta y un arco de cemento que existía en la cima y desde allí impedía los avances que intentaban los diversos grupos de combatientes.  El tiroteo era muy nutrido y las bajas crecían en ambos bandos   

4.  LOS COMBATES EN VILLA ARMONIA.

Mientras se sucedían los combates en Laikakota, la lucha en Villa Armonía continuaba con sus propias características; las posiciones de ambos bandos no variaban sustancialmente, los fascistas apostados en el cuartel y los revolucionarios en la falda del cerro vecino separados por una profunda quebrada (el río Orkojawira), cuyas laderas abruptas hacían inútiles los esfuerzos de los revolucionarios para acercarse a los muros del Cuartel.  Sin embargo se sabe con evidencia que los defensores del Gran Cuartel pasaban, en horas de la tarde alrededor de las 4, una situación desesperada y se hallaban a punto de rendirse, más que por la presión de los atacantes de Villa Armonía, por la perspectiva de verse sitiados por el pueblo en armas que sólo anhelaba en esos momentos capturar ese cuartel en busca de municiones y armamento.

La perspectiva del "Castrillo" era negra, pues hasta entonces ninguna otra fracción del ejército en La Paz había respaldado el golpe, y la posibilidad de una retractación de los comprometidos aparecía como una pesadilla.

Luís Reque Terán, un otro gorila oportunista, a la pesca de la Presidencia de la República, se había estado moviendo desde la mañana a fin de lograr el acuerdo de todas las unidades militares en torno al golpe, parlamentaba con Torres y le ofrecía su apoyo, buscaba a los golpistas e igualmente les prometía su adhesión. En esos trajines reaccionarios fue detenido por un grupo de universitarios armados que, cometiendo un error, lo liberó graciosamente, cuando lo correcto habría sido retenerle como prisionero del pueblo lo mismo que a Banzer que por entonces era prisionero del Ministro del Interior Jorge Gallardo.

Reque Terán ingresó al promediar la tarde en el Gran Cuartel y prometiéndoles ayuda, les pidió, les rogó, que resistieran y no capitularan.  La intervención de este general salvó al Gran Cuartel de caer en manos populares, lo cual hubiera constituido un triunfo sensacional que bien podía ocasionar el colapso de todo el andamiaje golpista y consecuentemente derivado en una insurrección triunfante.

En Villa Armonía combatían conjuntamente los efectivos del Regimiento "Colorados" y un grupo del ELN, lo mismo que revolucionarios dispersos.  En las inmediaciones del Cuartel se movían asimismo grupos de jóvenes revolucionarios que cooperaban en diversas formas a los combatientes populares. En las primeras horas de la noche, patrullas del ejército comenzaron a salir del cuartel en forma sigilosa para sorprender a los atacantes.  Una de esas patrullas logró apresar algunos niños que distribuían municiones entre los revolucionarios.  El grupo de mucha­chos fue introducido al cuartel y comenzó el martirio de los jó­venes.  Fueron obligados a marchar de cuclillas y después de ser golpeados salvajemente fueron asesinados a sangre fría y con disparos a quemarropa.  Solamente hemos podido recoger el nombre de uno de ellos: Vladimiro Reinaba Barriga, hijo y camarada de lu­cha de un consecuente revolucionario que persiste en la lucha.


5.  LA TOMA DE LA INTENDENCIA DE GUERRA.

La Intendencia de Guerra ocupa un viejo edificio que se en­cuentra situado a unos cincuenta metros de la Plaza del estadio. Ninguna disposición expresa había sido tomada por el comando re­volucionario para ocupar dicho cuartel y capturar las armas allí existentes. 

El grupo universitario-estudiantil, al margen de cualquier disposición, asaltó el edificio reduciendo a la guarnición, luego de una corta pero tensa acción.  Inmediatamente se procedió, por órdenes de quienes hacíamos las veces de dirigentes, a la requisa completa de todas las instalaciones y dependencias de la Intendencia, lo cual dio como resultado el hallazgo de varios centenares de fusiles máuser que estaban siendo sustituidos en el ejército por armas automáticas y semiautomáti­cas.

El armamento capturado fue eficientemente utilizado por los trabajadores y estudiantes que tienen familiarización con esas armas.  Muchos fusiles estaban casi inservibles y algunos otros carecían de manivelas, en fin, otros se llegaban a romper en los forcejeos de quienes pretendían armarse porque tenían el caderamen podrido: Empero aún así, la acción fue altamente positiva pues se encontraron cantidades apreciables de munición calibre 30 para carabinas, 9 mm para pistan, granadas de mano (piñas), cananas, cascos de guerra y otros implementos que sirvieron para continuar la lucha y sobre todo para vencer en Laikakota.


6.  SIGUE LA LUCHA EN LAIKAKOTA.

Por otro lado, la aviación o el grupo aéreo de combate, tampoco se había pronunciado claramente.  Así, más o menos a las 4 y media de la tarde, dos cazas mustango, comenzaron a sobrevo­lar Miraflores con claras intenciones agresivas y hostiles al pueblo y con el visible propósito de amedrentarlo.  A la segunda pasada a nadie le quedaba duda a cerca de la posición de la aviación, pues los cazas ametrallaron las faldas de la colina en la que se encontraban parapetados los revolucionarios. La acción no era totalmente clara porque naturalmente los aviadores no tenían informaciones precisas sobre la ubicación de los combatientes, tenemos sabido que la colina estaba ocupada por am­bos bandos, entonces cualquier acción aérea devastadora podía alcanzar también al otro bando.  Esta posibilidad fue considerada por los combatientes de Laikakota que decidimos enviar un emisario a consultar con el Comando sobre la posición de la aviación.  Efectivamente, el emisario cumplió velozmente su cometi­do y conversó con Lechín.  Instalado el viejo dirigente sindi­cal en un jeep de la policía en la calle Casimiro Corral, expresó que el Grupo Aéreo de Combate se encontraba firmemente al lado del Gral. Torres y que se darían las instrucciones para que los aviones bombardeen la co­lina de Laikakota para desalojar a los sublevados. 

Naturalmen­te tal disposición era incorrecta por la proximidad de los ban­dos en pugna.  El emisario pacientemente explicó a Lechín que deberían darse precisas instrucciones para el ataque a la zona sur de la colina y de ningún modo al sector norte que se encon­traba en manos populares.  Lechín agradeció infinitamente la información y dio inmediatas instrucciones para comunicarse con el Alto.  Instantáneamente comenzaron a funcionar los "intercomunicadores".  Con esas buenas noticias retornó el emisario a la colina disponiéndose inmediatamente el repliegue de los puestos avanzados populares que podían ser alcanzados por los impactos aéreos.  (Existe una foto conocida que muestra el momento en que los combatientes bajaban de la Colina). La espera del anunciado ataque aéreo duró aproximadamente una hora, los cazas no volvieron a aparecer y, con la certidumbre de que la información de Lechín no era verdadera, se procedió a re-ocupar las antiguas posiciones en la cima de la colina.

El atardecer caía rápidamente...   

Las primeras sombras de la noche encontraron a los combatientes revolucionarios en la tarea fija de ocupar la colina y luego lanzar un ata­que al Gran Cuartel siguiendo la avenida Saavedra.  Los combates eran cada vez más encarnizados y por momentos se percibía claramente la posibilidad de rendición de los efectivos sitiados del "Castrillo".

Algunas radios portátiles en manos de los combatientes informaron que el Regimiento "Tarapacá", la pieza maestra de Torres instalada en la ciudad de El Alto para controlar la ciudad y la zona de Viacha, se había plegado a la subversión y que dislocaba sus equipos mecanizados hacia la ciudad partiendo de la Ceja de El Alto.   Un largo y sinuoso recorrido esperaba a estos blinda­dos desde su cuartel hasta el Cuartel General de Miraflores. El pueblo en los barrios populares, por los cuales debía necesariamente pasar la columna, en forma desesperada y tenazmente trataba de impedir el paso de los carros de asalto y tanques.  En muchos casos los oficiales al mando de la columna recurrieron a la infame mentira y repugnante ardid de simular adhesión a Torres para lograr progresar en su avance hacia el centro de la ciudad. La verdad es que esos mecanizados bajaban a consolidar la tambaleante situación de la subversión al promediar la tarde.

El pueblo, en otros sitios, se sentía inerme ante la arremetida de los monstruos de acero que ante el fuego nutrido de ar­mas livianas levantaban densas columnas de polvo, piedras y acero  con sus impactos secos y mortíferos.  El pueblo de las zonas populares tiene experiencia de combate, sabe derrotar regimien­tos de gorilas alzados, sin embargo ésta vez fue engañado por los gorilas que si tienen gran habilidad para la mentira. Cual­quiera de los puentes que dan acceso a la ciudad pudo ser volado y paralizado el avance de los carros de asalto, si naturalmente, hubiese habido dirigentes que orienten la acción e informen al pueblo sobre las verdaderas intenciones de los regimientos que convergían hacia el centro de la ciudad.  Nada de esto ocurrió porque los encargados de cumplir esas tareas se pavoneaban con sus modernos armamentos allá donde no había peligro, pero podían ser fotografiados y admirados por su "heroísmo". (Militantes del MIR que habían recibido armas automáticas de parte del Ministro Gallardo, efectivamente mostraban sus armas muy lejos de los combates)

7.  LA VICTORIA DE LAIKAKOTA.

Alrededor de las 8 de la noche, los combatientes de Laikakota lanzaron el asalto final a la caseta controlada por la fracción del "Castrillo" en la cima de la colina.

Al grito rebelde y revolucionario de: ¡Victoria o Muerte!, los grupos combatientes del pueblo pasaron al ataque capturan­do rápidamente toda la colina y desarmando a los efectivos sobrevivientes que se rendían con lágrimas en los ojos, echando la culpa de la terrible sangría a sus jefes que cobardemente los abandonaron en sus posiciones dándose a la fuga.  Algunos impru­dentemente propusieron el fusilamiento de todos los sobrevivien­tes, pero inmediatamente se impuso el criterio correcto de ponerlos en libertad, toda vez que ellos, los soldados, eran parte del pueblo y habían sido obligados a levantar las armas y dis­parar contra él.

La lucha en la colina había cesado…  El triunfo correspondió al pueblo armado.  Un profundo silencio se apoderó de toda la ciudad que rodea la elevación de Laikakota.  Se tenía la sensación de que todo había terminado.  Con intensa emoción, entre lágrimas y abrazos, el único verdadero héroe: el pueblo simple y valeroso, vencedor permanente de gorilas y fascistas, entonó con un nudo en la garganta la Canción Nacional. ¡¡Qué vivo y sangrante resultaba aquel "morir antes que esclavos vi­vir" proclamado y cantado por centenares de voces enronquecidas por la sed y la fatiga!!  Quienes vivimos aquellos inenarrables momentos de triunfo popular y revolucionario, compren­demos que al escribir estas líneas, al describir pálidamente lo grandioso de aquel instante de la historia nacional, no se puede contener las lágrimas que humedecen nuestros ojos, ni la intensa angustia que atenaza nuestro espíritu al pensar que estábamos muy equivocados creyendo que esa victoria conduciría al triunfo final. 

Muchas victorias al estilo Laikakota condujeron a la consecución del triunfo nacional de abril, pero en agosto-71 sólo fue un episodio, grandioso, heroico y al mismo tiempo aislado y solitario.

Alguien, cualquiera, propuso encender una hoguera que comunicara al pueblo todo, el triunfo de las "manos vacías" frente al fascismo criminal, el triunfo de las palomas sobre las escopetas.  Muchos heridos eran transportados por los propios revolucionarios y atendidos en la caseta que se había convertido en el último reducto de los soldados donde se amontonaban cadáveres, heridos y también ilesos que fingiéndose muertos esperaban evitar lo que ellos suponían iba a ser una venganza de los vencedores.

8.  LOS TANQUES LLEGAN A MIRAFLORES

Entretanto los vehículos del "Tarapacá" habían llegado ya a la Plaza Murillo y sus efectivos tomaron sin lucha alguna el Palacio de Gobierno.  Juan José Torres que momentos antes juró luchar hasta la muerte, precipitó el desbande general asilándose en la Embajada peruana.

Los tanques y carros de asalto, después de ocupar el Palacio Quemado siguieron su marcha en dirección a Miraflores con objeto de auxiliar al Gran Cuartel levantando el sitio que realizaba el pueblo.  Los combatientes que minutos antes habían capturado Laikakota bajaban de la colina, súbitamente fueron sorprendidos por voces presas de pánico: "Vienen los tanques". Evidentemente a escasos cincuenta metros de la plaza del esta­dio surgió la sombra de un carro de asalto, sin oruga, con un potente reflector que alumbraba directamente a los últimos grupos que permanecían en la plaza.  Un altavoz que lúgubremente repetía: “...diez minutos para alejarse de la plaza...  cinco minutos para dispersarse...", "   tres minutos para despejar las calles...", recordaba los tanques nazis aplastando poblaciones y ciudades.

Un pequeño grupo armado de fusiles garante, máuser y metralle­tas, intentó detener el avance pretendiendo destruir un  tanque y desde corta distancia dispararon nutridamente todos a la vez con la esperanza de tocar algún punto vulnerable del mecanizado, pero los impactos no parecieron conmover al monstruo de acero que respondió con una andanada ciega y cuyo reflector comenzó a otear la oscuridad vana­mente pues los combatientes se encontraban bien parapetados y cu­biertos por las sombras.

Escuchando las transmisiones de Radio Illimaní, muchísimas personas dejaban centenares y millares de botellas vacías que pudieron ser utilizadas perfectamente como "cócteles Molotov", sin embargo no existía ni gasolina ni otro combustible para el prepa­rado y los tanques y carros de asalto, después de despejar la plaza, pasaron de largo haciendo ulular sus sirenas que interpretan la única melodía digna del fascismo, hacia el cuartel General de Miraflores sellando de este modo la victoria militar fascista.

Radio Illimani, capturada intacta por los amotinados reini­ció casi inmediatamente sus transmisiones con los típicos slogans patrioteros, demagógicos y anti-populares del fascismo. 

Lechín se retiraba más o menos a las 11 de la noche por la plaza Uyuni y decía: "....otra vez será... hay que empezar de nuevo... hay que deponer las armas y pasar a la clandestinidad…"    No obstante todos sus defectos y errores, Lechín "el viejo", supo mostrar la cara, asumir las responsabilidades ante la subversión y en esta forma salvar gran parte de su responsabilidad personal. Nuestra versión coincide con la que presta Lupe Cajías en su conocida obra “Historia de una Leyenda” en la que señala:

" Al pasar por la Plaza Uyuni vimos a Coco Echazú que seguía resistiendo con su grupo... Ya se escuchaban gritos de viva el MNR, viva Falange..." (*)

¡DEPONER LAS ARMAS!  ¿Qué significa deponer las armas ante el fascismo?  A veces parece lógico, humano y razonable, deponer las armas y volver al cauce político de la lucha social.  Sin embargo nuestra actual lucha se libra contra fuerzas que no representan los intereses ni sentimientos de sector alguno del género humano: el fascismo encarna los instintos primarios de bestias con apa­riencia humana que, paradójicamente, aún subsisten a más de un millón de años de que el hombre irguió su columna vertebral. 

Jamás el pueblo deberá "deponer las armas" cuando lucha contra el fas­cismo.     ¡¡Que sirva como lección!!, no solamente al pueblo bo­liviano sino también a todos los pueblos del mundo.  Desarmarse ante el fascismo significa tomar el camino de los judíos.  El fascismo convertirá a quien se le rinda en guiñapo, le quitará su condición de ser humano, por eso mismo los revolucionarios, ante el fascismo, debemos gritar bien alto y muy fuerte:

“¡¡VICTORIA O MUERTE !!”

Aisladamente y en diferentes lugares de la ciudad, se produjeron también, el 21 de agosto, infinidad de enfrentamientos limitados y asesinatos de parte de grupúsculos fascio-movimientistas que disparaban cobardemente y por la espalda a los combatientes revolucionarios que habían ganado las calles.  Estas despre­ciables alimañas se encontraban las más de las veces bien prote­gidos en las ventanas de sus domicilios o parapetadas en los te­jados.

Un ejemplo de la ruindad militar-fascista fue el episodio que protagonizaron los fascistas en el Ministerio de Defensa: Radio Illimani, engañada, propaló la información de que en aquel Ministerio se distribuían armas al pueblo para la lucha antifascista, presurosos y entusiastas llegaron hasta allí diversos grupos de estudiantes y obreros mineros.  Criminalmente apostados esperaban los asesinos en el interior del edificio, dejaron que la multitud se aproximara y minutos más tarde el traqueteo tartamudo de las ametralladoras pesadas era el único testimonio de la vileza fascista, mientras los cuerpos sin vida de jóvenes y tra­bajadores eran retirados a duras penas por sus compañeros sobre­vivientes.  ¡¡Acciones execrables de esta magnitud protagonizaron los "defensores del mundo libre" en su afán de oponerse a los cambios!!

En Sopocachi, el humanitario sacerdote Mauricio Lefebre se­ría cruelmente asesinado, privado de auxilio para ser rescatado y curar sus heridas y finalmente rematado, cuando cumplía sacri­ficada tarea cristiana de auxiliar a heridos.

Los cobardes francotiradores fascistas e “izquierdistas nacionales”, aprovechando la enorme confusión que reinaba en la ciudad, se dedicaban metódicamente al crimen.  En cualquier plaza, calle o lugar de la ciudad se oía un disparo y entre la multitud alguien caía muerto o herido y na­die sabía quien había disparado.  Incontables bajas se produjeron de este modo.

La batalla de La Paz había concluido, el triste camino de la retirada, del exilio, de la clandestinidad, de la soledad había comenzado.  La noche era muy negra y muy densa. 

«Terminaba aque­lla jornada trágica y heroica de agosto de 1.971…»  (**)



(*)    CAJÍAS, Guadalupe (Lupe).      “Historia de una leyenda”. Pág. 314.
(**)  ECHAZU ALVARADO, Jorge. “El militarismo boliviano”. Obra de consulta.


Jorge Echazú Alvarado.
Maoístas bolivianos, blogspot.
jechasqui@gmail.com