lunes, 24 de abril de 2017

NARCOTRAFICO Y CAPITALISMO SON INSEPARABLES

25-04-17
NARCOTRAFICO Y CAPITALISMO SON INSEPARABLES
POR AGENCIA WALSH
La droga no es sólo un negocio, es también una herramienta de control social, que los capitalistas usan para adormecer el espíritu combativo de los jóvenes. El consumo de sustancias que alteran las percepciones es de tiempos inmemoriales, en las culturas antiguas tenía diversos usos, rituales comunitarios, religiosos. El capitalismo quitó a su uso todos sus contenidos espirituales, para convertirlo en un negocio asesino.
Fumadero de opio en China... los ingleses impusieron el consumo masivo de esta droga luego de dos guerras, mediante las cuales anexaron a Hong Kong y garantizaron la importación de toneladas de opio desde su colonia India
Narcotráfico y capitalismo: los patrones del mal...
Durante miles de años diferentes civilizaciones consumieron sustancias para practicar ritos comunitarios o “relacionarse con ancestros y dioses”, utilizando el tabaco, la mezcalina -del peyote mexicano-, la coca o la ayahuasca, que combinada con la chacruna produce visiones.
En la actualidad varias de estas drogas, que provocan tremendas adicciones, se venden -legal o ilegalmente- bajo la forma de cigarrillos, cocaína o drogas sintéticas, como el LSD o la 2-CB, que se produce en base a la mezcalina.
Estos productos y otros, como los opiáceos, la marihuana, el hachís o el alcohol, constituyen un negocio que mueve fortunas y mata anualmente a cientos de miles de personas, debido a los efectos del consumo o a los enfrentamientos relacionados al control de este comercio.
Esto no es casualidad, ya que desde que surgió el capitalismo las drogas, como todo lo que existe, se han convertido en mercancías, dejando de tener exclusivamente un valor de uso para adquirir otro distinto y fundamental, el valor de cambio.
A partir de esto, su consumo dejó de estar determinado por las leyes y necesidades de las sociedades ancestrales para regirse por la ley más salvaje de todas, la del mercado, es decir la oferta y la demanda.
Los avances del modo de producción capitalista repercutieron en las drogas como en cualquier mercancía, creándose una compleja red financiera internacional al servicio de garantizar la rentabilidad del producto, mediante su producción, distribución e intercambio. Hoy en día se puede hablar de una industria transnacional de la marihuana, del opio, de la coca y así sucesivamente.
Si consideramos entonces a las drogas como mercancías, los diferentes productores, distribuidores e intermediarios compiten para conquistar el mercado y espacios dentro del estado, como sucede con todas las patronales.
Esto sucede tanto en los países desarrollados, donde están los patrones más poderosos de la droga, como en los subdesarrollados, donde están los productores de la materia prima necesaria para la elaboración de estas sustancias.
Guerras y enfrentamientos comerciales
La competencia entre grupos económicos ligados a la producción y al tráfico de estupefacientes provoca -como en cualquier rubro- enfrentamientos, en los cuales triunfan los más ricos y los que cuentan con el apoyo de los imperialistas.
Así sucede en México, donde se libró una guerra por el control de la distribución de las drogas hacia el país con mayor cantidad de consumidores -los EE.UU.- ganada por los yankis, que contaron con el apoyo de la principal banda narco mexicana, su ejército.
Ahora comenzó otra guerra, más progresiva: la que están llevando adelante los pobladores de varios distritos -mediante autodefensas y policías comunitarias- contra los “Caballeros Templarios” y el propio ejército.
Este tipo de contiendas no son novedosas. Entre 1839 a 1842 y 1856 a 1860 el imperio inglés, liderado por la Reina Victoria, emprendió las “guerras del Opio” contra China, gracias a las cuales se quedó con Hong Kong e impuso dos tratados comerciales, debido a los cuales garantizó el ingreso de toneladas de opio, proveniente de las plantaciones de amapola en la India.
Ni qué hablar de la invasión a Afganistán, que luego de la ocupación imperialista multiplicó sus plantaciones de amapola y la comercialización mundial de opio, controlada directamente por la Casa Blanca y el Pentágono.
Los yankis son los principales empresarios de droga del mundo, por lo tanto los responsables centrales del aumento de las adicciones y de toda la violencia generada por este comercio.
No habrá manera de acabar con los narcos sin terminar con el capitalismo
La droga no es sólo un negocio, es también una herramienta de control social, que los capitalistas usan para adormecer el espíritu combativo de las masas, principalmente de los jóvenes, inundando los barrios con productos nefastos como el paco [pasta base].
La cocaína y otros estimulantes son, al mismo tiempo, el “combustible” de la flexibilización laboral, ya que son consumidos por millones de trabajadores para sostener ritmos terribles de producción, impuestos por los mismos patrones que, mientras hacen negocios “legales”, trafican estupefacientes.
La manera de acabar con este flagelo no pasa sólo por construir clínicas o granjas de rehabilitación, o por legalizar el consumo, como ya sucedió con el tabaco y el alcohol en todo el mundo y la marihuana en algunos países.
No habrá manera de acabar con el narco-negocio sin terminar con los interesados en mantener la producción, distribución y comercio de las drogas: los capitalistas, que no tienen escrúpulos en hacer negocios con productos “legales” o “ilegales”, siempre y cuando les rindan suculentos dividendos.
No habrá manera de ir hasta el final sin destruir sus estados, cuyas instituciones defienden los intereses de los que lucran con la vida de millones y utilizan a las drogas para controlar a las masas y mantener la esclavitud laboral.
No habrá salida sin destruir al capitalismo y construir, sobre sus ruinas, una sociedad Socialista, la única capaz de terminar con la mercantilización de la naturaleza y de la vida.
 Nota de Maoístas Bolivianos.

Es increíble como el anterior artículo coincide plenamente con el análisis de nuestro Partido sobre el Narcotráfico.

INDIA: 50 AÑOS DE LA REBELIÓN DE NAXALBARI

24-04-17
NOTA DE MAOISTAS BOLIVIANOS.
Nuestra adhesión y solidaridad con los festejos del 50 Aniversario de Naxalbari,
PCmlm. Bolivia

INDIA: 50 AÑOS DE LA REBELIÓN DE NAXALBARI
"Las ráfagas del viento de Naxalbari arrancaron décadas de hedor revisionista e incitaron a la rebelión"
"Naxalbari hizo temblar literalmente al país entero. La furia reprimida de los más pobres de la sociedad, de los adivasis y de los dalits , además de otros campesinos pobres y sin tierra, estalló en rugientes tormentas de furia revolucionaria en numerosos lugares en todo el país".
En 1967 una gran insurrección de obreros y campesinos de la región de Naxalbari (de ahí­ que se denomine naxalitas a los revolucionarios maoí­stas indios) se alzaba contra la opresión feudal de las castas aristocráticas de la región.
Hace 50 años, la rebelión armada de los campesinos de Naxalbari, una aldea en el estado de Bengala Occidental, fue la causa de una conflagración revolucionaria en la India. Siglos de grilletes de opresión y explotación fueron atacados. Los revisionistas apelaron a continuar viviendo tan obedientemente como los esclavos pero fueron ignorados con desdén. Los campesinos pobres y pisoteados se atrevieron a tomar el poder político y a expropiar los frutos de su trabajo a los odiados terratenientes.
Empuñando armas rudimentarias, palos, hoces y machetes, se levantaban contra el gobierno indio, que respondió con una represión atroz que costó miles de vidas y el arrasamiento de pueblos y comarcas enteras, cuyos habitantes tuvieron que huir y esconderse en los bosques cercanos.
Naxalbari hizo temblar literalmente al país entero. La furia reprimida de los más pobres de la sociedad, de los adivasis y de los dalits (tribus e "intocables" de la sociedad de castas), además de otros campesinos pobres y sin tierra, estalló en rugientes tormentas de furia revolucionaria en numerosos lugares en todo el país. Las ráfagas del viento de Naxalbari arrancaron décadas de hedor revisionista e incitaron a la rebelión, a cientos de cuadros, atrapados en partidos como el PCI y el PCM1. En Calcuta y en un número de pequeños centros industriales, grandes grupos de trabajadores y de gente pobre urbana, rompieron con los lugartenientes sindicales. Un gran número se lanzó a la batalla, luchando en la vanguardia de la revolución agraria armada como proletarios conscientes de clase. Muchos sectores sociales, como profesionales, académicos y otros, se unieron al festival revolucionario de las masas. Naxalbari contagió a toda una generación de jóvenes y estudiantes, y encauzó el vigor revolucionario de miles de jóvenes, prendidos de los ideales comunistas de servir al pueblo y de autosacrificio por la causa de la revolución.
A pesar de largos períodos de dominación revisionista anteriores a Naxalbari, el movimiento comunista en la India también tuvo una inspirado­ra historia de lucha revolucionaria. Fueron notables los cinco años de la lucha armada de Telengana a fines de los años 40, la cual logró establecer el poder rojo en cientos de aldeas durante su apogeo, pero a la cual, luego, la traicionó la dirección del PCI.
Naxalbari elevó el proceso de ruptura con los revisionistas y de forjar una auténtica vanguardia comunista a una nueva y superior etapa. En 1969, se dio un audaz paso: se formó el Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista), bajo la dirección de Charu Mazumdar. El congreso de fundación del PCI(ML), que se celebró en 1970 en medio del avance de la lucha armada, adoptó un programa que caracterizó a la sociedad como semifeudal y semicolonial, e identificó los blancos de la revolución como el feudalismo, el capitalismo comprador-burocrático, y el imperialismo y el socialimperia­lis­mo (como el representado por el entonces existente bloque soviético). El congreso fijó las tareas en la etapa de una revolución de Nueva Democracia y el camino de la Guerra Popular prolongada.

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domingo, 23 de abril de 2017

HABLAR DE “IMPERIALISMO RUSO EN UCRANIA” CUMPLE LA MISMA FUNCIÓN MIXTIFICADORA QUE HABLAR DE “IMPERIALISMO CUBANO EN VENEZUELA”

HABLAR DE “IMPERIALISMO RUSO EN UCRANIA” CUMPLE LA MISMA FUNCIÓN MIXTIFICADORA QUE HABLAR DE “IMPERIALISMO CUBANO EN VENEZUELA”
Tamer Sarkis Fernández
En homenaje a las miles de víctimas de la masacre de Odessa, perpetrada por las bandas de títeres occidentalistas con pelaje neo-nazi, quienes prendieron fuego al edificio de los sindicatos, donde gran número de personas había ido a refugiarse de su violencia mortal. Estas cabezas huecas asfixiaron a los lugareños, los quemaron vivos, les dispararon, machacaron cuerpos y huesos, les ahorcaron de cables eléctricos, les arrojaron de las ventanas y de las azoteas -tal y como en Siria hacen los llamados “rebeldes” con la población civil rea, considerada “hereje” o “impura” cuando se habla afablemente con el vecino de confesión distinta. Entretanto, “occidente” acaricia el lomo de esos cachorros suyos, elogiando el sentido democrático y los valores europeos de su Ucrania doméstica, y regalándole a ésta el festival de Eurovisión…
LOS SEPARATISTAS
Los sionistas ucros salidos de “la primavera de Maidan” (y aquellos sionistas “occidentales” que la parieron) llaman “separatismo” a la resistencia del pueblo novorruso. Mas los separatistas son ellos: ellos practican la caza del rusófono; ellos prohíben la didáctica escolar de la historia ucraniana (tan ligada a Rusia desde la génesis misma del Rus de Kiev); ellos han convertido el Este de su propio país en un siniestro intramuros del tiro al blanco; ellos se han empecinado en no reconocer la diversidad ucraniana en la unidad; ellos, en fin, han producido la necesidad popular de edificar estructuras de defensa frente a una estructura kievita de Estado que habría de implementar el principio de ciudadanía en igualdad, pero que por el contrario aparta y diezma en función de un constructo étnico apadrinado por el Pentágono, por Berlín, por Bruselas. El pueblo novorruso, en el fondo, quiere unidad, y lo demuestra al conservar sus pasaportes ucranianos para tiempos mejores de respeto e integración. Les obligan, hoy, a irse, y empuñando el fusil, pues se niegan a ser víctimas. Se niegan a irse apaleados. Buscan evadirse de los campos de prisioneros gubernamentales, tapadera de campos de concentración civiles donde, literalmente, los reos son obligados, por soldados y paracos maidanescos, a cavar su propia fosa bajo su propia patria.
EL CONTRATODISMO: IDEOLOGÍA DEL AGRESOR
Hablar de “imperialismo ruso en Ucrania” cumple la misma función mixtificadora que hablar de “imperialismo cubano en Venezuela”. “Ni yankies, ni cubanos. Por una Venezuela libre de confrontación inter-imperialista”: ¿Qué gusana ridiculez sería ésa? Muchos se apenan de las poblaciones de la Ucrania Oriental, asediadas por la aviación recadera de la OTAN y por sus paramilitares. O se apenaban, véase el matiz, mientras los asediados cumplían un rol de práctica indefensión. Haberse organizado en milicias populares para proteger su vida y la de los suyos les ha convertido en “títeres del imperialismo ruso” y en “un bando” del “conflicto”, sufrido, “entre dos fuegos enemigos”, por “la población civil”. ¿Cabe mayor fariseísmo?. ¡Qué asco!.
Echarle escupitajos a la actuación “occidental” en Ucrania para acto seguido invocar postura condenatoria “del conflicto en sí, desde fuera y a la contra de todos sus actores involucrados”, se convierte en el más cínico capote de blindaje echado a los verdugos al tratar de desarmar moral y simbólicamente a los agredidos. Si enfrentar a la OTAN es “servir a los rusos”, cuyos designios serían “de opresivo ataque” y no de ayuda a las víctimas, entonces queda el juicio en tablas. A los ciudadanos “occidentales”, así des-sensibilizados, se les sume en el indiferentismo. Se les incita a dar la espalda al combate de las poblaciones agredidas por el imperialismo actuante. Se les empuja a no solidarizarse, y ello en nombre de la paz y contra la “guerra inter-imperialista”. El salomónico social-pacifismo, una y otra vez, se comporta como la mascarilla balsámica del Hegemonismo estadounidense, conservadora y tonificadora de su bárbara Agenda de ofensiva: A Dios rogando y con el mazo dando.
¿Rusia cumple acaso papel de agresora? Pregunten ustedes a los habitantes del Este de Ucrania, allá donde se dan los ataques. Pregúntenles por quiénes les agreden y quiénes les dan armas, víveres, combustible, voluntarios…, para sobrevivir. ¿Hacia dónde va la población del Donbass expulsada de sus casas por la “limpieza” gentilicia-lingüística que acomete Kiev (y, tras él, el Hegemonismo y sus bases de apoyo europeas)?
“¿Conflicto?”, ¿en el Donbass?: Yo veo a unos, desde el Oeste, mandando carros y convoyes a exterminar la gente y así reemplazarla por una nueva base-tapón demográfica, militante y militar Hegemonista pegada a Rusia. Yo no veo a la gente del Donbass disparándose a sí misma. Así pues, ¿qué “conflicto del Donbass”?. Son las tropas conducidas por los vende-patrias de una Ucrania títere de “occidente”, quienes les disparan. ¿Alguien cree en serio que una Rusia que a pasos agigantados ha hecho su acumulación primitiva a partir de los hidrocarburos, cuyo fondo de capitales ya convierte en inversión productiva y en exportación mercantil, está en absoluto interesada en hacer estallar una guerra ante sus propios morros y en una región donde la paz y la estabilidad iban a garantizarle mercados emergentes para su actividad al alza, por mor de nexos históricos, culturales, idiomáticos y de filiación ya sabidos?
RUSIA NO SE DEJA ACORRALAR
Tome usted un mapa. Un mapamundi y marque los escenarios, actuales o pasados, encendidos por el Hegemonismo. Contabilícelos. Marque el surco mundial prendido por la actual oleada bélica hegemonista, en sus varios itinerarios (Doctrina del Occidente Expandido, AFRICOM, Look towards Asia o Doctrina Clinton, Doctrina del Vientre Blando de Europa e hiper-militarización del Mediterráneo septentrional, Primaveras Árabes, Cacería Verde en la India…) y en sus múltiples rostros (“Golpes blandos”, guerras económicas, cooptaciones, ingeniería de la movilización y sus conatos, cuartelazos, mercenariazgo, sonoros golpes de efecto, falsas banderas, “misiones de paz” con la ONU, sin la ONU…). Una los puntos y le saldrá un imperio donde nunca se pone el sol. A continuación, intente usted hacer lo mismo con Rusia. ¿Cuántas ofensivas iniciadas por Putin le salen en la cuenta?. El diferencial matemático no es un asunto fundamentalmente de números. Nos habla, cómo no, de roles funcionales distintos e inconmensurables. Las cantidades siempre expresan la cualidad respectiva encarnada por unas u otras fuerzas ideales en el Mundo (Friedrich Hegel, Fenomenología del Espíritu). “Occidente” ha transformado a Rusia en una especie de península del asedio, rodeada de bases otánicas e israelíes por todas partes menos por una, que se llama Rusia, dinamitada a su vez por una oligarquía bursátil formada en Wall Street y quintacolumnista. No creo que Putin esté destinado a ser un nuevo Zar (voz rusa para César) ensamblador de Eurasia en una Unidad de Destino desde Vladivostok a Finisterre. Y, no obstante, ¿qué se supone que puede hacer el líder ruso? ¿Poner un pasillo a los chechenos y a los tártaros pagados en Maidán y hoy carniceros en Novorrusia, para que vayan estos escalando peldaño a peldaño, atentado tras atentado, hasta campar por las calles de San Petersburgo?. Llamarle a él imperialista, buscando generar opinión indiferentista ante la masacre pro-“occidental” en Ucrania: eso es imperialismo.
LOS ENTREGUISTAS
Pero si hay una idea a la que los anti-todos recurren en apoyo de su relativismo (y así de su apologética indirecta de unos verdugos desfocalizados), es la idea de un Yanukovich títere de Rusia, quien habría topado con una primavera popular adulterada a posteriori por fascistización. De nuevo, las cantidades dan buena cuenta de la función asumida por cada uno. Muestran falsa esa atribución de títere entreguista a Rusia, potencia que jamás llegó a ser la principal compradora de emisión ucraniana de deuda. El mayor volumen de empréstitos estatales ucranianos centralizados por Rusia se da, oh paradoja, durante el periodo Timoshenko (filo-occidental). Paralelamente, es falsa la imagen de una Rusia exportando capitales a Ucrania y haciéndose así con la economía del país. La Ucrania de Yanukovich mantuvo siempre fuera del alcance ruso su agroindustria (cerealera, frutal…), sus generadoras eléctricas, su ciclópeo sector maderero, su automotriz de vehículo pesado y su industria de equipo. En todo caso, penetraron los inversionistas rusos pero no precisamente aquellos adscritos al monopolismo de Estado. Más bien se trató de los pertenecientes a la fracción anti-Putin que enlaza con la Bolsa de Moscú, dirigida hasta el último mes de febrero por Roman Sulzhik. Un sionista confeso y ex del partido liberal Yabloko (“manzana”), educado en los Estados Unidos y quien, dicho sea de paso, invirtió en Maidan. Es harina de otro costal la dependencia ucraniana en materia energética, pero donde falta, falta. La geografía física también juega.
Cuando los señores anti-todos fingen arrancar la espiral de acontecimientos a partir de un presunto hecho estructurante, o sea, a partir de un Pecado Original relativizador del belicismo hegemonista (“el títere Yanukovich”), lo que estos apologetas están escondiendo es que Yanukovich sí era un genuino ni-ni: no era agente de los rusos, pero tampoco siervo de “occidente”. Por eso había que quitarlo de en medio. Porque a Rusia, en su pujanza económica, le bastaba con un amigo. Pero a “occidente”, en su declive ganancial y competitivo, no le bastan más que los criados. Y los ha puesto en Kiev. Estos de Poroshenko sí son títeres; no ha habido otros que estos. Ahora sí prima un memorándum (en forma de carta de adhesión a la UE) con el que se liquidan las fuerzas productivas ucranianas. Ahora sí se traza desde Berlín el puesto a ocupar por Ucrania en la división europea del trabajo. Ahora sí hay cuotas a la producción y de mercados. Ahora sí demarcan los alemanes qué % de las exportaciones ucranianas deberán por fuerza destinarse a la Eurozona en un futuro, y a qué países principalmente. Ahora sí se pregona el “rescate” financiero a Kiev. Ahora sí la política de agros pasa a decidirse en Chicago mientras las patentes euro y anglo-sionistas privatizan terrenos sólo para sus semillas. Ah… Y ahora sí se firman tratados bilaterales para la pronta ocupación militar de Ucrania y el despliegue de bases. Pero no firma Rusia, que jamás lo había planteado, sino la OTAN. El cerco a Rusia precisa, una vez más, de la “limpieza étnica” en Europa.
LOS ENEMIGOS DE NOVORRUSIA SON TRAIDORES A UCRANIA
La entronización sionista de estos auténticos vende-patrias halló la oposición patriótica en toda Ucrania, y no solamente en la Novorrussia. No se trata de ser “pro-rusos”. Combatir contra la otanización de Ucrania es combatir por la independencia y la Soberanía de la tierra de uno, en tanto que la OTAN no es más que el brazo armado de la neo-colonización de Ucrania. Quienes toman partido por la patria del Pueblo y contra la patria de los paniaguados del desguazamiento productivo de su país, no son entre sí enemigos. Y los hay en Donetsk, en Járkov, en Kramatorsk o en Kiev. La lucha del Donbass no es lucha “entre naciones” o “inter-étnica”. La lucha del Donbass es la lucha de Ucrania entera. Al Pueblo ucraniano no le conviene un Tratado con la UE que le hace esclavo y arruinará sus perspectivas de mejorar condiciones materiales de existencia. No le conviene, ni a Este ni tampoco a Oeste. Que, en efecto, masacrados por Kiev los orientales se hayan vuelto independentistas, expresa la única salida al callejón; no un “separatismo” apriorístico. Una compañera de Donetsk nos decía hace una semana en una reunión del Comité: “Nosotros ya no formamos parte de Ucrania. Pues los ucranianos nos asesinan. Ahora somos novorrusos”. Y el Gobierno de Putin les ayuda y defiende, aun sabiendo que la construcción de nuevas repúblicas novorrusas (de carácter popular y socialista, con hegemonía política e institucional por parte de los partidos comunistas) es disonante con el carácter de clase del Estado ruso y con su propio sistema económico. No todo es oportunismo, señores relativistas.
EL SOCIALIMPERIALISMO NO ENGAÑA A LOS PUEBLOS EN RESISTENCIA
Quienes pretender estar defendiendo la Venezuela bolivariana mientras atacan a Rusia deben de estar de broma. Quitan con una mano lo que dan con la otra. Difamando la posición y el papel desempeñados por quien es hoy el mayor contrafuegos político y militar del enemigo número 1 del género humano y de su futuro, estos señores le hacen flaco favor a Venezuela. Prevenidos, por Lukács (en El asalto a la razón), de caer en una “metafísica del hecho aislado”, sostenemos que cada caso “particular” de resistencia al Hegemonismo tiene análisis, posicionamiento y salida solamente distinguibles desde aquello que el propio Lukács llamaba una perspectiva de la Totalidad (en Historia y consciencia de clase). Si la amenaza yankie sobre la República Bolivariana parece amainar en lo inmediato, es porque Rusia ha levado anclas desde Cuba y ha puesto buques y portaaviones a surcar el Caribe.
No nos engañan: quienes hablan de imperialismo cubano en Venezuela, están tergiversando como “imperialismo” aquello que es internacionalismo. Y quienes hablan de “imperialismo ruso en Ucrania” tratan de limpiar con sus palabras la sangre vertida por los únicos agresores; esa misma sangre que ellos mismos contribuyen a hacer manar criminalizando a las víctimas (como “bando imperialista”) tanto como a la Potencia que las socorre. Esos que hablan de “proteger” del falaz “inter-imperialismo” a los ucranianos, son enemigos imperialistas de las gentes del Donbass. Y, más profundamente, de Ucrania toda.
El autor es Vicedirector de DIARIO UNIDAD