martes, 12 de junio de 2018

LA INVOLUCIÓN DE LA HEROICA UPEA. III


09-06-18
N. No. 505
LA INVOLUCIÓN DE LA HEROICA UPEA.
III
Siguiendo con nuestras notas sobre la profunda crisis que agobia a la Universidad Pública de El Alto, consideraremos los aspectos históricos desde su fundación en el año 2000.
PRIMERA ETAPA.
Fundada por Ley de 5 de septiembre del año 2000, la UPEA comenzó siendo administrada por una camarilla corrupta designada por el gobierno derechista de Jorge Tuto Quiroga, cuyo Ministro de Educación Tito Hoz de Vila, nombró a un subalterno de su ministerio como Rector de la misma.
Esta etapa no puede sino ser calificada como DELINCUENCIAL, pues el Rector Javier Sebastián Tito Espinoza, por su propia formación o mejor deformación intelectual, consideró a la Universidad como su hacienda y procedió a agredir a los estudiantes, a nombrar catedráticos y docentes a sus amigos íntimos sin título alguno, a dilapidar los fondos en compras corruptas, en fin, en medio de una situación francamente catastrófica.
Es en estas circunstancias que, en agosto del año 2002, una gran Asamblea General de docentes, estudiantes y trabajadores se determinó la expulsión inmediata del Rector y su Vicerrector, el monaguillo Edgar Chipana. Esta expulsión tuvo que ser incluso violenta por la resistencia que hacían los guardaespaldas financiados por el Rector.
SEGUNDA ETAPA.
Expulsada la camarilla corrupta y sus dos representantes, la Asamblea General, por unanimidad designó como rector interino al Dr. Jorge Echazú Alvarado, con la misión principal, fuera de las funciones inherentes al cargo, de conseguir la Autonomía plena.
Fue el comienzo de una etapa heroica en el sentido más pleno de la palabra, pues el gobierno de Quiroga y su sucesor Gonzalo Sánchez Lozada, desconocieron de principio a la autoridad nombrada por la Asamblea General, cortaron todos los recursos que por ley le correspondían con el propósito de derrocar a esa autoridad y restablecer al corrupto Tito Espinoza.
Fueron exactamente tres meses de 2002 y diez meses del año 2003, que la UPEA libró una batalla singular contra los enemigos de su existencia como ser: el Gobierno neoliberal, la UMSA, la Iglesia Católica con el obispo Suárez a la cabeza, la prensa en su totalidad atacando a las autoridades en todos los tonos, los dirigentes corruptos de las organizaciones sociales del El Alto: FEJUVE, Mauricio Cori, La COR, Juan Meléndrez y los Gremiales Braulio Rocha, pero con el apoyo valiente de los 7000 estudiantes y la centena de docentes que no recibían salario alguno por sus clase que se dictaban en las noches con velas y sin el servicio de agua potable.
Las manifestaciones se veían agredidas aun siendo pacíficas por parte de unidades de élite de la Policía como los “Dálmatas” que atropellaban a los estudiantes sin ninguna consideración. Huelgas de hambre, crucifixiones, enterramientos y otros medios desesperados de lucha, fueron implementados por los estudiantes, trabajadores y docentes.
Los recursos de la UPEA seguían fluyendo normalmente para el “Rector” Tito que se había refugiado en una escuela donde funcionaba su Universidad con una docena de estudiantes asalariados.
Cuando concluía el año 2003, la lucha del pueblo boliviano encabezado por el pueblo alteño, se dirigió a impedir que el gas boliviano fuera vendido a los Estados Unidos, mediante una planta separadora de líquidos instalada en territorio chileno. La lucha de la UPEA tuvo el acierto de coincidir en sus peticiones de autonomía con la movilización en contra del gobierno “gonista” y es así que, en octubre de 2003, exactamente un 17 de ese mes, se logró hacer huir al masacrador Goni Sánchez, después de haber asesinado unos 70 ciudadanos alteños en la conocida “masacre” del El Alto.
Será entonces el gobierno de Carlos Mesa Q, el que dispondría por presión de El Alto vencedor, la autonomía plena de la UPEA.
TERCERA ETAPA.
Una vez lograda la Autonomía, las perspectivas para la UPEA eran excelentes, pues podría emprender su actividad enarbolando las verdaderas banderas de la autonomía revolucionaria con sus máximas del Voto Universal, la periodicidad de la docencia, la cátedra paralela y el acercamiento a las necesidades del pueblo alteño.
La lucha de la comunidad universitaria alteña se había desarrollado ya en franca oposición al propio Sistema de la Universidad Boliviana que ya había sido invadido por el “pensamiento único” del modelo neoliberal, cuando se prohibía la cátedra libre y la universalidad del pensamiento, así como de la expresión libre de ese pensamiento.
Lamentablemente esa tendencia que había sido vencida en las jornadas heroicas del octubre rojo, se había hecho fuerte en las universidades del sistema y la UPEA, increíblemente, abandonando sus principios originales, cayó en la trampa desarrollando las manipulaciones conocidas de las camarillas docentes que hicieron de la UPEA una mala copia de un mal sistema.
Hoy, 2018, la UPEA nos muestra un panorama desolador. Lo único que le interesa es tener mayor presupuesto para aumentar los sueldos de docenes y administrativos que, hoy por hoy, se asemejan a los del presidente y sus ministros. El último trabajador, albañil, tiene un salario de más de cinco mil bolivianos.
Lo más triste es que el nivel académico está por los suelos y no podemos callar el hecho de que no se haya podido exigir que se transparente el manejo de los millones que recibe la universidad.
En siguientes entregas, seguiremos tratando otros problemas de la INVOLUCIÓN DE LA HEROICA UPEA.
Dr. Jorge Echazú Alvarado.
Primer Rector Autonomista de la UPEA.

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