jueves, 26 de julio de 2018

MANIFIESTO POLÍTICO DE COYUNTURA PARTIDO COMUNISTA (MLM)


27-07-18
N. No. 509.
EL ESTADO BOLIVIANO MULTINACIONAL SOCIALISTA DE NUEVA DEMOCRACIA
MANIFIESTO POLÍTICO DE COYUNTURA  PARTIDO COMUNISTA (MLM)
Con mucha claridad se viene inaugurando un año y medio (segundo semestre 2018 y 2019), de aguda confrontación política en nuestro país a consecuencia de la controversia que ha surgido por la posibilidad de plantearse la re-elección por tercera vez consecutiva del compañero Juan Evo Morales Ayma a la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia.
Esta profunda confrontación tiene amplias consecuencias de tipo político, pero también de profundas connotaciones ideológicas y doctrinales.
No se trata simplemente de conseguir una supuesta alternabilidad obligatoria de la gestión presidencial, sino, fundamentalmente, de la continuación de un proceso que debe ser considerado positivo o negativo en la conciencia del pueblo boliviano.
En consecuencia, la dura gran batalla que se aproxima y que mejor dicho ya se ha iniciado, puede calificarse una gran madre batalla ideológica.
Lo primero que debe dilucidarse en el curso del debate, es el concepto del llamado, en la teoría política, el “Poder Soberano”. El artículo séptimo de la nueva Constitución Política del Estado, dice que, la “Soberanía radica en el Pueblo”. Este artículo es fundamental y tiene carácter omnímodo y no puede ser cuestionado de ninguna manera, menos aún por los constituyentes que, al redactar la constitución, tenían la misión de precautelar ese sagrado principio y de reglamentarlo para su aplicación consecuente.
Cuando en febrero de 2016, un Referendo Nacional convocado para reformar el art. 168 de la Constitución Política del Estado, dio como resultado que no se podía tocar dicho artículo, no se dijo nada más que eso. Por otra parte, la introducción fraudulenta de la tramoya “Zapata” en el debate pre-referéndum, influyó negativamente en los resultados del mismo, pero significó que, al limitarle al “soberano” su facultad omnínoda, estaba violentando el artículo 7º., de la misma Constitución.
Por lo tanto, lo que debe ser incluido en el debate es la correspondencia que debe existir entre el artículo fundante número siete y el 169. La pregunta que surge inmediatamente es si existe o no dicha correspondencia en el presente caso. La respuesta válida es que NO EXISTE ESA CORRESPONDENCIA Y UNO DE LOS ARTÍCULOS SALE SOBRANDO.
Entonces, lo lógico y legítimo es permitir que SIEMPRE sea el soberano el que determine mediante una elección directa si prefiere la continuidad o la alternancia. Ese es el legítimo derecho omnímodo del soberano: la voluntad directa del pueblo.
Cuando se invoca la prohibición de una tercera elección consecutiva. ¿no se estará restringiendo arbitrariamente la voluntad del soberano que consiste en determinar por sí mismo si le conviene o no dicha continuidad o si prefiere la alternancia?
En este caso, ocurre que la voluntad y el “criterio del constituyente” es el que se ha hecho prevalecer sobre el “poder soberano” del pueblo al aprobarse el artículo 168.
Ahora bien, abandonaremos los criterios propiamente jurídicos que permiten cualquier postulación, pero que prohíben el derecho del soberano para elegir a sus mandatarios y representantes, pasando a analizar el problema ideológico y doctrinal.
Se ha hecho una verdadera imposición de “pensamiento único” el de despreciar e incluso excluir del debate los problemas ideológicos que son, precisamente los que determinan el futuro y el porvenir de los pueblos. En forma agresiva se sostiene que los conceptos de “izquierda” y “derecha” son obsoletos y en una forma displicente se margina ese debate tan importante que no conviene a la derecha y se lo reemplaza con alusiones a la división supuestamente más “actual” entre “autoritarios” y “demócratas”, entre “los que saben” y “los que no saben”, entre “instruidos” e “iletrados”, etc.
Muy lejos de esos criterios simplistas, las contradicciones reales que existen en nuestras formaciones sociales, contraponen radicalmente a los anti-imperialistas con los pro-imperialistas, a los revolucionarios con los contra-revolucionarios o conservadores, a los patriotas con de los cosmopolitas, es decir, con crudeza total a los POBRES contra los RICOS.
El futuro inmediato y las alternativas de nuestro Estado, de nuestras naciones revolucionarias, de nuestras clases trabajadoras y nuestros intelectuales orgánicos es:  o conseguimos una continuidad revolucionaria del proceso o nos sometemos a una re-elección del neoliberalismo cavernario de los Banzer, de los Gonis, de los miristas, de los Doria Medina, o de los fascistas encuevados de Santa Cruz.
Por otro lado, existen los que pregonan una alternancia no con el pasado sino con el futuro de los “movimientos ciudadanos”.
Habrá que preguntarnos en consecuencia, ¿cuál es el programa que nos ofrecen esos “movimientos amorfos”? Absolutamente nada más que no permitir la reelección de Evo. Eso de permitir o no la re-elección de Evo, pertenece únicamente al soberano y si los movimientos ciudadanos, (como si existieron movimientos que no son ciudadanos), se consideran mayoritarios, tienen la plena posibilidad de comprobar en teoría y en la práctica la veracidad de sus postulaciones eligiendo a otro candidato en lugar de Evo.
Los sectores oligárquicos que actualmente actúan bajo el paraguas de los viejos partidos de la “democracia pactada” y de los movimientos ciudadanos, consideran que una nueva gestión de Evo Morales, les cierra el acceso al poder político de Bolivia por mucho tiempo y por ello mismo han tomado la opción del lograr, con el asesoramiento directo del imperialismo, hacer imposible tanto la candidatura como la elección de Morales, POR TODOS LOS MEDIOS.
Este “Por todos los medios” significa el enfrentamiento directo con los sectores y movimientos sociales y políticos que apoyan el proceso; se hacen realidad las verdaderas razones de la contienda política, el enfrentamiento de los sostenedores del cambio revolucionario y los que pretenden volver al pasado oligárquico. Acá no hay términos medios ni posiciones ambivalentes.
La muestra de los sucesos en Venezuela (Las guarimbas) que fueron derrotadas por la unidad granítica del pueblo bolivariano a pesar de los sufrimientos a causa de los bloqueos.
La muestra evidente de los sucesos en Nicaragua que tienen confundida a gran parte de la opinión progresista que no atina a analizar cuál es la acción concreta del imperialismo el mismo que emplea iguales métodos en todas partes.
Libia, donde Kadafi fue acusado falsamente de matar a sus propios ciudadanos cuando era la OTAN la que masacraba desde el aire. (600.000 muertos)
Irak, donde se acusaba a Saddam Husein por asesinar a su pueblo cuando era el imperio y sus terroristas los que destruyeron no solo a la ciudadanía inocente. sino a la propia historia milenaria del país. (Un millón de muertos)
Siria, donde ha introducido malignamente verdaderos ejércitos de terroristas como el Estado Islámico, Al Qaeda, Al Nushra, etc., para masacrar al pueblo y destruir sus tesoros arqueológicos como la bella Palmira.
Afganistán, Somalia, Sudan del Sur, Yemen, Palestina, La República Saharawi, etc, etc, son otros de los pueblos y naciones agredidos por el Imperio maldito.
Esta política maquiavélica del imperialismo y sus agentes infiltrados, los francotiradores, que matan a la gente sin discriminación por la espada para luego culpar al gobierno, puede reeditarse en Bolivia, como el globo de ensayo lanzado por el agente imperialista en Bolivia número uno, Samuel Doria Medina en el Alto y la irracional exigencia de una dirección muy poco académica de su universidad que contiene las raíces de la provocación reaccionaria actual, podría replicarse con nuevos argumentos y en el que ya existe sobre el famoso 21F, que ya ha sido analizado, pero que seguirá siendo el pretexto para derrotar a Evo, POR TODOS LOS MEDIOS.
Nuestra defensa del proceso, es la defensa de la Agenda de Octubre, de las reivindicaciones de El Alto del 2003, de la línea revolucionaria de construir el socialismo por la vía REVOLUCIONARIA, en fin, para lograr los objetivos máximos de los pueblos bolivianos en su lucha varias veces centenaria: lograr la creación del “ESTADO MULTINACIONAL SOCIALISTA BOLIVIANO DE NUEVA DEMOCRACIA”.
Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoísta
Comité Central
Estado Multinacional de BOLIVIA

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