jueves, 5 de enero de 2012

KIM JONG-IL Y LA “IZQUIERDA” OTANICA

31-12-11
 KIM JONG-IL  Y  LA “IZQUIERDA” OTANICA

El fallecimiento de Kim Jong-il, líder supremo de la Korea Democrática y Popular y la sucesión a favor de su hijo Kim-Jong-Un, ha desatado una gran polémica en todos los sectores de opinión internacional, sobre todo entre una ya conocida “izquierda” otánica y la izquierda revolucionaria marxista-leninista y maoísta. Incluso en Bolivia algunos ignaros de la realidad coreana popular han opinado, como de costumbre, repitiendo como loros, los chismes y las calumnias acostumbradas de los medios burgueses en contra de los líderes de los pueblos que han logrado una independencia respecto al poder mundial del imperialismo euro-yanqui. Uno de ellos ha convocado a una polémica con un inteligente señor de apellido Montiel. El italiano, camuflado de boliviano, acaba de lanzar dos artículos tendenciosos contra el líder revolucionario coreano Kim Jong-Il y la Korea Democrática.

En el debate, el primer punto, se refiere a la democracia. Para el italiano y falso boliviano, la única democracia es aquella del voto negro norteamericano como el que “eligió” al presidente de los Estados Unidos a su líder “democrático” George W. Bush. Cautivo de por vida de la lógica occidentalista de la democracia como propiedad del capitalismo, se rasga sus lamentables vestiduras por la falta de “libertad” de Korea, él prefiere la libertad de prensa de los grandes monopolios que ellos sí, son “democráticos”, como “su” libertad de escribir cualquier sandez en la prensa burguesa que lo recibe con los brazos abiertos mientras niega toda posibilidad a la izquierda revolucionaria.

Empero este breve comentario sobre los estafadores ideológicos y sus opiniones sobre Korea Popular y la dirigencia revolucionaria, tiene otro objeto: demostrar la insolvencia moral de los izquierdistas light, los que comienzan sus diatribas reconociendo que la lejanía koreana hace difícil la comprensión del fenómeno koreano, pero a renglón seguido se explayan largamente en detalles domésticos nimios que proceden, cuándo no, de la prensa occidental. Sin embargo, la lejanía coreana no solamente es geográfica, se trata de una lejanía cultural que no puede ser admitida por quiénes piensan que el occidentalismo y su expresión máxima, el eurocentrismo, deben regir el destino de los pueblos del mundo. Es ésta una expresión del hegelianismo histórico que consideraba al Asia y su cultura histórica solamente como la cuna de la civilización que se desplazaría desde la China a la India, a Mesopotamia, a Grecia y a Roma teniendo como su meta final, la Germania “eterna”.

Como bien dice Fernando Montiel, para el occidentalismo todo lo oriental es malo, mientras lo occidental así sea el hitlerismo es muy bueno, también el trotskismo occidentalista es enemigo frontal del “orientalismo” estalinista. Todo esto felizmente aclarado por las obras clásicas del palestino Edward Saíd y sobre todo del egipcio Samir Amin que nos decía:

“El eurocentrismo es un culturalismo ….. que se presenta como un universalismo en el sentido de que propone a todos la imitación del modelo occidental  como única solución a los desafíos de nuestro tiempo…..Por ejemplo Edward Said ha escrito un excelente análisis de la deformación eurocéntrica producida por el orientalismo. Asimismo existe un análisis profundo de la “helenomanía” y de la construcción del mito de Grecia-ancestro-de-Occidente que ha propuesto Martín Bernal…” (1)

sino al doble rasero que usa para denostar a un régimen heroico que, mal que le pese, fue el primero en derrotar a su imperialismo norteamericano tan admirado.

El italiano no ha escrito una sola palabra para censurar los horrendos crímenes de Lesa Humanidad y genocidios cometidos por el imperialismo en Vietnam, en Laos, en Kampuchea, en Libia, en Yugoslavia, en Irak, en Afganistán, en Somalia, en Kosovo, en Panamá, etc., etc. No ha escrito una sola palabra para denunciar los verdaderos GULAGs de Guantánamo, de Abu-Graib, de Bagram, de los centros de tortura de la CIA sembrados por todo el mundo, de las infamias de Haití, de su agresión a Nicaragua, en fin de los genocidios de Ruanda, Burundi, Congo Democrático, etc., etc. Todo esto no es “marear la perdíz”, es parte del debate mundial como su Zamiatin y sus “cartas” a Stalin, sus Gulags Solshenitsing y sus Hermanos Orwelianos.

No, aquellos delitos de Lesa Humanidad, que son censurados por todo el mundo y ante todo por los verdaderos intelectuales y no así por los vendidos al dólar devaluado, para el italiano de cuarta, no existen y por ello ni se los nombra menos se los comenta.

La “defensa” del italiano de la libertad de prensa occidental es grotesca y suena tan comercialmente que es imposible dejar de percibirla. “Si El País dice que es bueno, debe ser malo”; de este modo fraudulento, defiende oblicuamente al medio de comunicación global más reaccionario y fascista que existe en el mundo. Corroboramos ese criterio diciendo francamente que si CNN dice que algo es bueno, nosotros los “orientalistas” decimos que es muy malo y viceversa. Que la Korea de los Kim, impide la entrada al país de “periodistas” occidentales, es una medida correcta y heroica de defensa de las realidades interiores frente a la descarada innoble y cínica manipulación que es descrita correctamente por Montiel. Así Korea se libra de las calumnias que se vierten cada día contra la Venezuela bolivariana, la Cuba castrista o la Bolivia de Evo Morales. Decimos mal, no se libra Korea de la calumnia, pero ésta se decanta en el exterior desde Seul a Tokio o la CNN.

Sigue la diatriba:

“Los periodistas no pueden entrar en Korea del Norte”.

Como lo dijera el famoso Ramón Mercader, ejecutor de Trotski, los periodistas occidentales son la peor plaga del mundo. Korea tiene todo el derecho de vetar la entrada de los agentes de la CIA al país.

Las “verdades” occidentales son las “armas destructivas” de Irak que “justificaron” la guerra agresiva de diez años contra ese país. Las “verdades” occidentales son las “masacres” de Gadhafi y el humanitarismo de los bombardeos de la OTAN, las amenazas constantes contra Irán de Ajmadineyad, contra la Siria antiimperialista, las “verdades” occidentales son sus viajes a la luna, o sus falsos ataques a las torres gemelas. Todas mentiras de tomo y lomo.

Solamente, como está de moda, se “denuncia” a un dictador, efectivamente dictadores proletarios y esos fueron Kim Il-sung, su hijo Kim Jong-Il y ahora es el nieto Kim Jong-Un.

Se pretende defender al occidentalismo, acusando a Fernando Montiel de “marear la perdiz”, pero a renglón seguido, hace lo mismo que critica introduciendo a un tal Zamiatin y una supuesta carta al camarada Stalin. Se introduce su conocido anti-estalinismo trotskista vergonzante trayendo a cuento al gran Mariscal vencedor del nazismo y del trotskismo. Lo mismo hace con el tránsfuga George Orwel y su “1984” donde el Gran Hermano pinta más que a Stalin a los “demócratas” Bush o a Obama.

Como todo filo-trotskista, no se olvida nunca ni por un momento del gran Stalin y lo tiene que meter hasta en la sopa. Incluso sus diatribas contra el llamado “pachamamismo” al que desprecia como un “buen” occidentalista, tiene en su concepto el sello del estalinismo; hasta este grado llega la degeneración ideológica de un italiano que queriendo ser boliviano se olvida que Bolivia es un país indígena y que como indígenas originarios no tenemos nada que hacer ni con el Papa de Roma y menos con el cristianismo-católico de los italianos musolinianos.

Por otro lado, no vamos a seguir la lógica de los dislates domésticos a los que hace referencia el italiano con sus “perdices perdidas”. (¡Que dijo, que no dijo, que dicen que dices que digo, que malas lenguas dijeron!). El conjunto de esos relatos particulares que más que “testimonios” constituyen verdaderos chismes de cocina, completan el “sesudo” análisis del italiano sobre Kim Jong-il y la dirigencia coreana

El italiano arrepentido de su nacionalidad “piensa” que Estados Unidos no invade  Korea porque su anti-imperialismo es solamente extorsivo y pretende ayuda económica. Las diferencias políticas de clase e ideológicas entre ambos estados no existen para el “analista”. En resumen, ni siquiera el problema cultural: orientalismo versus occidentalismo, es la causa del debate y sobre todo de los artículos del italiano, la verdad es que se trata de un debate político e ideológico. Korea democrática es una espina en el zapato agresivo del imperialismo en el Asia, por ello, se trata para el Imperio, de eliminar a su dirigencia, como lo pretende hacer con Dilma y Lula de Brasil,con Lugo de Paraguay, con Chávez de Venezuela y ahora con Cristina de Argentina, con sus sospechosísimas enfermedades de cáncer selectivo.

¿¿¿”Ojala la opinión de Montiel no sea la de Rebelión” ???, nos previene el italiano, pretendiendo que Rebelión.org publique artículos que sean aprobados por él mismo y rechace los que, por ejemplo, firme Fernando Montiel. Es ésta una confesión del criterio miserable que tiene el italiano de la libertad de expresión. Para él, la hoja Rebelión.org debe seguir los lineamientos políticos que le conviene y no debe publicar otros criterios. Es necesaria una rectificación de Rebelión, aclarándole al señor que ese sitio es amplio y admite artículos, algunas aunque pocas veces,  hasta de los orgullosamente autotitulados estalinistas como el que firma esta nota.

El “izquierdismo” otánico tiene como representantes oficiales en la “izquierda” europea social demócrata y revisionista que ha tenido el descaro de apoyar los bombardeos de la OTAN  contra Libia, que apoya el cerco a Siria y a Irán y que combate “valerosamente” a Hugo Chávez, a la Cuba de los Castro y a la Bolivia de Evo Morales. En cambio el imperialismo “humanitario” de la OTAN existe para “proteger” a los pueblos de sus tiranos y por ello no se puede combatir a una fuerza tan “benéfica”.

Para sorpresa nuestra también existe en Bolivia una “izquierda” otánica a cargo de algunos extranjeros con ligazones en el propio gobierno.

¡¡¡De ninguna manera podemos admitir que el italiano pertenezca a nuestra “familia”!!!

Ya hemos hecho llegar nuestras felicitaciones al señor Fernando Montiel por sus excelentes refutaciones al italiano.

Jorge Echazú Alvarado
Maoístasbolivianos. Tk

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