domingo, 5 de febrero de 2017

SETENTA Y CUATRO ANIVERSARIO DE LA MÁS GRANDE, EXTENSA Y SANGRIENTA BATALLA DE LA HISTORIA MUNDIAL DE LAS GUERRAS: STALINGRADO

N. Int. 157

02-02-17

SETENTA Y CUATRO ANIVERSARIO DE LA MÁS GRANDE, EXTENSA Y SANGRIENTA BATALLA DE LA HISTORIA MUNDIAL DE LAS GUERRAS:

STALINGRADO

Una vez derrotada la gigantesca Operación “Barbarroja” que tenía el propósito de tomar Moscú y derrotar a la Unión Soviética, Hitler, que tenía las pretensiones de acabar la guerra en unas semanas, el tenebroso líder de los fascistas del mundo, elaboró una nueva operación, después de sus victorias relámpago en Europa,  que tenía por objeto tomar y arrasar la ciudad de Stalingrado, situada en el frente Sur y con el objeto de capturar los recursos petroleros del Caucaso y tomar la capital soviética por la espalda, así como para humillar la ciudad que llevaba el nombre de su gran contrincante.

“El 23 de julio  Hitler firmó la directiva (operación) No. 45 que constituía  uno de los elementos más importantes del plan para  la campaña de verano de 1942. El grupo de ejércitos “A” recibió la misión de efectuar la ofensiva sobre el Cáucaso con la particularidad de que aún antes, el 13 de julio, se le subordinó el 4to. Ejército de tanques. El Grupo de ejércitos”B”, tenía por objeto apoderarse de Stalingrado con las fuerzas del 6to.  Ejército”. (1)

Millones de hombre de los ejércitos alemanes, húngaros, rumanos, italianos y españoles, encabezados por la brutal y criminal máquina de guerra alemana, la Wehrmacht, se lanzaron masivamente el 25 de julio-42, a completar la aventura que en primer lugar había fracasado frente a Moscú.

Las columnas blindadas de la Wehrmacht avanzaron velozmente en las dos direcciones ya indicadas, la primera a la toma de Stalingrado y la segunda para apoderarse del Cáucaso y sus riquezas petrolíferas que eran tan importantes para la máquina de guerra germana.

El 19 de agosto, el General Von Paulus , a la cabeza de su 6º. Ejército, firmó la orden de “Sobre la ofensiva definitiva de tomar a Stalingrado” encontrándose ya a sólo 60 Kilómetros de la ciudad. ¡¡Había comenzado la enorme batalla!! La relación de fuerzas era más o menos la siguiente al comienzo de las operaciones, porque después las fuerzas de ambos bandos aumentarían considerablemente:

Divisiones 39 alemanas y 42 soviéticas; personal 586 000 soldados alemanes y 580 000 soviéticos; Piezas de artillería  7 400 alemanas y 3 400 soviéticas; Tanques 1 040 alemanes y 270 soviéticos; aviones 1200 alemanes y 600 soviéticos.

Las fuerzas alemanas habían conseguido cercar completamente la ciudad que sólo podía recibir refuerzos y recursos a través del río Volga. Empero la salida de las tropas germanas al Volga al norte de la ciudad, creo un a situación muy difícil para la defensa de la ciudad.

Había comenzado la batalla en las calles, en las plazas, en los edificios, en cada casa, en cada habitación, se luchaba cuerpo a cuerpo por metros de territorio. Los principales centros de resistencia soviéticos en la propia ciudad eran las Fábricas de Tractores   Krasni  Oktiabr y Barrikadi.

Arrinconados contra el río los defensores soviéticos tenían puntos estratégicos defendidos con una bravura realmente increíble. La Colina Mamai, era un promontorio capturado por los nazis y recuperado por los soviéticos, una y otra vez, con grande pérdidas humanas por ambos bandos.

“En la Colina de Mamai (La cota 107.5), quedaba el observatorio del Ejército... Los más cruentos combates se libraran en el sector de la Colina de Mamai, a orillas del río Tsaritsa”. (2) A costa de grandes  bajas  el adversario  se apoderó de la altura dominante de Mamai.. Los rusos  no cejaban en sus intentos de reconquistar la Colina de Mamai. La tomaron el 16 de septiembre”. (3)

La Casa de Plavlov, por el contrario estaba ocupado por un cuñado de héroe soviéticos que jamás pudo ser capturada por el enemigo y sirvió como punto de vigía para todos los defensores de Stalingrado.

“La Casa de Pavlov mantenida por un puñado de soldados de la Guardia  fue un valuarte inexpugnable de gran importancia  militar y moral. El heroísmo de su guarnición  simbolizó  la firmeza y el valor sin límites de los defensores de Stalingrado”. (4)

Los héroes que ofrendaban sus vidas al grito “Hurra, hurra, Por Stalin”, se escuchaban por millares. El fracotirador Vasili Zaitsev que abatía oficiales de alto rango desde sus escondites en los escombros de la ciudad, sembraba el terror entre la oficialidad invasora.

Por su parte, Ludmila Pavlichenko, la bella francotiradora, fue condecorada con la orden de Lenin, por el abatimiento de centenares de oficiales fascistas desde su escondite francotirador en los escombros de la ciudad héroe.

En fin, los episodios de heroísmo digno de una gran causa se daban por miles todos los días, por ejemplo, soldados arrojándose sobre los ametralladores para impedir con sus cuerpos la masacre de sus compañeros.

¡¡Stalingrado era una ciudad invencible””.

Por fin, El 19 de Noviembre, en pleno invierno, “comenzó la histórica  contraofensiva de las tropas soviéticas en las inmediaciones de Stalingrado”. Dos gigantescas tenazas se abatieron  para encerrar el 6to. Ejército de Fredrick Von Paulus. La una desde el norte de la ciudad y la otra desde el sur. Se había comenzado la operación “Anillo”.

El 21-22 de noviembre, los ejércitos rojos soviéticos tomaron contacto desde el norte y desde el sur: se había cerrado el cerco y un bolsón gigante abrazaba a todo el 6to. Ehército.

Se comenzaba, entonces el aniquilamiento de las tropas hitlerianas cercadas. Hitler ordenaba a Von Paulus, resistir hasta el último hombre y no abandonar Stalingrado tratando de romper el cerco.

El Mariscal Manstein, recibió la orden de intentar un avance relámpago para liberar a los cercados mientras, por otro lado le ordenaba a Goring, lanzar por aire todas las provisiones necesarias para que los cercados no murieran de hambre. Nada de eso resultó, el cerco soviético era de hierro y se iniciaba el aniquilamiento o en su caso el rendimiento incondicional del 6to. Ejército.

“La catástrofe es inevitable. A fin de salvar a los efectivos que todavía quedan vivos,  ruego se me autorice sin demora, proceder a la capitulación”, rogaba Von Paulus.
Por su parte Hitler, histérico,  respondía por radio. “Prohíbo la capitulación! El Ejército ha de mantener sus posiciones hasta el ultimo soldado y el último cartucho (5).

Desoyendo las órdenes de Hitler, Von Paulus finalmente capituló ante el Ejército Rojo, poniendo fin a la batalla que decidido la suerte de Hitleismo y la derrota del nazi-fascismo alemán a los pies del heroico Ejército Rojo de obreros y campesinos en la Segunda Guerra Mundial, llamada por los soviéticos la Gran Guerra Patria, a las órdenes del Comandante Supremo el Mariscal José V. Stalin.

La gigantesca batalla que como se dijo, decidió la suerte del nazismo agresivo y el triunfo del ejército rojo, duró alrededor de 6 meses desde fines de julio de 1942 hasta comienzos de febrero de 1943.

A los 70 años de distancia de las jornadas más heroicas de la que se tenga memoria en la historia de la Humanidad, los revolucionarios marxistas-leninistas y maoístas de Bolivia, rendimos nuestro más emocionado homenaje a esos pueblos heroicos, a esos ejércitos invencibles, a ese Partido bolchevique que volverá muy pronto a sus viejos fueros y finalmente al más gran héroe militar de todos los tiempos, el mil veces heroico Mariscal de la victoria. Josif Vissarionovich Dyugasvili , JOSE V. STALIN.

Notas.

Las notas 1-2-3-4 y 5, corresponden a la obra del académico   A. Samsónov. “La Batalla de Stalingrado”. Editorial Progreso.  Moscú. 1986.


PCmlm.

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