lunes, 21 de noviembre de 2011

Un Siglo de la Revolución Mexicana

28-11-11
SE CUMPLE UN SIGLO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA
1911-2011
 
«Arroyito revoltoso,
¿Qué te dijo aquel clavel?
-Dice que no ha muerto el jefe,
-que Zapata ha de volver»
         
          MEXICO, el país de los antiguos nahuatls, toltecas, olmecas, teotihuacanos y  mayas, tiene una enorme población de origen campesino y originario. Naturalmente con esta composición demográfica fue el escenario de grandes luchas y grandes triunfos revolucionarios y también derrotas durante el Siglo XX.
                       
          Es quizá México, el primer pueblo que inició la gran oleada revolucionaria del Siglo XX. Efectivamente el 28 de noviembre de 1911, los campesinos mexicanos, levantando, por primera vez, el programa agrario de la confiscación de la tierra a los latifundistas con la firma del famoso PLAN DE AYALA,  se sublevaron a la cabeza del gran líder agrario y revolucionario Emiliano Zapata.

«Mestizo, fuerte, inteligente y audaz, tirador certero, jinete consumado, bailarín y enamorado, gustador de los puros, el coñac y el aguardiente de caña, apasionado de las riñas de gallos, los caballos y las corridas de toros, hermoso y elegante, siempre pareció haber nacido para ser lo que fue…

Líder agrarista, guerrillero, estadista y dirigente político, llegó mucho más allá de lo que sus enemigos hubiesen querido pero no hasta donde pudo haber llegado…..

Arañó con Pancho Villa el poder total, pero lo perdió. Pudo convertirse, también con Villa, en uno de los indiscutidos rectores del destino de América Latina, pero lo asesinaron para que no lo fuera…» (1)
                       
          Gobernaba México, un dictador del siglo XIX con el apoyo y respaldo de todos los terratenientes mexicanos que habían venido aplicando un verdadero régimen servidumbral medieval con el sometimiento completo de los campesinos, heredado directamente de la colonia española. Porfirio Díaz, gobernó México durante 30 años y pretendía eternizarse en el poder sobre las espaldas del pueblo mexicano campesino sojuzgado.
                       
          La Revolución Mexicana, ese singular movimiento social, será entonces la precursora de un proceso revolucionario realmente impresionante.  Fue una gran marea campesina en un enorme país que levantando la bandera de "Tierra y Libertad", sentenció a muerte al latifundismo atrabiliario de los señores de la tierra.
                       
          En los primeros momentos, la revolución tomó un camino democrático burgués, a la cabeza de don Francisco Indalecio Madero, que quiso continuar el sometimiento campesino haciendo a un lado la dictadura del porfirismo. Efectivamente, Madero no tenía ningún propósito verdaderamente revolucionario agrarista, simplemente pretendía organizar un régimen democrático burgués, el cual no era el pensamiento de los líderes auténticos del movimiento: Emiliano Zapata, Francisco "Pancho" Villa (Doroteo Arango)  y otros.
                       
          Para comprender el movimiento agrario y campesino mexicano de 1911-1919, debemos señalar que existían dos corrientes: una democratizante con Madero,  Álvaro Obregón, Venustiano Carranza y otros políticos citadinos con ideas reducidas simplemente a acabar con la dictadura decimonónica de Porfirio Díaz y la otra agrarista, a la cabeza de los caudillos Villa y Zapata.
           
Sin embargo la insurrección campesina constituía el núcleo y el corazón mismo de la crisis en virtud de ser México un país agrario con una población enorme de campesinos de origen azteca y maya junto a otras muchísimas nacionalidades menores. De modo que, de todas maneras, no había ninguna posibilidad de eludir la cuestión agraria al margen de la antipatía y rechazo de los demócratas al estilo Madero respecto de los campesinos zapatistas y villistas.
                       
          La revolución tuvo pues una serie muy larga de vicisitudes,  vueltas y revueltas que no podrían ser resumidas adecuadamente en unas cuantas páginas. Empero, trataremos de señalar los acontecimientos principales y sobre todo la línea política que siguió el levantamiento.
                       
          «La Revolución mexicana se produjo porque los políticos encumbrados del país no lograron ponerse de acuerdo, manifiestamente, en lo tocante a quién habría de gobernar cuando muriese el presidente Porfirio Díaz. Estos políticos, apodados los científicos, consideraban que era una ley natural que la nación pudiese progresar solamente bajo su dirección y dominio y para su beneficio propio. Desde los primeros años de la década de 1890 sermoneaban a México acerca de la autoridad a que les daba derecho su ciencia especial y con el tiempo llegaron a convencer de su infalibilidad a grandes sectores del público. Pero hacia 1904 andaban forcejeando con el problema de arreglar la sucesión de Díaz, que llevaba 20 años consecutivos de ser presidente. En 1908, dos años antes de la siguiente elección presidencial, el problema se convirtió en un notorio asunto de Estado. Y al quedar al descubierto sus maniobras, los poderosos resultaron ser ingenuos, traicioneros e incompetentes. Poco tiempo después, su esmerado orden se vino abajo...»  (2)
                       
          Así relata un autor biógrafo de Zapata, la situación muy poco antes de la eclosión revolucionaria que haría crisis en 1911.
                       
          La gran convulsión social había llevado a sucesivos y confusos enfrentamientos entre grupos armados de terratenientes, campesinos y militares que pugnaban por obtener predominio político ante la clara decadencia del régimen porfirista, que realmente conducido por los "científicos" Romero Rubio y Limantour, sostenían que el progreso de México estaba ligado estrechamente a la venida del capital extranjero.
           
          En verdad la revolución mexicana tiene su inicio en el llamado "Plan de San Luís Potosí", lanzado por Madero el 5 de octubre de 1910, un documento de carácter político democrático que exigía la anulación de las elecciones fraudulentas organizadas por Porfirio Díaz para reelegirse y únicamente una reivindicación social, es decir la «restitución a sus antiguos propietarios de las tierras expropiadas por las autoridades porfiristas»  (3).
                       
          «El viernes 10 de marzo (1911), Zapata, Torres Burgos y Rafael Merino se reunieron durante la feria anual cuaresmal de Cuautla. Allí se pusieron de acuerdo en lo tocante a los detalles finales y a la noche siguiente, de regreso en Villa de Ayala, pusieron en acto sus planes. Se amotinaron repentinamente, desarmaron a la policía del lugar y convocaron a una asamblea general en la plaza. El orador, Torres Burgos, subió al pequeño quiosco y leyó en público (por primera vez en Morelos) el plan de San Luís Potosí, luego informó de los levantamientos en el norte y terminó con vivas para la revolución y mueras para el gobierno...... En rebelión formal ahora, de acuerdo con el Plan de San Luís, los de Ayala organizaron una banda de cerca de 70 hombres de diversos poblados del municipio, distribuyeron comisiones y cabalgaron hacia el sur por el campo. La revolución maderista había comenzado en Morelos.....»  (4)
                       
          Porfirio Díaz acosado por la resistencia popular y debido a una decadencia física, renuncia a la presidencia el 25 de mayo de 1911 y  deja el cargo al antiguo embajador mexicano en los Estados Unidos Don  Francisco León de la Barra y huye del país ante el repudio y la imposibilidad de perpetuar su régimen. En unas elecciones sumamente confusas del 1° de octubre es elegido don Francisco Indalecio Madero, nuevo presidente de México, dándose la apariencia de solución de los problemas. Más no era así, el latifundismo y la dominación servidumbral iban mucho más lejos de la persona y el régimen de Porfirio Díaz, estaban profundamente introducidos en la sociedad mexicana. El propósito de las clases dominantes mexicanas era establecer un régimen aparentemente democrático y frenar el ascenso campesino. Fuera de los contingentes campesinos revolucionarios al mando de líderes auténticamente populares, existían también bandas armadas pagadas por los terratenientes que sembraban la confusión en el campo.
                       
          Por su parte el ejército mexicano, seguía siendo un aparato al servicio de los terratenientes y en su seno iban perfilándose las personalidades que darían larga y sangrienta batalla a las fuerzas revolucionarias campesinas. La presidencia de Madero no trajo, como se esperaba, la conclusión de la agitación social, por el contrario, las masas populares y principalmente los campesinos comprendieron que era la hora precisa de acentuar sus presiones y su lucha reivindicativa.
           
          «A tres semanas de la toma de posesión de Madero, el 28 de noviembre de 1911, se firmó en las cercanías de la Villa de Ayala lo que puede considerarse el programa de la revolución campesina. En él se denunciaba la claudicación de Madero, se le desconocía como jefe del movimiento y se llamaba a su derrocamiento. A continuación, en los artículos 6, 7, 8  y 9 se exponía lo fundamental de las transformaciones agrarias por las que prometían luchar, hasta "vencer o morir", los hijos del estado de Morelos, afiliados al Ejército insurgente.... Lo más significativo del Plan de Ayala era que no constituía una promesa de redistribución agraria para ser cumplido después del triunfo de la Revolución, sino un programa de aplicación inmediata en todos los territorios que fueran dominando las fuerzas rebeldes.... A pesar de ello, cierta perspectiva de un nuevo ordenamiento nacional se bosquejaba, en forma más o menos explícita, a través de todo el articulado, sobre todo en los acápites 1, 3, 12, 13 y 15.»   (5).
                       
          Como se ve, frente al ya mencionado Plan de San Luís Potosí, maderista y de origen democrático burgués constitucionalista, se presenta el "Plan de Ayala", zapatista de origen agrario revolucionario. Parece que Madero jamás comprendió el carácter profundo de los levantamientos campesinos y muy rápidamente se desconectó de ellos con la pretensión de servir los intereses exclusivos de la burguesía mexicana. Cuando el movimiento campesino deslindó fronteras con Madero, comenzó una etapa relativamente corta de decadencia del prestigio del presidente que conduciría a la comisión de serios errores que precipitarían su caída. Por otro lado, se hacía cada día más evidente la intervención arbitraria y abusiva del imperialismo norteamericano dispuesto a decidir, por su cuenta, los destinos de México.

El presidente Taft acusó a México de "discriminar" a las empresas norteamericanas en diciembre de 1912 y acá comenzó el plan de derrocar a Madero.
           
          «En enero de 1913 se organizó una nueva conspiración contra Madero dirigida por el general Mondragón, Félix Díaz y Bernardo Reyes..... En los primeros momentos los insurrectos fueron rechazados con fuertes pérdidas al atacar el palacio nacional.... El presidente nombró entonces a Victoriano Huerta, antiguo general porfirista, como jefe de las tropas...» (6).
                       
          Seguramente el régimen Madero hubiera durado mucho más tiempo si no hubiera cometido el grave error de designar como jefe del Ejército federal a Victoriano Huerta, el más grande reaccionario de los generales mexicanos y una especie de Pinochet de principios de siglo, que después de jurar lealtad una y otra vez a Madero, le clavó el puñal por la espalda, derrocándolo después de muchas maniobras de deslealtad inauditas y finalmente fusilarlo por órdenes de los Estados Unidos. Victoriano Huerta simulaba combatir a los conspiradores y según el autor Díaz de Arce, en realidad hacía todo lo posible para facilitar su triunfo. En esos trajines fue descubierto por el hermano de Madero, Gustavo que lo detuvo y lo presentó al presidente acusándolo de conspiración. El ingenuo Madero, dice nuestro autor, se dejó convencer y consiguió su libertad para seguir su plan macabro. (No podemos menos que recordar el itinerario del general Pinochet nombrado por Allende en lo más alto de la crisis, para después traicionarlo y asesinarlo, no sin antes jurar una y otra vez lealtad al mandatario legal).
                       
          Se inicia, pues, lo que llevará el nombre de la "decena trágica" del 9 al 18 de febrero de 1913:
                       
          «El primer acto del drama había terminado. Las últimas escenas se desarrollaron en torno al tema: ¿Qué hacer con Francisco Madero?. En esta cuestión volvieron a ponerse de relieve las diferencias entre Wilson (el embajador norteamericano, cuándo no) y los representantes europeos. El inglés y el alemán eran partidarios de salvarle la vida. El norteamericano, prácticamente y en forma sutil, recomendó a Huerta su fusilamiento....»  (7).
                       
          Como siempre en toda la historia de nuestra América, los Estados Unidos y sus representantes, jugando el sucio e infame papel de asesinos a mansalva contra los hombres que pretendieron la libertad, la justicia y la democracia en el subcontinente. Como en todos los casos, sus embajadores metidos en las peores confabulaciones, en los peores complots, en las más oscuras maniobras y traiciones para hacer desaparecer a los patriotas y facilitar la acción de los criminales vestidos de militares o civiles a sus órdenes. Inmediatamente se dio inicio a la tenebrosa dictadura de Victoriano Huerta que encontró, como no podía ser de otra manera la oposición de Zapata, fuertemente instalado en el estado de Morelos, de Francisco Villa y su famosa División del Norte y del gobernador de Coahuila Venustiano Carranza quién llamando a la lucha armada contra la dictadura, proclamó su célebre Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913. (8).
                       
          En realidad, rápidamente se organizó contra Victoriano Huerta un amplio frente de fuerzas heterogéneas que veían en el traidor la continuación orgánica de la dictadura porfirista. Nació entonces lo que se daría en llamar, el constitucionalismo mexicano que tuvo tanto predicamento y que será brevemente estudiado más adelante y que en sus inicios tenía tres tendencias: la del líder Carranza, con generales de la calidad de Pablo Gonzáles a quien tendremos la oportunidad de conocer años después, la de Álvaro Obregón de tendencia pequeño burguesa, dice Arce y finalmente la liderada por Francisco Pancho Villa y su División del Norte.
                       
          Zapata por su parte, aprovechó el tiempo reorganizando sus fuerzas y definiendo el carácter de su movimiento frente al golpe militar de Huerta. Lo primero que hizo fue completar su famoso Plan de Ayala declarando a Huerta "usurpador" y "mucho peor que Madero" y desenmascarando la traición de Pascual Orozco el viejo revolucionario que había cometido el error de reconocer y prestar apoyo al golpe de Huerta.
                       
          El régimen huertista no podía sostenerse mucho tiempo en el poder, pues había concitado aunque sea de mal grado, la unidad de todas las fuerzas contendientes. El imperialismo norteamericano, sediento de beneficios y tratando de aprovechar todas las circunstancias, primero apoyó a Huerta y después, como es su costumbre, le quitó el apoyo, determinando su derrocamiento. Para presionar más aún a México que no era un país unificado y que en realidad estaba dividido en muchos poderes locales, uno de los cuales fue siempre el estado de Morelos a cargo de Zapata y otro el de Villa en Chihuahua, dispuso la ocupación de Veracruz mediante un desembarco de fuerzas navales el 21 de abril de 1914.
                       
          Naturalmente el exabrupto norteamericano hizo que todo el pueblo mexicano y todas sus fuerzas políticas y militares, reaccionaran airadamente pidiendo el inmediato retiro de esas tropas, así quedó frustrada la intentona norteamericana de tomar México e imponer sus condiciones a todos los contendientes. Incluso el reaccionario gobierno local de Victoriano Huerta repudió la invasión y se dispuso a rechazarla.
                       
          Ante el visible debilitamiento de la dictadura de Huerta, se dibujaron claramente las fuerzas que pugnaban por tomar la capital y echar a Huerta del poder político. Esas fuerzas eran por una parte Carranza, con su aliado Álvaro Obregón y por otra parte Francisco Villa y su División del Norte. Ambas fuerzas trataban de ganar la carrera hacia México y mutuamente se ponían obstáculos en esa labor. El 15 de julio de 1914, completamente abandonado y desacreditado, Huerta renunció a la presidencia y se retiró con sus acólitos al exilio a Jamaica protegido por sus padrinos los diplomáticos ingleses y alemanes. Ya antes los norteamericanos habían abandonado totalmente a Huerta.
                       
          Un pacto firmado en Torreón el 8 de julio entre Villa y Carranza, el subordinado y el jefe, determinaba que ambas fuerzas lucharían mancomunadamente hasta derrocar a la dictadura y hasta hacer desaparecer al Ejército ex Federal y sustituirlo por el Ejército Constitucionalista. Carranza desconoció el pacto y ordenó la toma de México por su subordinado Álvaro Obregón quién efectivamente ocupó la capital iniciándose la era de Venustiano Carranza.
           
Las fuerzas que derrotaron a Victoriano Huerta no estaban unificadas, como sabemos, entonces para lograr un acercamiento aunque sea formal, se convocó a la famosa Convención de Aguascalientes, inaugurada el 10 de octubre de 1914 en la que participaron las tres fuerzas: Carranza, Villa y Zapata. Álvaro Obregón era parte del constitucionalismo carrancista. Se acercaba, por entonces, la cima más alta del movimiento revolucionario agrarista. Juntos Villa y Zapata representaban una fuerza mayor a la de Carranza, de modo que ante esa situación el "primer jefe" abandona la capital el 22 de noviembre y se refugia en Puebla y después en Orizaba. Al mismo tiempo, Villa y Zapata ingresaban triunfalmente a México. El 4 de diciembre de 1914 se celebraba la famosa y conocida entrevista de Emiliano Zapata y Francisco Villa en Xochimilco. Sin embargo, como lo señalan todos los autores, este momento culminante de la Revolución Mexicana que parecía llegar al triunfo de sus fracciones más radicales y revolucionarias no duró mucho. El movimiento agrarista no tenía una proyección política clara, no tenía el respaldo, sobre todo de los sectores urbanos proletarios y clases medias bajas, de modo que, en general se fue agotando y debilitando conforme pasaba el tiempo. Por su parte, Carranza y su lugarteniente Álvaro Obregón se fueron reponiendo poco a poco, venciendo en sendas batallas a las fuerzas de Pancho Villa, mientras Zapata, desorientado y confundido, se retiraba a su cuartel general de Morelos.
           
          Carranza y Obregón volvían y tomaban la capital para reiniciar la era Carranza. Omar Díaz de Arce, en su comentada obra nos relata cómo llegó a confundirse tanto el movimiento obrero mexicano en estos tiempos, cuando los sectores anarquistas del proletariado se unieron  al presidente Carranza para luchar contra los campesinos haciendo oídos a la demagogia carrancista. Algo inconcebible desde el punto de vista revolucionario, pero evidente desde el punto de vista histórico.

«El respaldo obrero a Carranza, sirvió, no para mejorar sustancialmente la situación desesperada de los trabajadores, sino para lanzarlos criminalmente contra el pujante movimiento campesino. La Casa del Obrero Mundial, creada en 1912 por los dirigentes anarquistas, ofreció al jefe constitucionalista el concurso de "Batallones Rojos", movilizados enseguida por éste para combatir al campesinado revolucionario en nombre de la lucha contra la reacción. Pero el trágico episodio no podía durar mucho. Ya en 1916 Carranza respondía a los desilusionados trabajadores --que iniciaron un vigoroso movimiento de huelgas y protestas-- con la disolución de los "Batallones Rojos", la ocupación de los locales sindicales y la prohibición de la Casa del Obrero Mundial-...» (9).
                       
          Lo más importante que hizo Carranza, no precisamente por convicción, sino por presiones de las fuerzas progresistas y revolucionarias al influjo del movimiento campesino, fue la promulgación de la famosa y conocida Constitución de Querétaro de 1917. Esta Carta Magna mexicana, constituyó la expresión más alta de las aspiraciones de los pueblos de América Latina, antes de la Revolución Bolchevique. Querétaro significa el reconocimiento de los derechos fundamentales de las amplias masas campesinas, a la tierra y a la libertad y por otro lado, el reconocimiento de los derechos de los trabajadores. En una palabra, los dos elementos aunque separados, se iban ya aproximando, lo que se produciría con toda claridad con la Revolución de Octubre en Rusia.
                       
          Nace también con la Constitución de Querétaro, una verdadera corriente jurídica constitucionalista que tendrá una repercusión muy grande e influirá decisivamente en el ambiente jurídico latinoamericano, pues muchas constituciones a partir de entonces se inspiraron en la de Querétaro. El constitucionalismo social se hizo pues muy influyente también en Bolivia y fue aplicado en la reforma de 1938.
           
          La hegemonía carrancista hacía aguas por todas partes y hasta su partidario más cercano, Álvaro Obregón, comenzó a conspirar para terminar, de una vez por todas con aquella. Efectivamente, en Sonora, Adolfo de la Huerta proclamó un nuevo Plan el de "Agua Prieta" que simplemente desconocía la presidencia de Carranza. Rápidamente se extendió la rebelión y Carranza se vio obligado a abandonar la capital, iniciando una huida ya tradicional entre los gobernantes mexicanos de la época.
           
          Sin embargo, el acontecimiento más importante de la etapa heroica de la revolución mexicana y prácticamente el cierre dramático y trágico de su trayectoria, es el cobarde, aleve y siniestro asesinato del gran Emiliano Zapata, precisamente por órdenes de Carranza. Es importante, en nuestro concepto, detenernos un tanto en este acontecimiento que marca un hito imborrable en la historia revolucionaria de América. Es precisamente el autor norteamericano John Womack Jr. el que narra con más detalle, la infamia del asesinato. Como es conocido era moneda corriente que los jefes de bandas armadas campesinas tomaran partido por uno u otro bando de acuerdo a sus propias conveniencias, la excepción era naturalmente Emiliano Zapata que era el único caudillo que luchaba por principios. En medio de esta confusión, algunos jefes que eran castigados por sus superiores, se resentían profundamente y ofrecían sus servicios a los adversarios. Es este problema que desconcertó a Zapata y le llevó a cometer el peor error de su vida que le costó precisamente la misma.
                       
          Un jefe local llamado Jesús Guajardo había sido castigado por Pablo González el conocido general carrancista y verdugo de Morelos, por su renuencia a atacar a las fuerzas zapatistas. Conocedor del entuerto, Zapata envió una nota invitando a Guajardo a pasarse a sus filas. La nota de Zapata "apareció", según Womack, en el escritorio de González e inmediatamente se le ocurrió un contraplan. Haría que Guajardo le siga el juego a Zapata simulando interesarse por su propuesta, pero bien vigilado, sobornado con el perdón y nuevos ascensos por parte de González y la anuencia de Carranza en el plan.
         
          A continuación citamos en toda su extensión, en relato del asesinato de Zapata realizado por Womack y que demuestra del modo más dramático el carácter traidor del suceso:
           
          «El lunes 7 de abril  (1919) todo estaba listo. Las municiones habían llegado. González había regresado. Y Zapata había recibido promesas de otras deserciones de los nacionales y había dado sus órdenes de batalla contra Jonacatepec, Tlaltizapán y Jojutla. Para apartar la atención de Morelos, en ese mismo día los zapatistas atacaron Cholula, Puebla. En esa noche Guajardo hizo sus últimos preparativos en Cuautla y a la mañana siguiente se declaró finalmente en rebelión contra el gobierno. Al salir de Cuautla, un cautivo zapatista que gozaba de libertad bajo fianza, Eusebio Jáuregui, le envió a Zapata otra recomendación en su favor.
           
          Guajardo avanzó directamente hasta Jonacatepec, como le había ordenado Zapata. Allí otros oficiales nacionales se sumaron a su falso motín y juntos, la mañana del 9 de abril, ocuparon la población en nombre de Zapata. De acuerdo con lo convenido con Zapata, Guajardo arrestó a Bárcenas y a sus traidores. Y luego los hizo matar...» (10)
           
          «Poco después del alba, el 10 de abril, Zapata y su escolta montaron a caballo. Eran los lugares en los que había transcurrido su vida. La hacienda de Chinameca se extendía junto al río Cuautla, a unos cincuenta kilómetros al sur de Villa de Ayala.... Fuera de la hacienda, apoyadas contra sus muros delanteros, había varias tiendas y en una de ellas conversaron Zapata y Guajardo... Dentro de los muros la escolta de Zapata descansaba... Aunque no había señales del enemigo, Zapata puso centinelas y regresó a los alrededores de la hacienda. Era la una y media de la tarde. Sólo las tropas de Guajardo se encontraban ahora dentro de los muros, con excepción del asistente Palacios, que estaba hablando con Guajardo para recoger unos doce mil cartuchos de su depósito de municiones. Zapata esperó. Guajardo lo invitó a comer y cerrar el trato, pero Zapata prefirió seguir aguardando. Mas cuando los oficiales de Guajardo le repitieron varias veces la invitación, no le pareció mala idea tomarse unos tacos y una cerveza. Habían empezado temprano el día y habían cabalgado mucho.  Hacia las dos de la tarde, Zapata comenzó a impacientarse; finalmente a las dos y diez minutos aceptó. Montando en el alazán que Guajardo le había dado el día anterior, ordenó que diez hombres lo acompañasen hasta las puertas de la hacienda. "Lo seguimos diez, tal y como él lo ordenara" --le contó un joven asistente que había presenciado los hechos, a Magaña, esa misma noche--, quedando el resto de la gente, muy confiada, sombreándose debajo de los árboles y con las carabinas enfundadas. La guardia formada parecía preparada a hacerle  los honores. El clarín tocó tres veces llamada de honor, al apagarse la última nota, al llegar el General en Jefe al dintel de la puerta... a quemarropa, sin dar tiempo para empuñar ni las pistolas, los soldados que presentaban armas, descargaron dos veces sus fusiles y nuestro inolvidable General Zapata cayó para no levantarse más....
           
          La sorpresa fue terrible. Los soldados del traidor Guajardo, preparados... en todas partes. Bien pronto la resistencia fue inútil....». (11)
           
          Así, a través de una cobarde trampa, Carranza, González y Guajardo, los asesinos a mansalva privaron al pueblo mexicano y a los pueblos de América Latina  de uno de sus héroes más puros, más abnegados y que se eleva cada día más alto en la memoria de nuestros pueblos y naciones.

          Emiliano Zapata, junto a César Augusto Sandino, a Simón de la Santísima Trinidad de Bolivar y Palacio, a José Martí, a Tupak Katari, a Tupak Amaru, a Ernesto Che Guevara, al presidente Gonzalo, significa el honor y la dignidad de América frente a los poderes imperiales y oligárquicos.
           
          La desaparición de Emiliano Zapata significa el fin de la etapa heroica de la revolución mexicana, significa el inicio de una cadena de caudillos mezquinos que finalmente constituirían el famoso Partido Revolucionario Institucionalista (PRI) que gobernará México hasta el presente, año 2000 (en que se rompe esa hegemonía) en medio de la corrupción, la demagogia y el reaccionarismo más extremos.

                       
          7. 4. 2.  EL EJÉRCITO "ZAPATISTA"  DE LIBERACIÓN NACIONAL. EZLN.

          En la última década del siglo, vuelve a surgir la figura de Emiliano Zapata representada, esta vez, por un gran movimiento campesino e indígena que lleva su nombre, pero sólo su nombre, como lo veremos después,  en las tierras olvidadas del Chiapas mexicano.
           
          Los orígenes del EZLN, no son muy claros. Es evidente que siendo Chiapas el estado mexicano más pobre y marginado, tiene una población campesina y nacional originaria muy numerosa sumida en la más espantosa de las miserias. Chiapas ha sido desde tiempos atrás una muestra del carácter mismo del desarrollo del Estado nacional mexicano: pequeños islotes de inmensa riqueza y enormes masas con ingresos miserables.
         
          Poco a poco se fue diseñando la creación de organizaciones de base que pretendieron  y pretenden organizar políticamente esas amplias masas populares por el camino revolucionario de la lucha armada popular y prolongada. Varios fueron los intentos de llevar adelante esta monumental e histórica tarea. En la más profunda clandestinidad, los grupos campesinos de origen maya en Chiapas,  fueron estructurando el Frente Zapatista de Liberación Nacional, justamente como una respuesta a las condiciones de vida del pueblo y también como homenaje a la memoria del más grande revolucionario mexicano de todos los tiempos: Emiliano Zapata.
           
          Sin embargo, nadie sabe cómo, se fueron infiltrando en el movimiento de un modo sigiloso y ladino, algunos grupos políticos comprometidos con intereses completamente diferentes de los intereses históricos campesinos. Esa infiltración llegó inclusive a los niveles dirigenciales, cuando aparece súbita e inesperadamente la figura del sub-comandante Marcos que, en los hechos, asume la dirección político-militar del EZLN. No tenemos ninguna intención de caracterizar puntual y personalmente la conducta de Marcos y de su liderazgo, pero lo que sí podemos hacer con todo derecho es ubicar política e ideológicamente el accionar de esa "dirigencia" neo-zapatista que la consideramos desleal y contrapuesta al ideario auténtico del zapatismo histórico.
           
          «Miles de campesinos indígenas se levantaron en armas el 1° de enero de 1994 en Chiapas, un estado del sur de México, bajo la dirección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Tomaron las cabeceras municipales de Ocosingo, Chanal, Las Margaritas, Altamirano y Oxchuc, así como San Cristóbal, la ciudad más grande de esta región de los Altos y la Selva Lacandona.... Liberaron a 179 presos del penal cerca de San Cristóbal, la mayoría campesinos indígenas encarcelados injustamente por los terratenientes y su gobierno......» (12)
           
          La insurrección campesina que movilizó entre 10 000 y 15 000 hombres, asombró a toda la nación y a todo el continente, pues aparecía la lucha armada en uno de los países grandes del hemisferio. Las acciones militares no fueron muy enconadas, tanto por la sorpresa que determinó una actitud cautelosa del régimen, cuanto por el temor del régimen de que pudiera extenderse rápidamente el movimiento a otros estados tan pobres y deprimidos como Chiapas.
           
          Repuesto de su inicial sorpresa el ejército mexicano entró en San Cristóbal de las Casas, ciudad importante de Chiapas, una vez que el EZLN había abandonado la ciudad e inició, como es costumbre de los ejércitos, el asesinato, la persecución y las masacres de campesinos inocentes que no están ni estaban incorporadas en el movimiento. No obstante que los deseos eran muy grandes de iniciar una gran ofensiva contra los zapatistas atacando sus reductos de la selva, no se optó por este camino en razón de la debilidad política del régimen corrupto de Carlos Salinas de Gortari y del enorme prestigio que había alcanzado la guerrilla en tan poco tiempo. Por estas razones y también por presión norteamericana se acordó un cese de fuego el 12 de enero de 1994, el mismo que fue aceptado por el EZLN. Entonces, los enfrentamientos militares y los choques armados entre guerrilleros y el ejército, en realidad duraron solamente 10 días.
         
          Sin embargo, para completar el capítulo del aporte mexicano a la revolución en América Latina y el mundo, abordamos el problema actual del carácter político ideológico del movimiento neo-zapatista que lo nombramos así para diferenciarlo del zapatismo histórico.
         
          En realidad la posición concreta en lo político y militar del EZLN no es muy clara, sus documentos nos hablan superficialmente de 10 puntos: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Por otra parte aluden a sus llamadas "leyes revolucionarias" que limitan la extensión de la propiedad agraria a 25 hectáreas de tierra de buena calidad, la expropiación de las grandes empresas agrícolas, el control de precios y salarios y que las compañías extranjeras paguen a sus trabajadores el mismo salario que pagan  en sus países de origen, entre otros puntos. (13).
           
          Como podemos apreciar, los postulados "zapatistas" apenas alcanzan el nivel de radicalidad de los programas de los partidos de la izquierda socialdemócrata. Para alcanzar esas metas, no se hace una guerra popular. No se puede llevar a un pueblo a la sagrada lucha armada para alcanzar postulados de la democracia burguesa. Esa es la principal razón para considerar que, con el EZLN ha pasado un proceso de confiscación de la soberanía campesina por grupos políticos de la "izquierda" internacional socialdemócrata, traidora y confiscadora de la lucha y el sacrificio de las masas populares.

Concordantemente con lo afirmado, transcribiremos las opiniones de un escritor mexicano, Enrique Semo que parece interpretar el verdadero credo político de la dirigencia neozapatista, que, en un extenso artículo y malparafraseando a Marx, expresa:

«En América Latina la lucha armada es la partera de la democracia aún cuando ésta sólo se consolida en el ejercicio electoral y parlamentario...». (14)

De modo que para este escritor mexicano, colgado de la leva de los neozapatistas, los pueblos deben luchar con las armas en la mano y derramar en torrentes su sangre para participar en las elecciones fraudulentas de la burguesía. ¡Qué aberración!, pues para participar en las elecciones en las condiciones de América Latina no se necesita una sagrada lucha armada ni mucho menos una guerra popular. No sabemos si efectivamente el zapatismo chiapaneco puede suscribir los disparates que se escriben en su nombre.

Empero sigamos conociendo el criterio de Semo que, como decíamos, parece interpretar el verdadero contenido de las doctrinas y posiciones políticas del EZLN:

«Uno de los aspectos más originales del movimiento guerrillero de Chiapas es la relación que se establece entre insurrección armada y reforma democrática. Desde su estallido, la rebelión chiapaneca se ha constituido en actor activo y autónomo de la transición mexicana a la democracia entendida ésta en su sentido más limitado de transparencia electoral, igualdad entre los partidos, libertades individuales, estado de derecho y, en el caso de Chiapas, igualdad racial y autonomía indígena....

Existen, sin embargo, tres diferencias esenciales (con los conflictos guerrilleros latinoamericanos. n. n.). Los movimientos guerrilleros del pasado (sic) estaban inspirados por las ideas de la revolución y la toma del poder. Desembocaban en la legalidad republicana porque la relación mundial y nacional de fuerzas no les permitió ir más lejos. Algunos de sus protagonistas siguen convencidos hasta hoy que la toma del poder hubiera sido preferible. El EZLN, en cambio, comenzó ahí donde las demás guerrillas terminaron: desde el principio hizo muy claro que su objetivo era la creación de condiciones democráticas que aseguraran la libertad para las mayorías trabajadoras. En su posición, las experiencias de las guerrillas nicaragüenses, salvadoreña e incluso venezolana y cubana en materia de democracia se hicieron teoría y programa...

La segunda es que el EZLN jamás se consideró vanguardia del movimiento popular, ni vio en su forma de lucha la única posible. Desde sus primeros pasos públicos se concibió como el interlocutor de un movimiento popular extraordinariamente diverso y pluralista, y consideró que en las condiciones mexicanas la lucha armada era complementaria y más bien la respuesta a situación local excepcional.

La tercera es que, mientras que los movimientos guerrilleros anteriores fueron protagonistas de acciones armadas prolongadas, la del EZLN duró unos días y su fuerza se basa en el diálogo y la colaboración política con una sociedad civil cuyos componentes se oponen en general a la lucha armada. Su trayectoria de los últimos dos años puede calificarse de acción política desde posiciones de paz armada....

Estas tres diferencias alejan al EZLN de experiencias guerrilleras anteriores que se proponían el derrocamiento de los gobiernos establecidos y lo acercan a la nueva ola de los movimientos sociales de los últimos veinte años, que tienden a asociar la solución de sus problemas particulares cada vez con más autonomía frente al estado y la ampliación de los espacios democráticos...» (15)

Nos parece que nadie mejor que Enrique Semo para caracterizar la teoría política del EZLN en sus estratos dirigentes, porque estamos seguros que esa jerigonza con arrestos de teoría política no la comprenden por incomprensible mínimamente los indígenas chiapanecos cuya aspiración no es una supuesta "democracia", sino superar la miseria sempiterna que los agobia y recurrir a la violencia revolucionaria y la lucha armada para dicha superación.

Los neo-zapatistas, según Semo, quieren diferenciarse ampliamente de los movimientos guerrilleros "del pasado" que pretendían cambiar el sistema, tomar el poder e implantar el socialismo. No, señores, dicen los dirigentes neo-zapatistas, el sistema no se toca, es sacrosanto, no a la lucha armada, no a la violencia, no a la vanguardia revolucionaria, sí a la democracia....burguesa. El neoliberalismo les queda inmensamente agradecido.

Sí, a las elecciones y a los parlamentos, sí, al PRD de Cuautemoc Cárdenas, en una palabra sí a la SocialDemocracia. Los neo-zapatistas que se parecen tan poco a los inmortales guerrilleros de Morelos y su inolvidable líder Emiliano Zapata, inscriben su accionar, según Semo, en los movimientos democráticos de los últimos veinte años que derrocaron al llamado "socialismo real". ¿Qué es lo que realmente significa este tipo de afirmaciones?

La miserable y catastrófica restauración capitalista en Europa oriental, es calificada y presentada por los neo-zapatistas, como un gran proceso democratizador. Nadie, desde el punto de vista marxista, pretende defender al revisionismo capitulador que había traicionado el socialismo y restauraba sostenidamente el capitalismo, pero otra cosa muy diferente es alabar y ponderar la propia restauración capitalista como un proceso democratizador. Es decir la "hermosa democracia" que hoy vive la Rusia de Yeltsin y Putín. Las "esplendorosas" democracias que florecen en Polonia, Hungría, Chequia, Yugoslavia, Rumania y otros países exsocialistas, están sumidos ahora en la más espantosa miseria.

Si supieran los indígenas chiapanecos las estupideces que se hablan en su nombre y bajo su responsabilidad, estamos seguros que expulsarían, como se merecen, a estos socialdemócratas y filósofos de la "liberación",  impostores y confiscadores de los anhelos revolucionarios de los explotados chiapanecos y mexicanos en general. Más temprano que tarde, se conocerá en profundidad el proceso de confiscación y adulteración ideológica y política sufrida por el EZLN y se podrá castigar como se merece la maniobra socialdemocrata.
         
          Desde el punto de vista revolucionario, el mérito del movimiento neo-zapatista puede resumirse en cinco puntos, como lo señala correctamente Meche Sierra Rojas: (16)
           
          Primero: Se acabó el mito de la paz social en México. Se había predicado hasta el cansancio que México era una democracia desarrollada y que estaba muy próxima a entrar en el "primer mundo", sobre todo con la firma del tratado NAFTA con los Estados Unidos y Canadá. Esas ilusiones se hicieron añicos con el levantamiento de Chiapas.
           
          Segundo: La lucha campesina por la tierra sigue vigente con todo vigor y fue la causa principal del levantamiento. Jamás se solucionó, ni mucho menos, el problema de la tierra en México y una prueba de ello es precisamente el alzamiento de Chiapas.
           
          Tercero: Se ha hecho evidente el potencial revolucionario de los indígenas y de las mujeres. Efectivamente, en toda América Latina se levantan los pueblos originarios y las luchas de las naciones oprimidas alcanzan un nivel tan grande de compresión que ponen en aprietos a todos los Estados Nacionales.
           
          Cuarto: Se ha probado que en México existe una situación revolucionaria generalizada y no es evidente que solamente existan problemas en "algunas" regiones de México. La mayor parte de los estados mexicanos son pobres y tienen poblaciones campesinas y nacionales sumidas en la miseria.
           
          Quinto: Finalmente, se ha hecho claro que el poder nace del fusil, como lo señalara el Presidente Mao. Todas y cada una de las grandes victorias de los pueblos de América Latina, están ligadas a grandes luchas armadas. Todas las derrotas están signadas por el democratismo burgués.

          MEXICO, en la hora presente aparece como un verdadero Estado Narcotraficante, pues la presidencia de actual mandatario Calderón no ha hecho otra cosa que convertir ese heroico país como la cuna de macabras mafias del narcotráfico internacional.

Ojala México siguiendo las tradiciones de sus grandes líderes pueda superar esta situación  y alinear a México en la gran unidad latinoamericana antiimperialista.

MEXICO, es un país cuyo pueblo es profundamente revolucionario, lo probó más de una vez a través de la lucha de sus héroes nacionales comenzando por Benito Juárez, el gran Emiliano Zapata, Pancho Villa, los combatientes de Tlatelolco y tantos y tantos mexicanos que sueñan con un México Socialista.


NOTAS  BIBLIOGRAFICAS
         
         
1.   Pierri, Ettore. «Vida, pasión y muerte de Emiliano Zapata». Editores mexicanos unidos. S. A. 1979.       México. Pág. 8.
2.   Womack, John.  "Zapata y la Revolución Mexicana". Editorial Instituto del Libro Cubano.  Ciencias     Sociales. Cuba. 1971. Pág. 13.
          3.     Ibidem. Pág. 13.
4.         Ibidem. Págs. 74 y 75.
          5     Díaz de Arce,  Omar y Armando Pérez Pino. "México: Revolución y Reforma. 1910-1940". Editorial     Ciencias Sociales. La Habana-Cuba. 1982. Págs. 31 y 32.
          6.      Ibidem. Pág. 38.
          7.      Ibidem. Pág. 40.
          8.      Ibidem. Pág. 43.
          9.      Ibidem. Pág. 80.
          10.    Ibidem. Pág. 80.
          11.    Ibidem. Págs. 307-308.
          12.    "Un Mundo que Ganar". No. 20/95. Pág. 32.
          13.    Ibidem. Págs. 33.
          14.    Semo, Enrique.  "El EZLN y la transición a la democracia". Internet. 
15.    Ibidem.
16.    UMQG. Citada.  Págs. 33 y siguientes.
           
          PCmlm-Bolivia
         
         
         
         

martes, 15 de noviembre de 2011

¡... Volveré y seré millones ...!

14-11-11
Nacional
 ¡¡A MI ME MATARÁN, PERO VOLVERÉ Y ENTONCES…..SERÉ MILLONES!!
 Hacen 230 años, un 14 de noviembre, cuando la Colonia Española del Alto Perú esclavizaba y oprimía violentamente los levantamientos indígenas de la Nación Aymará en el llamado Alto Perú, se cometía en la localidad campesina de Peñas, uno de los delitos más execrables que tiene recuerdo la historia larga de la Patria.

Julián Apaza, el cacique aymará TUPAK KATARI, era sacrificado brutalmente para escarmiento de los líderes indígenas y de las masas campesinas que aspiraban a la libertad y la independencia.

Julián, el grande, es sometido a la tortura solamente digna de la “civilización occidental” en este caso española.

Amarrados sus miembros superiores e inferiores a cuatro caballos, fueron éstos expoliados, cada uno de ellos en las cuatro direcciones del norte, sur, este y oeste. Su vigoroso cuerpo de bronce se despedazó en medio de las convulsiones más macabras que se puede uno imaginar.

ESA ES LA CULTURA QUE EL MISERABLE HISPANISMO NOS INVITA A CELEBRAR CADA 12 DE OCTUBRE.

Hoy, por primera vez en nuestra historia, un primer mandatario boliviano se traslada a Peñas a conmemorar y recordar tan trascendental acontecimiento. Esa fecha debe ser realmente considerada como el primer gran manifiesto de dignidad, rebeldía y sacrificio de los  indígenas de Bolivia contra la colonización europea.

Es esa misma tortura que sufrieron José Gabriel Condorcanqui (Tupak Amaru) y Micaela Bastidas en el Perú. Fue una “práctica” corriente de los “mensajeros del Dios cristiano”.

Empero, como lo predijera Julián, a él lo matarán, pero ya volvió y son millones los indígenas de la Patria que nunca más serán oprimidos.
 PCmlm.

sábado, 12 de noviembre de 2011

EL IMPERIALISMO

11-11-11
Internacional

EL IMPERIALISMO



Como bien se sabe, el fenómeno del imperialismo como una fase ascendente del Modo de Producción Capitalista, había sido tratado por autores muy alejados del marxismo leninismo.  J. A. Hobson, economista inglés, fue el primero en publicar una obra precisamente con ese nombre tan temprano como en 1902.

Posteriormente en 1910, el marxista Rodolf Hilferding, con el título correcto de “El Capital Financiero”, aborda igualmente esa problemática y como subtítulo agrega algo muy impórtate: “fase última del desarrollo del capitalismo”.

Son estas dos obras las que constituyen el antecedente próximo para el genial estudio encarado por V.I. Lenin en su conocida obra. “El Imperialismo, fase superior del capitalismo”.

La concentración de la producción y los monopolios, constituye la primera parte del estudio. La segunda se refiere a los Bancos y su nuevo papel. La tercera se refiere al capital financiero y la oligarquía financiera. La cuarta aborda la exportación de los capitales, la quinta, el reparto del mundo entre las asociaciones de capitalistas y finalmente la sexta tiene como objeto el reparto del mundo entre las grandes potencias capitalistas.

Este esquema  sucinto nos permite señalar que esa fase superior del capitalismo, entendida como última, no tuvo en cuenta que su declinación sería larga y tendida.

A los grandes monopolios y el reparto del mundo, siguió una sub-fase que podemos calificarla de transnacional con el endeudamiento masivo e internacional de los países oprimidos y el desarrollo del intercambio desigual.

Últimamente la fase de la llamada globalización cuando, efectivamente, todo el planeta aparece dominado por el MCP y la desaparición del sistema socialista inaugurado precisamente por la revolución encabezada por Lenin; ha determinado el completo dominio imperialista del globo.

Hoy, en los comienzos del siglo XXI y el Tercer Milenio de la historia humana, podemos, con seguridad, afirmar que finalmente la caducidad o senilidad del sistema capital-imperialista ha llegado a su fase terminal.

Uno de los síntomas más claros de esa debacle imperialista es la desesperada acción agresiva del Gobierno norteamericano y sus cómplices europeos y sionistas, de buscar a toda costa guerras genocidas de agresión para paliar y disimular la RECESIÓN.

Hemos denunciado sus planes macabros de desatar siete guerras contra Libia, Siria, Líbano, Sudán, Somalia, Yemen  e Irán. Por otro lado, se desarrollan guerras de diferente intensidad nada menos que en 120 países del globo.

ESE ES EL IMPERIALISMO QUE MUCHOS INCLUSO DE “IZQUIERDA” PRETENDEN MINIMIZAR Y PASAR POR ALTO.

El editor de la revista yanqui Executive Inteligence Review, Edgard Spannaus ha declarado que la guerra no todavía no iniciada contra Irán terminaría con la Tercera Guerra Mundial. Empero lo más importante de la dicha declaración es el haber revelado que los “favorecedores financieros de Obama, le han pedido el desencadenamiento de otra guerra para volver a prestarle su apoyo en las próximas elecciones presidenciales”.

Es éste el cinismo al que ha llegado el IMPERIALISMO convertido ya en un IMPERIO DECADENTE.

Como vemos ahora el IMPERIO, fase terminal del imperialismo, hace guerras a pedido de las oligarquías financieras, comerciales y económicas, es decir de las transnacionales.

Está completamente claro que la única “salida” del IMPERIO  a su crisis es la guerra.

Está probado que el IMPERIALISMO desde su base en Alaska, provoca terremotos, sunamis y otras catástrofes atribuidas falsamente a la Madre Naturaleza.

Está probado que el IMPERIALISMO, disemina enfermedades como el cólera, el dengue, el hanta virus, el ebola, la gripe aviar, las vacas locas, las gripes porcinas, etc., etc.

Esta probado que el IMPERIALISMO es el principal narcotraficante del planeta.

Esta probado que el IMPERIALISMO, en sus guerras de encargo siembra elementos químicos venenosos como el gas pimienta, el fósforo blanco, el ántrax, el uranio empobrecido, el napalm  y todos los venenos que se conocen.

¡¡TODO ESO Y MUCHO MAS, ES EL IMPERIALISMO!!

Junto al esclavo negro, como mascota del Imperio, aparece el judío errante de Netanyahu que está obsesionado con atacar a Irán.

En estos contornos, se dibuja como una verdadera apocalípsis, la Tercera Guerra Mundial que necesariamente será nuclear y abarcará a todos los países del mundo.

¡¡PUEBLOS Y NACIONES DEL MUNDO, UNÍOS Y VENCED AL IMPERIALISMO!!



PCmlm-Bolivia

viernes, 11 de noviembre de 2011

Otra vez el reaccionario regionalismo

 10-11-11
Nacional
 OTRA VEZ CONTRA EL REACCIONARIO REGIONALISMO
Desde siempre nuestro Partido revolucionario, ha rechazado en forma categórica el reaccionario REGIONALISMO que se he visto fortalecido con la imposición de las AUTONOMÍAS DEPARTAMENTALES.

Muchas veces hemos argumentado que la AUTONOMÍA es un tipo de descentralización que  corresponde por principio a las comunidades nacionales dentro de los Estados Multinacionales o Plurinacionales y no así a micro regiones que ni siquiera llegan a ser realmente regiones como son los departamentos de Bolivia.

Estos departamentos son creaciones coloniales que fueron organizados teniéndose en cuenta el interés de la Colonia española de controlar, en primer lugar, el emporio minero de Potosí y la Audiencia de Charcas para la administración colonial.

Si nos hemos planteado la llamada “descolonización” lo primera que debe hacerse es descolonizar el territorio boliviano. Esa tarea queda para el futuro.

No obstante la clara definición constitucional de que todas las riquezas de carácter no renovable corresponden al patrimonio del Estado Multinacional, los regionalismos anacrónicos insisten en una apropiación exclusiva de esas riquezas por los…..departamentos. Tarija con su gas, Potosí con su litio, Santa Cruz con su petróleo, así sucesivamente hasta la desintegración nacional.

Por ahora nos toca criticar severamente las consecuencias que tenemos ya presentes y que se acrecentarán en el futuro próximo.

Por de pronto, tenemos la confrontación increíble y vergonzosa entre los potosinos y los orureños, es decir entre los departamentos hermanos de sangre y los más pobres de Bolivia,  por una línea divisoria que es completa y absolutamente arbitraria y formal. Algunos regionalistas a ultranza de Potosí argumentaban que en esa precisa zona limítrofe existen fabulosas reservas de ¡URANIO!, LITIO, CALIZAS y toda clase de riquezas que “pertenecen exclusivamente” a Potosí. Se tiene entendido que las supuestas fabulosas riquezas de uranio no son más que provocaciones del Imperio para acusarnos de concomitancia con otro supuesto negocio nuclear con Irán. Todo para justificar sus intenciones genocidas de atacar a ese país asiático.

Por su parte y en otros sentidos los orureños, plantean que tienen “títulos” que les reconocen propiedad legítima sobre la zona. Esos títulos provienen precisamente de la Colonia española.

En consecuencia estamos frente a una violenta lucha fratricida entre indígenas quechuas de Potosí y Oruro. ¡¡Es una verdadera tragedia!!

En otra región del país, en la zona valluna, tenemos la confrontación virulenta entre tarijeños “dueños” de la totalidad de los hidrocarburos y los chuquisaqueños que pretenden una porción minoritaria del mega campo Margarita. Tratándose de un problema técnico para dilucidar si el yacimiento está enclavado en pleno límite departamental o en el territorio tarijeño solamente, no puede convertirse en una miserable confrontación regionalista de tinte reaccionario, sobre todo y ante todo por la agresividad tarijeña.

También tenemos en perspectiva la confrontación por límites entre el Beni y Cochabamba por la zona del famoso TIPNIS.

En fin, a las confrontaciones ínter-departamentales también se suman las inter-provinciales  e inter-municipales como las que existen entre la ciudad de La Paz con Mecapaca, Achocalla y que también resultarán en enfrentamientos micro regionales que atentan seriamente a la unidad multinacional a que aspira un verdadero Estado de este tipo.

Ahora, pues, a sufrir las consecuencias de una conciliación con los intereses regionalistas del comiteísmo cruceño que tenía, como se sabe, el objetivo de polonizar y balcanizar Bolivia.

Hoy 10 de noviembre escuchamos el ultra-regionalismo potosinista que está planteando: “POTOSI  FEDERAL”, en una posición francamente separatista y de traición nacional.

Estas manifestaciones de tinte político reaccionario deben ser combatidas en el plano teórico para desarticular, nunca es tarde, el oprobioso REGIONALISMO.
 PCmlm.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

04-11-1964, Derrocamiento de Paz Estenssoro y la insurrección paceña

20-04-09
4 de noviembre de 1964

DERROCAMIENTO DE PAZ
Y LA INSURRECCION PACEÑA

Desde el mismo día de su ascenso a la vicepresidencia, el General René Barrientos Ortuño mostró su total independencia respecto de Paz Estenssoro. Quería demostrar el caudillo militar que él no debía nada a Paz y que, por el contrario, incluso se oponía al "jefe". Consciente de su propia fuerza y de la debilidad del gobierno del viejo demagogo, el ejército pasa a la acción clásica del militarismo de todos los tiempos, consumando un nuevo golpe de Estado a principios de noviembre de 1964.

Es importante detenernos en el análisis del 4 de noviembre, no tanto desde el punto de vista histórico, sino desde el materialista histórico, para desentrañar el contenido mismo de los cambios que se dieron entonces.

Ante los proyectos golpistas del militarismo renaciente, las masas populares, en La Paz, toman la iniciativa y se lanzan a la lucha para derrocar a Paz, defendido en la circunstancia por algunos "milicianos" movimientistas atrincherados en el cerro de Laikakota, la sede del Control Político en la calle Potosí y en el Panóptico Nacional.

La situación de noviembre-64, era la siguiente: habían tres bandos en pugna. Las fuerzas movimientistas de mercenarios pagados que, en desbandada, procuraban alguna resistencia más para salvar el pellejo una vez que su propio jefe ya había tomado el camino de la huida; las fuerzas populares que ganaron las calles paceñas espontáneamente y se iban armando con pertrechos tomados en los sitios capturados y finalmente, el ejército “nacional” totalmente reorganizado que había constituido su base en Cochabamba donde Barrientos hizo conocer su desconocimiento a Paz ofreciendo su propia renuncia como vicepresidente.

Las jornadas del 4 de noviembre de 1964, son, en nuestro concepto, una repetición disminuida del 21 de julio de 1946 y del 9 de abril de 1952. Son las masas populares armadas las que derrotan, después de prolongadas batallas a la milicia movimientista mercenaria.

La batalla central se produce frente a la sede del tenebroso Control Político de San Román en la Calle Potosí esquina Socabaya. Varias horas resisten los movimientistas la embestida popular lanzada desde todos los ángulos. Las bajas son altas sobre todo entre los defensores que están completamente sitiados.

Leámos lo que dice Sergio Almaráz en nombre de los “izquierdistas nacionales” desvirtuando el carácter mismo del 4 de noviembre:
«El desatino se repitió el 4 de noviembre de 1964, cuando el Pentágono norteamericano impulsó el golpe del general René Barrientos Ortuño contra el claudicante Paz Estensoro, con el respaldo de la derechista Falange Socialista Boliviana (FSB), el vetusto Partido Liberal y una fracción del MNR, integrada por Hernán Siles Zuazo, Juan Lechín y Walter Guevara Arce.
La “izquierda tradicional” estuvo otra vez coadyuvando en semejante entuerto, en su reiterado propósito de encontrar “Kerenskys” a diestra y siniestra, en tanto sus dirigentes se sentían los inminentes “Lenines” de procesos contrarrevolucionarios que acaban, de manera inexorable, por devolver la globalidad del poder al Imperio y sus acólitos nativos». (1)
En cuanto a estas jornadas históricas, es hora de poner los puntos sobre las íes. La impopularidad del régimen prorroguista de Paz Estensoro era ostensible, su reaccionarismo y capitulacionismo frente al imperialismo eran evidentes e intolerables. Pero en realidad fue la ambición personal de Barrientos y su convencimiento de que podía servir mejor que el MNR los intereses del imperialismo, (siempre existe la posibilidad de que el imperialismo consiga mejores sirvientes desplazando a sus actuales), los que precipitaron el golpe militar de Barrientos. Empero, para que se enteren de todo el panorama, los “izquierdistas nacionales” que jamás estuvieron ni por asomo en las trincheras revolucionarias y populares de La Paz, deben conocer que se desató una verdadera insurrección popular que asaltó en primer lugar la sede del tenebroso Control Político, en la calle Potosí esquina Ayacucho, después el Panóptico Nacional y finalmente la serranía de Laikakota, derrotando militarmente a las milicias corruptas del MNR y su Control Político.

Los hechos de ese histórico 4 de noviembre deben ser esclarecidos para la historia, pues al margen de una falsa modestia debemos señalar que participamos personal y directamente en los combates frente al Control Político durante tres horas de la mañana del 4 de noviembre logrando después de una balacera intensa derrotar a los milicianos y liberar a los prisioneros entre ellos destacadamente a Guido “Inti” Peredo, Zenón Barrientos Mamani, el periodista Cueto y otros prisioneros de las mazmorras del esbirro Claudio San Román, Menacho y los “izquierdistas nacionales”, poniendo en fuga a los defensores.

El camarada Inti instruyó a los asaltantes revolucionarios que se destruyeran todos los archivos del Control Político ubicados en el tercer piso en los que se encontraban consignadas las listas de todos los comunistas y los revolucionarios, cosa que se cumplió bajo su mando en tanto que nosotros, los “asaltantes” nos ocupábamos de secuestrar y apoderarnos de la inmensa cantidad de libros y revistas del campo socialista que eran confiscados por los “izquierdistas” nacionales de San Román y su claque.

Otro tanto ocurrió cuando grupos revolucionarios entre los que se encontraba nuestro camarada Ignacio Miashiro Ovale, asaltaron el Panóptico Nacional liberando particularmente al camarada Federico Escóbar Zapata prisionero de los “izquierdistas nacionales”, Irineo Pimentel y otros.

A esta altura de los acontecimientos y en vista del triunfo   de los combatientes populares en algunos sitios, se dibuja difusamente todavía la posibilidad de una nueva insurrección popular que impida la captura del poder por el militarismo renaciente. Sin embargo, la izquierda nacional siempre a contra pelo, no comprendió el carácter de los combates y prefirió aclamar a los "salvadores" de la dictadura movimientista, reconociendo el triunfo del ejército y su representante, el Gral. René Barrientos.

La izquierda revolucionaria que tiene efectivamente tradición de lucha y combate de la que carecen en absoluto los “izquierdistas” nacionales pro-fascistas, sí tuvo una respuesta el 4 de noviembre, lamentablemente la insurrección fue decayendo conforme transcurría el día y llegaban las noticias del levantamiento militar de Barrientos en Cochabamba.
Otra cosa diferente fue el golpe militar de Barrientos desde Cochabamba que ahogó la insurrección urbana de La Paz.
Sergio Almaráz sigue con sus interpretaciones “izquierdistas”
 «El 4 de noviembre (la izquierda tradicional) tuvo la última postura aberrante; pensaba estar haciendo la “verdadera” revolución; en realidad era un acoplado más en el carro de la reacción”… Al hablar de la “izquierda tradicional” nos referimos al Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), Partido Obrero Revolucionario (POR) y a los dos partidos comunistas ( pro ruso y pro chino ASR), descendientes ambos del viejo PIR. La muerte de Villarroel es el estigma de esta izquierda…” (Réquiem… .).(Paréntesis, subrayados y negrillas nuestras) (2)
Sergio Almaraz y los “izquierdistas nacionales”, pretenden burlarse de la actividad de la izquierda “tradicional” el 4 de noviembre y en ella incluyen a nuestro Partido (marxista-leninista-maoísta), lo cual es otra falacia, pues como explicábamos líneas arriba, los marxistas-leninistas luchamos con las armas en la mano contra Paz Estenssoro y contra Barrientos, lamentablemente nuestra acción fue insuficiente para detener el golpe de la célula militar del MNR (Barrientos y Ovando) contra el Gobierno del….. MNR.
La historiografía nacionalista y los “izquierdistas nacionales” a la “Solíz”, sostienen que en noviembre de 1964 se produce la contrarrevolución, es decir la interrupción del proceso revolucionario y la apertura de una restauración, oligárquica. En este sentido se expresan la mayor parte de los escritores nacionalistas, como pasamos a ver:

«Cuando los hechos precipitan la crisis y el poder popular es abatido, el papel de las fuerzas armadas, como unidad institucional y como poder coercitivo militar monopólico, determina que esa conducta pendular de los oficiales se petrifique en una forma de dominación política que arranca de la motivación circunstancial que motoriza el golpe de Estado. Los generales Barrientos y Ovando, militantes del MNR hasta el día antes del pronunciamiento militar, dirigentes de la Célula Militar del MNR en las Fuerzas Armadas, deben dotarse de una imagen distinta: el reforzamiento del aparato represivo, la liquidación de las libertades democráticas, la imposición del régimen dictatorial y terrorista conduce a un fortalecimiento de los grupos militares golpistas y reaccionarios. Desde el Alto Mando y desde la Junta Militar que presiden los dos generales se llevan a la práctica medidas draconianas tendientes a liquidar toda resistencia en el ejército, a eliminar o reducir a la impotencia a los oficiales democráticos y nacionalistas, a elevar a las posiciones dominantes a quienes destacan por su incondicional servilismo. El carácter pretoriano y militarista es estimulado vigorosamente, el odio anticomunista adquiere nuevamente un rango inusitado….»    (3).

«La línea revolucionaria del gobierno del MNR   triunfa en 1952, iniciándose un año después la desviación ideológica que iba a culminar en 1964...

Almaraz nos relata la intrahistoria de los militares bolivianos (Barrientos, Sanjinés, Ovando, etc.) y norteamericanos..., los cuales tuvieron un papel fundamental en la contrarrevolución de 1964….». (4).

René Zavaleta Mercado, Augusto Céspedes, José Fellman Velarde, Andrés Solíz Rada y todos los demás escritores movimientistas sostienen a grandes rasgos lo mismo: la época revolucionaria se corta con el 4 de noviembre cuando se instala la contrarrevolución.

Amado Canelas, el contradictorio cronista independiente, tiene una opinión un tanto diferente que no obstante su superficialidad, se aproxima más a la verdad y al auténtico contenido de los cambios de noviembre de 1964.

"Frecuentemente, se ha tipificado el 4 de noviembre de 1964 como un movimiento retrógrado respecto de la Revolución Nacional que hasta ese entonces vanguardizaba el MNR. Ni tanto ni tan poco. Para que lo fuera, el proceso del 9 de abril habría requerido poseer naturaleza y desarrollo distintos a los que tuvo, es decir, ser anti y no pro-imperialista…….

 En efecto, el 4 de noviembre, tanto por sus protagonistas como por su contenido, no fue otra cosa que un cambio de guardia dentro del mismo sistema iniciado el 9 de abril de 1952. Después de diez anos en que representó uno de los pilares más firmes del régimen pero sin tener verdadero acceso a sus granjerías, el llamado Ejército de la Revolución Nacional o también Célula Militar del MNR, resolvió que era tiempo de pasar su factura y de asumir el control absoluto del poder político, teniendo al +civilismo en la calidad de simple comparsa..." (5).

Ahora bien,  expresaremos nuestro punto de vista en torno al 4 de noviembre.

En primer lugar recordemos nuestra definición del carácter de clase de los gobiernos del MNR. Son representantes de una débil burguesía nacional que adhiere al aparato del Estado y se burocratiza.  Pretende fortalecerse por todos los medios pero no lo logra sino mínimamente a pesar de disponer, por orden presidencial,  de lodos los recursos del Estado. La fracción burguesa burocrática movimientista se esfuerza en crear un órgano represivo a su servicio: el ejército de la Revolución Nacional y no hace sino estructurar las Fuerzas Armadas de la Seguridad Nacional con amos extranjeros.

Como se ve, la debilidad de la clase hegemónica es grande y como es natural, otras fracciones ponen en tela de juicio su hegemonía produciéndose la crisis que se hace evidente a fines de 1964. Sin embargo, en el campo de la burguesía no existen grupos suficientemente fuertes que puedan reemplazar a la capa burocrática en ejercicio del poder; tiene que ser el ejército que cumpliendo supletoriamente la función de clase hegemónica se haga cargo del gobierno y de todos los órganos reguladores de la estructura social.

En síntesis, la burocracia militar se alía a la burocracia civil y juntas tratan de estabilizar la dominación de clase en beneficio de sí mismas y de los poderes económicos imperialistas. Los militares, con Barrientos a la cabeza, acceden al control de las empresas del Estado: Comibol, Corporación Boliviana de Fomento, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Banco Minero, Banco Agrícola, Banco Central, Banco del Estado y otras entidades fiscales.

De este modo, formando parte de una más amplia burocracia burguesa, el militarismo juega su papel de parte o componente de la clase hegemónica que desde 1964 al presente tiene dominado el bloque en el poder.

Sin embargo, el 4 de noviembre no es solamente esto. Además significa la iniciación real y verdadera de la tercera parte de la vida del ejército "boliviano", una tercera vida que hemos llamado ya, como se sabe, el período de las "Fuerzas Armadas de la Seguridad Nacional".

La gran guerra antipopular que lleva a cabo el ejército contra el pueblo, se declara abiertamente a partir del 4 de noviembre y los militares comprenden que para salir airosos de este enfrentamiento no pueden prescindir del domino de todos los resortes del aparato del Estado. El ejército no se replegará a sus cuarteles más y considerará al país como un inmenso cuartel en una guerra decisiva y total en consonancia con todos los elementos que ya conocemos en torno a la doctrina de la "Seguridad Nacional".

Barrientos, el general de aviación, que ha tenido la virtud de saber engañar a uno de los politiqueros más empedernidos de la historia del país: Paz Estenssoro, logra también confundir a vastas masas populares que, en el primer momento, le brindan su apoyo. Son sobre todo los campesinos del valle central de Cochabamba los que creen en Barrientos y su profusa propaganda demagógica  haciendo posible su gobierno más estable.

En resumen, las jornadas del 4 de noviembre de 1964, constituyen una de las fechas más importantes de la actividad histórica, revolucionaria e insurreccional del pueblo boliviano.


NOTAS BIBLIOGRÁFICAS.

1.                                                                                                     Almaráz, Sergio. Citado por Andrés Solíz Rada. “Almaráz en la construcción del Estado Nacional”. Internet.
2.                                     Almaráz. Idem.
3.                                     Almaráz. Idem.
4.                                     Almaráz. Idem.
5.                                     Canelas, Amado. «Bolivia: subasta en ritmo de samba». Síntesis Dos Mil. Pág. 45.




lunes, 7 de noviembre de 2011

94 Años de la Gran Revolución Bolchevique

07-11-11
  NOVENTA Y CUATRO AÑOS DE LA GRAN REVOLUCION BOLCHEVIQUE
 Hacen 94 años que el Partido Bolchevique de Rusia, a la cabeza del gigante de la revolución Vladimir Ilich Oulianov (Nicolai Lenin), derrocando al zarismo, proclamó la victoria de la primera revolución socialista de la historia de la humanidad.

Este acontecimieno de singular importancia continuó con el llamado “comunismo de guerra”, período en el que tuvo se tuvo que enfrentar en desiguales combates la intervención imperialista de 14 estados capitalistas que pretendían ahogar en la cuna la revolución socialista. Una vez derrotada la agresión, Lenin proclamó la “Nueva Política Económica” que significaron dos pasos atrás para dar uno al frente y se la implementó con la reconstrucción la economía nacional que había sido completamente destrozada por las dos guerras.

Sin embargo la significación mayor de Octubre bolchevique, significó, efectivamente la realización de tres grandes acontecimientos:

I. la verdadera construcción socialista encabezada por el partido y la conducción del heredero legítimo del triunfo, el camarada Josif Vissarionovich Dyugasvili (José Stalin). Efectivamente concluyendo la NPE, se inició el Gran Viraje que comenzó con los extraordinarios cinco Planes Quinquenales que sucesivamente se fueron implementando a partir de 1928. La Colectivización Agraria y la construcción de los koljoses y sovjoses, la industrialización y electrificación aceleradas, pusieron las bases constitutivas del sistema socialista.

El triunfo sin precedentes de los quinquenios que significó la construcción en lo fundamental de la transición socialista hizo que la vieja Rusia zarista, se convirtiera en la potencia número dos del mundo en escasos 10 años.

II. El Imperialismo mundial, aterrorizado por el avance incontenible del socialismo inventó el engendro del nazi-fascismo que encaramado en el poder de Alemania, se lanzó como una bestia salvaje a agredir a la joven y vigorosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Se desató pues la mayor guerra internacional de que se tenga memoria en la historia mundial. Millones de agresores nazi-fascistas a la cabeza del desequilibrado Fuhrer Adolf Hitler, asaltaron la patria soviética arrasando sus campos y ciudades, empero se encontraron con un pueblo heroico, un ejército aguerrido, un partido templado en el leninismo y un líder de las dimensiones homéricas de José Stalin.

La Gran Guerra Patria hizo morder el polvo de la derrota a los agresores nazi-fascistas en Leningrado, Moscú, Kursk y principalmente Stalingrado, terminando la guerra con el aplastamiento del monstruo apocalíptico en el cubil de la bestia, el bunker de Hitler en Berlín.

III. Apenas concluía la guerra, el Mariscal Stalin, dispuso la liberación de toda Europa Oriental constituyéndose gobiernos populares en Albania, Alemania del Este, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Yugoslavia.

La incorporación poco después de la Gran China Popular de Mao Tse-tung, de la Korea Democrática de Kim Il-Sung, el Vietnam Socialista de Ho Chi-ming y Mongolia, determinó la constitución del Gran Campo Socialista que enfrentado al campo imperialista y capitalista, ponía en el tapete la disyuntiva de dos caminos para la humanidad: el socialismo con rumbo al comunismo o la pesadilla del euro-imperialismo.

Lamentablemente, estas grandes esperanzas de la humanidad progresista se vieron nubladas con la desaparición primero del Gran Lenin en 1924 y después del camarada Stalin en 1953. Los eternos traidores que vegetan siempre al amparo de los grandes hombres, hicieron que ese colosal empuje revolucionaria, se viera detenido primero, bloqueado después y finalmente traicionado por aquellos sujetos de baja ralea que se incorporaron ladinamente en las filas bolcheviques.

Los nombres de esos lacayos miserables merecen mencionarse en negrillas: Jruschov, Mikoyan, Brejnev, Gorbachov y Yeltsin.

Hoy a los 94 años de las gestas heroicas, los marxistas, los leninistas, los estalinistas y maoístas bolivianos, rendimos nuestro homenaje de gratitud a los líderes, partidos y pueblos que señalaron un rumbo completamente diferente al capitalismo y que esta siendo ya recogido por todos los pueblos del mundo en este siglo XXI y que se coronará indefectiblemente en sus primeras décadas, cuando estamos observando cómo se desmorona el imperialismo euro-norteamericano y se alzan los pueblos con valor por la internacional.

No está ya lejano el día en que la humanidad libre de todos los males del capitalismo pueda gozar de la utopía hecha realidad del socialismo y el comunismo en el mundo.

¡¡GLORIA ETERNA A LOS HEROES BOLCHEVIQUES DE OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 1917!!
 ¡¡GLORIA ETERNA A VLADIMIR ILICH LENIN!!
 ¡¡GLORIA ETERNA A JOSÉ STALIN!!
  PCmlm-Bolivia.