martes, 17 de abril de 2012

A 37 AÑOS DE LA VICTORIA DE LOS KHMERES ROJOS


17-04-12

  A 37 AÑOS DE LA VICTORIA DE LOS
 KHMERES ROJOS

1.   UNA PEQUEÑA GRAN REVOLUCIÓN

La vieja INDOCHINA, colonizada por Francia, se había constituido en una entidad política justamente por el aplastamiento colonial de cada una de las naciones que la componían: Vietnam, Laos y Kampuchea. Después de la derrota del colonialismo francés en la célebre e histórica batalla de Dien Bien Phu (1948), el imperialismo norteamericano, pasó a ocupar el vacío dejado con la pretensión de controlar rápidamente la "subversión" de esos pueblos.

Debe dejarse claramente establecido que "Indochina" fue y es una creación colonial que, borrando fronteras históricas, metió en una gran bolsa a pueblos con cultura propia y sobre todo deseos fervientes de autodeterminación nacional.

Ahora bien, la historia contemporánea de Kampuchea se inicia con el gobierno burgués progresista y al mismo tiempo aristocrático del Príncipe Samdech Norodom Sihanouk que, oponiéndose a la agresión norteamericana en el sudeste asiático, propició una política no alineada que respondía a los deseos del pueblo khmer de no verse envuelto en la escalada guerrerista que implementaba el imperialismo yanqui. La guerra de Vietnam alcanzaba grandes proporciones y las fuerzas revolucionarias del Vietnam del Sur aprovechaban la ventaja de tener una extensa frontera cercana que les permitía usarla como santuario. Naturalmente el agresivo imperialismo yanqui no podía permitir por mucho tiempo tal situación y con suma rapidez organizó un complot militar contra Sihanouk deponiéndolo del poder y encumbrado una Junta de militares reaccionarios al mando de Lon Nol (18 de marzo de 1970).

Se inicia así la lucha armada revolucionaria del pueblo khmer conducida por el Partido Comunista de Kampuchea que ya había tomado la denominación de "Khmer Rojo". Por el otro lado, Lon Nol, agente yanqui, abría las puertas del país a la intervención ya descarada de los imperialistas que, en su afán de aplastar el nuevo frente creado en el interior de Kampuchea, sometieron al país a los famosos bombardeos que ocasionaron centenares de miles de víctimas inocentes en uno de los genocidios secretos e ignorados más grandes de la historia. Para ocultarlo ante la opinión mundial, se crearía después el mito de los "genocidios" de los Khmeres Rojos.

Escuchemos lo que nos dice Noam Chomsky sobre esos bombardeos criminales:

(Noam Chomsky divide el genocidio camboyano en tres etapas. La primera a raíz de los feroces bombardeos yanquis, la segunda como consecuencia del dominio del Khmer Rojo y la tercera como resultado de la invasión vietnamita)

«La fase I: La destrucción estadounidense de Camboya.

Los célebres "bombardeos secretos" empezaron el 18 de marzo de 1969. Una semana más tarde, el 26 de marzo, el gobierno camboyano condenó públicamente dichos bombardeos y el acribillamiento de "la población camboyana residente en las poblaciones fronterizas.... realizado casi diariamente por la aviación estadounidense", con crecientes  asesinatos y destrucción; señalaban que tales ataques estaban dirigidos contra "los pacíficos campesinos camboyanos y exigiendo que "cesasen inmediata y definitivamente esos ataques criminales..."  El 28 de marzo el Príncipe Sihanouk convocó una rueda de prensa en la que desmintió a todos los efectos los informes que circulaban por los Estados Unidos de blancos comunistas dentro de sus fronteras". "Personas desarmadas e inocentes habían sido víctimas de los bombardeos estadounidenses" incluyendo "el último bombardeo, las víctimas del cual fueron campesinos Khmer, especialmente mujeres y niños". Sihanouk hizo entonces un llamado a la prensa internacional: "Les pido que hagan saber en todas partes cuál es la postura de Camboya, esto es, que de ninguna manera aprobaré los bombardeos en territorio camboyano, sea cual sea el pretexto.......»  (1)

En resumen en torno al genocidio yanqui de Camboya:

«La Comisión Investigadora Finlandesa estima que unas 600.000 personas, de una población de unos siete millones, murieron durante la Fase I, que ocasionó también dos millones de refugiados. De la II fase dieron una estimación realista, que oscilaba entre 75 000 a 150 000 ejecuciones sumarísimas, y una cifra cercana al millón de personas muertas a causa de asesinatos, hambre, enfermedad o exceso de trabajo...»  (2)

Como se ve, el genocidio camboyano ha sido, ante todo, un genocidio realizado por el imperialismo yanqui a través de sus bombardeos genocidas contra el campesinado y pueblo khmer.

2.   EL TRIUNFO DE LOS KHMERES ROJOS.

La dirección revolucionaria de la lucha armada del pueblo khmer pudo en tiempo relativamente corto -unos seis años- levantar prácticamente a la nación entera contra el gobierno títere y los agresores norteamericanos. Una a una las provincias de todo el país se convirtieron en un gran campo de batalla entre las fuerzas patrióticas y los destacamentos títeres asesorados y respaldados por la maquinaria bélica, especialmente la fuerza aérea de los Estados Unidos.

Mediante una maniobra táctica muy hábil, los khmeres rojos liderados por Kieu Shampan y Pol Pot, reconocieron la dirección formal del Príncipe Sihanouk y formaron con él un Frente de Liberación Nacional teniendo en cuenta el enorme prestigio del progresista monarca sobre todo en el orden internacional. Se estableció, pues, un acuerdo entre las dos partes mutuamente beneficioso, de modo que mientras los unos combatían en el interior del país, Sihanouk conseguía el apoyo internacional indispensable.

La ayuda más positiva y eficaz vino de parte de la China Popular de Mao Tse-tung que encomendó a Chou En-lai la preparación de una Confederación Indochina bajo el patrocinio chino y con la presencia de la República Democrática del Vietnam (norte), el Frente de Liberación de Vietnam del Sur, el Pathet Lao de Laos y el Frente de Liberación de Kampuchea. Esta Conferencia puso los cimientos de la victoria que poco después conseguirían los pueblos indochinos contra la intervención norteamericana.

Por su parte, la Unión Soviética con su política dual ayudaba con cuentagotas al esfuerzo de la península en su lucha liberadora. En el caso de Kampuchea, la dualidad se convirtió en traición completa, pues los soviéticos reconocieron inmediatamente la legalidad del gobierno fascista de Lon Nol, apoyado por los yanquis, instalando una frondosa embajada en Phnom Penh. De este modo los esfuerzos diplomáticos del Príncipe Sihanouk tuvieron que dejar de lado a la Unión Soviética fuertemente comprometida con el régimen usurpador.

Sin embargo, la lucha revolucionaria armada del FUNK se vigorizaba cada día y lenta pero metódicamente iban cayendo uno a uno los reductos de la camarilla títere y de sus asesores norteamericanos. A fines de 1974 y comienzos de 1975, la situación no podía ser mejor para la causa revolucionaria, las zonas controladas por el gobierno se habían restringido completamente y en la práctica el régimen de Phnom Penh solamente administraba la capital y una pequeña periferia. Toda la ayuda americana debía llegar por la vía aérea directamente a las azoteas de la embajada yanqui, mientras las unidades uniformadas de negro del Khmer Rojo se acercaban inexorablemente a los arrabales de la capital.

Mientras las fuerzas revolucionarias del Frente de Liberación de Vietnam del Sur se acercaban a Saigón, los khmeres rojos se lanzaban sobre Phnom Penh. Los asesores yanquis y soviéticos de Lon Nol no tenían escapatoria, se había completado el cerco de hierro sobre la ciudad y la entrada de las fuerzas rebeldes y revolucionarias era cosa de unos cuantos días.

En efecto, el 17 de abril de 1975, pequeños grupos de jóvenes combatientes khmeres rojos montados en viejas bicicletas, con chancletas caseras, bufandas a cuadros y fusiles kalashnico llegaban al Palacio de gobierno en el centro de Phnom Penh y recibían la rendición de unidades modernas mecanizadas de tanques modernos del ejército títere, en tanto que mediante un puente aéreo instalado desde la embajada yanqui, salían los "asesores" en desbandada y llevando documentos secretos de la sucia y genocida guerra de Indochina. Lo importante es apuntar que también usaron el puente aéreo los funcionarios de la embajada soviética acreditada ante Lon Nol. Existe prueba documental (fotografías) de la retirada vergonzosa de la legación soviética junto a las misiones agresoras yanquis..

3.   LOGROS DE LA REVOLUCIÓN.

Una vez instalado el régimen Khmer Rojo en el poder político de Kampuchea, se inició uno de los experimentos sociales más interesantes de la historia de la humanidad. Los cambios que comenzaron a implementar los nuevos gobernantes fueron muy profundos, radicales y sin precedentes en la historia moderna. Efectivamente, hemos podido ver documentales yugoslavos únicos por su propia naturaleza porque nos muestran una Kampuchea completamente nueva. La Kampuchea Democrática era, entonces, la única nación del orbe que no utilizaba dinero, la única nación que había prácticamente vaciado las ciudades para trasladar a la población a los campos para las labores agrícolas. El film yugoslavo constata como conclusión que: "Nadie se muere de hambre en Kampuchea". Igual afirmación hace en diciembre de 1978, el Dagens Nyheter, diario de Estocolmo-Suecia en un reportaje sensacional firmado por Richard Dudman que introduce sus impresiones de un viaje diciendo que tres años y medio después de la guerra de destrucción que desataron los terroríficos bombardeos norteamericanos sobre Kampuchea, Vietnam y Laos, puede nuevamente la nación alimentar a sus ciudadanos y además reiniciar la exportación de arroz. Prosigue diciendo que el gobierno ha puesto en práctica un significativo programa de irrigación para regar nuevos campos de cultivo y poder obtener dos o tres cosechas al año.

En uno de los pocos reportajes realizados directamente al jefe de los Khmeres Rojos, Pot Pot, el periodista  americano Richard Dudman, explaya ampliamente el pensamiento del líder comunista:

 «En la vieja sociedad la mayoría de la población no podía alimentarse. Ahora puede el 100 por 100 alimentarse suficientemente.... Ahora puede la población hallar vivienda y ropa. Se tiene servicios, medicinas y educación.... Esto se debe a que Kampuchea se ha convertido en amo de su propio país y de todos los medios de producción.... En lo que se refiere a las acusaciones  contra la Kampuchea Democrática, podemos decir con pruebas, que fueron ellos (los imperialistas), los que masacraron al pueblo de Kampuchea antes y ahora. No son los pueblos del mundo, sino sus gobernantes los que acusan y atacan a Kampuchea antes y ahora...

Nosotros pensamos que la revolución en cada país tiene que ser conducida por el pueblo de ese país. Es incorrecto que "otros” se inmiscuyan en los asuntos internos. Una revolución importada no puede tener éxito.... En cuanto se refiere a la defensa nacional y a la reconstrucción, nosotros sostenemos el principio de la independencia, el autosostenimiento y la confianza en nosotros mismos. Nosotros movilizamos nuestros propios esfuerzos para defender y construir nuestro país..."¼.»   (3)

En otra parte del reportaje, según Dudman, Pol Pot, acusa a Vietnam de ser un lacayo de la Unión Soviética, un enemigo de Kampuchea y una amenaza contra la paz y la estabilidad en el mundo. El pronostica una catástrofe para Vietnam, La Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia si se atreven a enviar tropas para ayudar a Vietnam en los actuales conflictos fronterizos  (22 de diciembre 1978).

Los planes de la nueva dirección son enormes: en primer lugar consideran que es erróneo confiar en la ayuda extranjera que solamente trae consigo la dependencia. Basarse en los esfuerzos propios es una regla fundamental de la nueva política. En consecuencia, se procedió a suspender todas las importaciones y las fronteras del país se cerraron herméticamente para impedir la penetración política e ideológica desde el exterior. En segundo lugar, se determinó el traslado de toda la población activa hacia el trabajo agrícola considerado la base de la economía nacional. Como una consecuencia de esta determinación, las ciudades se "vaciaron" y Phnom Penh apareció como una ciudad desierta con unas cuantas decenas de miles de habitantes. Toda la población activa fue trasladada al campo a reforzar el trabajo de construcción de represas, tomas de agua y canales de irrigación. El gigantesco traslado social también se dirigía a proteger a la población de los inminentes bombardeos que según los servicios de información, iban a iniciar los derrotados imperialistas norteamericanos. No habría sido la primera vez, ni la última, que los yanquis vengaran sus derrotas bombardeando a la población civil. En tercer lugar se inició uno de los más grandes proyectos en el mundo de construcción de viviendas, según Dudman. Simples pero atractivas viviendas de madera de diferentes estilos surgían por miles a través de todo el país para reemplazar las viejas y antihigiénicas covachas construidas con ramas y palos. (4)

La Nueva Kampuchea era evidentemente una nación única y pasamos a ver por qué.

Pol Pot, el primer ministro Khmer Rojo, decía:

«Nuestra Kampuchea fue liberada total y definitivamente a través del gran triunfo del 17 de abril de 1975. Actualmente gozamos nosotros de total independencia y soberanía. Esto es muy importante porque es la primera vez en más de 2000 años de historia que somos independientes económica, política, militar, culturalmente.... Esto nos hace muy contentos y orgullosos...»  (5)

«En nuestra nueva sociedad kampuchea existen también contradicciones de vida y muerte porque el enemigo, en forma de diferentes organizaciones de espionaje imperialista al servicio de los intereses reaccionarios, trabajan subrepticiamente entre nosotros para socavar nuestra revolución...»   (6)

«La nueva fase de nuestra revolución Kampuchea no es vieja, solamente tiene dos años. En comparación con el tiempo de la revolución democrático-nacional cuando operamos durante docenas de años, en los cuales adquirimos gran experiencia, en esta fase nueva de la revolución todo resulta nuevo para nosotros... Debemos, por tanto mover nuestra cabeza, investigar y adquirir conocimientos de la situación concreta del país para poder así mejorar nuestro trabajo para alcanzar éxitos y triunfos en el futuro...»  (7)

Por su parte el periodista Malcolm Caldwel, tiene estos conceptos sobre la revolución khmer:

«Mi conclusión final, resultado de mi propia investigación, es que el experimento de Kampuchea, que para los medios de comunicación occidentales y para los vietnamitas y los rusos puede parecer algo totalmente irracional, reaccionario y retrógrado, es un experimento sumamente válido y valioso. Sería una gran tragedia que este fuera aplastado por una invasión vietnamita, que podría producirse este mes o en diciembre próximo¼» (de 1978) (8).

«Es preciso comprender que la guerrilla camboyana se ha sentido constantemente aislada de todo el mundo, de los rusos, de los chinos, de Sihanouk. Libraron sus batallas a partir de cero, contando sólo con el apoyo de la población rural, sin contactos con movimientos internacionales y sin el apoyo de alguna gran potencia, socialista o no socialista.... los camboyanos se alimentaban a sí mismos, alimentaban a su ejército, almacenaban arroz para la liberación de Phnom Penh y exportaban arroz al Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur - a fin de permitirles llevar a término su ofensiva final-- y también a Laos. Estaban demostrando la viabilidad de su forma particular de programa rural. Con esto entramos en una cuestión que puede ayudarnos a vislumbrar la desesperada intensidad de esta política...». (Subrayado nuestro)  (9)

Caldwell, un escritor progresista que veía Kampuchea como un modelo muy interesante de organización social socialista, mostró gran simpatía por la experiencia khmer y es seguramente la causa que provocó su asesinato en diciembre de 1978 en la capital khmer, naturalmente por los agentes que pululaban en la capital como satinadores de la invasión futura de Kampuchea por parte de los revisionistas vietnamitas (muy lejos del pensamiento de Ho Chi Minh) y sus amos los revisionistas soviéticos. Caldwell, ratificando otros criterios independientes resalta el carácter viable del desarrollo rural agrario y económico de Kampuchea Democrática.

En pocas palabras, podemos decir que la revolución Khmer era, efectivamente, una revolución única. Basándose exclusivamente en sus propias fuerzas, pretendía romper radicalmente con el sistema mundial del imperialismo para la construcción de una sociedad completamente nueva.

La línea política de la nueva nación revolucionaria no podía ser del agrado del imperialismo que consideraba y considera el mundo entero como su hacienda. Todo esto no es una novedad, pero, además, la Kampuchea Democrática con su política de independencia nacional completa contradecía los designios del revisionismo internacional que creía que los movimientos revolucionarios tenían que seguir fielmente sus órdenes y disposiciones.

Al día siguiente del triunfo del 17 de abril de 1975, comenzaron las provocaciones contra la "hereje" Kampuchea. Como el modelo de construcción socialista era diferente y en algunos casos contradictorios con el aplicado en la mayoría de los estados "socialistas", se propició, en gran escala, una campaña propagandística destinada a desprestigiar esa experiencia para luego atacarla directamente.

4. UN ESTADO SIN DINERO.

Una de las características más notables que tuvo la experiencia khmer, fue indudablemente, la decisión de cancelar la circulación de dinero, el riel camboyano, y sustituido por bonos intercambiables por productos o servicios de acuerdo a las circunstancias. Veamos cómo explican los khmeres rojos está política financiera y monetaria en el reportaje de Dudman.

«Thioun Prasith, del departamento del exterior dice que los khmeres rojos terminaron de usar dinero en 1973 para solucionar el problema que surgió en las zonas liberadas y después extendida a todo el país después de la liberación... Pero los campesinos que podían vender su arroz a la guerrilla, prefería hacerlo a los agentes sudvietnamitas e inclusive al FNL, por el mejor pago. Al mismo tiempo el reclutamiento de soldados se veía dificultado por la necesidad de los campesinos de trabajar la tierra. Prasith dice que la organización revolucionaria pudo solucionar estos problemas organizando cooperativas y al mismo tiempo prohibir la utilización de dinero reemplazándolo por el sistema de trueque... Así funcionaba el sistema según el funcionario: Todo el arroz, la goma o cualquier otro producto era entregado al Estado al valor del riel (4 x 1 dólar.). La cooperativa requiere medicinas, vestido, tractores, camiones, se entregaba estos productos haciendo el respectivo cálculo comparado con los productos. Igualmente el Estado otorgaba un aliciente a las cooperativas pobres, obtenido de las cooperativas exitosas, recibiendo aquellas más productos....» (10)

Naturalmente, esta política escandalizó a todo el mundo, ¿cómo se atrevían los khmeres rojos anular el símbolo de la economía capitalista? Era pues imperdonable y había nomás que tomar las medidas condignas para castigar semejante "delito"


5. EL VACIAMIENTO DE LAS CIUDADES.

La gigantesca campaña contra los khmeres rojos tomó, naturalmente, los caminos de la calumnia basándose en hechos reales de fácil explicación. Se censuraba, en primer lugar, el impresionante plan de vaciar las ciudades y llevar la población a trabajar a los campos en la producción agrícola. No se hacía el menor esfuerzo en explicar que durante la guerra de liberación contra la agresión yanqui, Phnom Penh se había agigantado en forma desmesurada con los refugiados que huían de los terribles bombardeos. En segundo lugar, se criticaba como un verdadero delito la pretensión khmer de dejar de entregar el plusproducto nacional al voraz capitalismo internacional a través de los intercambios desiguales, la deuda externa y otros mecanismos. En tercer lugar, se echaba en cara el atrevimiento khmer de intentar liberarse de la ideología decadente de occidente.


6.  ¿TRES MILLONES DE VÍCTIMAS?

Como ninguno de los anteriores "argumentos" parecía suficiente para derrocar a los revolucionarios vestidos de negro, se pasó a fabricar la "gran mentira" que llenaría revistas, periódicos y reportajes en oriente y occidente. Se lanzó pues al viento la monstruosa acusación contra los líderes khmeres de haber asesinado a TRES MILLONES de ciudadanos kampucheanos desde su ascenso al poder en 1975. Junto a la exorbitante cifra se hacía referencia a las "causas" del exterminio que eran, entre otras, las siguientes: saber leer y escribir, llevar lentes, ser médico, profesor o artista, etc., etc.

La exorbitante cifra de los dos o tres millones de personas "asesinadas" por los khmeres rojos surgió de una conferencia de prensa otorgada por Kieu Samphan en Colombo, Sri Lanka. Allá, Samphan dijo que la población de Kampuchea antes de la guerra civil (los bombardeos yanquis), era de 7 millones de personas y que ahora se podía decir que era de cinco millones. Lo que significaba claramente que durante toda la confrontación bélica: la agresión yanqui a través de los terribles bombardeos, la lucha de liberación después del golpe de Lon Nol y los evidentes ajusticiamientos de los reaccionarios fascistas por parte del régimen khmer rojo, Kampuchea sufrió un desangramiento de cerca de dos millones de personas muertas por toda una serie de causas derivadas de la guerra, pero concluir de esto que los khmeres rojos "mataron" a dos millones de personas es precisamente lo que hizo la "gran mentira" que actualmente, junto a Noam Chomsky denunciamos ante el mundo.

En síntesis, si creemos la propaganda anti-khmer, tendremos que considerar a estos dirigentes como elementos totalmente desequilibrados y de un sadismo muy superior exhibido por los nazi fascistas de Hitler. En efecto, los racistas alemanes propugnaban la pureza racial y en su nombre se proponían aniquilar naciones y poblaciones enteras. Según la propaganda occidental y la proveniente del "mundo socialista", los dirigentes de Kampuchea Democrática mataban por gusto y por deporte. Todo esto es algo que, naturalmente, cae por su propio peso y solamente puede convencer a los interesados en convencerse.

La "gran mentira" fue propalada sistemáticamente a los cuatro vientos consiguiéndose una censura mundial al régimen Khmer rojo. Las posibilidades de defensa eran muy escasas y se reducían a algunos periodistas occidentales de buena fe y sentido crítico que, sin caer en la trampa, se ponían a pensar en la practicabilidad de hacer desaparecer un "everest" de cadáveres en las condiciones técnicas limitadísimas de un país atrasado.

Veamos a continuación la versión que nos da Noam Chomsky, el prestigioso intelectual norteamericano sobre la "gran mentira":

«No vamos a documentar aquí la avalancha de furia y cólera dirigidas desde el principio contra los khmeres rojos y las pruebas en que éstas se basaban. Pero sí cabe destacar algunos hechos: 1) la indignación, instantánea y contundente, que llegó a su apogeo a principios de 1977 y que se mantuvo hasta el derrocamiento de Pol Pot, estaba basada casi exclusivamente en pruebas que se referían fundamentalmente a 1975 y 1976. 2) Excepción hecha de algunos periodistas especializados, los expertos en Camboya del Departamento de Estado y, probablemente, la mayoría del reducido grupo de expertos en Camboya, las acusaciones más extremas consistieron en un gran despliegue de indignación por las atrocidades comunistas, acusaciones cuya integridad puede ser valorada comparándolas con las reacciones ante la primera fase del genocidio y la responsabilidad de los Estados Unidos en la misma. 3) Estas apreciaciones escépticas, suprimidas casi totalmente en los medios de comunicación, probaron ser muy precisas por lo que se refiere al período en cuestión. 4) La evidencia que proporcionó la base crucial para la denuncia del genocidio comunista, era del tipo que habría sido rechazado con escarnio si algo parecido se hubiese dicho en relación a la primera fase del genocidio u otras atrocidades de los Estados Unidos, entre las que cabría contar las entrevistas y fotografías falsificadas y las declaraciones inventadas y atribuidas a los oficiales de los Khmer rojos, repetidas constantemente aun tras haber sido admitida su falsedad; las estimaciones falsas del número de bajas basadas en la mal interpretación de estudios que se convirtieron en doctrina incuestionable incluso después de que su inexactitud hubiese quedado manifiesta; los muy selectivos informes sobre los refugiados que no contemplaban muchos de los testimonios de éstos, así como tampoco pormenorizados estudios realizados por especialistas en Camboya que no podían ser explotados, por lo que pronto se convirtió en una campaña propagandística con un nivel de fraude de sorprendente magnitud...»  (11)

Para qué añadir nada a la sorprendente opinión del intelectual americano que nada tiene de comunismo y sí de anarquismo.

Junto a la campaña perfectamente montada, comenzaron a producirse los llamados "incidentes fronterizos" con Vietnam que también buscaban presentar a Kampuchea Democrática como un régimen agresivo y presto a lanzarse contra los países pacifistas de la región. De igual modo, este "argumento" chocaba con el más elemental sentido común. ¿Se podía pensar que Kampuchea con un ejército cien veces inferior en número prácticamente sin unidades mecanizadas, sin aviación y con una marina primitiva, pudiera tener la intención de destruir a Vietnam dueño del cuarto ejército más poderoso del mundo? Naturalmente que no. La verdad es que entre Vietnam y Kampuchea existían problemas territoriales desde siempre y la política principista del nuevo gobierno proclamaba el derecho de Kampuchea a una serie de territorios ocupados por Vietnam por la fuerza. Esas aspiraciones reivindicativas no eran del agrado de Vietnam que hoy claramente se siente "protector" de toda la antigua Indochina.

Empero, por todos los datos imparciales que tenemos, la marcha de Kampuchea por los caminos del desarrollo independiente era acelerada. Se había logrado la autosuficiencia en cuanto al consumo de arroz y además, se podía exportar el excedente. Se había vencido el hambre y se tenían enormes posibilidades de satisfacer las necesidades de la población en cuanto a vivienda, educación y salud. Desde luego, los niveles eran bajísimos y no podía ser de otra manera.

El trabajo era agobiante, pero libre y Kampuchea era dueña de todo su esfuerzo. Se podía apreciar en los films y películas de periodistas independientes, los enjambres de hombres y mujeres trabajando las presas de agua en las condiciones más adversas, pero con entusiasmo y con la convicción de estar poniendo los cimientos de una sociedad nueva.

Naturalmente, una política de este tipo, tampoco podía ser del agrado de las viejas capas sociales dominantes del país, de la burocracia y otras categorías sociales medias. Se decía por ejemplo: ¿cómo un intelectual va a ser sometido al trabajo manual en el campo? Aunque de intelectual no se tenga nada, el burócrata acostumbrado a la coima que espera sentado detrás de un cómodo escritorio, considera pues un atentado a los "derechos humanos" que se le obligue a trabajar en la producción. Los parásitos sociales, es decir aquellos elementos que pululan en las ciudades dedicados al delito, a las transacciones ilegales y al comercio de todo tipo, también se convirtieron en enemigos a muerte del nuevo régimen contribuyendo a su desprestigio.

Pero una cosa es definitivamente cierta: el régimen gozaba del apoyo de las grandes mayorías nacionales y ninguna fuerza interior, por más ayuda que se le podía prestar, tenía siquiera la posibilidad de poner en peligro la estabilidad del gobierno. Esta realidad era suficientemente conocida por los nuevos y enconados enemigos de la Kampuchea Democrática y, por ello mismo, debieron organizar meticulosamente una trampa a fin de derribar a los Khmeres rojos.

7.  LA MENTIRA. EL LEVANTAMIENTO INTERIOR.
     LA VERDAD: UNA INVASIÓN VIETNAMITA EN REGLA.

El primer paso de la agresión consistió en hacer creer a la opinión pública mundial de la existencia de un movimiento armado de oposición al régimen de Phnom Penh. Se decía que en varias provincias había surgido la resistencia y que inclusive se podía constatar que ella había liberado algunas zonas. En torno a estas versiones tenemos el testimonio de Hedvig Ekerwald, una periodista sueca que en la revista "Musikforum" de febrero de 1979, dice:

«En el verano (78), por ejemplo se reportaba en la radio de Hanoi sobre insurrecciones en las mismas provincias que nosotros visitábamos. Pero el pueblo de esas provincias no hacía insurrecciones, por el contrario trabajaba. Si el país hubiera estado al borde de una guerra civil, como podía colegirse los reportajes de radio Hanoi, nosotros habríamos notado algo....»   (12)

La presunta "resistencia" en el interior del país solamente existía en la mente y los deseos del revisionismo internacional que ahora tomaba ventaja al imperialismo norteamericano en querer sofocar una experiencia revolucionaria. Las mentiras en torno a la resistencia interior condujeron a que a fines de 1978, se hablara de la creación de un Frente de Liberación Nacional organizado en Hanoi por algunos disidentes del Khmer Rojo a la cabeza de Heng Samrin. Los acontecimientos se precipitaban y a fines del año 78, en Kampuchea se hablaba abiertamente de que una vez que comience el período seco a inicios de 1979, Vietnam atacaría, por lo que se pedía la intervención de los organismos internacionales a fin de evitar la agresión.

Efectivamente, el 1° de enero de 1979, grandes concentraciones de tropas vietnamitas desbordaban la frontera común y pasaban a una invasión en regla del territorio kampucheo. En las batallas de la frontera, el moderno ejército vietnamita no tuvo dificultades en destruir a los regimientos mal armados de khmeres rojos. En las batallas regulares, la victoria no podía sino volcarse en favor de la maquinaria bélica agresora de Vietnam. Unos cuantos días y los ejércitos invasores vietnamitas rodeaban Phnom Penh. Se esperaba que la dirigencia Khmer intentara una defensa a ultranza de la capital, sin embargo, cambiando súbitamente toda su estrategia, el mando Khmer abandona la ciudad y proclama la guerra popular contra los ocupantes extranjeros replegándose a las montañas occidentales.

Desde el primer momento, Vietnam procura ocultar su intervención directa y anuncia a los cuatro vientos y a quienes quieren creerle que ha sido una "insurrección interior" la que dio al traste con el gobierno Khmer rojo. Toda la campaña bien orquestada dirigida desde Moscú y Hanoi, pretende hacer tragar ruedas de molino al mundo entero. Se habla del gran odio acumulado en el pueblo de Kampuchea contra los "genocidas" dirigentes khmeres que asesinaron nada menos que a TRES MILLONES DE PERSONAS. Cada familia, sin excepción --decían-- ha perdido por lo menos un miembro y así se explica la facilidad con la que la "resistencia" interior logró deponer al régimen.

Empero no es posible la continuación de la farsa. La prensa occidental, aún rechazando la experiencia khmer, no puede sino referirse a la masiva invasión vietnamita de Kampuchea, describiéndola en todas sus circunstancias. Se ha dicho con toda razón que: "la primera víctima de la guerra es la verdad". Efectivamente, lo primero que destruyeron los ejércitos de Vietnam en suelo khmer fue la posibilidad de que saliera a luz su conducta. Se blandía como un argumento incontrastable que el régimen había asesinado TRES MILLONES DE PERSONAS y naturalmente una salvajada semejante justificaba plenamente la invasión y la intervención directa del "hermano mayor" en los asuntos internos de Kampuchea.

La prensa europea, sobre todo, con los enormes medios técnicos que posee, puso al descubierto toda la tramoya montada por soviéticos y vietnamitas contra el pueblo khmer. La revista sueca "Folket i Bild" de enero de 1979 trae un interesantísimo reportaje de dos de sus personeros que visitaban Vietnam justamente los días de la invasión. Lasse y Lisa Berg conversaban largamente con Do Quic Cuong, jefe de la radio de la ciudad Ho Chi Minh, quien les relata pormenorizadamente la versión oficial vietnamita de los acontecimientos. En primer lugar afirma que la liberación de Kampuchea en 1975 fue posible gracias a la ayuda vietnamita, es decir sin Vietnam no había liberación de Kampuchea  (el héroe de la película regalando la libertad a los pueblos. n.n.). Después explica que desde el primer momento el gobierno khmer rojo mostró enemistad con Vietnam provocando largas e interminables agresiones fronterizas y que los chinos ayudaron a Kampuchea a levantar un poderoso ejército de 25 divisiones de sus anteriores tres, apostándolas en la zona fronteriza. Do continúa diciendo que los ataques fronterizos se hacían cada vez más agresivos en tanto que Vietnam "pacientemente" llamaba una y otra vez al diálogo y a las conversaciones para resolver los problemas comunes; finalmente -prosigue Do-- a mediados de 1978, el pueblo khmer resuelve liberarse de sus opresores y funda un frente de liberación al cual apoyan como un deber "internacionalista". El 30 de diciembre libera el "frente", según Do, con ayuda de tropas vietnamitas, la ciudad de Kratie, 74 kilómetros en el interior de Kampuchea. Por primera vez un dirigente de jerarquía vietnamita admite la participación de fuerzas de su país en el conflicto de Kampuchea. Citamos a continuación, algunos párrafos del reportaje de los periodistas suecos:

«La Gran Mentira.  "La primera víctima de la guerra es la verdad" y en Indochina ocurre la gran mentira.... Por una parte se describe la peor masacre de la historia y de otra una utopía realizada... En la versión vietnamita, se libra una guerra defensiva contra una amenaza que tiene sus raíces en China, en la otra versión Vietnam es un estado expansionista y hambriento de territorios con una ambición de superpotencia y un eventual apoyo de Moscú....» (13)

Por otra parte, tenemos la versión del periodista francés K. S. Karol, que nos dice:

«Yo creo que en las actuales circunstancias, el desarrollo de los acontecimientos son decisivos para la izquierda. El socialismo que en la conciencia de los trabajadores aparece como la paz, poco a poco se confunde con la guerra, con una posible ampliación del conflicto a nivel mundial. Es por eso que se puede esconder detrás de un cuento como el de la "insurrección kampucheana", cubierta por divisiones panzer y aviones Mig 21, en lugar de decir fuerte y claro que la Unión Soviética no tiene ningún derecho, ni directo, ni por encargo, ocupar estados soberanos,  con el pretexto de contradicciones políticas que pueden solucionarse por las partes según la ley y el derecho, mucho más si se trata de estados comunistas....»  (14)

La máscara a caído por completo y la primera víctima de la guerra, la verdad, se levanta como el ave Fénix de sus cenizas. Poco a poco se va dibujando toda la realidad. Se trata de una simple y llana invasión de un país poderoso militarmente contra otro débil, la eterna historia de la sociedad de clases. El jefe de la radio de la ciudad de  Ho Chi Minh, había llegado radiante de alegría a informar a los periodistas suecos sobre la "liberación" de Phnom Penh en la mañana del 8 de enero de 1979 a las 12:30 y por entonces seguía vigente la leyenda del "Frente de Liberación", derrocando a los khmeres rojos. Como se ve, para los propios vietnamitas la ridícula versión solamente duró una semana, pero para ciertos "revolucionarios" de tierra adentro, aún hoy se sigue hablando de la "revolución camboyana" de sabor colonial hasta su denominación.


8. LA GUERRA POPULAR COMO RESPUESTA A LA AGRESIÓN.

Como toda agresión de un poderoso a un débil, se pensó que la aventura no pasaría de ser un agradable paseo y de algunos disparos aislados que al ser escuchados por los "nativos", provocarían su huida despavorida. El abandono de la capital hizo pensar que, efectivamente, todo había concluido y según Do, "los hombres, por fin, podrían volver a los campos y al trabajo pacífico". Pero la realidad era diferente.

Con toda prisa se ordenó, por parte de los khmeres rojos, el abandono de las grandes ciudades: Kompong Som, Battambang y otras ciudades y la diseminación de pequeños grupos guerrilleros por todo el país. Comenzaba la guerra del pueblo contra los agresores extranjeros.

Los vietnamitas después de ocupar Pnom Penh y la mayor parte del territorio khmer, se pusieron a la tarea de organizar la ocupación revistiéndola de ciertos oropeles. Habían conseguido la colaboración de algunos ex-khmeres rojos como el caso de Heng Samrin, un oficial de baja jerarquía que al ser castigado por faltas cometidas se volcó a favor de las facciones pro-vietnamitas del país que son sumamente reducidas como hemos visto y, naturalmente, un elemento semejante era el indicado para jugar el papel de "quisling". Bajo su dirección se estructuró el nuevo gobierno nacional y la "nueva" administración.

El carácter profundamente antinacional y traidor de la administración colaboracionista de Heng Samrin y sus partidarios pro-vietnamitas está retratado en los acuerdos y pactos que firmó inmediatamente después de la toma de la capital. Un tratado Vietnam-Kampuchea "legalizó" la presencia de tropas vietnamitas en el territorio khmer por tiempo indefinido mientras la "seguridad" de la nación siga amenazada. De este modo, siguiendo fielmente el ejemplo imperialista que afirma a diestra y siniestra que sus ejércitos son "llamados" para "defender" a los pueblos, los revisionistas internacionales no tienen reparos en violar la independencia de los pueblos y su soberanía nacional.

Los campos entre patria y antipatria son claramente delimitados en la singular lucha. El príncipe Sihanouk, viejo enemigo de los khmeres rojos a quienes combatió estando de gobernante y quiénes lo combatieron y encarcelaron entre 1975 y 1979, tomó rápidamente partido contra la invasión y a lado de los que defendían con las armas en la mano la independencia de Kampuchea. El patriota burgués y aristocratizante ex-gobernante khmer no dudó un solo instante en prestar apoyo moral a la verdadera resistencia khmer que enfrentaba a la agresión extranjera. Veremos con posterioridad cómo se va desarrollando la unidad nacional contra los agresores con la participación del Príncipe Sihanouk.

Uno de los textos más importantes que se publicaron para calumniar y desprestigiar la experiencia khmer, ha sido el libro: "El exterminio de  un país noble", de los periodistas John Barron y Anthony Paul, que ha servido como la base incluso de una película dedicada a atacar a los khmeres rojos ("Los Gritos del Silencio"). No sabemos si el país era "noble" cuando la aviación norteamericana saturaba todo el territorio khmer con bombas genocidas que asesinaron centenares de miles de víctimas realmente inocentes. Estos autores, en medio de su animadversión total a la revolución dicen en torno a sus líderes:

«Khieu Samphan, de 44 años. Estoico e incorruptible, desmañado y tímido socialmente, doctrinario y dogmático.... Hou Yuon, de 45 años. Inteligente y aventurero y algunas veces arrogante, carismático y un buen dirigente... Hu Nim, de 43 años. Nervioso y rudo, locuaz y hasta altanero, imponía respeto por su inteligencia y su habilidad como polemista (15)... Ieng Sary, de 45 años. Astuto y resuelto, cortés y diplomático... Ieng Thirith, de 43 años. La hermosa esposa de Ieng, más fanática que su esposo... Saloth Sar, de 47 años. Callado y retraído, paciente y determinado, descrito por un adversario como lerdo y afeminado, Saltoh había sido profesor y periodista... (16). En el contexto de sus valores y creencias, al parecer todos, excepto posiblemente Hu Nim, eran hombres de principios, honestos y valerosos y casi puritanos..». (17)
.
Si los enemigos declarados de los khmeres rojos, tienen esos conceptos de sus líderes, resulta pues absolutamente contradictorio, atribuirles la comisión de atrocidades contra su propio pueblo. En realidad los anteriores párrafos demuestran que nadie puede negar que los khmeres rojos fueran inteligentes, valerosos y sobre todo profundamente incorruptibles.

 ¿¡Qué más puede pedir un pueblo a sus dirigentes!?

Con todos los datos acumulados de primera fuente, podemos detenernos un poco y analizarlos con cuidado. Vamos a suponer que todas o algunas de las acusaciones contra el régimen khmer son ciertas y que realmente durante dicho gobierno (1975-78), se mató a las personas como a moscas con insecticidas. Si esto fuera verdad, el odio de todo un pueblo contra los dirigentes khmeres rojos, se hubiera manifestado de alguna manera haciendo imposible su supervivencia en las condiciones de suyo difíciles de la lucha guerrillera en las montañas. ¿Cómo se puede uno imaginar que un contingente de unos 40 000 hombres mal armados, mal alimentados y con una población civil tan adversa pueda sostener una verdadera guerra de resistencia durante tantos años contra el ejército vietnamita que cuenta con equipo mecanizado y aviación moderna? Naturalmente eso es incomprensible para cualquier observador imparcial.

Por otra parte, si la oposición interior a los khmeres rojos fuera tan grande y tan profunda, ¿qué objeto tendría la presencia del enorme contingente vietnamita que lejos de disminuir tiende a aumentar? Finalmente, ¿por qué tienen tanto temor los nuevos gobernantes de Phnom Penh a la presencia de observadores occidentales? Todas estas preguntas no tienen respuesta y ponen definitivamente en claro que los traidores sólo pueden sostenerse en el poder por la presencia salvadora de cerca de 200 mil soldados del ejército vietnamita.

Durante todo el año de 1979, las agencias informativas reportan desde la frontera tailandesa grandes enfrentamientos y movimientos constantes de tropas tanto vietnamitas cuanto khmeres rojas. El ejército de Heng Samrin actúa solamente como policía de Phnom. Penh y otras ciudades, pues no puede enfrentarse con las aguerridas unidades khmeres rojas que resisten la masiva invasión extranjera. Las formaciones militares de khmeres rojos están compuestas de campesinos, jóvenes y hasta niños con su clásico uniforme negro y la bufanda o pañoleta al cuello, retirándose lentamente hacia el occidente del país en busca de territorios favorables para la guerra irregular.

A continuación, tomamos un interesante reportaje logrado por un periodista tailandés en la frontera común:

«El encontró un joven soldado que lo llevó a un campamento donde 300 a 400 soldados khmeres rojos descansaban, más de la mitad de ellos eran mujeres y muchachos muy jóvenes. Nosotros nos movemos mucho y ocasionamos muchas bajas a los vietnamitas. Casi la totalidad de los soldados llevan carabinas automáticas del tipo AK-47. Incluso los niños de 12 años están armados. Es nuestra obligación estar en permanente movimiento, dicen. Ahora vamos hacia la aldea Nimia, dice uno que parece ser el líder. No sabemos si el destacamento pertenece o no a las fuerzas de Pol Pot, pero una parte de ellos lleva la calatrava al estilo de Mao. Ellos nos invitan su comida que consiste en arroz y agua, pero ellos interrumpen la comida cuando llegan dos camiones. Los líderes intercambian silbidos y todos se dispersan en el bosque. Se trata de soldados tailandeses que patrullan la frontera. Sin embargo, las relaciones entre Tailandia y los ahora rebeldes soldados khmeres rojos, han mejorado dramáticamente desde la invasión vietnamita. Este reportaje es tomado unos 3 ó 4 kilómetros dentro de Kampuchea cerca de la frontera tailandesa...»  (18)

La patriótica lucha del pueblo y la nacionalidad khmer contra la odiosa agresión del revisionismo internacional, esta vez utilizando un ejército moderno, sigue siendo a la fecha conducida por los jefes del Khmer Rojo: Kieu Samphan, Pol Pot y Ieng Sary, desde las montañas y las selvas de la Democrática Kampuchea. Durante las épocas secas recrudece la agresión vietnamita y nuevas unidades mecanizadas se lanzan contra los refugios rebeldes en tanto que durante los llamados monzones se abren nuevas posibilidades para la lucha guerrillera de los khmeres rojos.

Jan Myrdal, es un prestigioso periodista y hombre público sueco. Como amigo de los pueblos de la llamada Indochina que lucharon tan heroicamente contra el imperialismo yanqui derrotándolo, Myrdal visitó varias veces Kampuchea. La última vez lo hizo cuando el régimen de Pol Pot había sido expulsado de Phnom Penh y luchaba en las selvas del norte y occidente del país contra las tropas regulares de Vietnam que habían impuesto, como sabemos un régimen títere. Myrdal, según su relato, penetró en Kampuchea por la frontera de Tailandia e hizo contacto con las autoridades del Khmer Rojo que controlaban toda la zona occidental del país. Leamos a continuación algunas de las expresiones de Myrdal en torno a la política de la K.D., a la invasión vietnamita y finalmente a la resistencia Khmer a la agresión del revisionismo internacional comandado por la Unión Soviética de Brejnev, en su libro "Kampuchea, Hosten 1979":

«Y conversación tras conversación me relataron lo mismo: los vietnamitas están implementando una guerra de exterminio. Ellos roban todo, destruyen todo, golpean a la población civil. Vietnam utiliza el hambre como arma.... Yo creo que eso es cierto. No sólo se desprende de los relatos, sino que lo escuché de periodistas que el año 1978 visitaron Kampuchea. Al margen de los distintos puntos de vista y de sus creencias, sean de los Estados Unidos, Japón,  Yugoslavia o Suecia, todos están de acuerdo en una cosa: en grandes distritos por los que viajamos había comida. El hambre había desaparecido. Kampuchea pudo incluso exportar arroz. Los ferrocarriles habían vuelto a funcionar. La red telefónica estaba siendo reparada... Se construían viviendas en cada cooperativa. Yo visité escuelas. Yo me llevé libros escolares. Yo escribo lo que todos podían ver.... Pero yo tengo temor de que nuestra voz se hunda en la masiva información falsa que difunden Vietnam y las fuerzas pro-soviéticas...»  (19)

«(Pregunta) ¿Toda la prensa mundial relata que el gobierno de la D. K., masacró al pueblo y mató a toda la intelectualidad después del triunfo del 17 de abril de 1975? ¿Qué tiene que decir al respecto? (Respuesta). No hables de masacres, dice el Dr. Thiounn Thioeun. Es una habladuría. No es cierto. La única masacre es la que está efectuando ahora Vietnam. Masacre antes no hubo. Pero en cada revolución en la historia han ocurrido fallas y errores. Esto mismo ocurrió en Kampuchea. Pero, nuestra revolución no ha estado plagada de errores o fallas como otras revoluciones. Así, poco a poco viene saliendo la verdad a pesar de las habladurías y que difunden en los medios de Vietnam y otros. La verdad saldrá y se mostrará que tengo razón....»  (20)

«Hoy se escribe mucho sobre la masacre en Kampuchea. Esto es cierto. Hubo masacre en Kampuchea los años 1970-1975. Quizá un millón de los siete millones de habitantes que tenía, fueron víctimas... Pero los responsables de la masacre de 1970-1975 fueron los Estados Unidos, sus políticos y militares, además de sus sirvientes en Phnom Penh. Corresponsables fueron también los diplomáticos soviéticos y este-alemanes que representaban a sus países en la corte de Lon Nol.... Ahora sobreviene nuevamente la masacre en Kampuchea. La ocupación vietnamita ha dejado los campos totalmente inservibles. El gobierno de Hanoi trabaja para aplastar y aniquilar al pueblo kampucheo. Quiere quizá hacer lo que hizo con el pueblo Champa....»  (21)

El problema de Kampuchea ha ocupado ya varias veces la atención de diversos organismos internacionales, como las Naciones Unidas, donde soviéticos y vietnamitas han sido acremente censurados por la brutal agresión. Sin embargo, para nosotros, mucha más importancia que la simple censura viene a ser el análisis materialista histórico de un acontecimiento como el que tenemos en mano para la causa del socialismo en el mundo entero.

En efecto, ¿hasta cuando podemos seguir hablando del "socialismo" cuando se viene utilizando de la forma más descarada la imitación servil y puntual de los métodos más aborrecibles del imperialismo agresor? ¿En nombre de qué soberanía popular podemos hablar si no respetamos mínimamente los derechos inalienables de un pueblo y su independencia? ¿De qué internacionalismo proletario podemos hablar si en el bando opuesto no ha existido intervención extranjera alguna?

La verdad es que el "pecado" de la Kampuchea Democrática consistió en pretender seguir un camino propio, un camino independiente, al margen de cualquier imposición extranjera. Los khmeres rojos habían tenido una experiencia muy aleccionadora cuando la Unión Soviética en forma desleal y traidora, reconoció y apoyó al régimen fascista de Lon Nol en contra de las aspiraciones populares. Por el momento los rebeldes khmeres no dijeron nada, pero una vez conquistado el poder con sus esfuerzos propios, decidieron pues una vía independiente. Inmediatamente surgiría una presunta "madre patria" reclamando parte del "botín".

El caso de la KD es una lección que no pueden olvidar los pueblos del mundo. Éstas nuestras notas vienen a constituir una modesta contribución a abrir los ojos de los revolucionarios verdaderos de todo el mundo frente a los enemigos que surgen después de los anhelados triunfos.

En 1980, la situación en Kampuchea ocupada es muy compleja. Por una parte, la resistencia popular se ha unificado, es decir, las fuerzas principales del pueblo khmer, los khmeres rojos y las fuerzas patrióticas que respaldan al Príncipe Sihanouk, han podido llegar a un acuerdo. Se han sumado al acuerdo, las pequeñas fuerzas guerrilleras que responden a Son Sen, ex-primer ministro de Sihanouk con los cuales se ha alcanzado un gobierno tripartito. Bajo la presidencia de Sihanouk y la Vicepresidencia de Kieu Samphan, la alianza ha logrado el reconocimiento prácticamente del mundo entero, se ha fortalecido grandemente el frente interno y se ha prestigiado la causa khmer en el mundo entero.

Los invasores vietnamitas y su ejército intervencionista se mueven ahora en Kampuchea como todo agresor, en medio de la hostilidad de las masas populares. Nada ni nadie puede ocultar el triste papel que juega la dirigencia vietnamita con la aventura en Kampuchea. Sabemos que el pueblo revolucionario vietnamita, aquel que luchó tan heroicamente contra la agresión norteamericana, se opone resueltamente a las acciones depredadoras en Kampuchea. Muchos vietnamitas opuestos a la invasión han sido castigados en Vietnam por la dirigencia revisionista y sirviente de Moscú.

9.   POST-SCRIPTUM

A fines de la década de los años 80, concretamente en 1989, y por presión internacional cuando se derrumbaba el bloque revisionista, las tropas vietnamitas abandonaron Kampuchea y el títere Heng Samrin fue echado ignominiosamente del poder, el "Partido Comunista" de Camboya, abandonó su nombre y se auto tituló "Popular Camboyano", Samrin  fue sustituido por Hun Sen, otro exKhmer Rojo que, cambiando de táctica inició tímidas y cuidadosas aproximaciones a los Khmeres Rojos.

1998. La historia no tiene fin. Cuando ya se acaba el siglo, el movimiento Khmer Rojo sigue instalado en el norte de la ahora llamada Camboya que está dirigida por un gobierno revisionista al mando de Hun Sen. Las facciones políticas son las mismas. Un gobierno "democrático" de tipo occidental, con elecciones y todo eso, se ha hecho del poder mediante una alianza entre las fuerzas revisionistas y las del heredero de Sihanouk, el Príncipe Norodom Rannariddh. El Ejército camboyano convertido en el árbitro de la situación política y estructurada con ayuda occidental y vietnamita ha dado un golpe militar (6 de julio de 1997), poniendo, otra vez, a Rannariddh en la clandestinidad.

Los mismos militares que golpearon con Lon Nol, golpean ahora por encargo de Vietnam y pretenden "acabar" con los khmeres rojos. Se dice que el movimiento khmer rojo se ha debilitado mucho, todo esto puede ser verdad, pero no se puede negar que tuvieron mayor vigencia que el propio régimen revisionista soviético que se desmoronó como un castillo de naipes ante el embate de la sola ideología occidental, mientras los destacamentos jóvenes de khmeres rojos seguían impertérritos dominando el norte de Kampuchea, con sus abarcas de cuero nativo, sus uniformes negros, su bufanda a cuadros y la calatrava al estilo de Mao.

Para sacudirse de la enorme carga que significa la campaña mundial nuevamente desatada contra los khmeres rojos, éstos simularon un juicio contra Pol Pot y lo condenaron a cadena perpetua en su choza de la selva.

La leyenda de los TRES MILLONES DE MUERTOS ha vuelto a las primeras planas para combatir a los khmeres rojos. En las selvas profundas de la hermosa Kampuchea, la tradicional dirigencia khmer roja, ha perdido a Pol Pot (Saloth Sar), muerto en una sencilla y humilde choza de una base khmer. Otros líderes como Kieu Samphan o Noum Chea, han llegado a un acuerdo con el gobierno de Hun Sen que los ha recibido amigablemente. No podemos especular qué carácter tuvo ese acuerdo, pero en realidad la guerra revolucionaria de Kampuchea se ha frenado.

La experiencia de la revolución Khmer Rouge es inédita y esto demuestra que también los pueblos pequeños pueden hacer grandes revoluciones y que éstas no son patrimonio de enormes países o de líderes mundiales. También hay líderes "pequeños" que adquieren grandeza aunque sus victorias pretendan ser ignoradas y peor aún calumniadas.

Tarde o temprano se hará la luz en la maravillosa tierra khmer y los jardines paradisíacos de las riberas del Mekong, volverán a mostrar a ese pueblo altivo construyendo su futuro con sus propias manos.

Nota indispensable.  Este capítulo fue escrito originalmente en la época de la invasión vietnamita de 1979 y posteriormente actualizado en la medida que se desarrollaban los acontecimientos. Por ello algunos juicios del pasado están escritos en presente.

2012.

A 37 años del triunfo revolucionario de los khmeres rojos, los maoístas del mundo conmemoramos emocionados una de las victorias históricas del socialismo del Siglo XX.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
                 
1.    Chomsky, Noam y Edward S. Herman. "Los guardianes de la libertad". Grijalbo Mondadori. Pág. 300.
2.     Ibidem. Pág. 289.
3.     Dudman, Richard. "Dagens Nyheter". Diario sueco. 2 de febrero de 1979. Reportaje.
4.     Ibidem.
5.     Pol Pot. "Confiar en las propias fuerzas".  (Folleto en sueco. 1978). Asociación de Amistad Suecia-Kampuchea. Pág. 40.
6.     Ibidem. Pág. 42.
7.     Ibidem. Pág. 40.
8.     Caldwell, Malcoln. "Monthly Review".  No.  4. Nov. 1979, vol. 3. Pág. 74.
9.      Ibidem. Pág.  82.
10.    Dudman, Richard. Citado.
11.    Chomsky.  Citada. Págs.  315-316.
12.    Ekerwald, Hedvig. "Musikforum".  Publicación sueca. Febrero de 1979.
13.    Ibidem.
14.    "Folkets y Bild".  Revista sueca. 1979.
15.  Barron, John y Anthony  Paul.. "El exterminio de un país noble".  Editorial DIANA.       México. 1979. Pág. 55.
16.     Ibidem. Pág. 56.
17.     Ibidem. Pág. 57.
18.     Aftonbladet.  Diario sueco.  15 de febrero de 1979.
19.     Myrdal, Jan.  "Kampuchea, Hosten 1979". Bokforlaget Pan/Norstedts. Pág. 28.
20.     Ibidem. Pág. 31.
21.     Ibidem. Pág. 64.

Capìtulo  “Kampuchea”.
«La revolución y el socialismo en el siglo XX»









1 comentario:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar