domingo, 12 de agosto de 2012

EE.UU. EMPLEÓ EL AGENTE NARANJA PARA ENVENENAR A UN PUEBLO



12-08-2012 
 EE.UU. EMPLEÓ EL AGENTE NARANJA PARA ENVENENAR A UN PUEBLO


Otro crimen de Lesa Humanidad del Imperio Maldito.

“El agente naranja sigue causando estragos en Vietnam, casi cuatro décadas después del fin de la guerra. EEUU utilizó esta sustancia química para combatir a la guerrilla vietnamita y desde entonces los más de tres millones de afectados sufren enfermedades y problemas congénitos.

El potente herbicida fue utilizado para abrasar cosechas y despejar los campos donde se ocultaba la guerrilla. Sus consecuencias han sido un elevado número de enfermedades y problemas congénitos en varias generaciones de vietnamitas, que aún persisten. En las personas adultas causa, entre otras enfermedades, cáncer, cardiopatías, diabetes y abortos espontáneos. En el caso de los niños, discapacidad mental, defectos físicos y enfermedades de la piel.
Más de 80 millones de litros de este agente contaminante fueron vertidos por las fuerzas aéreas de Estados Unidos entre 1961 y 1971 en el 20% del territorio del sur de Vietnam.
Según la Cruz Roja de Vietnam, unos tres millones de personas se han visto afectados por esta sustancia venenosa, incluyendo al menos 300.000 niños nacidos con taras congénitas.
Cerca de 5 millones de personas has sido expuestas al agente naranja, que ha provocado la muerte de más de 400.000 personas, según el ministerio de Asuntos Exteriores del país”. (*)

Este es otro de los muchos crímenes de Lesa Humanidad que ha cometido el Imperialismo Norteamericano contra un pueblo del llamado Tercer Mundo. Este atroz delito de proporciones diabólicas, no ha sido siquiera juzgado por la famosa y miserable opinión internacional. Sigue el Imperio alardeando de su democracia, de su libertad, de su justicia, mientras millones de seres humanos en la vieja Indochina sufren los efectos macabros del agente naranja, del napalm, del fósforo rojo y de todos los elementos químicos y biológicos utilizados para exterminar a  todo un pueblo.

Por ventura nos preguntamos: ¿se ha instaurado un Tribunal Internacional de Justicia en la miserable ciudad holandesa de La Haya, para sancionar estos crímenes siderales?

Naturalmente que no, por el contrario esos criminales son homenajeados con los premios Nóbel de la Paz. El gran escritor inglés Bertrand Russel, por su cuenta y riesgo organizó un Tribunal  de carácter simbólico que juzgó y sancionó a los delincuentes mayúsculos, empero el prestigioso Tribunal y sus conclusiones, quedaron simplemente como un testimonio histórico que debe ser conocido por todos.

Es este el mundo miserable en el que vivimos, mientras los lacayos y sirvientes de este imperio maldito, encuentran siempre justificativos para seguir haciendo de ese país de bandidos, un “ejemplo” para todo el mundo.

En Bolivia y sobre todo en los medios de comunicación de masas, encontramos a menudo comentarios y opiniones de nuestros “analistas” siempre listos para “denunciar” defectos o errores de personalidades o de gobernantes extranjeros, preferentemente Venezuela, Cuba, Chávez o Fidel. Empero jamás hemos escuchado o leído un comentario de este tipo sobre los delitos flagrantes y holocaústicos cometidos por el imperio. Para estos observadores “imparciales” el imperialismo no existe y simplemente es un invento de los comunistas. Y mucho más, algunos de esos comentaristas pro-imperialistas que se ufanan de defender la “democracia” americana, son premiados incluso por nuestro propio Gobierno. (El ejemplo de Rafael Archondo es muy significativo al respecto).

Los pueblos del mundo tienen que comprender que ese enemigo global de la humanidad no puede seguir paseándose por el planeta con la “hilaria” de estandarte.

El deber de todo ciudadano consciente del sur del planeta debe ser el de constituirse en un soldado militante del anti-imperialismo, mientras el pro-imperialismo debe considerarse como el peor de los delitos en nuestros pueblos. 


PCmlm

jueves, 9 de agosto de 2012

Bolivia no es mestiza, Bolivia es indígena


09-08-12

BOLIVIA NO ES MESTIZA,
BOLIVIA ES INDIGENA



Con motivo de la realización del Censo de Población y vivienda que se ha señalado para el mes de noviembre, se ha abierto en Bolivia, el problema de la identificación cultural de la población.

Con un criterio acertado, se ha eliminado de la papeleta de consulta, la posibilidad de identificarse con la calidad de “mestizo” que hace referencia claramente a un criterio subjetivo y de contenido racista para ocultar la verdadera identidad indígena de la mayoría inmensa de nuestra población.

Ya explicamos en una anterior comunicación refutando a un escritor colonialista, que el mestizaje es una cualidad subjetiva que sirve para que una enorme cantidad de población boliviana que piensa, con alguna razón, que autocalificándose como “mestizo”, pueda eludir los inconvenientes, las discriminaciones y problemas sociales que ha enfrentado y enfrenta el indígena en la vida cotidiana. Esos inconvenientes, que se han se han cometido y se cometen históricamente contra la población indígena siempre marginada, explotada y oprimida,  ha creado una especie de complejo que debe ser superado en el actual proceso de constitución del Estado Multinacional.

Hemos explicado que la sangre indígena aunque no es “pura” en el sentido racial, (no puede serlo por razones obvias), sin embargo es ampliamente dominante en los genes de nuestra población. El autollamado “mestizo” en realidad es indígena cultural, social y genéticamente. El cholo boliviano es esencialmente indígena, pero, debido a los prejuicios sociales y raciales, prefiere la calificación de mestizo, determinándose una alteración de la verdadera calidad de nuestra población que no tiene por qué avergonzarse de ser mayoritariamente indígena.

Por otra parte tenemos el problema religioso que, igualmente, es manipulado del modo más grotesco por parte de la ideología dominante. La inmensa mayoría nacional profesa profundamente la religión pachamámica, es decir la religión andina de los achachilas, de la Madre Tierra del Padre Sol, religión a la cual los marxistas respetamos profundamente por su carácter sincero y lejos del mercantilismo católico-cristiano. Solamente en la superficie de la población aparece una religión católica y cristiana que fue incorporada a nuestra cultura por medio de la violencia y el etnocidio.

Por estas razones, es correcto suprimir una supuesta filiación católica de parte de la población en el censo que se aproxima.

Llamamos sincretismo religioso al fenómeno que se da en el grueso de nuestra población que siendo indígena y profesando y practicando los ritos ancestrales andinos, admite también superficialmente la religión católica, los santos,  las vírgenes y los altares de una  religión que viene del viejo mundo y de las tierras martirizadas de la Palestina histórica avasallada actualmente por una cultural sionista agresiva..

Finalmente tenemos, en cuanto a la población urbana y rural, otra gran falacia. Efectivamente, la población alteña, por ejemplo es rural y urbana a la vez, esto significa que esa población de origen campesino tiene doble residencia, pues poseyendo sus parcelas en el campo, tiene también residencia urbana. Esto quiere decir que es incorrecto calificar a esa población como totalmente urbana. Lo mismo ocurre en las laderas y barrios periféricos de la ciudad de La Paz, de Cochabamba,  de Oruro y Potosí.

Estas razones fundamentales que son ignoradas flagrantemente por los comentaristas y analistas con mentalidad cuadriculada que pululan en los medios de comunicación protestando contra el censo y que piensan que la realidad social es la que ellos advierten entre las cuatro paredes en las que viven y que actualmente están poniendo el grito en el cielo y se están rasgando las vestiduras para “probarnos” que todos los bolivianos somos “mestizos”, “católicos practicantes” y ciudadanos urbanos y que los indígenas son solamente aquellos dirigentes corruptos que marcharon en la Novena marcha.

¡¡Definitivamente no es así!! Bolivia es inmensamente indígena y basta observar los rostros de nuestros queridos compatriotas en su mayoría aplastante, para convencernos de nuestro indigenismo cultural, social y genético y que los que no lo son, tiene que admitir su condición minoritaria.


PCmlm

Ciudadanos del primer mundo, bienvenidos al subdesarrollo



08-08-2012

Ciudadanos del primer mundo, 
bienvenidos al subdesarrollo

 Crisis vienen y crisis van, la asiática y la sub prime en EE.UU. y la de Portugal, la de Grecia y la de España, y la que viene y las que vendrán, las que suman hasta hoy la no despreciable cifra de más de 280 en las últimas décadas, desde que el capitalismo financiero sionista con sede en la Bolsa de Wall Street, comenzó a imponer sus políticas neoliberales a nivel planetario.
Existen variadas hipótesis sobre el origen de estas crisis, entre ellas la que sostiene que éstas corresponden a ciclos inevitables de un modelo económico irreal basado en la especulación, el narco tráfico y una variada gama de ilícitos que poco tienen que ver con las leyes que rigen las economías reales, ya sea la ley de oferta y demanda cuyo dogma es el mercado, ya sea la economía planificada o una mezcla de ambas.
Lo que es claro sea cual sea su origen, ya sean producidas por agotamiento del modelo, provocadas a propósito o simplemente por su propia ineficiencia, éstas son manipuladas de forma tal que en los hechos no hacen otra cosa que fortalecer la hegemonía global del capital financiero en desmedro de la gente y el tambaleante capitalismo industrial, no tan salvaje, aún vigente en países como China, Rusia y Brasil. 
Es así como para superar estas crisis se impulsan desde los Estados, presionados por la banca y las grandes empresas multinacionales, procesos de privatización de todo lo que puede considerarse fuente de lucro y concentración de capital, todo se vuelve mercancía, la salud, la educación, los servicios de utilidad pública, el agua, se refunda el Estado poniéndolo al servicio exclusivo del capital financiero y la democracia no vuelve a ser ni la sombra de lo que era. Es decir que estas crisis que son de una pequeña élite mundial de especuladores, mafiosos e ineptos neoliberales dueños del dinero, de los grandes medios de comunicación y la tecnología, se vuelven contra nosotros.
 
En el fondo de las llamadas crisis, en los hechos, aparece la artimaña que usa el capitalismo financiero para reacomodarse y profundizar el modelo de dominación, de ir generando a través de los mecanismos que impone para la resolución de cada una de ellas mayor concentración de la propiedad y de los recursos del Estado. Cada una de éstas es una ocasión más para apropiarse a como dé lugar de los recursos naturales y el fruto del trabajo de todos los habitantes del planeta, ya sea por la “buenas” utilizándolas como subterfugio o ya sea por medio de guerras y golpes de estado en nombre de la democracia y la lucha contra el terrorismo.
Estas formas de salidas a sus crisis son posibles por el control que ejercen sobre los Estados, especialmente sobre el Estado norteamericano, como también de los medios de comunicación y la clase política mundial, amparados en la ventaja de contar con el monopolio de las armas y la falta de una alternativa popular.  
Los resultados de estas llamadas crisis han sido hasta hoy siempre los mismos: los ricos se hacen más ricos y cada día son menos, los pobres más pobres y cada día somos más, el planeta continúa su acelerado deterioro y la democracia se va quedando en los huesos.

La crisis europea y el fin del Estado de bienestar en el primer mundo.
Si algo caracterizó hasta hace muy poco tiempo atrás a los países del primer mundo fue una cierta equidad en la repartición de la riqueza, cuestión que permitía a sus ciudadanos gozar de un relativo bienestar. Esto fue posible gracias a la existencia de un Estado regulador y redistribuidor de la riqueza la que en gran medida se obtenía del comercio desigual con el tercer mundo, la apropiación de sus recursos naturales y la propiedad de la tecnología. Una concepción de Estado el que aún siendo capitalista, aseguraba al ciudadano del primer mundo ciertas cuestiones básicas como salud, educación, etc., al que se le denominó “estado de bienestar”.
Todo esto ha comenzado a desaparecer y muy pronto se extinguirá producto de las llamadas políticas de recortes o de austeridad, supuestamente necesarias para superar la crisis, las que se aplican contra los trabajadores y las personas en general para desviar recursos hacia la banca privada y para la transformación del “estado de bienestar” por uno de nuevo cuño orientado a favorecer exclusivamente al capital financiero. Del mismo modo ocurre con la apropiación de la riqueza del tercer mundo la que hoy se destina sin más a engrosar las arcas de la banca y las corporaciones transnacionales. 
Es así como los propios ciudadanos del primer mundo están viendo día a día como se deteriora su calidad de vida, disminuyen sus ingresos y la pérdida paulatina, pero a este paso inevitable, de la gran mayoría de los beneficios alcanzados.
Después de esta crisis y otras que vendrán será aún más difícil distinguir entre un pobre europeo o un norteamericano de un pobre del tercer mundo, como tampoco será posible distinguir entre los ricos de los países centrales y los ricos del tercer mundo. De continuar en esta dinámica, en unos años más ya no seremos sólo los africanos, los latinoamericanos, los vapuleados tercermundistas los que habremos de sufrir las penurias inherentes al subdesarrollo, sino también los ciudadanos de lo que hoy se conoce como el mundo desarrollado, puesto que quedaremos todos nivelados: unos muy arriba, otros muy abajo y al centro una pequeña franja de la sociedad constituida por aquellos y aquellas que cuenten con la suerte de quedar entre los elegidos para administrar el modelo como empresario de segunda supeditado al capital financiero, profesional de elite, político institucional, militar o juez de alta jerarquía.
Este es el futuro que nos ofrece el capitalismo financiero sionista, crisis y más crisis en las que ellos se enriquecen, los recursos naturales se agotan, el planeta se extingue y la gran mayoría de la población se pauperiza a niveles extremos.
Todo esto en el contexto de un mundo que disponiendo de todas las bases tecnológicas y materiales para resolver los problemas que aquejan a la humanidad, éstos, lejos de resolverse, se agudizan y amplían a todos los habitantes del mundo, producto de la voracidad del capital financiero.

No está todo dicho.
No obstante no está todo dicho; la emergencia en la economía mundial de otros actores con economías fuertes como la de Brasil, India, Rusia, India y China (BRIC) que abogan por un capitalismo de corte neo keynesiano y la multipolaridad, al que se le suman los gobiernos progresistas de Latinoamérica y de otras latitudes, presionan y de una forma u otra resisten la voracidad del capitalismo financiero y no aceptan su hegemonía, como tampoco la imposición a crisis y a sangre y fuego de las políticas impulsadas por el FMI y sus acólitos, abogando por formas capitalistas más equilibradas. 
No obstante lo anterior, los unos y los otros representan fórmulas agotadas que no apuntan a la resolución de los temas centrales y que jamás al capitalismo le ha interesado resolver, como el cambio de la matriz productiva, la explotación del trabajo asalariado, las sociedades divididas en clases, la intolerancia étnica, religiosa y cultural, la reorientación del desarrollo tecnológico, la sobrevivencia del planeta y la humanidad, como tampoco aseguran la superación de la democracia representativa la que no garantiza la auténtica participación democrática que hoy reclaman los ciudadanos del mundo.

La emergencia de un nuevo actor social y político.
La superación definitiva de lo anteriormente señalado no podemos esperarla de ninguno de aquellos actores que propugnan variaciones sobre el mismo tema, las soluciones deben salir de la propia gente, de aquellos que con nuestro trabajo generamos riqueza, conocimiento, ciencia y tecnología.
Así lo están entendiendo amplios sectores de la ciudadanía, los que en diversas latitudes del orbe se organizan, salen a las calles a expresar su descontento y sobre todo, en una primera instancia, a resistir las políticas que intenta imponer el capital financiero a nivel global. La verdadera crisis del capitalismo será cuando éste, amagado por las grandes mayorías, ya no pueda reinventarse para prolongar su agonía, ni con falsas crisis y soluciones de parche, ni con guerras y golpes de estado ni todo su poder nuclear. 
 
Es una nueva realidad que nos convoca a todos los ciudadanos del mundo a transformar nuestra indignación en desobediencia civil, a organizarnos en asambleas ciudadanas comunales y barriales autónomas, a construir poder ciudadano, a buscar soluciones propias a los grandes problemas que hoy nos aquejan, a reformular la democracia creando nuevos y modernos instrumentos de participación y que ésta se extienda mucho más allá de lo político a todos los ámbitos de la sociedad.
No se trata hoy de la toma del poder, se trata de crear y ejercer el poder ciudadano a través de múltiples formas de organización social que vayan desarrollando alternativas y provocando cambios reales por medio del ejercicio de presión y exigencias sobre el empresariado y el aparato del Estado. 
La práctica del ejercicio del poder y las coordinaciones locales, nacionales e internacionales que comienzan a darse en este proceso, posibilitarán en un futuro cercano el surgimiento de una propuesta de un nuevo mundo, de nuevas formas de relaciones humanas, económicas y un nuevo tipo de democracia. 
Es un proceso que da sus primeros pasos con los Occupy Wall Street en EE.UU., con los indignados de Europa y Canadá, en Túnez y Egipto, con los trabajadores griegos, con las Asambleas ciudadanas y el movimiento estudiantil en Chile y Latinoamérica. 
Será un proceso lento, difícil, de avances y retrocesos, no exento de represión como parte de la única respuesta esperable de la élite en el poder, un proceso que ha comenzado a dar sus primeros pasos en un largo camino por recorrer para evitar caer en el despeñadero al que nos conduce inexorablemente el capitalismo.

martes, 7 de agosto de 2012

Rafael Archondo: ¿Anti-imperialista?



Dossier dedicado a una breve polémica con el periodista Rafael Archondo y sus opiniones pro-imperialistas refutadas por nosotros. Lamentablemente “La Razón” se negó a publicar nuestras respuestas a las insolencias del ignorante periodista protegiéndolo contra el ridículo que iba cometiendo en su pretensión ridícula de justificar la invasión imperialista contra Afganistán.
 
ANTI-IMPERIALISTAS
Rafael  Archondo (1).

La Razón, 18 de Septiembre de 2001.

«A estas alturas ya no sé qué es más desolador. De un lado, esos alevosos dardos suicidas no disparados contra la yugular del capitalismo, que seguirá gozando de buena salud, sino contra cientos de personas que el martes llegaron puntuales a su trabajo en las Torres Gemelas o el Pentágono. Por el otro lado, sus asesinos verbales, esos anti-imperialistas de a peso (no pensé que en Bolivia tuviésemos tantos). Los leo escudados tras una retórica supuestamente equilibrada. Son los que aparecieron por doquier para recordarnos, con alborozado contenido que –al fin- los norteamericanos probaban de su propia medicina. Y mientras los bomberos neoyorquinos escarban entre toneladas de escombros, estos solemnes analistas estiran su lista con aires justicieros; “recuerden Hiroshima, Vietnam, Chile, El Salvador, Panamá, Irak…”

Las imágenes de esa pareja lanzada al vacío no se ha retirado aún de nuestras pupilas, y ahí están de nuevo ellos, importunando el duelo, haciendo notar que quien solloza es un imperio y que quien muestra el rostro desfigurado bien podría ser un agente de la CIA. Todavía imaginamos con incredulidad el frío que habrá recorrido los estómagos de los pasajeros dentro de aquel avión transformado en misil, y de nuevo hay que soportar la cantaleta de que Estados Unidos lo tiene bien merecido por no haber resuelto el conflicto de Medio Oriente. Loables aprendices de historiadores éstos, empeñados a toda costa en convertir la víctima en verdugo. Qué se le va a hacer. Nuestros antiimperialistas locales suelen rendirle culto a la simplicidad. Les sale tan automática la creencia de que Estados Unidos es el origen de todos los males, que entre éstos también incluyen la crueldad homicida con la que unos secuestradores adoptaron por instalarse en la misma alforja moral de los nazis o los senderistas. No, no es que precisamente celebren que el infierno se haya mudado a Manhatan; sencillamente se animan a decir “que el mundo ha contraatacado”.

Por favor, me excuso ahora mismo de participar en ese “mundo contraatacante”, ya bastante odio quedó anidado en los atentados como para que encima nos demos a la tarea de fabricarle legitimidad a la barbarie. Y como si no bastara con tantos apologistas del crimen con ganas de opinar, el júbilo de Felipe Quispe por la masacre de Washington y Nueva York termina de nublar el horizonte. Lástima. El caudillo aymará no está loco, de modo que más vale tomarlo en serio. Tiene hasta una corte de intelectuales que lo colocan en el mismo pedestal que Franz Tamayo. No ha perdido pues cordura alguna. El Mallku es tenebrosamente coherente y profundamente irresponsable. Hasta se me ocurre pensar que es más marxista de lo que sospecha. Supongo que para él, los aviones lanzados contra seres humanos indefensos no pueden ser juzgados moralmente, pues serán meras maquinarias de la guerra de clases, un escenario situado más allá de las voluntades. No, los anti-imperialistas no son dementes: son altamente racionales, tanto que para ellos las demás personas sólo pueden ser dos cosas: herramientas u obstáculos. Si triunfan, me adelantaré a ser lo segundo»

«PEQUEÑA GRAN VICTORIA. La Razón. 27 de septiembre de 2001. Archondo (2)

Cuando se esperaba una guerra prolongada más allá del sagrado Ramadán, caverna tras caverna, un segundo Vietnam para las tropas gringas; el gobierno teocrático de Afganistán se ha desmoronado como un castillo de naipes.

“Alah es grande”, habría que murmurar sintonizando con el momento. ¿Eran esos invencibles soldados monjes, hoy convertidos en comerciantes de su propia capitulación?, ¿dónde están los bríos de su Guerra Santa?, ¿su anhelo por ver chocar civilizaciones? “Tigres de papel”, hubiese ironizado Mao. “Es que se marchan a las montañas”, le aclararían los cegados por la guerra de guerrillas.

Replegados o derrotados los talibanes, lo cierto es que, por lo menos en las ciudades de Afganistán, dejarán de circular por algún tiempo los nefastos policías religiosos, esos funcionarios armados del Ministerio de Prevención del Vicio y Promoción de la Virtud (vaya nombrecito, cómo huele a fascismo).

Ellos se encargarán de apalear a los peatones juzgados a primera vista como demasiado occidentales: por falta de barba, exhibicionismo corporal (¡ojo con esa rodilla!), mucho espíritu artístico, deportivo o lo que Dios les diera a entender como pecado.

Está cayendo un gobierno que quería hacer virtuosos a sus ciudadanos, convencido de tener poder para decretar la felicidad del pueblo bajo amenazas de fusilamiento, ¿acaso no nos suena conocido esto por acá, amigos partidarios del “Hombre nuevo” o la sociedad comunista?

Y mientras los turbantes negros se refugian en sus polvorientas cuevas, la gente se ha puesto en la fila del cine, sin grandes convocatorias, movida por un instinto saludable. Y las mujeres se han  dado prisa por sentir el lápiz labial y ver crecer sus pestañas. O se han encaminado a la escuela, ya sea para enseñar o para aprender. O han entrado sin temor a los hospitales desvencijados, a ser curadas o a practicar operaciones. Y los hombres han acudido a los baños públicos, a refregarse la mugre de los tobillos mientras canjean diversas historias de vida, el torso desnudo, la brisa de la libertad, haciendo más ligero el aire.

Hace dos meses Afganistán era un “pobre país”, ahora quizás quiera limitarse a ser un “país pobre”, como muchos en el planeta, varios de ellos islámicos, pero no por ello, tumba de las libertades elementales.

Hemos presenciado otro otoño para el pueblo, parecido al que disfrutamos 11 años atrás en Europa del Este, sobre los escombros del comunismo. Sin embargo, el terrorismo está muy lejos de su agonía.

Quizás jamás veamos ni el cadáver del millonario Bin Laden ni la llegada de la democracia a Irak ni el cese de balazos en Cisjordania, pero lo que las bombas han conseguido de carambola en Kabul vale más que el encarcelamiento de todos los fundamentalistas juntos.

Son estas pequeñas victorias, cotidianas, grandiosas, íntimas, las que vale la pena preservar. Lo que las hace tan atractivas es que no se andan con vueltas, salen del goce directo de las personas y no se prestan a teorías.

Que nadie le quite a nadie el derecho de ir al cine, pintar un cuadro, escuchar un concierto, delinear sus cejas o jugar fútbol. Y que Estados Unidos aprenda la lección: todos estos horrores, las torres demolidas por aviones y la carnicería afgana, se hubiesen evitado si Ronald Reagan no organizaba Al Qaeda.

Primera respuesta al periodista pro-imperialista.

COLUMNISTA IMPERIALISTA. Jorge Echazú A. (1)
La Razón 29 de septiembre de 2001.
(Rafael) Archondo está desolado, todo su universo se ha venido abajo. El pensaba que su imperio era intocable y "Vietnam, Hiroshima, Chile, El Salvador, Panamá, Irak, etc..." eran apenas detalles insignificantes estirados maliciosamente por los anti-imperialistas e indignos de importunar el duelo del mundo que obligatoriamente debía llorar desconsoladamente frente a la peor tragedia sufrida por el género humano desde la aparición del hombre sobre la tierra.

Archondo se extraña que existan tantos anti-imperialistas, hubiera preferido que todos hubiesen muerto aplastados por el Muro de Berlín. No puede soportar Archondo la cantaleta de acusar de todo a los magnánimos norteamericanos que tienen la bondad de permitirnos vivir en este planeta que es su propiedad exclusiva. ¡Qué impertinencia más grande la de perturbar el duelo con recuerdos indiscretos!, ¿a quién le importan finalmente los millones de personas desechables  del Tercer Mundo frente a una pareja lanzada al vacío o los estómagos fríos de los pasajeros de los aviones?

Archondo tiene mucho que enseñar a los aprendices de historiadores que tienen el tupé de acordarse de Palestina, donde algunos niños y mujeres atacan cobardemente con piedras y con palos a los miles de valientes tanquistas judíos. Sabiamente nos dice que no se puede convertir a la víctima en verdugo, confundiendo como ciego de nacimiento el arrasamiento de naciones íntegras con la explosión de un petardo.

Archondo ha descubierto que todos los males proceden de estos anti-imperialistas trasnochados que rinden culto a la simplicidad. Su culto, como el de Bush, señala que el imperio es el bien y los terroristas el mal. ¡Qué profundidad la de Archondo y tan parecida a la de Bush!

Después Archondo para quedar muy bien con quien sabemos, (becas, viajes, subsidios), tiene la originalidad de atacar al Mallku, que ha tenido la temeridad de opinar. ¡Qué barbaridad!, el Mallku opinando sobre temas internacionales propios de periodistas tan “profundos” como Archondo. Descubre otra vez el inefable Archondo que Quispe es más marxista de lo que él creía. Su concepción del marxismo está retratada en sus artículos de "Marxismo militante" que escribe para la revista del P “C” de Marcos Domic. Es tan patriota norteamericano nuestro mestizo Archondo que seguramente aplaudirá las amenazas de un embajador extranjero contra ciudadanos bolivianos y maltrato a periodistas también bolivianos.

Sin embargo su conclusión brillante es de antología, nos concede a los anti-imperialistas la gracia de no ser dementes y ser altamente racionales y que, como tales, consideramos a las demás personas como herramientas u obstáculos. Si triunfan los anti-imperialistas, algo que hace temblar a Archondo, él se apresura a declararse un obstáculo. Pero, ¿qué puede valer tan diminuto obstáculo si el anti-imperialismo ya ha triunfado?

¡Qué difícil la función del periodista en la hora actual!, pero una cosa es muy clara, si los periodistas quieren tener la aprecio del pueblo boliviano deben verse en el espejo del inefable Archondo.
 
Archondo replica.

OSAMA MI AMOR.     La Razón, 16 de octubre de 2001. Rafael Archondo. (3)

Osama bin Laden es un engendro de la CIA. Lo son también el ex-presidente Noriega o el reo peruano Vladimiro Montesinos. Al amamantarlos, los norteamericanos se pusieron a jugar con fuego y salieron chamuscados. Y es que a veces algunos alumnos suyos les salen respondones, y entonces a Washington no le queda otra que deshacerse de su mal ejemplo y sus anhelos de independencia delictiva.

Pero el hecho de que estos cachorros se hayan volcado contra sus amos no debería autorizar a ningún antiyanqui a ponerse a su lado. Hasta ahí, un criterio de elemental sentido táctico: “No porque Drácula se enfade con Frankenstein, te vuelves el presidente de su club de fans”.

No piensa así, para estupor de pocos, la “izquierda talibán”, cuyo supremo apoderado en Bolivia parece ser Jorge Echazú, un agresivo caballero que hace dos semanas descargó metralla calumniosa contra estas provocaciones quincenales.

La izquierda talibán es como los cíclopes de la mitología clásica: mira con un ojo. Considera a Estados Unidos como el gran Satanás del planeta, le atribuye todas las perversiones conocidas, repudia su frivolidad, sus resortes represivos y su entusiasmo por redimir a otros pueblos. Hasta ahí reciba pues nuestra aprobación cautelosa.

Pero con lo que ya no podemos estar de acuerdo es con el silencio de esta izquierda tuerta a la hora de evaluar la prestancia ética de estos traidores del imperialismo. “Todos valen mientras estén de mi lado”, parecería decir, haciendo abuso de las interpretaciones más mediocres de Maquiavelo.

Por eso, ahora corre en auxilio de un gobierno oscuro como el de Kabul. Cuando estos mismos afganos empuñaban sus fusiles contra los soviéticos, jamás abrió la boca; hoy ya derrama lágrimas anticipadas por los derrocados. En el mismo sentido, los tenebrosos pilotos del 11 de septiembre serán elogiados como mártires cuando no son tan homicidas como sus colegas anglosajones que ahora descargan fuego vengador sobre civiles hambrientos en Afganistán.

Mientras tanto, bajo el Gobierno talibán, las mujeres están prohibidas de estudiar o trabajar; la policía religiosa azota en las calles al varón que no usa barba de longitud reglamentaria; los músicos y los pintores deben seguir escondiendo sus instrumentos y lienzos, y el único reportero occidental al que autorizan quedarse en la capital, debe cuidar cada palabra que escribe para que no caiga la censura oficial, fusilamiento o lapidación mediante. ¿Es ese gobierno que vale la pena defender? ¿Desde cuándo la Edad Media podría ser la alternativa al capitalismo?

Ya no hay lugar para confusiones. Es tiempo de exigir que Bush saque de su gaveta el proyecto de una Palestina libre y soberana, que surja un gobierno laico, elegido por el pueblo de Afganistán; que fuerzas moderadas del Islam sean promovidas siguiendo el ejemplo iraní y que Osama bin Laden tenga juicio justo como el que hoy enfrenta Milosevic. ¡Ah!, y un pedido ingenuo que jamás complacerán: así como el alcoholismo no se cura con una farra, el terrorismo no se derrota con más terrorismo.

“La Razón” injustificadamente se niega a aceptar mi dúplica frente a los ataques del ignorante periodista.

SOBRE EL TERRORISMO.  JEA. (2)  Inédito.

Sin embargo Archondo no se calla, sigue pontificando como elefante en vitrina. Obsérvese la falta de lógica, de honestidad y sobre todo de sentido común. Sentenciosamente no encuentra diferencia entre el embrutecido oficial yanqui en Vietnam y los crueles pilotos instruidos en demoliciones aéreas; son condenables por igual. Pero a renglón seguido opta resuelta y decididamente por el terrorismo de Nueva York y contra el de Kabul. ¡Qué demócrata nuestro cerebro en receso!

¡Que los talibanes prohiben los lápices labiales!, pero ¡qué infamia más grande atentar contra la industria de los cosméticos! ¡No tienen derecho!

¡Que deploran las computadoras! Uno de los peores delitos para quienes han cambiado su cerebro por una computadora.

Es tan difícil mantener una línea tan oblicua como la necesidad de defender lo indefendible que lo único que la hace viable es la retribución pecuniaria que nos espera después de cada libelo que tenemos la audacia de publicar.

Finalmente, para salir del apuro, no nos molesta sumirnos definitivamente en el Nirvana.

Pero sigue la letanía, ahora no nos "autoriza"  ponernos de lado de Frankenstein contra Drácula, cuando él ya ha tomado el partido del simpático vampiro (Batman?). ¡No nos asusta su calificativo de "izquierda talibán" porque nosotros respetamos a los estudiantes del Corán, ellos por lo menos estudian algo!

No miramos con un ojo, tenemos mil ojos como el pueblo y por ello, denunciamos junto a nuestros camaradas afganos, la criminal agresión soviética revisionista del renegado Brejnev en su tiempo. ¡Falta información, señor periodista!

Que los reporteros occidentales no tienen libertad en Kabul, ¡equilibrio Archondo! ¿Conoces algún reportero talibán en Nueva York?

Exiges democracia en Afganistán; ¿y Arabia Saudita?, ¿y Kuwait?, y ¿Jordania?, y ¿Qatar? y ¿Bahrein?, y los Emiratos Árabes Unidos? ¿No crees que Estados Unidos debiera (no es debería) también bombardearlos por ser tan primitivos al no imitar las elecciones de Bush?

No es agresiva la sonrisa, es la ignorancia la que agrede a toda la humanidad.

Finalmente y en serio, para cerrar este capítulo, si se pretende acabar con la violencia en el mundo, el imperialismo debe cambiar de naturaleza y comprender el sentimiento de su propio pueblo: "¿Por qué nos odian tanto?".

Sobre seguro y sabiendo que “La Razón” no dará cabida a nuestras dúplicas, Archondo sigue atacando a los anti-imperialistas.

BANALES Y SUICIDAS.   La Razón, 2 de octubre de 2001. Archondo (4).

Como sabemos, el egipcio Mohammed Atta y sus camaradas prepararon su muerte con calculado entusiasmo. Los 19 hombres compraron su pase al paraíso empotrando aviones en edificios llenos de gente, como Ud y como yo, que literalmente se desayunó con la masacre.

Hipnotizados por su vocación suicida, se llevaron consigo 6 000 víctimas humanas, que en su lógica, no valen nada comparadas con la supuesta grandeza de sus objetivos. Nunca la preguntaron a nadie, ni siquiera a sus 200 hermanos pakistaníes estrujados bajo los escombros, si querían transformarse en mártires de su guerra santa.

Hoy ya no cabe duda de que se suicidaron en todo el sentido del verbo. Tan vanas han sido sus muertes y las miles impuestas, que realmente nada han logrado a favor de la causa religiosa. Todo lo contrario. Gracias a su sed homicida, estos militantes islámicos no sólo se han apartado de la Humanidad. Sino que ya aterrorizaron en la misma escala moral de sus pretendidos enemigos. ¿Qué gran diferencia podemos hallar ahora entre aquel embrutecido oficial norteamericano que pulverizaba aldeas en Vietnam y estos crueles pilotos instruidos en demoliciones aéreas? Ninguna.

Si comparamos el denostado imperialismo yanqui con el aparato clandestino del millonario Osama bin Laden sólo veremos diferencias de tamaño. Los dos razonan con pasmosa simpleza y por eso, lejos de estar locos, padecen de una espeluznante cordura maniquea. Son condenable entonces por igual, ante los ojos de cualquier alma sensible y piadosa.

Dicho esto y comprendiendo bien que ahora vuelven a estrellarse dos fuerzas igualmente fundamentalistas, vanas y suicidas, me rehúso a caer en engañosa neutralidad. Si de choque de civilizaciones hablamos, opto, sin dudarlo, por Nueva York y nunca por Kabul. Mal haríamos, al influjo de esta polarización esterilizante, en no mirar que, con todas sus  deformaciones, la libertad está más cerca de realizarse de este lado del mundo que del otro.

Aquellos tiranos barbados del turbante, los que fusilan gigantescas estatuas de Buda, prohíben lápices labiales, le temen a  las mujeres trabajando, deploran las computadoras y se niegan a entender la complejidad del mundo, son nomás una peor amenaza que el mediocre tejano que hoy gobierna la Casa Blanca.

De este último podemos burlarnos, sin que nuestra vida corra peligro, y porque en unos años más, un político más sensato como Clinton podría retornar a su lugar. En cambio con los talibanes, evaluados equívocamente como movimiento de liberación planetario, sólo tendríamos chance de rezar, frente al suelo; cerebros en receso.

 Y bueno dado que, de todos modos resulta tan engorroso explicar lo necesario que es defender ahora a Estados Unidos, aún sin compartir sus recaídas imperiales, quizás lo más aconsejable, en tiempos de bombardeo, sea convertirse al budismo, la única religión de rango mundial que, hasta donde estoy enterado, no ha cometido ni justificado ningún crimen en nombre de Dios.

Finalmente no nos queda otra alternativa que publicar nuestras notas en el sitio WEB de Liberación. (Liberación.web.bo)

CONCLUSIONES.  (JEA)

Este breve debate que pretendíamos desarrollar con el periodista Rafael Archondo en las páginas de “La Razón”, se vio bruscamente roto por la negativa del periódico de publicar nuestras respuestas al columnista de marras con el pretexto de que nosotros utilizábamos adjetivos e “insultos”, lo cual es muy permitido cuando se trata de escribas de la derecha.

Haciendo gala de la más cínica agresión al derecho a la réplica, “La Razón” se negó terminantemente a hacer públicas nuestras respuestas a tanta sandez sostenida por el periodista que tomó partido claro a favor del imperialismo yanqui que aplastaba a todo un pueblo como el afgano y también después al iraquí con el pretexto de los “talibanes”.

Lo que de veras tenemos que reconocer es que Archondo con toda sinceridad se ha puesto a lado de todas y cada una de las agresiones que por centenares y talvez miles ha cometido, comete y seguirá cometiendo el Imperialismo Yanqui contra los pueblos del mundo.

Ya no cabe duda, el señor Archondo prefiere el capitalismo salvaje a apoyar la lucha liberadora de los pueblos que no puede confundirse con actos aislados que pueden cometer organismos clandestinos que según el propio Archondo son articulados por el propio Imperialismo Yanqui. No sabemos cómo este sujeto tan despreciable puede conciliar sus críticas de mala gana al Imperio con su defensa obsecuente  y “engorrosa” de “occidente” que en realidad es una defensa lacayuna del Imperialismo genocida.

Como podrá observar al lector, cada uno de los “argumentos” del pro-imperialista Archondo es una falacia, una ridiculez o un contrasentido. Por ejemplo su entusiasmo por la “pequeña gran victoria” de los yanquis en Afganistán es tan estúpido que el tiempo ha tenido la virtud de esclarecerla. Hoy los yanquis están empantanados tanto en Afganistán cuanto en Irak, donde los patriotas resistentes han desatado la guerra de guerrillas de talibanes y también de todo el pueblo afgano que está poniendo en ridículo a las fuerzas invasoras. Lo mismo o más ocurre en Irak donde las tropas de los cruzados modernos están mordiendo el polvo de la derrota y no saben cómo van a salir de Irak. Al respecto el mestizo Archondo no ha abierto nuevamente su triste boca para alabar, como correspondería, la agresión yanqui contra la milenaria Babilonia.

¡Mutis por el forro el cretino Archondo!
 
Jorge Echazú Alvarado


GUEVARISMO Y MARQUISMO.

En uno de los números de PULSO (16-22 de marzo, 2001), aparece un artículo titulado "Marcos o la segunda muerte de Che", sin firma responsable y presumíblemente de la pluma de Rafael Archondo.

Pasamos a analizar la nota por los conceptos altamente cuestionables que sostiene, algunos de ellos, como verdaderos atentados al sentido común y a la lógica elemental, tanto de parte del autor, cuanto - y más aún -, del llamado "Ejército Zapatista".

Primera impostura. Es necesario expresar de la manera más clara y definitiva que el movimiento del Sub-comandante Marcos no es ni un ejército, pues ha repudiado las armas, menos un movimiento zapatista. El bravo héroe latinoamericano y mexicano Emiliano Zapata, luchó a muerte y hasta la muerte con las armas en la mano para derrocar por medio de la violencia revolucionaria a los latifundistas y su régimen político primero representado por Porfirio Díaz y después por Venustiano Carranza. La figura revolucionaria y legendaria de Zapata, no corresponde con el movimiento gandhiano de Marcos.

Segunda impostura.  El artículo comentado sugiere que Marcos es la antítesis y la superación del Che. Se dice textualmente: "el subcomandante mexicano ha terminado de enterrar a aquel que murió en La Higuera".

Dejando de lado el indisimulado entusiasmo con el que se pretende "enterrar" al Che, el párrafo es un desatino. Marcos no tiene nada que ver con el Che y como bien se dice es la antítesis del Che. Es claro que para el buen entendedor la antítesis de Guevara es el imperialismo, entonces, ¿Dónde queda el sub-comandante?

Tercera impostura. Marcos se define como un rebelde social y no como un revolucionario. Es ésta una definición correcta, pero donde se encuentra la impostura es cuando se afirma muy sentenciosamente que los revolucionarios pretenden transformar la sociedad desde arriba, mientras que los "rebeldes" lo hacen desde abajo. Falso de toda falsedad. Los verdaderos revolucionarios son aquellos que fundiéndose con las masas, "nadando como los peces en el agua de las amplias masas populares", organizan al pueblo, lo preparan para la lucha, no le hacen tragar ilusiones de cambiar la sociedad distribuyendo claveles, es decir trabajan fundamentalmente desde abajo para conquistar el poder y "con los de abajo", construir una nueva sociedad. El simplismo de Marcos y sus admiradores es tan flagrante que atenta contra todas las experiencias concretas de la revolución socialista del siglo XX.

Cuarta impostura.  Marcos es citado cuando dice: "Nosotros decimos que los movimientos armados, por muy revolucionarios que sean, son fundamentalmente movimientos arbitrarios. En todo caso, lo que tiene que hacer un movimiento armado es plantear el problema y hacerse a un lado".

Muy claro, pero la pregunta fluye, ¿se precisa organizar movimientos "armados" para plantear problemas? El planteamiento de los problemas lo puede hacer cualquier hijo de vecino y si el poder político le escucha tiene mucha suerte, pero generalmente será una voz en el desierto y aunque el poder lo escuche, ¿qué se gana con que el poder "escuche" un planteamiento? ¿No resulta completamente claro que aquello del movimiento "armado" resulta siendo una gran impostura? Empero lo que resulta ya risible es aquello de "hacerse a un lado" cuando las papas queman.

Quinta impostura.  Marcos citado dice, "Definitivamente, un militar, me incluyo entre ellos, es un hombre absurdo e irracional, porque tiene la capacidad de recurrir a la violencia para convencer... Porque quien ha tenido que recurrir a las armas para hacer valer sus ideas, es muy pobre en ideas".

No lo decimos nosotros, lo dice Marcos y se define como un hombre irracional, absurdo y pobre de ideas. En esta autodefinición de Marcos estamos plenamente de acuerdo. La irracionalidad y absurdidad de sus planteamientos están a la vista. Finalmente su conclusión es de antología: "Toda violencia es inútil".

La violencia imperialista, la violencia brutal de las clases dominantes de México que tienen explotada y sometida a todas las naciones oprimidas y clases dominadas mexicanas no es inútil, es muy útil para ellas mismas y profundamente perjudicial para el pueblo mexicano. La utilidad positiva en el un caso y negativa en el segundo, refutan completamente la quinta impostura marquista.

El artículo finaliza diciendo que: "si el poder preserva su ceguera y se niega a otorgar autonomía a los pueblos indios de México, habrá sentado las bases para el retorno del guevarismo con toda su carga anacrónica y destructiva".

¿Y qué ganan las naciones oprimidas de México con una "autonomía" si se da por sentado que el sistema social, político y económico es preservado intacto?

No podía tener mejor epitafio el cúmulo de imposturas que hemos señalado. El problema central y la preocupación de Marcos y sus admiradores es impedir, a toda costa y a cualquier precio, el retorno del guevarismo revolucionario. Entonces, ¿dónde queda la segunda muerte del Che?

Entre el comandante de América Ernesto Che Guevara y el Sub-comandante Marcos, efectivamente, media un abismo, el abismo que separa la verdad de la revolución de la impostura reaccionaria.

Marzo de 2001.

Jorge Echazú Alvarado.
Especial (si tiene el valor de publicarlo) para PULSO.

La Paz, marzo 20 de 2001.
Señores PULSO.
Presente.

En homenaje a la libertad de expresión que proclama el digno Semanario que ustedes dirigen, tengo a bien enviarles un breve comentario sobre una nota publicada en su último número, cuyo titulo es: "Guevarismo y Marquismo".

Espero que sea publicado en su integridad.

Sin otro particular, saludo a Uds., con toda atención.

Dr. Jorge Echazú Alvarado.

BOLIVIA VOTA CONTRA EL IMPERIO EN LA ONU


06-08-12

BOLIVIA VOTA CONTRA
EL IMPERIO EN LA ONU

Otra vez Bolivia, por instrucciones del señor Presidente Morales, ha votado en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra una resolución que el Imperio quería imponer para sancionar a Siria.

Una vez más tenemos que felicitar al Gobierno de haber puesto el nombre de Bolivia entre las 12 naciones que tuvieron la dignidad y valentía de sostener el principio inalienable del Derecho Internacional de la Autodeterminación de los pueblos, y naciones. Ya se ha hecho costumbre que nuestro país se coloque por derecho propio en la vanguardia de los pueblos y países ati-imperialistas que presentan cara a la prepotencia imperial.

Lo que preocupa profundamente es la actitud de países como Brasil y Argentina, así como Uruguay gobernado por un ex-tupamaro, que tuvieron la desvergüenza de sumar sus votos con los del occidente brutal y genocida. Asimismo nos asombra el pusilánime voto de abstención del Ecuador de Correa.

Y más aún nos asombra encontrar el nombre del pro-imperialista Rafael Archondo como represéntate del pueblo anti-imperialista de Bolivia.

Archondo es un periodista que batió palmas y escribió sendos artículos vanagloriando la agresión norteamericana a Afganistán y a Irak. Tuvo este admirador del imperio, el desparpajo de protagonizar una breve polémica con nosotros (PClmm) sobre las bondades de la invasión imperialista a esos países asiáticos.

Es realmente increíble que el Gobierno y su cancillería se equivoquen en la forma que lo hacen. Con seguridad en un próximo futuro y cuando Archondo deje de ser  un improvisado “diplomático”, volverá a sus andadas y se convertirá en otro de la bandada de resentidos que tanto daño causan a nuestro proceso.

Llamamos la atención de la cancillería que sin investigar el pasado y los currículums de sus elegidos envía a importares y estratégicos cargos diplomáticos a sujetos dudosos y más que eso, verdaderos buzos en el seno de la diplomacia boliviana.

Al margen de esos aspectos desagradables queda la sensación de orgullo que nos causa saber que la posición anti-imperialista de Bolivia es inconmovible.

Nota importante.

(Para demostrar el carácter pro-imperialista del “embajador” Archondo, tenemos la obligación de transcribir en este blog, nuestra polémica con el impostor)

PCmlm

sábado, 4 de agosto de 2012

Cambios en la estrategia militar de Estados Unidos


(Recomendamos la lectura de este importante artículo para comprender el enorme peligro que significa la decadencia del sistema mundial del imperialismo colectivo encabezado por el norteamericano y su cambio de estrategia para dominar el planeta a través de sus nenúfares. Sobre todo lo recomendamos para abrir la mente de nuestros “analistas” reaccionarios que jamás incorporan en sus análisis nacionales el macabro peligro de un imperio agresivo y genocida)
Cambios en la estrategia militar de
Estados Unidos
La Jornada

 A partir de la aplicación de la antropología en los afanes contrainsurgentes de Estados Unidos y de la presencia de científicos sociales como asesores en el terreno de las brigadas de combate de ese país en sus guerras neocoloniales, un numero creciente de profesionales de esta disciplina nos hemos dado a la tarea de estudiar la magnitud, características y consecuencias de este descomunal esfuerzo imperialista por mantener su hegemonía militar para salvaguarda de sus intereses económicos, corporativos y geoestratégicos en el mundo. Así, el colega antropólogo David Vine, quien prepara un libro en torno a las más de mil bases militares estadunidenses en 150 países (a las que hay que sumar las 6 mil bases internas), publicó el artículo La estrategia del nenúfar, que tradujo Rebelión (18/7/12), en el que informa sobre la transformación silenciosa que el Pentágono lleva a cabo de todo el sistema de bases militares fuera de territorio estadunidense, lo cual significa una nueva y peligrosa forma de guerra. 

Acorde con Vine, los militares estadunidenses aumentan la creación de bases en todo el planeta, que ellos llaman nenúfares (esas hojas o plantas que flotan en la superficie de las aguas y que sirven a las ranas para saltar hacia su presa) y que consisten en “pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con una cantidad restringida de soldados, comodidades limitadas y armamento y suministros previamente asegurados… Semejantes bases nenúfares se han convertido en una parte crítica de una estrategia militar de Washington en desarrollo que apunta a mantener la dominación global de Estados Unidos, haciendo más con menos en un mundo cada vez más competitivo, cada vez más multipolar”.

Chalmers Johnson, otro académico crítico de su gobierno y estudioso de estos temas, sostiene que “esta enorme red de establecimientos militares en todos los continentes, excepto la Antártida, constituye una nueva forma de imperio –un imperio de bases con su propia geografía que no parece que podría ser enseñada en una clase de una secundaria cualquiera. Sin comprender la dimensión de este mundo anillado de bases en el ámbito planetario–, uno no puede intentar comprender las dimensiones de nuestras aspiraciones imperiales, o el grado por el cual un nuevo tipo de militarismo está minando nuestro orden constitucional.” (“America’s Empire of Bases” en Tomdispatch.com)

Johnson plantea que la rama militar del gobierno estadunidense emplea a cerca de medio millón de soldados, espías, técnicos y contratistas civiles en otras naciones, y que esas instalaciones secretas, además de monitorear lo que la gente en el mundo, incluyendo los ciudadanos estadunidenses, están hablando, o enterándose del contenido de faxes y correos que se están enviando, benefician a las industrias que diseñan y proveen de armas a sus ejércitos. Asimismo, una tarea de esos contratistas es mantener a los uniformados miembros del imperio alojados en cuartos confortables, bien comidos, divertidos, y suministrados con infraestructura de calidad vacacional. Sectores enteros de la economía han venido a depender de los militares para sus ventas. Durante la guerra de conquista de Irak, Johnson informa que el Departamento de Defensa, mientras ordenaba una ración extra de misiles de crucero y tanques que disponían de municiones con uranio empobrecido, también adquirió 273 mil botellas de un bloqueador de sol que benefició a empresas de esos productos situadas en Oklahoma y Florida.

A diferencia de las grandes bases que parecen ciudades, como las que ocupan las fuerzas armadas en Japón y Alemania, los nenúfares son construidos con discreción, tratando de evitar la publicidad y la eventual oposición de la población local, informa Vine. Se trata de bases operativas pequeñas y flexibles, “más cerca de zonas de conflicto previstas en Medio Oriente, Asia, África y Latinoamérica… Los funcionarios del Pentágono sueñan con una flexibilidad casi ilimitada, la capacidad de reaccionar con notable rapidez ante eventos en cualquier parte del mundo, y por lo tanto algo que se acerque a un control militar total del planeta”.