viernes, 8 de noviembre de 2013

96º. Aniversario de la Gran Revolución Socialista de octubre de 1917


07-11-13
96º. ANIVERSARIO DE LA GRAN REVOLUCION SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917
LA INSURRECCION ARMADA
 Teniendo en cuenta la proximidad del Centenario del gran Octubre Rojo, el PCmlm-Bolivia, publica el presente artículo en homenaje al 96º. Aniversario de la histórica fecha.

El camarada Vladimir Ilich Oulianov (Nicolai Lenin), proclamaba de este modo el triunfo de la Revolución de Octubre:

«¡A los ciudadanos de Rusia! El Gobierno Provisional ha sido derrocado. Un órgano del Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado, el Comité Militar Revolucionario, que encabeza al proletariado y a la guarnición petrogradense, ha asumido el poder del Estado.

Esta en manos seguras la causa por la que el pueblo ha luchado: propuesta inmediata de una paz democrática, abolición de las grandes propiedades rústicas, control obrero de la producción y constitución del Gobierno soviético.

¡Viva la revolución de los obreros, los soldados y los campesinos!

El Comité Militar Revolucionario adjunto al Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado.

25 de octubre de 1917, 10 de la mañana…..» (1)

Este documento histórico marca pues el inicio de esa gran etapa que constituyó la creación del primer Estado Socialista de la historia de la humanidad.

Por su parte Charles Bettelheim describe del siguiente modo, el advenimiento de la «era del socialismo»:

«La burguesía rusa y los propietarios terratenientes perdieron el poder el 25 de octubre de 1 917 (7 de noviembre). Ese día entran en acción los obreros armados así como los soldados y marineros de Petrogrado y de Cronstadt, que forman las fuerzas insurreccionales dirigidas por el partido bolchevique.   Todos los edificios públicos importantes de la capital caen en manos de las fuerzas revolucionarias en pocas horas.   A su vez, el Palacio de Invierno  sede del gobierno provisional de Kerenski, es ocupado al amanecer del 28 de octubre.   Los ministros, reunidos en sesión, son hechos prisioneros.........»     

« El desarrollo de los acontecimientos que han tenido lugar en  las dos capitales (Moscú y Petrogrado. n.n.) los días 25 y 28 de octubre de 1 917 y el papel dirigente asumido por el partido bolchevique, partido revolucionario proletario, son insuficientes para determinar plenamente las características  de la nueva etapa por la que se adentra la Revolución rusa, así como la naturaleza de clase del nuevo poder....» (2)

Según la expresión varias veces utilizada por Vladimir I. Lenin, la Revolución de Octubre había significado la ruptura de la cadena del imperialismo por su eslabón más débil, en una clara referencia al “atraso” ruso con relación a las naciones capitalistas de Europa occidental.   En efecto, siendo la Rusia Zarista un país imperialista, era, al mismo tiempo una dependencia del imperialismo mundial, especialmente del francés e inglés que tenían muy fuertes inversiones en la economía rusa. Esta debilidad estructural del nuevo país de los Soviets tendría una enorme importancia en el futuro desencadenamiento de los acontecimientos tanto en el terreno practico, cuanto en el teórico.

Los obreros rusos habían asistido a una acelerada penetración de las consignas bolcheviques desde la fracasada revolución de 1905 entre las masas asalariadas.   Al influjo de la agudización de las contradicciones de una sociedad en crisis y de una guerra catastrófica, el partido bolchevique, minoritario meses antes de la insurrección, gana paulatinamente la mayoría en el seno del proletariado que comprende que solamente ese partido revolucionario puede liberarlo de la tiranía zarista, derrocar el gobierno provisional e instaurar el socialismo.

Por su parte los campesinos y los soldados van intuyendo que el programa bolchevique de: “Paz y Tierra”, puede poner fin a la matanza inútil de una guerra sin esperanzas y al latifundismo agresivo de los kulaks rusos.

Las certeras predicciones de V I. Lenin, en torno a la urgente necesidad de lanzar la insurrección armada teniendo en cuenta el caos generalizado que presenta la formación social rusa y la descomposición casi total de sus órganos de represión como son el ejercito y la policía, serán corroboradas por la práctica dando como resultado el triunfo casi inmediato de la insurrección en las principales ciudades rusas.

El célebre asalto al Palacio de Invierno en el viejo San Petersburgo, resulta ser más que todo simbólico del ascenso del proletariado a la condición de clase gobernante iniciándose, desde, el punto de vista histórico, la época del Socialismo con carácter internacional.

El proletariado ruso, en alianza con los campesinos y los soldados ha roto, de la manera más violenta, con el poder de la burguesía y, entonces, no será, pues, la ocupación de algunos ministerios, de algunos edificios o la detención de algunos funcionarios del viejo régimen la que determine el carácter de los acontecimientos, sino, ante todo, como lo señala Charles Bettelheim, el surgimiento de una nueva relación de fuerzas entre las clases sociales que se revela en el curso de la insurrección. Se trata de que, a partir de un determinado momento, una nueva clase manda a los fusiles, una nueva clase ha demostrado tener la capacidad de utilizar en su propio beneficio los instrumentos y órganos del Estado.

Es por otra parte evidente que entre todas las clases insurgentes, el proletariado asume la hegemonía ideológica y política porque es la única que no lucha exclusivamente por la paz y la tierra, sino por un cambio muy profundo de la vieja estructura social y económica de la sociedad rusa.

Consideramos que las circunstancias históricas de la Gran Revolución de Octubre son ampliamente conocidas y han sido tratadas por una serie muy grande de escritores del más alto nivel teórico, por  lo mismo, nosotros pesaremos de largo esos aspectos para abocarnos, más bien, a extraer un balance de los principales problemas teóricos que trajo aparejada la victoria de Octubre y en que medida esos problemas pueden replantearse en nuevos procesos revolucionarios.

Sin lugar a dudas, una vez constituido el  poder soviético y lograda la paz anhelada y repartida la tierra a los campesinos, se hizo patente la urgencia de discutir y sobre todo resolver el problema de la posibilidad de construir el socialismo en las condicionas concretas de la época o, por el contrario, considerar al triunfo de Octubre únicamente como el preludio de las revoluciones proletarias en Europa occidental, sin las cuales la revolución rusa resultaría sofocada y derrotada.

Al frente de la primera formulación se encontraba el jefe de los bolcheviques y líder indiscutido de la Revolución, el genial V. I. Lenin.   Es cierto que los bolcheviques pensaron en un primer momento en que la ola revolucionaria cuya cresta se había producido en el oriente de Europa se extendería muy rápidamente a los restantes países centro-europeos, en ese sentido, precisamente se manifestaba Lenin en los días subsiguientes a la insurrección victoriosa.   Sin embargo, el margen del entusiasmo de los primeros instantes, persiste aquella postura que, asignándole la máxima importancia histórica a la gesta de Octubre, considerándola una revolución de carácter internacional, de carácter mundial y que representa un viraje radical en la historia de la humanidad, un viraje del viejo el nuevo mundo, tendría que soportar, todo, un período histórico de aislamiento y más que eso la hostilidad creciente del mundo capitalista circundante.

Como se sabe, una vez triunfante la Insurrección de Octubre y proclamada unilateralmente la paz por parte del nuevo gobierno soviético con la Alemania militarista, se inicia la terrible guerra civil.  En efecto, las negociaciones de paz de Brest-Litovsk que se habían iniciado el 3 de diciembre de 1917, concluyeron con la firma del armisticio que suspendía temporalmente las hostilidades. Naturalmente, los enemigos derrotados por el poder soviético, se opusieron rabiosamente a la política leninista de paz acusando a los bolcheviques nada menos que de «traidores a la Patria».

En estas circunstancias se produce el famoso y conocido "asunto" Trotski que vendría a causar un serio daño a las posiciones soviéticas. Leo Davidovich Bronstein (Trotski) como presidente de la delegación soviética acreditada ante los alemanes, imponiendo por mayoría de votos y demagógicamente una táctica absurda e incoherente en el C.C. Bolchevique, se niega a firmar los acuerdos, comunicando, al mismo tiempo, y en la forma más ridícula que la República soviética no haría “ni la guerra ni la paz”. Se puede advertir muy fácilmente que semejante monstruosidad no podía sino favorecer los intereses anexionistas de los alemanes que rápidamente pasaron a la ofensiva mientras Trotski, muy orondo, creía que había vencido a los alemanes con su insulsa pose orgullosa de negarse a firmar la paz.

Recién el 22 de febrero de 1918, después de vencer Lenin la oposición estúpida de Trotski y sus seguidores, se pudo firmar efectivamente la paz, parándose la ofensiva alemana y, naturalmente, en condiciones mucho más duras que las del año anterior del "affaire" Trotski.

A mediados de 1918 se van definiendo con entera claridad los bloques coaligados para ahogar a la joven república Soviética. Los imperialistas ingleses, franceses, japoneses y norteamericanos, iniciaron su intervención directa sin declaración de guerra alguna desembarcando sus tropas en el mar del norte cerca de Múrmansk y en el extremo oriente cerca de Vladivostok    En el interior del país, los ex-generales zaristas Kornilov, Kaledin, Denikin, Krasnov, Wrangel, Yudenich,  Mamontov,  Alexeiev y Kolchak apoyados por los alemanes, por los ingleses, los franceses y japoneses,  abrieron frentes en todas las fronteras desde el Cáucaso y la región del río Don hasta la lejana Siberia, amenazando las zonas centrales de la joven República y poniendo en serio riesgo su subsistencia.

«El Partido proclamó el país un gran campamento de guerra y reconstruyó su vida económica, política y cultural en consonancia con esto. El Gobierno Soviético declaró que "la de la patria socialista estaba en peligro y llamó al pueblo, a la defensa". Lenin lanzó la consigna de "Todo para el Frente", cientos de miles de obreros y campesinos se enrolaron como voluntarios en el Ejército Rojo y se fueron el frente.   Casi la mitad de afiliados al Partido y a las Juventudes Comunistas marcharon a ocupar su puesto en los frentes de lucha. El Partido puso al pueblo en pie para la guerra patria contra la invasión de las tropas de los intervencionistas extranjeros y contra las sediciones de las clases explotadoras derrocadas por la revolución.   El Consejo de la Defensa obrera y campesina, organizado por Lenin, dirigía el envío de hombres, víveres, equipos y armas a los frentes.   El paso del sistema del voluntario, el servicio militar obligatorio llevó a las filas del Ejercito Rojo a centenares de miles de hombres de refuerzo, y en poco tiempo el Ejercito Rojo se convirtió en un ejercito de un millón de combatientes.....»  (3)

El gigantesco esfuerzo del pueblo soviético, dirigido por su partido de vanguardia, el bolchevique, a cuya cabeza se encontraba Vladimir Ilich Oulianov (Nicolai Lenin), concluyó con la victoria aplastante de las armas revolucionarias.   Uno a uno fueron siendo derrotados los generales blancos y al mismo tiempo eran expulsadas las tropas extranjeras que habían osado invadir la Patria Socialista.   Para fines de 1920, había sido liquidada, en lo fundamental, la agresión extranjera y de los generales blancos. Algunas agresiones  aisladas continuaron de parte de los japoneses en 1922 y de los finlandeses en Carelia en 1921  sin influir ya decisivamente en el triunfo soviético.

El Partido Bolchevique, una vez lograda la pacificación nacional, volcó su atención a la restauración de la economía nacional y a la reconstrucción en todos los terrenos.   Se inicio la llamada por Lenin, Nueva Política Económica (NEP) que consistía en la sustitución del régimen de contingentación del comunismo de guerra por el impuesto en especie que, de todas maneras, era mucho menor que aquel. Los plazos de entrega del impuesto nuevo eran señalados con toda precisión y el excedente se dejaba a la libre y plena disposición del campesino, quien tenía la libertad de comercializar ese producto.   Lenin, no perdía de vista que la medida se traduciría en una cierta reanimación del capitalismo en el país, pero en realidad lo que se buscaba era incrementar la producción y la productividad del trabajo para después pasar resueltamente a la contraofensiva para destruir los restos del capitalismo.   Lenin concibe una retirada estratégica momentánea para acumular fuerzas y volver el ataque en mejores condiciones

En general Lenin pensaba, con gran visión y agudeza, que la construcción socialista era compleja, llena de avances y retrocesos, de victorias y derrotas y que en definitiva era posible avanzar significativamente  en el camino del socialismo aun en las difíciles condiciones de la soledad soviética y con la agresividad convertida en guerra de intervención por parte del sistema imperialista.   La teoría de la construcción socialista en un solo país cobró pues fuerza en vista de las circunstancias concretas de la realidad revolucionaria y no, como se pudiera suponer, por un deseo premeditado de oponerse a la revolución en otros países.

La segunda formulación que trataba de otorgar horizontes teóricos a la realidad concreta del inicio revolucionario, era ardientemente defendida por León Trotski con su doctrina de la llamada «revolución permanente».

Ya hemos visto que, para dar inicio a su estrategia propia, Trotski había insistido en su negativa a firmar inmediatamente la paz con los alemanes consiguiendo una precaria mayoría en el C.C. El líder bolchevique se vio obligado a usar toda su autoridad para finalmente determinar la firma del acuerdo, excluyéndose Trotski de  la firma y persistiendo en su ridícula fórmula de "Ni paz ni guerra".   El disidente, sin embargo, no dejó de implementar sus posiciones aunque ellas iban en contra de las resoluciones del Partido.

La teoría trotskista de la "revolución permanente" significaba que siendo la joven república soviética una formación social atrasada en comparación con los países capitalistas occidentales, era imposible construir  el socialismo.   No habiendo desarrollado en la Rusia Zarista el capitalismo hasta sus últimos consecuencias, era irreal plantearse el paso el socialismo. En estas circunstancias lo único correcto era volcar inmediatamente la energía revolucionaria soviética al estímulo, el apoyo y el encendido de la revolución en los principales países capitalistas de Occidente.   En una palabra Trotski planteaba llevar el Ejercito Rojo a apoyar militarmente las insurrecciones que se producían en Alemania y Austria-Hungría, por la época, y que eran ya derrotadas en su confrontación con los poderes políticos occidentales.

Trotski soñaba con el "Ejercito Rojo" imponiendo el "comunismo" en todos los países europeos y naturalmente, él mismo como generalísimo de esos ejércitos.   Sus sueños no concordaban con ninguna realidad porque una comparación de las fuerzas militares de ambos contendientes no dejaba lugar a ninguna duda en cuanto a la derrota de los "rojos" que, además hubieran aparecido como intervencionistas y agresores a los ojos sencillos de las poblaciones occidentales.

La base de la teoría de Trotski tenía sustento "marxista" si tenemos en cuenta que más de una vez Marx y Engels hablaron de la necesidad de madurez de las condiciones de la revolución en los países europeos industrializados de Occidente para saltar al socialismo.   Empero, la realidad había hecho que la revolución proletaria explote no en Alemania, Francia o Inglaterra, sino en la atrasada Rusia Zarista, mientras que los diversos intentos revolucionarios de Occidente eran ahogados en sangre por la reacción militarista.   En estas condiciones, ¿era correcto plantearse con Trotski, la exportación de la revolución a occidente? No. Tal posición hubiera llevado, sin sombra de duda al aplastamiento, esta vez total, del germen socialista soviético y a la liquidación de la esperanza socialista por muchísimos años.

El marxismo pues debía, por decir así, acomodarse a la realidad de una revolución victoriosa no en el centro capitalista, sino en una nación atrasada.   Lenin y no Stalin, es el creador de la nueva tesis de la ruptura de la cadena imperialista por su eslabón más débil que venía a poner justificación teórica a la "falla" de la teoría clásica.   En última instancia, por encima del requisito teórico del desarrollo, al máximo, de las fuerzas productivas como límite del crecimiento capitalista, aparece la maduración de la lucha de clases y las condiciones extremas de la explotación, como detonantes del estallido revolucionario, al margen de las previsiones y los deseos de la conducción que siempre prevé un desarrollo idílico de los procesos revolucionarios, muchas veces alejados de la realidad concreta.

Trotski insiste en su teoría y, poco a poco, va asumiendo posiciones cada vez más encontradas con las de la mayoría de la dirección bolchevique. La muerte prematura de V. I. Lenin el 21 de enero de 1924, enciende nuevos bríos en las aspiraciones personales de Trotski de "heredar" la dirección revolucionaria.

La muerte de Vladimir Ilich Oulianov (Lenin), en enero de 1924, dejó un vacío muy difícil de llenar en la alta jerarquía bolchevique; había desaparecido el artífice del cambio revolucionario y detrás de él se movían apetitos mezquinos que ponían en serio riesgo el porvenir mismo de la revolución. Las profundas discrepancias que afloraron con motivo del dilema «revolución en un solo país» o «revolución permanente» se proyectaron también a otros aspectos de importancia como el papel de los campesinos en la revolución.

Para la tendencia leninista, ahora dirigida por José V. Stalin, los obreros sólo podían triunfar en estrecha alianza con los campesinos pobres.   En realidad la cooperación y alianza obrero-campesina venía a constituirse en la única garantía del triunfo de la construcción socialista porque los intereses de obreros y campesinos pobres coincidían plenamente.

La posición trotskista era también en este aspecto completamente diferente. El carácter "proletario" de la revolución debía, en su concepto, chocar con el arraigado (sic) sentimiento pequeño-burgués del campesinado. Al respecto Trotski decía:

«La revolución no podrá resolver sus tareas burguesas más inmediatas sino colocando en el poder al proletariado. Y este último, el tomar el poder en sus manos, no podrá por menos de  rebasar el marco burgués en la revolución. Al contrario,  precisamente para asegurar su victoria, la vanguardia  proletaria tendrá que hacer, desde los primeros pasos de su  dominación, las más profundas incursiones, no sólo en la propiedad feudal, sino también en la propiedad burguesa.   ESTE MODO DE PROCEDER LE LLEVARA A CHOQUES HOSTILES, NO SOLO CON TODOS LOS GRUPOS BURGUESES QUE LE APOYARON EN LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS DE SU LUCHA REVOLUCIONARIA, SINO TAMBIEN CON LAS VASTAS MASAS CAMPESINAS, con ayuda de las cuales ha llegado al poder.   LAS CONTRADICCIONES EN LA SITUACION DEL GOBIERNO OBRERO EN UN PAIS ATRASADO, EN EL QUE LA MAYORIA APLASTANTE DE LA POBLACION ESTA COMPUESTA DE CAMPESINOS, PODRAN SER SOLUCIONADAS SOLO EN EL PLANO INTERNACIONAL, EN LA PALESTRA DE LA REVOLUCION MUNDIAL DEL PROLETARIADO......» (Mayúsculas nuestras) (4)

La desconfianza de Trotski respecto a los campesinos era, efectivamente, muy pronunciada y mientras V. L. Lenin nos hablaba con optimismo de la alianza entre el proletariado y las capas trabajadoras del campo, Trotski preveía  “choques hostiles” entre ellos.

Como se puede apreciar, las dos posiciones teóricas en el seno de la dirigencia del partido eran muy claras y resumidas son:

1.         La posición leninista que posteriormente sería defendida por Stalin. Consistía en considerar la posibilidad de la construcción socialista en un solo país confiando en las fuerzas propias del proletariado en fuerte alianza con las amplias masas campesinas.

2.   La posición trotskista. Consistía en considerar insostenible la situación de la revolución bolchevique sin un apoyo estatal directo del proletariado europeo, ya que la clase obrera rusa no podría mantenerse en el poder y transformar su dominación temporal en una dictadura socialista duradera. Además, las contradicciones en la situación del gobierno obrero en un país atrasado, en el que la mayoría aplastante de la población está compuesta de campesinos, podrán ser solucionadas sólo en el plano internacional.

La historia, sin embargo, ha dado ya claramente su veredicto en lo relativo a la gran controversia. Ha demostrado palmariamente que la revolución se produce siempre en los eslabones más débiles de la cadena imperialista y del modo más caprichoso, así puede darse en un país atrasado y retardarse considerablemente en los países altamente industrializados. Se ha demostrado también, sin lugar a replica, que la construcción socialista puede y DEBE iniciarse allí donde el proletariado captura el poder sin ninguna tardanza apoyándose firmemente en las masas campesinas. El socialismo puede si, iniciar su marcha ascendente en las condiciones del aislamiento, empero lo que ya no puede suceder es que se corone dicha construcción y se arribe al comunismo en las condiciones nacionales de aislamiento.  Tal posibilidad jamás la adelantaron ni Lenin ni Stalin.   En realidad, este es un aporte de Nikita S. Jruschov y como todo lo suyo, un despropósito.

Efectivamente, una cosa es sostener, con apoyo de la experiencia histórica la posibilidad de avanzar profundamente en la construcción socialista en las condiciones del aislamiento internacional y otra, muy distinta, pretender construir el comunismo en un país rodeado de países capitalistas.   El capitalismo como el comunismo son, por esencia misma, sistemas mundiales y desde el punto de vista planetario, uno de ellos debe, necesariamente, dominar todos los países en sus relaciones internacionales políticas y económicas.   Por ejemplo, en el presente, el modo de producción capitalista es claramente dominante a nivel internacional en razón de su manejo del mayor caudal de riquezas, del control de los sistemas de intercambio, del dominio de mayor y mejor tecnología y otros elementos.

Ahora bien, volviendo a nuestro tema central una vez dilucidado el primer escollo de origen oportunista, señalemos que, según lo apuntara Lenín, se tenía la convicción en la dirección bolchevique de la persistencia de las clases sociales y la lucha de clases. En efecto, Lenín decía:

«Las clases han quedado, pero cada una de ellas se ha modificado en la época de la dictadura del proletariado, han variado igualmente las relaciones entre ellas. La lucha de clases no desaparece bajo la dictadura del proletariado; lo que hace es adoptar otras formas....». (5)

Lo primero que ha ocurrido y que ha transformado las relaciones entre las clases ha sido, evidentemente, la pérdida de la burguesía de los antiguos aparatos políticos y administrativos del viejo instrumento de dominación/Estado. Los mismos han sido rotos, desarticulados y reemplazados en forma más o menos completa por nuevos aparatos. En segundo lugar, la burguesía ha perdido el control de los principales medios de le producción: las fábricas, las industrias, etc., han pasado el control de los obreros.   Sin embargo, se debe explicar claramente el carácter de estos cambios para no caer en la confusión. El traspaso de la propiedad jurídica de los medios de producción de manos de la burguesía a manos de la clase obrera, no significa, ni mucho menos, la revolución de las relaciones de producción capitalistas, sino simplemente en su destrucción/reconstrucción, como diría Bettelheim, en relaciones TRANSITORIAS que pueden catalogarse como combinación de elementos capitalistas y socialistas.

El período de la dictadura del proletariado, como ya lo sabemos teóricamente, es prolongado y la historia del PC bolchevique de la URSS nos lo prueba. Está lleno de dificultades, de vueltas y revueltas, también este aspecto está probado por la dramática vida de la Unión Soviética.   Empero, esta larga duración del período de transformaciones no nos puede llevar a la falsa conclusión de la existencia de un pretendido "Modo de Producción" socialista. Es esta conclusión teórica que ha provocado mayores confusiones y llevado a fatales desaciertos en las experiencias concretas de construcción socialista como lo veremos a su tiempo.

Como decíamos, una cosa es decretar la abolición de la propiedad privada capitalista y el paso de los medios de la producción a manos de la clase obrera.   De los simples decretos, de las leyes a la realidad concreta hay, pues, una distancia considerable. El surgimiento de nuevas relaciones de producción, completamente diferentes a las capitalistas, para transformar la sociedad, debe darse en la práctica y Lenin así lo comprendió. En su folleto "Una gran iniciativa", el líder bolchevique percibe lo que era realmente nuevo y revolucionario en los llamados “sábados comunistas" y comenta:

«Los "sábados comunistas", que (los obreros) han organizado por su propia iniciativa tienen, en este sentido, una importancia verdaderamente enorme.   Es evidente que todavía nos encontramos sólo en el comienzo, pero es un comienzo de  trascendencia extraordinaria, porque es el principio de una   revolución más difícil, esencial, profunda y decisiva que el   derrocamiento de la burguesía, ya que se trata de una  victoria lograda sobre nuestra propia inercia, sobre la   indisciplina, sobre el egoísmo pequeño burgués, sobre todos esos hábitos que el maldito régimen capitalista ha dejado en   herencia al obrero y al campesino.   Cuando esta victoria se   consolide, entonces y solo entonces podremos decir que se ha   creado la nueva disciplina social, la disciplina socialista; y  entonces y sólo entonces será imposible volver atrás, y,  retornar al capitalismo, y el comunismo será realmente   invencible.....»     

Y prosigue:

«El primer sábado comunista... tiene una importancia histórica mayor que cualquier victoria de Hindemburgo, que Foch y los  ingleses en la guerra imperialista de 1914-1918. Pues una  victoria imperialista representa la matanza de millones de  obreros en aras de los multimillonarios anglo-norteamericanos  y franceses.   Es la bestialidad de un capitalismo que agoniza,  ahíto, y se pudre en vida.   En cambio, el sábado comunista de  los obreros de la línea Moscú-Kazán es un germen de la nueva  sociedad, de la sociedad socialista, que anuncia la  liberación de todos los pueblos de la tierra respecto del  yugo del capital y de las guerras...»  (6)   

Los "sábados comunistas", en rigor,  constituyen un nuevo tipo de relaciones de producción. Por primera vez el hombre trabaja verdaderamente en beneficio de la colectividad dejando de lado sus intereses personales.  

Por lo anotado, cuando se quiere caracterizar rigurosamente una sociedad o un proceso revolucionario, se tiene que observar el sentido que se imprime al trabajo social.   Si priman los incentivos morales, como en el caso de los sábados comunistas, se está efectivamente marchando por la senda correcta de la construcción socialista. Si priman los incentivos materiales, se está volviendo al capitalismo.

En su texto: "De la destrucción de un orden secular a la creación del otro orden nuevo", Lenin desarrolla las siguientes ideas sobre las nuevas relaciones de producción en la práctica:

«El trabajo comunista, en el más riguroso y estricto sentido  de la palabra, es un TRABAJO GRATUITO EN BIEN DE LA SOCIEDAD, un trabajo realizado, no para cumplir determinada obligación, no para tener derecho a ciertos productos, no de acuerdo con normas legales y establecidas de antemano, sino un trabajo  voluntario, al margen de normas, realizado sin tener en cuenta recompensa alguna, sin poner condiciones sobre su remuneración, un trabajo realizado por hábito de trabajar en   bien de la sociedad y de acuerdo con la actitud consciente (transformada en hábito) frente a la necesidad de trabajar para el bien común, y, por último, un trabajo como exigencia  del organismo sano...»    (7)

En lo que se refiere a la situación en el agro, la gran revolución socialista de octubre, inició también la construcción socialista, como ya lo dijimos, con el famoso decreto sobre la tierra.   En virtud del mismo se deroga toda propiedad privada del suelo y las tierras de terratenientes, del Estado y la Iglesia son puestas a disposición de los soviets campesinos y los comités de distrito.

Como un país capitalista atrasado, la Rusia Zarista tenía un agro sumamente complejo y la pluralidad de formas que reviste el desarrollo capitalista en el campo ruso es analizada por Lenin en su conocida obra:  “ Desarrollo del capitalismo en Rusia".

El MIR, por ejemplo, constituye una comunidad campesina que funciona a nivel de la aldea. El MIR detenta las tierras campesinas y las distribuye entre sus miembros en forma más o menos igualitaria.   La unidad de distribución es la familia y la superficie se establece teniéndose en cuenta el número de miembros de cada familia.

Charles Bettelheim tiene estas citas respecto el MIR ruso:

«Las desigualdades que se desarrollan........ tienden a que tras la  fachada "comunitaria" del MIR la realidad fundamental sea el  trabajo parcelario, el cultivo y el ganado individuales, la  propiedad privada de los instrumentos de trabajo, en especial,  de los animales de tiro.   Como Marx señala, ya en 1861, el  MIR se descompone desde su interior porque "el trabajo  parcelario (es una) fuente de apropiación privada (que) da lugar a la acumulación de bienes muebles", es decir e una  diferenciación social.......» (8)    

El MIR es a no dudarlo,  una reminiscencia de la comuna rural, pero en 1917 su descomposición es tal que ya no puede ser utilizado como una base para la colectivización agraria, ya que, en los hechos,   es un instrumento subordinado del desarrollo del capitalismo específico ruso.

Junto al MIR, está la vieja propiedad terrateniente de los kulaks y de la Iglesia y también, en los centros más adelantados tenemos la gran industria agropecuaria.   Esto significa que, como en todo país que no ha completado, por decirlo así, su desarrollo capitalista, en Rusia se da una formación social compleja donde el modo de producción capitalista solamente es dominante sin ser hegemónico.

Durante la primera época que nosotros caracterizamos como una de franco desarrollo socialista, sin grandes desviaciones, se desechan los criterios equivocados que pretendían convertir de la noche a la mañana a la Rusia Soviética en un país industrializado a costa de la agricultura y los campesinos. En resumen, la oposición de "izquierda" jefaturizada por Trotski, es derrotada ideológica y políticamente optándose por el criterio marxista revolucionario de que antes que el desarrollo económico o técnico, se encuentra la lucha de clases, en este caso la urgente necesidad de no lesionar la alianza obrero-campesina al exigir a los campesinos un sacrificio muy grande en favor de la industria pesada.

Es cierto también que en este período, bajo la conducción de Lenin y después de Stalin, se pudo comprobar un cierto retraso en el avance soviético hacia la industrialización que ponía en serio riesgo la existencia misma del Estado soviético a la agresión externa.   Sin embargo, como se probará después fehacientemente, la auténtica fortaleza de un proceso revolucionario se halla en una verdadera alianza obrero-campesina que apoye fervientemente el cambio y no así en un determinado desarrollo industrial o tecnológico acelerado.

Este primer período, para nosotros, de 1917 a 1927-28, se caracteriza por haber sido uno de luchas enconadas con las fracciones thermidorianas que pretendían frenar el avance al socialismo. En este periodo se persistió en las bases mismas del materialismo histórico, y se consolidó con la derrota de la fracción Trotski-Kamenev-Zinoviev.

A  continuación tenemos la etapa del llamado "Gran Viraje" que se inicia con la colectivización del agro y el primer Plan Quinquenal.

Según el criterio trotskista, Stalin habría usurpado las ideas de Trotski en cuanto a la colectivización. Sin embargo, la verdad es que no era lo mismo ese planteamiento en 1923 que en 1928. Volviendo hacia atrás en el terreno ideológico, se admite como correcto lo que antes se había considerado, justamente, como erróneo.

Expliquémonos un tanto.   A finales de 1928 se produce el abandono de las orientaciones generales que aconsejaban avanzar lento pero seguro en el terreno de la colectivización rural, haciendo que ésta se base, sobre todo en la voluntad de las masas campesinas. Para llegar a estas últimas conclusiones había que tener en cuenta hasta qué punto era pertinente no descuidar la alianza obrero-campesina que había sido capaz de derrotar la agresión extranjera y le insurrección  interna.

Ahora bien, Stalin,  propiciador del "gran viraje", consideró que hoy (1928) se podía cambiar el rumbo y sostener al máximo la aceleración de la colectivización, considerando que ahora, la alianza era lo suficientemente sólida para dar un paso adelante en el terreno de la industrialización del país y el coronamiento de la industria pesada, lo cual no ocurría en el primer período ya descrito.   Al margen de ello, la verdad es que ahora se presenta una nueva situación y lo que ayer fue falso en cuanto el avance hacia la colectivización, ahora era verdadero y aplicable en las condiciones concretas.

El "Gran Viraje" consiste, en pocas palabras en realizar, a marchas forzadas, la colectivización de la agricultura y el logro de ciertas cifras predeterminadas en cuanto a la producción de artículos agropecuarios.   Sin lugar a dudas se utiliza la presión administrativa y finalmente la coerción física para obtener el ingreso "masivo" de los campesinos a los koljoses o cooperativas.   En noviembre de 1929, Stalin, dice:

«Lo nuevo y decisivo del actual movimiento koljosiano es que   ahora los campesinos no ingresan en los koljoses por grupos sueltos, como ocurría antes, sino por aldeas enteras, por subdistritos y hasta por comarcas....» (9)

Antes se había considerado a la agricultura la base del desarrollo de la industria y a ésta el motor y el principio rector de la economía nacional, criticándose las opiniones de Preobrayenski de tratar a la economía campesina como una colonia que debe ser "explotada" por el Estado proletario. Ahora se trata de colectivizar o "deskulakizar" el campo en el lapso más breve y sin tomar en cuenta la voluntad de los campesinos pobres y medianos.

Anna Louise Strong, dice:

« Durante la primavera y el verano (1930) he visto varios trenes en ruta e lo largo de las vías férreas: doloroso   espectáculo de hombres, mujeres y niños desarraigados...» (10).

Los evidentes excesos que se van cometiendo con motivo de la colectivización casi forzada de fines del 29 y comienzos del 30, son conocidos por la dirección bolchevique y, por fin Stalin en un discurso cuyo título es: "Los éxitos se nos suben a la cabeza", censura esos procedimientos y critica a la burocracia que ha sustituido la libre determinación de las masas por mandatos administrativos.

Charles Bettelheim dice que el "gran viraje" consistió en una grave violación de la línea del Partido y que es "explicada" por Stalin recurriendo e una metáfora psicológica: "los éxitos se han subido a la cabeza" de "ciertos camaradas" y agrega:

«Unos errores que se han producido a tal escala y han durado  varios meses sólo pueden ser consecuencia de una  política y  de un estilo de dirección que dan lugar a un cierto numero  de prácticas.....» (11).

Se iba imponiendo pausadamente una concepción que contrastaba di­rectamente con la línea auténticamente revolucionaria de los pri­meros tiempos. Y la base ideológica de esta peligrosa desviación era el abandono del criterio marxista de que no son los desarrollos de las fuerzas productivas y de la técnica los que determinan el curso de la historia, sino la lucha de clases.

El Primer Gran Plan Quinquenal, ha sido presentado siempre como el más importante logro en la construcción socialista soviética, y en efecto, nadie puede quitarle importancia. Empero, no se estaba tomando en cuenta hasta qué punto se resentía la alianza obrero-campesina.   La verdad es que Stalin pensó siempre en la urgente necesidad de conseguir el asentimiento campesino para la organización masiva de los koljoses. Por ello mismo, decía:

« Costará aún muchos esfuerzos transformar al campesino koljosiano, corregir su psicología individualista y hacer de él un auténtico trabajador de la sociedad socialista. Y este proceso avanzará más deprisa conforme le proporcionemos  máquinas y tractores a los koljoses.... La gran importancia  de los koljoses consiste, precisamente, en que son la base  fundamental para el empleo de máquinas y tractores en la  agricultura, en que son la base fundamental para la  transformación del campesinado, para su psicología en el  espíritu del socialismo....» (12)

Charles Bettelheim comenta así los criterios de Stalin:

«Esta formulación muestra que no considera que el paso a la  colectivización debe resultar, ante todo, de un proceso de   luchas, mediante el cual -- a través de una auto educación -- se garantice el desarrollo en el seno de las masas campesinas   de las ideas del socialismo. Al contrario, el medio de "corregir" la mentalidad individualista de los campesinos es el empleo de máquinas y tractores....» (13)

Constatamos acá solamente un comienzo de la gran desviación tecnicista, porque Stalin, insiste una y otra vez en la urgente necesidad de trabajar ideológicamente sobre los campesinos y ayudar e desarrollar sus luchas sociales.   Después, como lo veremos con entera claridad, el tecnicismo concluirá con un triunfo completo en muchos países "socialistas".

Otro de los problemas que nacen en esta época y que después adquirirán caracteres de catástrofe es el de la identificación del "Partido", "El Estado", "El Proletariado" y "La Revolución". Y todo tiene su origen en la sobreestimación de los éxitos iniciales. En cierto sentido y más ampliamente, Stalin tenía razón cuando decía: “ los éxitos se nos suben a la cabeza".

V. I. Lenin, decía en 1919:

«(Los soviets) en lugar de ser órganos de  gobierno a través de   los  trabajadores,  actúan en la realidad como órganos para los   trabajadores, a través de la capa  avanzada  del proletariado...» (14)

Como se ve, en Lenin, no hay ni rastros de una identificación o confusión entre el "Partido" y el "Proletariado" y, por el contrario, él lucha por revertir una situación que se va dando en los hechos.

En forma por demás simplista, casi todos los autores que estudian o interpretan la revolución socialista de octubre, se inclinan por echar sobre Stalin, los errores y las desviaciones del proceso revolucionario y contradictoriamente señalan, a veces, aciertos como errores y viceversa.

El problema de la identificación partido/clase y todas sus implicancias, que aparece desde el inicio mismo de la revolución, toma forma precisa en el XI Congreso del Partido, según el autor que seguimos en este parte de nuestro trabajo. La resolución, dice:

« La dictadura del proletariado sólo puede ser asegurada bajo la forma de dictadura de su vanguardia dirigente, es decir,  del partido comunista...» (15)

Bettelheim hace notar que es Zinoviev el dirigente bolchevique que propugna más insistentemente la identificación anotada, cuando estentóreamente grita:

«El Estado son los trabajadores, es la fracción más   progresista de los trabajadores, es la vanguardia,  somos  nosotros..........».(16)  (Los partidos y tendencias anti- soviéticas. Zinoviev. )

Stalin, en su conocida obra: "Cuestiones de Leninismo” vuelve una y otra vez al ataque denunciando la identificación y defendiendo el criterio leninista del partido como instrumento de la dictadura del proletariado y dice:

« Si el partido ejerce la dictadura del proletariado, y en este  sentido la dictadura del proletariado es, EN ESENCIA, la  "dictadura" de su partido, esto no significa todavía que la  "dictadura del partido" (su papel dirigente) SEA  IDENTICA a  la dictadura del proletariado, que la primera sea, por sus  proporciones,  IGUAL a la segunda...,. quién identifica el  papel dirigente del partido con la dictadura del proletariado, sustituye los Soviets, es decir el Poder del  Estado, por el poder del Partido.....» (17)

Con todos los errores que se pueden señalar a la época del Gran Viraje, no se puede concluir que la desnaturalización de la revolución socialista es un hecho a principios de la década de los años treinta. No cabe duda de que no obstante los defectos y errores, se construía el socialismo en la Unión Soviética en aquellos años dramáticos. Elleinstein, al respecto, decía:

«La dificultad de captar las contradicciones del fenómeno  staliniano constituye uno de los mayores obstáculos con el  que se han enfrentado numerosos analistas. Por una parte,  TIENDE A CONSTRUIR EL SOCIALISMO, lo que niegan tantos  autores, y por otra parte lo construye de una manera a menudo  tan bárbara y despótica .......etc». (18) (Mayúsculas nuestras)

En resumen, podemos decir, junto a Stalin que:

«La Revolución de Octubre no puede considerarse sólo una  revolución circunscrita a "un marco nacional". Es, ante todo, una revolución de carácter internacional, de carácter mundial, pues representa un viraje radical en la historia de la  humanidad, un viraje del viejo mundo, del mundo capitalista,  al mundo nuevo, al mundo socialista......» (19)

Octubre-17 brillará siempre con luces propias a través de los siglos enseñando a los oprimidos que es posible romper las cadenas de la opresión capitalista.   Servirá además para no caer nunca más en los errores cometidos por los primeros constructores del socialismo, previniendo a los futuros revolucionarios que jamás deberán considerar sus conquistas como irreversibles y sobre todo y ante todo que el socialismo no es algo ineluctable, puede construirse y construirse bien si hay condiciones y una voluntad consciente e inquebrantable de los pueblos, pero también puede perderse en los laberintos de una restauración miserable y en una "nueva" sociedad clasista burocratizada, corrompida cuyo modelo maquinal y momificado nos presentó la sociedad “soviética” (1956-1990) y mucho más la actual sociedad rusa restaurada y convertida en una despreciable colonia de Occidente con líderes infelices como Yeltsin y Putin.


NOTAS BIBLIOGRAFICAS


1.      Lenin, Vladimir Ilich. Obras Completas. Tomo 35. Pág. 1.
2.   Bettelheim, Charles. “Las luchas de clases en la URSS”. Primer Periodo. Siglo XXI Editores. Págs. 53 y 54. (Charles Bettelheim traicionaría después todas sus posiciones revolucionarios convirtiéndose en un enemigo rabioso del socialismo)
3.      Stalin, José. "Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS". Ediciones Anteo. 1947. Pág. 228.
4.      Trotski, León. Prefacio al libro "1905".
5.                Lenin. "La Economía y la política en la dictadura del proletariado". Tomo X. Pág. 185.
6.                Lenin. "Una gran iniciativa". Julio de 1919. Obras Completas. Tomo XXIX. Pág. 401. En Bettelheim. Tomo I. Págs 179-180. "Sábados comunistas".
7.                Lenin. "De la destrucción de un orden secular a la creación de otro orden nuevo". Obras Completas. Tomo XXX. Pág. 506. En Bettelheim. Tomo I. Pág. 182.
8.             Bettelheim. Citada. Tomo I. Pág. 190.
9.                Stalin.  Obras. Tomo 12. "El año del gran viraje". Pág. 139. Nov. de 1929. Discurso.
10.             Strong, Ana Louis “The soviet conquest wheat". N.Y. 1931.
11.          Bettelheim. Citada. Segundo Tomo. Pág. 437.
12.          Stalin. Obras Completas. Tomo 12.
13.          Bettelheim. Citada. Tomo II. Pág. 470.
14.          Lenin. 1919.
15.          XI Congreso del PCUS.(resolución)
16.          Zinoviev, citado por Bettelheim. Tomo II. Pág. 497.
17.          Stalin. "Cuestiones del leninismo".
18.          Elleinstein,  Jean. "El fenómeno estaliniano". Editorial LAIA. España 1977. Pág. 77.
19.          Stalin. Cuestiones...".

PCmlm

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Partido Comunista Marxista - Leninista - Maoista (Bolivia) DENUNCIA PÚBLICA




Con sorpresa y profunda indignación, hacemos conocer al pueblo boliviano esta denuncia contra la Contraloría General del Estado, el Contralor, Gabriel Herbas y quizá también contra algún o algunos oscuros personajes ubicados oportunistamente en esferas del gobierno, por la alevosa difamación contra nuestro Primer Secretario, el c. Jorge Echazú Alvarado.
No podemos sino calificar de canallezca, falsa e irresponsable, la manipulación del Contralor, para atribuir a nuestro Primer Secretario,  haber omitido el pago por aportes a las AFPs, cuando desempeñaba el cargo de Rector de la UPEA.
Es de conocimiento público que la gestión de Jorge Echazú Alvarado, al frente del Rectorado de la UPEA, NO FUÉ JAMÁS RECONOCIDA POR EL GOBIERNO GONISTA, a pesar de su apabullante triunfo electoral, y por ello, el MINISTERIO DE HACIENDA, NO LE DESEMBOLSÓ MONTO ALGUNO, NI SIQUIERA PARA PAGAR LAS MAS ELEMENTALES NECESIDADES UNIVERSITARIAS. Tan evidente es esto que todo el personal docente y administrativo no recibió durante todo ese tiempo sus salarios, tampoco desde luego, el rector, nuestro Primer Secretario.
Solo después de la caída del vende patria Sánchez Lozada y la gestión rectoral interventora del CEUB,
Jorge Echazú, pudo cobrar retroactivamente sus sueldos de toda su gestión rectoral legítima y autonomista, junto a resto del personal. ¿ CÓMO PUDO RECIBIR DESEMBOLSOS DEL ESTADO Y NO PAGAR DURANTE MUCHOS MESES, SIQUIERA SU PROPIO SALARIO ?
¿Cómo pudo pagar los aportes a las AFPs, si no pudo pagar los sueldos, precisamente porque no recibió recursos del Estado ?  ESTO ÚLTIMO HA SIDO CERTIFICADO OFICIALMENTE POR EL BANCO EN EL QUE LA UPEA TENIA SUS CUENTAS FISCALES.
A pesar de la explicación realizada al Contralor, éste hizo caso omiso a todas las evidencias presentadas, y continúa con una falsa acusación carente de una mínima base respaldatoria, al tiempo que encubre a quién sí recibió ingentes recursos del gobierno gonista, el señor Javier Tito Espinoza.
CONMINAMOS AL CONTRALOR PRESENTAR LOS DOCUMENTOS FINANCIEROS QUE PRUEBEN LOS DESEMBOLSOS, QUE SUPUESTAMENTE HABRÍA RECIBIDO JORGE ECHAZÚ ALVARADO.
Asumimos desde este momento defensa intransigente de nuestro Primer Secretario, porque conocemos,  así como lo conoce nuestro pueblo, de sobra, de su  acrisolada honestidad, rectitud y consecuencia política de toda su vida.
No permitiremos que oscuros personajes, no sabemos con qué inconfesables propósitos, pretendan enlodar la límpida trayectoria, tanto profesional, intelectual, pero sobre todo política de nuestro Primer Secretario, el c. Jorge Echazú Alvarado.

La Paz, Noviembre de 2013

c. Eduardo                c. Edgar                           c. Hugo 

c. Carlos                 c. Sergio                    c. Luis 

La Comisión Política del Comité Central

lunes, 4 de noviembre de 2013

4 de noviembre de 1964


04-11-13   


4 de noviembre de 1964

DERROCAMIENTO DE PAZ ,
LA ASONADA DE BARRIENTOS
Y LA INSURRECCION PACEÑA

(Comienzo dramático del ciclo militar fascista dependiente)

 

Desde el mismo día de su ascenso a la vicepresidencia, el General René Barrientos Ortuño mostró su total independencia respecto de Paz Estenssoro. Quería demostrar el caudillo militar que él no debía nada a Paz y que, por el contrario, incluso se oponía al "jefe". Consciente de su propia fuerza y de la debilidad del gobierno del viejo demagogo, el ejército pasa a la acción clásica del militarismo de todos los tiempos, consumando un nuevo golpe de Estado a principios de noviembre de 1964.

Es importante detenernos en el análisis del 4 de noviembre, no tanto desde el punto de vista histórico, sino desde el materialista histórico, para desentrañar el contenido mismo de los cambios que se dieron entonces.

Ante los proyectos golpistas del militarismo renaciente, las masas populares, en La Paz, toman la iniciativa y se lanzan a la lucha para derrocar a Paz, defendido en la circunstancia por algunos "milicianos" movimientistas atrincherados en el cerro de Laikakota, la sede del Control Político en la calle Potosí y en el Panóptico Nacional.

La situación de noviembre-64, era la siguiente: habían tres bandos en pugna. Las fuerzas movimientistas de mercenarios pagados que, en desbandada, procuraban alguna resistencia más para salvar el pellejo una vez que su propio jefe ya había tomado el camino de la huida; las fuerzas populares que ganaron las calles paceñas espontáneamente y se iban armando con pertrechos tomados en los sitios capturados y finalmente, el ejército “nacional” totalmente reorganizado que había constituido su base en Cochabamba donde Barrientos hizo conocer su desconocimiento a Paz ofreciendo su propia renuncia como vicepresidente.

Las jornadas del 4 de noviembre de 1964, son, en nuestro concepto, una repetición disminuida del 21 de julio de 1946 y del 9 de abril de 1952. Son las masas populares armadas las que derrotan, después de prolongadas batallas a la milicia movimientista mercenaria.

La batalla central se produce frente a la sede del tenebroso Control Político de San Román en la Calle Potosí esquina Socabaya. Varias horas resisten los movimientistas la embestida popular lanzada desde todos los ángulos. Las bajas son altas sobre todo entre los defensores que están completamente sitiados.

Leámos lo que dice Sergio Almaráz en nombre de los “izquierdistas nacionales” desvirtuando el carácter mismo del 4 de noviembre:
«El desatino se repitió el 4 de noviembre de 1964, cuando el Pentágono norteamericano impulsó el golpe del general René Barrientos Ortuño contra el claudicante Paz Estensoro, con el respaldo de la derechista Falange Socialista Boliviana (FSB), el vetusto Partido Liberal y una fracción del MNR, integrada por Hernán Siles Zuazo, Juan Lechín y Walter Guevara Arce. La “izquierda tradicional” estuvo otra vez coadyuvando en semejante entuerto, en su reiterado propósito de encontrar “Kerenskys” a diestra y siniestra, en tanto sus dirigentes se sentían los inminentes “Lenines” de procesos contrarrevolucionarios que acaban, de manera inexorable, por devolver la globalidad del poder al Imperio y sus acólitos nativos». (1)
En cuanto a estas jornadas históricas, es hora de poner los puntos sobre las íes. La impopularidad del régimen prorroguista de Paz Estensoro era ostensible, su reaccionarismo y capitulacionismo frente al imperialismo eran evidentes e intolerables. Pero en realidad fue la ambición personal de Barrientos y su convencimiento de que podía servir mejor que el MNR los intereses del imperialismo, (siempre existe la posibilidad de que el imperialismo consiga mejores sirvientes desplazando a sus actuales), los que precipitaron el golpe militar de Barrientos. Empero, para que se enteren de todo el panorama, los “izquierdistas nacionales” que jamás estuvieron ni por asomo en las trincheras revolucionarias y populares de La Paz, deben conocer que se desató una verdadera insurrección popular que asaltó en primer lugar la sede del tenebroso Control Político, en la calle Potosí esquina Ayacucho, después el Panóptico Nacional y finalmente la serranía de Laikakota, derrotando militarmente a las milicias corruptas del MNR y su Control Político.

Los hechos de ese histórico 4 de noviembre deben ser esclarecidos para la historia, pues al margen de la falsa modestia debemos señalar que participamos personal y directamente en los combates frente al Control Político durante tres horas de la mañana del 4 de noviembre logrando después de una balacera intensa derrotar a los milicianos y liberar a los prisioneros entre ellos destacadamente a Guido “Inti” Peredo, Zenón Barrientos Mamani, el periodista Cueto y otros prisioneros de las mazmorras del esbirro Claudio San Román, Menacho y los “izquierdistas nacionales”, poniendo en fuga a los defensores.

El camarada Inti instruyó a los asaltantes revolucionarios que se destruyeran todos los archivos del Control Político ubicados en el tercer piso en los que se encontraban consignadas las listas de todos los comunistas y los revolucionarios, cosa que se cumplió bajo su mando en tanto que nosotros, los “asaltantes” nos ocupábamos de secuestrar y apoderarnos de la inmensa cantidad de libros y revistas del campo socialista que eran confiscados por los “izquierdistas” nacionales de San Román y sus claque.

Otro tanto ocurrió cuando grupos revolucionarios entre los que se encontraba nuestro camarada Ignacio Miashiro Ovale, asaltaron el Panóptico Nacional liberando particularmente al camarada Federico Escóbar Zapata prisionero de los “izquierdistas nacionales”, Irineo Pimentel y otros.

A esta altura de los acontecimientos y en vista del triunfo   de los combatientes populares en algunos sitios, se dibuja difusamente todavía la posibilidad de una nueva insurrección popular que impida la captura del poder por el militarismo renaciente. Sin embargo, la izquierda nacional siempre a contra pelo, no comprendió el carácter de los combates y prefirió aclamar a los "salvadores" de la dictadura movimientista, reconociendo el triunfo del ejército y su representante, el Gral. René Barrientos.

La izquierda revolucionaria que tiene efectivamente tradición de lucha y combate de la que carecen en absoluto los “izquierdistas” nacionales pro-fascistas, sí tuvo una respuesta el 4 de noviembre, lamentablemente la insurrección fue decayendo conforme transcurría el día y llegaban las noticias del levantamiento militar de Barrientos en Cochabamba.
Otra cosa diferente fue el golpe militar de Barrientos desde Cochabamba que ahogó la insurrección urbana de La Paz.
Sergio Almaráz sigue con sus interpretaciones “izquierdistas”
 “El 4 de noviembre (la izquierda tradicional) tuvo la última postura aberrante; pensaba estar haciendo la “verdadera” revolución; en realidad era un acoplado más en el carro de la reacción”… Al hablar de la “izquierda tradicional” nos referimos al Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), Partido Obrero Revolucionario (POR) y a los dos partidos comunistas ( pro ruso y pro chino ASR), descendientes ambos del viejo PIR. La muerte de Villarroel es el estigma de esta izquierda…” (Réquiem… .).(Paréntesis, subrayados y negrillas nuestras) (2)
Almaraz y los “izquierdistas nacionales”, pretenden burlarse de la actividad de la izquierda “tradicional” el 4 de noviembre y en ella incluyen a nuestro Partido (marxista-leninista-maoísta), lo cual es otra falacia, pues como explicábamos líneas arriba, los marxistas-leninistas luchamos con las armas en la mano contra Paz Estenssoro y contra Barrientos, lamentablemente nuestra acción fue insuficiente para detener el golpe de la célula militar del MNR (Barrientos y Ovando) contra el Gobierno del MNR.
La historiografía nacionalista y los “izquierdistas nacionales” a la “Solíz”, sostienen que en noviembre de 1964 se produce la contrarrevolución, es decir la interrupción del proceso revolucionario y la apertura de una restauración, oligárquica. En este sentido se expresan la mayor parte de los escritores nacionalistas, como pasamos a ver:

«Cuando los hechos precipitan la crisis y el poder popular es abatido, el papel de las fuerzas armadas, como unidad institucional y como poder coercitivo militar monopólico, determina que esa conducta pendular de los oficiales se petrifique en una forma de dominación política que arranca de la motivación circunstancial que motoriza el golpe de Estado. Los generales Barrientos y Ovando, militantes del MNR hasta el día antes del pronunciamiento militar, dirigentes de la Célula Militar del MNR en las Fuerzas Armadas, deben dotarse de una imagen distinta: el reforzamiento del aparato represivo, la liquidación de las libertades democráticas, la imposición del régimen dictatorial y terrorista conduce a un fortalecimiento de los grupos militares golpistas y reaccionarios. Desde el Alto Mando y desde la Junta Militar que presiden los dos generales se llevan a la práctica medidas draconianas tendientes a liquidar toda resistencia en el ejército, a eliminar o reducir a la impotencia a los oficiales democráticos y nacionalistas, a elevar a las posiciones dominantes a quienes destacan por su incondicional servilismo. El carácter pretoriano y militarista es estimulado vigorosamente, el odio anticomunista adquiere nuevamente un rango inusitado….»    (3).

«La línea revolucionaria del gobierno del MNR   triunfa en 1952, iniciándose un año después la desviación ideológica que iba a culminar en 1964...

Almaraz nos relata la intrahistoria de los militares bolivianos (Barrientos, Sanjinés, Ovando, etc.) y norteamericanos..., los cuales tuvieron un papel fundamental en la contrarrevolución de 1964….». (4).

René Zavaleta Mercado, Augusto Céspedes, José Fellman Velarde, Andrés Solíz Rada y todos los demás escritores movimientistas sostienen a grandes rasgos lo mismo: la época revolucionaria se corta con el 4 de noviembre cuando se instala la contrarrevolución.

Amado Canelas, el contradictorio cronista independiente, tiene una opinión un tanto diferente que no obstante su superficialidad, se aproxima más a la verdad y al auténtico contenido de los cambios de noviembre de 1964.

«Frecuentemente, se ha tipificado el 4 de noviembre de 1964 como un movimiento retrógrado respecto de la Revolución Nacional que hasta ese entonces vanguardizaba el MNR. Ni tanto ni tan poco. Para que lo fuera, el proceso del 9 de abril habría requerido poseer naturaleza y desarrollo distintos a los que tuvo, es decir, ser anti y no pro-imperialista…….

 En efecto, el 4 de noviembre, tanto por sus protagonistas como por su contenido, no fue otra cosa que un cambio de guardia dentro del mismo sistema iniciado el 9 de abril de 1952. Después de diez anos en que representó uno de los pilares más firmes del régimen pero sin tener verdadero acceso a sus granjerías, el llamado Ejército de la Revolución Nacional o también Célula Militar del MNR, resolvió que era tiempo de pasar su factura y de asumir el control absoluto del poder político, teniendo al +civilismo en la calidad de simple comparsa...» (5).

Ahora bien,  expresaremos nuestro punto de vista en torno al 4 de noviembre.

En primer lugar recordemos nuestra definición del carácter de clase de los gobiernos del MNR. Son representantes de una débil burguesía nacional que adhiere al aparato del Estado y se burocratiza.  Pretende fortalecerse por todos los medios pero no lo logra sino mínimamente a pesar de disponer, por orden presidencial,  de lodos los recursos del Estado. La fracción burguesa burocrática movimientista se esfuerza en crear un órgano represivo a su servicio: el ejército de la Revolución Nacional y no hace sino estructurar las Fuerzas Armadas de la Seguridad Nacional con amos extranjeros.

Como se ve, la debilidad de la clase hegemónica es grande y como es natural, otras fracciones ponen en tela de juicio su hegemonía produciéndose la crisis que se hace evidente a fines de 1964. Sin embargo, en el campo de la burguesía no existen grupos suficientemente fuertes que puedan reemplazar a la capa burocrática en ejercicio del poder. Tiene que ser el ejército que cumpliendo supletoriamente la función de clase hegemónica se haga cargo del gobierno y de todos los órganos reguladores de la estructura social.

En síntesis, la burocracia militar se alía a la burocracia civil y juntas tratan de estabilizar la dominación de clase en beneficio de sí mismas y de los poderes económicos imperialistas. Los militares, con Barrientos a la cabeza, acceden al control de las empresas del Estado: Comibol, Corporación Boliviana de Fomento, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Banco Minero, Banco Agrícola, Banco Central, Banco del Estado y otras entidades fiscales. De este modo, formando parte de una más amplia burocracia burguesa, el militarismo juega su papel de parte o componente de la clase hegemónica que desde 1964 al presente tiene dominado el bloque en el poder.

Sin embargo, el 4 de noviembre no es solamente esto. Además significa la iniciación real y verdadera de la tercera parte de la vida del ejército "boliviano", una tercera vida que hemos llamado ya, como se sabe, el período de las "Fuerzas Armadas de la Seguridad Nacional".

La gran guerra antipopular que lleva a cabo el ejército contra el pueblo, se declara abiertamente a partir del 4 de noviembre y los militares comprenden que para salir airosos de este enfrentamiento no pueden prescindir del domino de todos los resortes del aparato del Estado. El ejército no se replegará a sus cuarteles más y considerará al país como un inmenso cuartel en una guerra decisiva y total en consonancia con todos los elementos que ya conocemos en torno a la doctrina de la "Seguridad Nacional".

Barrientos, el general de aviación, que ha tenido la virtud de saber engañar a uno de los politiqueros más empedernidos de la historia del país: Paz Estenssoro, logra también confundir a vastas masas populares que, en el primer momento, le brindan su apoyo. Son sobre todo los campesinos del valle central de Cochabamba los que creen en Barrientos y su profusa propaganda demagógica  haciendo posible su gobierno más estable.

En resumen, las jornadas revolucionarias del 4 de noviembre de 1964, aunque derrotadas, constituyen otra de las fechas importantes de la actividad histórica, revolucionaria e insurreccional del pueblo boliviano.


Jorge Echazu Alvarado
PCmlm

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS.

1.                                                      ALMARÁZ, Sergio. Citado por Andrés Solíz Rada. “Almaráz en la construcción del Estado Nacional”. Internet.
2.     Almaráz. Idem.
3.     Almaráz. Idem.
4.     Almaráz. Idem.
5.     CANELAS, Amado. «Bolivia: subasta en ritmo de samba». Síntesis Dos Mil. Pág. 45.



viernes, 1 de noviembre de 2013

01-11-79. LA SEMANA SANGRIENTA


01-11-13

01-11-79
LA SEMANA SANGRIENTA
EL GOLPE MILITAR DE TODOS LOS SANTOS

 

La esperada reunión de la Organización de los Estados Americanos en La Paz (OEA), pretendió ser utilizada para aplacar los ánimos y alejar por lo menos momentáneamente, el peligro del golpe. El 22 de octubre inicia sus deliberaciones la Novena Asamblea General y en ella la diplomacia boliviana logra una sensacional victoria con el apoyo pleno que brinda la OEA a la causa marítima de Bolivia, así como el respaldo y la solidaridad que se otorga al proceso democrático recientemente conquistado.

Nadie podía pensar que, precisamente en esos momentos, se pudiera repetir el crimen-institución del golpe militar de Estado. Nadie podía concebir que, cuando la ciudadanía festejaba honesta y entusiastamente el acontecimiento, se precipitaría una nueva y abusiva intervención del militarismo en la escena política. Sin embargo, fue así, el 1º. de noviembre a las primeras horas de la mañana, quince tanques Sherman y cuarenta tanquetas obsoletas para una guerra internacional, destrozando la carísima autopista La Paz-El Alto, convergían hacia el Palacio Quemado consumando el 189avo golpe militar de Estado de la atormentada vida republicana boliviana.

El pueblo no salía de su asombro y un tanto burlonamente observaba el desplazamiento de los tanques que todavía no habían abierto fuego y trataban de someter a la población con un alarde de potencia y un despliegue de fuerzas listas al combate. La maniobra fracasó totalmente y los tanques eran rodeados por niños curiosos que introducían sus manitas en los resquicios de las máquinas de hierro. Nadie temía ni a los tanques ni a sus arrogantes conductores.

Pasaban las horas y se hacía evidente que el militarismo no estaba jugando a la guerra. Se ocupó militarmente el Palacio de Gobierno y se emplazó una veintena de tanques que apuntaban sus cañones al recinto parlamentario Por la radioemisora estatal  "Illimani" se escuchó, por fin, la voz de los golpistas.

El nuevo régimen golpista, rechazado unánimemente por el pueblo y sus organizaciones representativas, intentaba vanamente aparecer ante la opinión pública como un régimen de "izquierda nacional" dictando apresuradamente decreto tras decreto de halago a las organizaciones sindicales, de respeto al parlamento y a la Universidad Autónoma.

«Alguien ha definido el golpe del l°  de noviembre como el "monstruo de dos cabezas". En efecto, el golpe (algo original en su género) fue cívico-militar, con el Dr. Guillermo Bedregal como turiferario mayor de los hombres de levita. Pero este "dualismo" no se da solamente en la cabeza, se da también en el componente ideológico y hasta en el vocabulario que se emplea. Dos líneas ideológicas contradictorias pretenden explicar el golpe por razones opuestas totalmente. En las actuaciones del coronel Natusch y de otros militares golpistas se nota la presencia de ideas banzeristas marcadas por una línea cerradamente anti-comunista, traumatizada con los fantasmas del "foquismo", del "extremismo internacional" y de la "guerrilla urbana". Generalmente no hacen más que repetir los "slogans" de los tiempos de Bánzer....

La otra tendencia ideológica es "bedregalista" ya que Bedregal aporta, no solamente las ideas, sino aun las expresiones mismas.

Un lenguaje decimonónico, de corte vetusto y rebuscado, que trata de esconder con un verbalismo de avanzada actitudes y objetivos profundamente reaccionarios. Fraseología hueca y pseudojurídica, propia de "tinterillos".....» (1)  Pàg. 6.

La anterior cita extraída de la publicación de la Asamblea de Derechos Humanos, retrata exactamente el contenido de los discursos de las primeras horas del golpe. Magistralmente pone al desnudo la demagogia bedregalista que no confundió al pueblo, pero sí, a muchas organizaciones de la llamada izquierda nacional.

Alberto Natusch Busch es el nuevo inquilino indeseable del Palacio Quemado y representa al sector más reaccionario de las Fuerzas Armadas de la Seguridad Nacional.  Ex-ministro de Asuntos Campesinos de Bánzer, está seriamente comprometido en la masacre de Tolata y además, ha sido repetidamente acusado de organizar conatos subversivos contra el gobierno constitucional de Guevara. Como de costumbre, Natusch, siguiendo con brillo la tradición más cara al militarismo, niega categóricamente las sindicaciones. Días después, para demostrar su inocencia, asesta el 189avo golpe militar de la historia nacional.
 


La primera respuesta al golpe es el Paro General y Nacional decretado por la Central Obrera Boliviana que paraliza por completo el país íntegro durante 24 horas. Cumplidas las mismas, el paro se prolonga por otras 24 horas y así sucesivamente. Los golpistas nerviosamente patrullan las ciudades mostrando cada vez más agresivamente su armamento mortífero, pero, al mismo tiempo, balbucean, por intermedio de Bedregal, una monserga populista de baja calidad.

El golpe militar había cumplido su tercer día y la resistencia nacional crecía como reguero de pólvora. Las barricadas levantadas acá y allá por el pueblo, obstaculizaban totalmente el tránsito no obstante su precariedad.

«El sábado 3 el gobierno de Natusch pierde la paciencia y lanza una serie de decretos represivos y sus primeras arremetidas contra la Central Obrera Boliviana. Los aviones de combate realizaban sus primeros vuelos rasantes para amedrentar a la población, pero grandes grupos de personas siguen impávidos desafiando las balas... 

Ya desde la mañana del jueves en la Plaza San Francisco y en la Plaza Pérez Velasco la gente insultaba a los soldados con los gritos de "a las fronteras", "asesinos". Sonaron las primeras descargas de ametralladoras. La gente se tiraba al suelo cuando sonaban las descargas pero de nuevo se levantaban para seguir gritando. Los más jóvenes buscaban piedras y palos para lanzarlos sobre los tanques. Los tanques livianos comenzaban a desplazarse lentamente tratando de acercarse a los manifestantes y de intimidarlos pero los jóvenes desafiaban audazmente a las máquinas de guerra.

Las ráfagas de las ametralladoras se hicieron más frecuentes apareciendo los primeros muertos y heridos sobre la calle. La indignación de la gente subía de grado y a pecho descubierto enfrentaban a los tanques Sherman. El repudio, el insulto y las piedras arreciaban, en la medida en que sonaban más frecuentes las d.escargas.....» (2) Pàg. 8.

Eran más o menos las 22 horas del sábado 3 de noviembre. Unos minutos antes, un traquetear de orugas anunciaba la bajada de los mecanizados desde su base de El Alto ante el anuncio de la disposición de Natusch de hacer entrega del mando de la Nación al parlamento. Por lo menos esos eran los rumores. Se decía que algunas unidades militares habían expresado su oposición a tal determinación y se preveía un encuentro entre las fracciones contrapuestas. Nada de eso ocurrió confirmándose aquel dicho popular: "entre hienas no se muerden".

La ciudad abierta y silenciosa esperaba atentamente el desarrollo de los acontecimientos. De las zonas altas de la ciudad donde se habían retirado algunos grupos pretendiendo organizar cierto tipo de resistencia, se escuchaban ruidos sordos y persistentes desde la zona céntrica de la ciudad. De pronto, al tratar de indagarse el origen de los ruidos, se pudo advertir que, como en un sueño o en un cuento, verdaderos hormigueros se habían decidido a construir barricadas para detener a los tanques. Jóvenes de ambos sexos niños, ancianos, como en una verdadera comuna popular habían ocupado las principales arterias céntricas y levantaban diligentemente reparos con todos los elementos de que podían disponer; piedras, palos cables, adoquines, etc. La avenida Santa Cruz completamente iluminada, presentaba un aspecto impresionante y conmovedor, parecía que la gente deseaba contener los blindados con sus manos. Al pasar los transeúntes eran invitados cordial pero enérgicamente a sumarse a la actividad, la mayor parte de ellos accedía y tímidamente comenzaba a mover una piedra o sostener un palo. Las barricadas eran muy débiles para frenar la marcha de cualquier motorizado, pero qué enorme fortaleza humana estaba presente en el trabajo, qué inmensa y sublime era la disposición de los bolivianos para parar la agresión. Las actitudes y los rostros mostraban una determinación que muy pronto tendrían oportunidad de comprobar los militares golpistas.

Desde muy lejos, cerca de las 24 horas, se podía escuchar nítidamente la continuación de los trabajos en toda la zona central de la ciudad. Más tarde, al amanecer del domingo 4, el avance de los tanques con sus cañones y ametralladoras enfilados contra las barricadas y sus defensores desarmados, se abría paso a sangre y fuego. Decenas de muertos y heridos serían recogidos en la mañana del domingo como saldo de la singular batalla ganada por el ejército de la "Seguridad Nacional".

Era el comienzo de la guerra de las barricadas...

La siguiente es la versión del informe de Derechos Humanos que venimos comentando en tomo a los acontecimientos de la noche del 3 y la mañana del 4.

«Al anochecer del sábado llegan nuevos refuerzos bélicos. Alrededor de la COB, se congregan grupos de obreros y de estudiantes tratando de levantar barricadas para defenderla. Las descargas suenan cada vez más frecuentes y cercanas. En la avenida 16 de julio, en las inmediaciones de la COB, mueren varios jóvenes empuñando en sus frías manos piedras y palos. Aparecen ambulancias y camiones del ejército recogiendo a los heridos y a los muertos para llevarlos en dirección desconocida. Muchos de los cadáveres (más de 100) no aparecerán jamás. Se habla de fosas comunes desconocidas, se habla de aviones militares que los trasladaron hasta la selva para que allí sean devorados por las fieras. En realidad no lo sabemos. Habrá que esperar que algún testigo presencial, movido por los remordimientos de conciencia, confiese la verdad.»  (3) Pág. 8.

Armados con piedras y palos los combatientes populares ocupan todas las arterias de la ciudad. Las barricadas se construyen con todos los medios disponibles y es firme la resolución de provocar la caída de Natusch que desde el l° de noviembre no ha abandonado ni por un instante el Palacio Quemado convirtiéndolo en una verdadera pocilga como acantonamiento de tropa.

Las órdenes impartidas por los golpistas civiles y militares es terminante: hay que limpiar la ciudad de "extremistas" y "francotiradores". En realidad no existen francotiradores, la población insurreccionada responde con sus manos desnudas la agresión del fascismo militar y sus "armas" principales son el insulto, la pedrada y el puño cerrado en alto.

Lentamente los tanques y tanquetas enfilan su marcha hacia las zonas populares donde la resistencia se ha tornado incluso más obstinada. Ante la arremetida de los blindados ceden las frágiles barricadas, pero inmediatamente se construyen nuevas aunque el costo en vidas es elevado.

En la zona de El Alto se resiste sin vacilación. Un tanque que sube por la autopista apunta su cañón contra un grupo de barricadistas y dispara a sangre fría. Decenas de cuerpos sin vida de muchachos quedan tendidos en la tierra árida de la planicie. El blindado huye rechazado solamente por los insultos y las piedras que lanzan los pobladores.

Aviones de la Fuerza Aérea boliviana y algunos helicópteros artillados siembran la confusión y la muerte con sus vuelos rasantes sobre la multitud que lejos de atemorizarse, redobla su decisión de lucha. Un helicóptero fletado por el ejército de la compañía americana "Grover" que construye un camino en el norte de La Paz, se convierte en el peor asesino de las jornadas sangrientas y era comandado por los capitanes Jofre y Palenque, ensañándose con la población de los barrios marginales de la ciudad. Cualquier grupo de personas, así sean éstas simples curiosas resultaba blanco perfecto para la unidad aérea mercenaria. Con un odio indescriptible observaba el pueblo de La Paz las circunvoluciones del helicóptero maldito.

Los tanques tienen ante sí literalmente todo un pueblo y además completamente desarmado, pero que no cede ni un milímetro y responde incluso con gestos e insultos las salvas criminales que lanzan las máquinas de fuego.

«La lucha contra las unidades blindadas del ejército se intensifica y desde el centro de la ciudad los enfrentamientos se desplazan hasta los barrios marginales. No se puede hablar propiamente de combates, ni de lucha fratricida. El pueblo no tiene armas y quiere expresar su repudio al golpe con lo único que tiene: piedras, palos, gritos, ...... Las tropas disparan sobre todo contra los que levantan barricadas. Varios jóvenes mueren sobre las rústicas paredes de adoquines que acaban de levantar contra la omnipotencia de los tanques...»  (4), Pág.13.

La estrategia popular de levantar barricadas fue totalmente espontánea. Surgió como una necesidad imperiosa de las masas de expresar activamente su disposición de lucha, su repudio, su profundo odio a los opresores. Por ello mismo, los verdaderos revolucionarios consideraron su deber seguir y acatar las determinaciones de las masas y se dedicaron inmediatamente a la construcción de parapetos de piedras.
 
 


Empero la resistencia continúa no obstante los enormes sacrificios que debe soportar la población con la falta de alimentos y otros elementos necesarios para el diario vivir...

«Un sentimiento de angustia se va apoderando de la población. La confusión, el desconcierto y la inquietud se generalizan. A ello se añade la carencia de víveres. Los mercados están cerrados y la población tiene que arrostrar graves peligros si intenta salir de la casa. Muchas personas mueren por tratar de surtirse de algún alimento. (Extractos de los comentarios de Radio Chuquisaca, Raúl Gonzáles)....»  (5) Pág. 13.

En realidad las barricadas a partir del domingo en la mañana, han paralizado por completo la ciudad. La huelga general se prolonga el lunes, por otras 48 horas y se diluyen las esperanzas del gobierno golpista de ganar la batalla por hambre y por cansancio. 

La Paz en noviembre de 1979, es un verdadero polvorín social y la conciencia sobre la necesidad de cambios profundos, ha alcanzado verdaderamente niveles francamente revolucionarios. El cinturón rojo de poblaciones marginales es un verdadero anillo de hierro que rodea la ciudad que aparece como un símbolo del pasado de ignominia vivido por el pueblo....

El lunes 5, el martes 6 y el miércoles 7, son días de una verdadera guerra social. Los inéditos enfrentamientos han deteriorado por completo los planes de los golpistas que ahora no saben cómo salir del aprieto. Natusch desesperado y con voz aguardentosa anuncia su capitulación: entregará el poder al Congreso Nacional proponiendo, al mismo tiempo, la constitución de un triunvirato con su participación en el mismo. Levanta la "ley marcial" y el" toque de queda", dictados el primer día del golpe.

«El miércoles 7 amaina el tiroteo. La COB, en un movimiento táctico muy oportuno, suspende temporalmente el paro. Era urgente dar un descanso, permitir que los obreros se reunieran en sus fábricas, dar oportunidad para que se abrieran los mercados y la gente pudiera abastecerse. Psicológicamente la tregua era necesaria para poder determinar nuevas formas de lucha. Algunos sindicatos, sobre todo los mineros, no lo comprendieron así y pensaron que era claudicación. Los dirigentes tuvieron que esforzarse para hacerles comprender que la lucha continuaba y que lo único que habla que cambiar era la forma de desarrollarla….»    (6) Pág.13.

Finalmente, el día 16 de noviembre, después de desesperados esfuerzos por salvar por lo menos la imagen, el golpista de noviembre renuncia dejando en manos del Congreso la elección del Presidente de la República. Han terminado las dos semanas de noviembre y la ciudad de La Paz así como la Nación toda parecen despertar de una horrible pesadilla.

Se comienza a restañar las heridas.  El saldo de la aventura vandálica es trágico. Cálculos muy moderados señalan unos 500 muertos y miles de heridos. El informe de la Asamblea de Derechos Humanos ha contabilizado 216 muertos identificados, de los cuales solamente 76 han recibido legal  sepultura, el resto ha desaparecido misteriosamente.

«Para que el coronel se diera el gusto de gobernar 15 días el país como si fuera su hacienda, hubo que pagar el terrible precio de más de 500 víctimas. Además, ha ensuciado de sangre el nombre de la institución armada (que no estaba muy limpia. n.n.), ha hecho que el país regrese a los tiempos de los "caudillos bárbaros",  que se hunda Bolivia en una crisis económica de características desesperantes, que la democracia sea pisoteada..... Estos quince días han sido demasiado caros para la Patria.   Dios quiera que este coronel sea el último asaltante del poder....»  (7)Pág. 14.

Está fuera de duda que el ejército, durante las dos semanas teñidas de sangre, se dedicó meticulosamente a ocultar muertos en la forma más macabra. Vuelos misteriosos de aviones militares sobre el Lago Titicaca y sobre la zona yungueña. Trabajos rígidamente secretos en el cementerio general a cargo de soldados y oficiales, presumiblemente en fosas comunes o crematorios comunes, etc. Inútil tarea la emprendida por el militarismo para ocultar uno más de sus horribles crímenes. La gente desaparecida esos días fue asesinada por los golpistas y eso lo sabe perfectamente el pueblo.

«El dictador-psicópata se ha ido para siempre. Su aventura terminó pero el pueblo masacrado sigue muerto: las viudas son viudas, y los huérfanos serán huérfanos para siempre...»   (8) Pág. 14.

El golpe de "Todos los Santos" tuvo episodios de toda índole. Por una parte, heroicos, sacrifica­dos y ejemplares, siempre a cargo del pueblo, de las masas populares. Por  ejemplo: los perso­neros de las diversas delegaciones latinoamericanas asistentes a la Novena Asamblea General de la OEA, como sabemos, habían quedado atrapados en la ciudad de La Paz como consecuencia de la huelga general que se desató a raíz del golpe asestado por el militarismo cuando no habían terminado sus deliberaciones. En uno de los momentos en que cesó temporalmente la lucha y cuando se reiniciaron los vuelos internacionales casi con el único objeto de evacuar a las delegaciones, los diplomáticos extranjeros tuvieron la oportunidad de divisar y después relatar un cuadro patético por su "fortaleza" y su debilidad. Un hombre, presuntamente un trabajador fabril, forcejeaba duramente con dos mujeres del pueblo que trataban de impedirle que ataque a un blindado con la única arma a disposición: su puño cerrado en alto.

Desde la escalerilla que da acceso al avión, los representantes latinoamericanos comprendieron sin esfuerzos que el pueblo boliviano, con valor semejante, no estará jamás derrotado.

Por otra parte, a cargo de los golpistas militares se constata con toda su crudeza un hecho infame e inmoral, un robo a mano armada a los depósitos de reservas monetarias del Banco Central. En efecto, el día 6 de noviembre, según el relato de la Asamblea de Derechos Humanos:

«Un jeep del ejército se acercó a las puertas del Banco Central y de sus bóvedas se retiraron ilegalmente 69.208.650 pesos bolivianos (unos 3 millones y medio de dólares, aproximadamente)

Estos fondos se extrajeron de nuestras exhaustas reservas internacionales cuando todos los Bancos (también el Banco Central) estaban cerrados por encontrarse todo su personal en huelga general. Los Bancos recién iniciaron sus actividades el día 8 de noviembre. Estos fondos en efectivo fueron llevados directamente una parte a la Presidencia de la República, otra al Ministerio del Interior y un tercer lote al ministerio de Defensa. La oficialidad implicada en el golpe recibió una prima promedio de $b. 50 mil (2 500 dólares) en recompensa por el genocidio realizado. (El informe toma la información de Ultima Hora, 24 de nov.79…»   "(9)  Pág. 93.

Tenemos pues derecho pleno a afirmar que los bolivianos son un pueblo heroico y valiente como el que más, mientras sus clases dominantes son las más despreciables dentro de las peores.

Notas.

Todas las notas corresponden a la publicación: “La Masacre de Todos los Santos”. Asamblea Permanente de los Derechos Humanos. La Paz-Bolivia  Enero de 1980. Citas del 1 al 9.

PCmlm

lunes, 28 de octubre de 2013

LA MEMORIA HISTORICA DEL MUNDO


28-10-13
Int. No. 173.
LA MEMORIA HISTORICA DEL MUNDO

La obligatoria indemnización multimillonaria de Occidente a los pueblos del Tercer Mundo
El New York Times internacional, informa que 14 países caribeños que sufrieron durante dos siglos la economía esclavista han decidido exigir una reparación para todos los crímenes cometidos por las potencias coloniales como Gran Bretaña, Francia y Holanda.
“Impulsados por un sentimiento de injusticia que ha persistido durante dos siglos, 14 países de caribe que en una época sustentaron la economía esclavista planean hacer un inventario del daño permanente que creen haber sufrido y exigir una disculpa y reparación del daño de las antiguas (y modernas, n.n.) potencias coloniales Gran Bretaña, Francia y Holanda”(1)
Sabemos que la esclavitud, como uno de los modos clásicos de producción tuvo su apogeo hacen dos mil años atrás en Grecia clásica, Macedonia de  Alejandro y la Roma de los césares durante los regímenes imperiales ampliamente conocidos.
Entonces, ¿cómo fue posible que ese tipo de economía inhumana se repita en América dos mil años después?
El Materialismo Histórico bien comprendido, rechaza la periodización mecánica que pretendió imponerse por parte del revisionismo contemporáneo y que considera a los modos de producción como sucesivos es decir que venían en la historia uno detrás del otro en forma automática. Por lo tanto parecía inconcebible que el esclavismo se repitiera en nuestra América prácticamente en la edad moderna.
La concepción materialista de la historia, entonces, considera que los modos de producción constituyen verdaderos modelos teóricos que no pueden tener sucesión histórica, en cambio las formaciones sociales objetivas, sí se suceden unas a otras combinando esas economías en diversos grados.
De este modo se explica cómo el Modo de Producción Capitalista (MPC), cuyo epicentro se instaló en Europa occidental pudo utilizar la esclavitud y la feudalidad en su propio provecho y es así que Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica e incluso España y Portugal hicieran uso de esas economías inhumanas en América Latina, en el Caribe, en las Antillas, en África negra, en el mundo árabe y musulmán y en el oriente lejano.
Es por esta razón que podemos hablar con propiedad de la segunda esclavitud cuando nos referimos a aquella etapa de la historia del Caribe cuando sus poblaciones originarias fueron prácticamente aniquiladas y sus territorios isleños inundados por migraciones obligadas procedentes de África a través de la tristemente famosa Economía de Trata.
El gran escritor Walter Rodney, en su magistral obra. nos explica que desde el África subsahariana fueron trasladados al Caribe y a las Antillas más de cien millones de africanos jóvenes como fuerza de trabajo esclava.
“Uno de los puntos de incertidumbre es la cantidad de africanos que fueron exportados. Por mucho tiempo esto ha sido objeto de gran especulación, y los cálculos oscilan entra algunos millones y cifras que sobrepasan los cien millones”. (2)
De este modo se produjo uno de los genocidios más aberrantes de la historia universal cuando el capitalismo naciente y ávido de grandes ganancias sustituyó la población nativa de los tainos, de los caribes, de los arawac y otros pueblos originarios que fueron aniquilados, por una población de negros africanos sometidos a la esclavitud más infamante.
Son éstas las razones profundas de nuestro apoyo incondicional a los pueblos caribe-antillanos que hoy exigen perentoriamente la reparación de esos daños a la Europa opulenta que tiene la obligación de pagar sus crímenes de Lesa Humanidad.
Notas.
(1)   The New York Times International Weekly. Sábado 26 de octubre de 2013. “Esclavitud aún pesa, afirman caribeñós.
(2)  RODNEY, Walter. “De cómo Europa subdesarrolló a África”.  Siglo XXI Editores.  Primera edición. México 1982. (Pág. 112).
PCmlm.