miércoles, 7 de noviembre de 2012

95 años de la Revolución de octubre de 1917. El Asalto Bolchevique al Poder

07 de noviembre: 
95 años de la Revolución de octubre de 1917
El Asalto Bolchevique al Poder
Los comunistas, marxistas leninistas maoístas del mundo, celebramos con algarabía el Gran Triunfo Revolucionario de 1917, a la cabeza de los Inmortales bolcheviques de toda la vida, Lenin y Stalin.
Revolución burguesa de febrero de 1917.
Lenin había afirmado que la intervención de Rusia en la guerra de 1914 constituía un regalo para la revolución. No ignoraba que representaría una inagotable fuente de tensiones que repercutiría en el desgaste y desprestigio del régimen zarista, acelerando de ese modo su caída.
Varias causas contribuyeron al estallido de la revolución de febrero: La crisis económica, social y la crisis del Estado.
La monarquía zarista representada por Nicolás II estaba en realidad en manos de su esposa, la zarina, y su consejero, el monje Rasputín.
Ante este hecho, los miembros más progresistas del Parlamento intentaron buscar una vía democrática a la crisis.
La revolución comenzó tras la manifestación del 23 de febrero en San Petersburgo, cuyo lema se resumía en "paz y pan".
El 25 estalló una huelga general que pronto se extendió a otras ciudades; el 26 se produjeron motines en los cuarteles, las tropas se negaron a disparar contra los huelguistas y se sublevó la guarnición de Moscú, constituyéndose un soviet de soldados, obreros y campesinos.
El 27 de febrero se constituyó un Gobierno Provisional presidido por el príncipe Luov con Kerensky como ministro de Guerra y de Justicia. Nicolás II, que se había trasladado al frente para dirigir las tropas, abdicó el 3 de marzo, falto del apoyo del ejército.
Con la abdicación del zar Rusia se estableció una República que puso fin la dinastía, Romanov, que había gobernado el país desde hacía trescientos años.
El Gobierno Provisional, integrado por liberales burgueses y socialistas moderados, tomó las riendas del Estado. Intentó gobernar desde premisas políticamente moderadas y hacer de Rusia un país democrático al estilo occidental. La Revolución de octubre interrumpiría ese proceso.
El Gobierno Provisional
El Gobierno Provisional se marcó el objetivo de consolidar una revolución democrática burguesa en Rusia, con el apoyo de un sector de la clase obrera representado por los mencheviques (hoy trotskistas) que controlaban el soviet de Petrogrado (San Petersburgo).
El experimento fracasó por varios motivos:
• La decisión de continuar la guerra, lo que impidió la celebración de elecciones.
• La debilidad de la burguesía y su temor a ser desbordada por otros sectores más radicales, lo que impidió acometer las esperadas reformas.
• La presión de los soviets que buscaban un modelo de sociedad distinta a la burguesa.
Como consecuencia de lo dicho (ausencia de reformas y continuación de la guerra), la crisis política se agravó, propiciando el ascenso de la oposición revolucionaria bolchevique como alternativa de poder.
Este hecho fue expuesto con claridad en las “Tesis de Abril, obra en la que Lenin, líder de los bolcheviques, defendía la consigna de “Todo el poder para los soviets”. Para él era el momento de dar por concluida la revolución burguesa y abrir paso a la revolución socialista, centrada en los siguientes objetivos:
• La supresión del régimen parlamentario burgués.
• La nacionalización de la banca privada.
• La supresión de la propiedad privada de los medios de producción.
• La creación de una República de soviets.
Una oleada de protestas contra la guerra llevó a la dimisión de Lvov, que fue sustituido por Kerensky como jefe del Gobierno Provisional.
La derrota del ejército en Riga agravó la situación de desprestigio del gobierno y el jefe del ejército ruso, el general Kornilov, intentó en agosto reconducir la situación por medio de un golpe de estado y la instauración en Rusia de una dictadura militar.
El fracaso de la intentona no dejó dudas sobre la debilidad del Gobierno de Kerensky, que hubo de recurrir a la ayuda de los soviets para abortar la maniobra involucionista.
Revolución soviética de octubre de 1917
El creciente protagonismo de los soviets creó en Rusia una dualidad de poderes: uno, el legal, encarnado en el Gobierno Provisional; otro, el real, el de los soviets liderados por Lenin y Stalin. Éstos tras la constitución de un Comité Militar Revolucionario, planearon la insurrección armada contra el gobierno de Kerensky.
La caída del Gobierno Provisional se consumó tras el “Asalto al Palacio de Invierno” el 25 de octubre de 1917. La noche del 24 los soviets se habían apoderado de los puntos estratégicos de la capital (central telefónica, estaciones de ferrocarril, edificios oficiales). El crucero Aurora, anclado en el puerto, bombardeó el palacio, sede del gobierno. Todos sus componentes fueron detenidos, salvo Kerensky, que logró huir. Inmediatamente se constituyó un Consejo de Comisarios del Pueblo, formado por bolcheviques y presidido por Lenin, que sustituyó al gobierno derrocado. La revolución soviética había triunfado.
¡ VIVA EL GRAN TRIUNFO BOLCHEVIQUE DE 1917!
¡GLORIA ETERNA A LENIN Y STALIN!
PCMLM - Bolivia

martes, 6 de noviembre de 2012

EE.UU.: EL PARTIDO UNICO DEMOCRATA-REPUBLICANO

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07-11-12

EE.UU.
  EL PARTIDO ÚNICO
DEMÓCRATA-REPUBLICANO
Con motivo de las actuales elecciones presidenciales en los Estados Unidos y la leyenda del bipartidismo, tenemos la oportunidad de expresar nuestros conceptos acerca de la “democracia” yanqui,

En efecto, en los Estados Unidos, rige el sistema del partido único del modo más manipulado que se pueda imaginar, pues tanto demócratas cuanto republicanos, no son sino tendencias políticas dentro del sistema de partido único.

En realidad en los Estados Unidos, no gobiernan, ni mucho menos, esas dos tendencias del partido único; los que gobiernan realmente son las grandes corporaciones transnacionales, el complejo militar-industrial y el Lobby sionista que dirigen la política intervencionista, agresiva y terrorista del Gobierno yanqui.

En consecuencia la contienda electoral que ha culminado hoy día y que definirá cual de las dos tendencias tendrá la oportunidad de servir mejor los intereses de las grandes corporaciones, no tiene la menor significación, puesto que ambas representan los mismos intereses, las mismas intenciones agresivas y las mismas ideologías racistas, colonialistas e imperialistas.

Por estas razones, resultan siendo ingenuas las apreciaciones “políticas” que discuten nuestros analistas criollos, de que será mejor Obama o que será mejor Rodney.

Los pueblos del mundo observan con desprecio la postura falsamente “democrática” de estas elecciones porque saben que lo único que se está definiendo es la persona que debe implementar la política conocida del imperialismo.

Está muy claro actualmente que el fementido “sueño americano”, hace rato que se ha convertido en la pesadilla yanqui.

Lo realmente importante es que el pretendido siglo americano de los años 2000, está claramente definido ya como el ocaso definitivo del imperialismo.

¡¡Muera el imperialismo yanqui y su falsa democracia!!

PCmlm

lunes, 5 de noviembre de 2012

4 de noviembre de 1964 DERROCAMIENTO DE PAZ. LA ASONADA DE BARRIENTOS Y LA INSURRECCION PACEÑA

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04-11-12
4 de noviembre de 1964
 DERROCAMIENTO DE PAZ.
LA ASONADA DE BARRIENTOS
Y LA INSURRECCION PACEÑA

(Comienzo dramático del ciclo militar fascista dependiente)
Desde el mismo día de su ascenso a la vicepresidencia, el General René Barrientos Ortuño mostró su total independencia respecto de Paz Estenssoro. Quería demostrar el caudillo militar que él no debía nada a Paz y que, por el contrario, incluso se oponía al "jefe". Consciente de su propia fuerza y de la debilidad del gobierno del viejo demagogo, el ejército pasa a la acción clásica del militarismo de todos los tiempos, preparando meticulosamente un nuevo golpe de Estado a principios de noviembre de 1964.
Es importante detenernos en el análisis de esta fecha fatídica porque constituye la iniciación de un tenebroso ciclo de dictaduras militares pro-imperialistas y de carácter francamente fascistas. El 4 de noviembre, tiene significación, no tanto desde el punto de vista histórico, sino desde el materialista histórico, para desentrañar el contenido mismo de los cambios que se dieron a partir de entonces.
Por otra parte, en el análisis político dominante, el 4 de noviembre de 1964, aparece como el fin del llamado “nacionalismo revolucionario” del MNR, propiciado por sus representantes ideológicos como Sergio Almaráz, René Zavaleta, Augusto Céspedes y más cercanamente por Andrés Solíz Rada, así como otros tantos escritores partidarios de dicho “nacionalismo”. Aparece también, en la perspectiva de los autores citados, como el fin de la “revolución” y el comienzo de la “contrarrevolución”. Es éste el aspecto que nos interesa desentrañar para poner las cosas en su debido lugar.
La pretendida “revolución” que defienden los nacionalistas, cuyo proceso tuvo su inicio en una verdadera y auténtica insurrección popular armada los días 9, 10 y 11 de abril de 1952, se había convertido, poco a poco en “el tiempo de las cosas pequeñas”, según la expresión de Sergio Almaraz en la obra que comentaremos con algún detenimiento.
«La experiencia boliviana desemboca en el punto más ardiente del debate sobre la revolución en nuestro tiempo. Los bolivianos hicieron la suya y su instrumento fue el MNR. La observación de que habría sido preferible otro tipo de revolución es pueril, porque la historia no es un escaparate. La revolución fue ésa y no otra, sin márgenes de elección. La izquierda tradicional, enfrentada con los hechos, fue incapaz de superar sus insuficiencias: al rechazar la única posibilidad que le brindaba la historia para vencer su propia alienación, perdió el camino. El 4 de noviembre tuvo la última postura aberrante: pensaba estar haciendo la “verdadera revolución”; en realidad era un acoplamiento más del carro de la reacción» (1)
Lo primero que conviene aclarar a Almaraz es que el MNR no hizo ninguna revolución y que el proceso verazmente revolucionario de abril, fue inmediatamente neutralizado por el MNR que jamás pensó siquiera en un cambio social y económico profundo. Tanto la Reforma Agraria cuanto la Nacionalización de las Minas, fueron impuestas por la presión popular, siendo inmediatamente traicionadas por el “tiempo de las cosas pequeñas”. Entonces aquello de que la revolución boliviana la hizo el MNR resulta siendo una verdadera aberración. Por otro lado, tenemos la acción de la “izquierda tradicional” que según Almaráz, fue incapaz de comprender que la “historia” le entregaba una magnífica oportunidad para vencer su propia alienación. Este punto lo dilucidaremos más adelante.
«La revolución boliviana se empequeñeció y con ella sus hombres, sus proyectos, sus esperanzas…En 1953 llegaron los primeros alimentos norteamericanos. En 1957 se impuso el plan de estabilización monetaria. Más tarde se reorganizó el ejército. Se aceptaron asesores norteamericanos en los mecanismos más importantes del estado. Se votó el Código del Petróleo. Una cosa predisponía a la otra… Cuando se entregó el petróleo, se creyó que los norteamericanos dejarían tranquila a la minería nacionalizada; antes para salvarla, se había aceptado indemnizar a los ex-barones. Entonces de pensó: ¨se llevan el petróleo, pero nos dejan el estaño”…» (2)
Los sucesivos gobiernos del MNR que tuvieron su inicio en 1952, perdían paulatinamente todo el apoyo popular que efectivamente tuvieron en su primera época (1952-1956), y como señala el propio Almaráz, la pretendida “revolución” se empequeñecía con un entreguismo desbordante respecto al imperialismo norteamericano, se entregaba el petróleo, se devaluaba la moneda, se permitía la injerencia yanqui en todos los sectores del propio estado, en fin, en esos entornos, ¿de qué “revolución” se podía hablar?
«Los restos dispersos de la antigua oligarquía y los retoños de la nueva se reorganizaban. La minería mediana, los abogados vinculados a las grandes empresas, los funcionarios bolivianos de USAID, la Rosca importadora y los industriales de La Paz, crearon primeo puntos de contacto y luego mecanismos para la acción política y económica, en cuya cumbre se situaron los intereses norteamericanos y los vinculados con la exportación de estaño…La revolución estaba condenada…La autonomía política del Estado boliviano estaba perdida…Hacia 1960 el presupuesto del ejército no alcanzaba a cubrir los gastos de alimentación y vestuario de la tropa…La derrota era doble: que la revolución hubiera de depender de los militares ya era el signo de la capitulación…La pobreza extrema facilita la colonización; los hombres en Bolivia tienen un precio menor. Hay un cierto nivel en que la pobreza destruye la dignidad; ese nivel lo han descubierto los norteamericanos y trabajan sobre él: a sus ojos y para sus bolsillos, un boliviano cuesta menos que un argentino o un chileno» (3)
Estas observaciones de Almaráz denigran a los bolivianos que no pueden ser confundidos con los movimientistas a los cuales les cae de perilla la definición. Pero de ninguna manera a los bolivianos, pese a las opiniones de Almaraz.
Y Otra vez, en estas condiciones. Almaráz pretendía que la “izquierda tradicional” apoyara ese Gobierno? La negativa cae por su propio peso, pero como se verá más adelante, la verdadera izquierda revolucionaria combatió a Paz Estensoro y también al golpe de Barrientos.
En 1964 a los pocos meses de la reelección de Paz Estenssoro y su vice el general Barrientos, el descontento popular fue creciendo y las angurrias militares de regresar al poder perdido determinaron la aparición de proyectos golpistas del militarismo renaciente.
Las masas populares, en La Paz, se encontraban movilizadas frente a la creciente crisis política que no se podía ocultar, y en consecuencia, toman la iniciativa y se lanzan a la lucha para derrocar a Paz, defendido en la circunstancia por algunos "milicianos" movimientistas atrincherados en el cerro de Laikakota, la sede del Control Político en la calle Potosí y en el Panóptico Nacional.
La situación de noviembre-64, era la siguiente: habían tres bandos en pugna, 1. Las fuerzas movimientistas de mercenarios pagados que, en desbandada, procuraban alguna resistencia más para salvar el pellejo una vez que su propio jefe ya había tomado el camino de la huida; 2. Las fuerzas populares que ganaban las calles paceñas espontáneamente y se iban armando con pertrechos tomados en los sitios capturados y 3. Finalmente, el ejército “nacional” totalmente reorganizado que había constituido su base en Cochabamba donde Barrientos, el vicepresidente y mandamás de las Fuerza Aérea,  hizo conocer su desconocimiento del presidente ofreciendo su propia renuncia como vicepresidente, para precipitar la crisis.
Las jornadas del 4 de noviembre de 1964, son, en nuestro concepto, una repetición disminuida del 21 de julio de 1946 y del 9 de abril de 1952. Son las masas populares armadas las que derrotan, después de prolongadas batallas a la milicia movimientista mercenaria que se había parapetado en la cerranía de Laikakota.
La batalla central, sin embargo, se produce frente a la sede del tenebroso Control Político de San Román, ubicado en la Calle Potosí esquina Socabaya. Varias horas resisten los movimientistas la embestida popular lanzada desde todos los ángulos. Las bajas son altas sobre todo entre los defensores que están completamente sitiados.
Leamos lo que dicen Sergio Almaráz y su fiel seguidor Andrés Soliz Rada, en nombre de los “izquierdistas nacionales” desvirtuando el carácter mismo del 4 de noviembre:
«El desatino se repitió el 4 de noviembre de 1964, cuando el Pentágono norteamericano impulsó el golpe del general René Barrientos Ortuño contra el claudicante Paz Estensoro, con el respaldo de la derechista Falange Socialista Boliviana (FSB), el vetusto Partido Liberal y una fracción del MNR, integrada por Hernán Siles Zuazo, Juan Lechín y Walter Guevara Arce. La “izquierda tradicional” estuvo otra vez coadyuvando en semejante entuerto, en su reiterado propósito de encontrar “Kerenskys” a diestra y siniestra, en tanto sus dirigentes se sentían los inminentes “Lenines” de procesos contrarrevolucionarios que acaban, de manera inexorable, por devolver la globalidad del poder al Imperio y sus acólitos nativos». (4)
En cuanto a estas jornadas históricas, es hora de poner los puntos sobre las íes. La impopularidad del régimen prorroguista de Paz Estensoro era ostensible, su reaccionarismo y capitulacionismo frente al imperialismo eran evidentes e intolerables. Pero en realidad fue la ambición personal de Barrientos y su convencimiento de que podía servir mejor que el MNR los intereses del imperialismo, (siempre existe la posibilidad de que el imperialismo consiga mejores sirvientes desplazando a sus actuales), los que precipitaron el golpe militar de Barrientos. Empero, para que se enteren de todo el panorama, los “izquierdistas nacionales” que jamás estuvieron ni por asomo en las trincheras revolucionarias y populares de La Paz, debe señalarse que se desató en La Paz, una verdadera insurrección popular que asaltó en primer lugar la sede del tenebroso Control Político, en la calle Potosí esquina Ayacucho, después el Panóptico Nacional y finalmente la serranía de Laikakota, derrotando militarmente a las milicias corruptas del MNR y su Control Político.

Los hechos de ese 4 de noviembre deben ser esclarecidos para la memoria histórica del pueblo boliviano, pues al margen de la falsa modestia debemos señalar que participamos personal y directamente en los combates frente al Control Político durante tres horas de la mañana del 4 de noviembre logrando después de una balacera intensa derrotar a los milicianos y liberar a los prisioneros entre ellos destacadamente a Guido “Inti” Peredo, Zenón Barrientos Mamani, el periodista Cueto y otros prisioneros de las mazmorras del esbirro Claudio San Román, Menacho y los “izquierdistas nacionales”, poniendo en fuga a los defensores.
El camarada Inti instruyó a los asaltantes revolucionarios que se destruyeran todos los archivos del Control Político ubicados en el tercer piso en los que se encontraban consignadas las listas de todos los comunistas y los revolucionarios, cosa que se cumplió bajo su mando en tanto que nosotros, los “asaltantes” nos ocupábamos de secuestrar y apoderarnos de la inmensa cantidad de libros y revistas del campo socialista que eran confiscados por los “izquierdistas” nacionales de San Román y sus claque.
Otro tanto ocurrió cuando grupos revolucionarios entre los que se encontraba nuestro camarada Ignacio Miashiro Ovale, asaltaron el Panóptico Nacional liberando particularmente al camarada Federico Escóbar Zapata prisionero de los “izquierdistas nacionales”, Irineo Pimentel y otros.
A esta altura de los acontecimientos y en vista del triunfo   de los combatientes populares en algunos sitios, se dibuja difusamente todavía la posibilidad de una nueva insurrección popular que impida la captura del poder por el militarismo renaciente. Sin embargo, las  direcciones de la izquierda siempre a contra pelo, no comprendieron el carácter de los combates y prefirieron aclamar a los "salvadores" de la dictadura movimientista, reconociendo el triunfo del ejército y su representante, el Gral. René Barrientos.
La izquierda revolucionaria que tiene efectivamente tradición de lucha y combate de la que carecen en absoluto los “izquierdistas” nacionales pro-fascistas, sí tuvo una respuesta el 4 de noviembre, lamentablemente la insurrección fue decayendo conforme transcurría el día y llegaban las noticias del levantamiento militar de Barrientos en Cochabamba que finalmente ahogaría la insurrección revolucionaria urbana de La Paz.
Sergio Almaráz sigue con sus interpretaciones “izquierdistas”
 «El 4 de noviembre (la izquierda tradicional. N. n. ) tuvo la última postura aberrante; pensaba estar haciendo la “verdadera” revolución; en realidad era un acoplado más en el carro de la reacción”…
Al hablar de la “izquierda tradicional” nos referimos al Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), Partido Obrero Revolucionario (POR) y a los dos partidos comunistas  (pro ruso y pro chino ASR), descendientes ambos del viejo PIR. La muerte de Villarroel es el estigma de esta izquierda…» .(Paréntesis, subrayados y negrillas nuestras) (5)
Almaraz y los “izquierdistas nacionales”, pretenden burlarse de la actividad de la izquierda “tradicional” el 4 de noviembre y en ella incluyen a nuestro Partido (marxista-leninista-maoísta), lo cual es otra falacia, pues como explicábamos líneas arriba, los marxistas-leninistas luchamos con las armas en la mano contra Paz Estenssoro y contra Barrientos, lamentablemente nuestra acción fue insuficiente para detener el golpe de la célula militar del MNR (Barrientos y Ovando) contra su propio Gobierno.
La historiografía nacionalista y los “izquierdistas nacionales” a la “Solíz”, sostienen que en noviembre de 1964 se produce la contrarrevolución, es decir la interrupción del proceso “revolucionario” y la apertura de una restauración, oligárquica. En este sentido se expresan la mayor parte de los escritores nacionalistas, como René Zavaleta Mercado, Augusto Céspedes, José Fellman Velarde, Andrés Solíz Rada y todos los demás escritores movimientistas que sostienen a grandes rasgos lo mismo: la época “revolucionaria” conducida por el MNR, se corta con el 4 de noviembre cuando se instala la contrarrevolución.
Amado Canelas, el contradictorio cronista independiente, tiene una opinión un tanto diferente que no obstante su superficialidad, se aproxima más a la verdad y al auténtico contenido de los cambios de noviembre de 1964.
«Frecuentemente, se ha tipificado el 4 de noviembre de 1964 como un movimiento retrógrado respecto de la Revolución Nacional que hasta ese entonces vanguardizaba el MNR. Ni tanto ni tan poco. Para que lo fuera, el proceso del 9 de abril habría requerido poseer naturaleza y desarrollo distintos a los que tuvo, es decir, ser anti y no pro-imperialista…….
 En efecto, el 4 de noviembre, tanto por sus protagonistas como por su contenido, no fue otra cosa que un cambio de guardia dentro del mismo sistema iniciado el 9 de abril de 1952. Después de diez anos en que representó uno de los pilares más firmes del régimen pero sin tener verdadero acceso a sus granjerías, el llamado Ejército de la Revolución Nacional o también Célula Militar del MNR, resolvió que era tiempo de pasar su factura y de asumir el control absoluto del poder político, teniendo al “civilismo” en la calidad de simple comparsa...» (6).
Ahora bien,  expresaremos nuestro punto de vista en torno al 4 de noviembre.
En primer lugar recordemos nuestra definición del carácter de clase de los gobiernos del MNR. Son representantes de una débil burguesía nacional que adhiere al aparato del Estado y se burocratiza.  Pretende fortalecerse por todos los medios pero no lo logra sino mínimamente a pesar de disponer, por orden presidencial,  de todos los recursos del Estado. La fracción burguesa burocrática movimientista se esfuerza en crear un órgano represivo a su servicio: el ejército de la Revolución Nacional y no hace sino estructurar las Fuerzas Armadas de la Seguridad Nacional con amos extranjeros.
«Entre 1949 y 1964 más de 16 mil estudiantes de los países latinoamericanos fueron entrenados en la Escuela Militar Norteamericana en Fort Gulick situada en la zona del Canal de Panamá, generalmente conocida como la “West Point” latinoamericana…  Sus alumnos asimilan y absorben la doctrina militar norteamericana. La Fuerza aérea de los países latinoamericanos, entrena asimismo a sus oficiales en la base Aérea Albrook… La Junta Interamericana de Defensa con base en Washington, opera el Colegio Interamericano de Defensa.» (7)
Si la defensa nacional que debe corresponder a las Fuerzas Armadas de la Nación, está subordinada a un poder extranjero, ¿de cuál independencia y soberanía podía hablar? Como se ve, la necesidad de cambiar radicalmente el poder político en Bolivia era urgente en 1964, es por ello que lejos muy lejos de ser un quiebre entre la revolución y la contrarrevolución lo que se produjo en noviembre de 1964, fue una continuación profundizada de la dependencia estructural de Bolivia respecto al imperialismo norteamericano.
La debilidad de la clase “hegemónica” es grande y como es natural, otras fracciones ponen en tela de juicio su hegemonía produciéndose la crisis que se hace evidente a fines de 1964. Sin embargo, en el campo de la burguesía no existen grupos suficientemente fuertes que puedan reemplazar a la capa burocrática en ejercicio del poder. Tiene que ser el ejército que cumpliendo supletoriamente la función de clase hegemónica se haga cargo del gobierno y de todos los órganos reguladores de la estructura social.
En síntesis, la burocracia militar se alía a la burocracia civil y juntas tratan de estabilizar la dominación de clase en beneficio de sí mismas y de los poderes económicos imperialistas. Los militares, con Barrientos a la cabeza, acceden al control de las empresas del Estado: Comibol, Corporación Boliviana de Fomento, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Banco Minero, Banco Agrícola, Banco Central, Banco del Estado y otras entidades fiscales. De este modo, formando parte de una más amplia burocracia burguesa, el militarismo juega su papel de parte o componente de la clase hegemónica que desde 1964 al presente tiene dominado el bloque en el poder.
Sin embargo, el 4 de noviembre no es solamente esto. Además significa la iniciación real y verdadera de la tercera parte de la vida del ejército "boliviano", una tercera vida que hemos llamado ya, como se sabe, el período de las "Fuerzas Armadas de la Seguridad Nacional".
La gran guerra antipopular que lleva a cabo el ejército contra el pueblo, se declara abiertamente a partir del 4 de noviembre-64 y los militares comprenden que para salir airosos de este enfrentamiento no pueden prescindir del domino de todos los resortes del aparato del Estado. El ejército no se replegará a sus cuarteles más y considerará al país como un inmenso cuartel en una guerra decisiva y total en consonancia con todos los elementos que ya conocemos en torno a la doctrina de la "Seguridad Nacional".
Barrientos, el general de aviación, que ha tenido la virtud de saber engañar a uno de los politiqueros más empedernidos de la historia del país: Paz Estenssoro, logra también confundir a vastas masas populares que, en el primer momento, le brindan su apoyo. Son sobre todo los campesinos del valle central de Cochabamba los que creen en Barrientos y su profusa propaganda demagógica  haciendo posible su gobierno más estable.
En resumen, las jornadas revolucionarias del 4 de noviembre de 1964, aunque derrotadas, constituyen otra de las fechas importantes de la actividad histórica, revolucionaria e insurreccional del pueblo boliviano.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS.
  1. ALMARAZ PAZ, Sergio. “Requiem para una República”. La Paz-Bolivia. 1969. Pág. 43.
  2. Almaraz. Citada. Págs. 41 y 42.
  3. Almaraz. Citada. Págs. 41-51.
  4. SOLIZ RADA, Andrés. “Almaráz en la construcción del Estado Nacional”. Prólogo de Solíz a las Obras Completas de Sergio Almaráz. Amigos del libro.
  5. Almaraz. Citada. Pág. 43.
  6. CANELAS, Amado. «Bolivia: subasta en ritmo de samba». Síntesis Dos Mil. Pág. 45.
  7. BEDREGAL  Gutiérrez, Guillermo. “Los militares en Bolivia”. Ediciones Los Amigos del Libro. La Paz-Bolivia. 1971. Págs. 110.

lunes, 29 de octubre de 2012

Suiza es un Estado criminal



29-10-2012

Suiza es un Estado criminal

eldiario.es

El mundo al revés: la policía griega ha detenido a un periodista por dar los nombres de 2.059 delincuentes. El periodista se llama Kostas Vaxevanis y los delincuentes son un buen montón de millonarios que guardan su dinero en Suiza para no pagar impuestos.
Vaxevanis señala a los criminales y la policía le persigue a él, por “entrometerse en su intimidad”. Su caso demuestra a las claras una obviedad: que los paraísos fiscales no existirían sin la complicidad del resto de los Gobiernos occidentales. Es la UE, Estados Unidos y Japón quienes toleran que sus oligarquías financieras escapen al fisco. Son nuestros gobiernos los que permiten que Suiza, esa cueva de Alí Babá, sea un respetable socio de la comunidad internacional y no un Estado criminal, aislado y castigado comercialmente por todos sus vecinos. Es Occidente quien permite a sus bancos piratas abrir sucursales en nuestro suelo. Es Europa, que controla el cien por cien de la frontera suiza, la que permite a este refugio del dinero negro conectarse con el sistema financiero mundial. Suiza vive de estafarnos a los demás, pero no recibe castigo alguno porque son nuestros gobiernos y las élites financieras de nuestros países quienes se lucran de este negocio inmoral.
En la lista de Vaxevanis hay dos exministros conservadores griegos y un asesor de Antonis Samarás. Es solo una muestra, con seguridad son mucho más de tres los políticos griegos con dinero escondido en un paraíso fiscal. El periodista ha publicado la parte griega de un archivo mucho mayor, el que se llevó Hervé Falciani en 2007 del HSBC, que no es ni mucho menos el único banco de toda Suiza.
Falciani está hoy encarcelado en España, en la prisión de Valdemoro, detenido bajo la acusación de un delito que ni siquiera existe en nuestra legislación: revelar secretos bancarios. La contradicción es brutal: en España, si alguien tiene conocimiento de un delito fiscal, su deber es ponerlo en conocimiento de la justicia; por hacer precisamente eso, la justicia española lo mantiene hoy en prisión.
En breve, el Gobierno tendrá que decidir si lo extradita a Suiza o si –como piden el PSOE e IU–, lo pone en libertad. Gracias a Falciani, que entregó su valiosa información a Francia, España pudo recaudar 6.000 millones de euros defraudados por 659 personas, una lista que en España aún no es pública en su integridad.
Falciani se ha ofrecido a colaborar con España, ayudando a localizar a otros delincuentes españoles que esconden su dinero en Suiza para no pagar. ¿Aceptará el trato el Gobierno de Rajoy, ese mismo Gobierno que aprobó una amnistía fiscal y que negocia con Suiza otra fórmula similar? Prefiero no apostar.
Fuente: http://www.eldiario.es/escolar/Suiza-estado-criminal_6_63053705.html

martes, 23 de octubre de 2012

EL SILALA: VERTIENTE DE AGUAS FÓSILES DE PROPIEDAD EXCLUSIVA DE BOLIVIA

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23-10-12
EL SILALA
VERTIENTE DE AGUAS FÓSILES DE PROPIEDAD EXCLUSIVA DE BOLIVIA
 Mediante la Escritura Pública No. 48 de 23 de septiembre de 1908, la Prefectura del Departamento de Potosí, República de Bolivia, basada en la atribución que le confería el art. 217 del Reglamento de Aguas del 8 de septiembre de 1879, elevado a rango de Ley en 1906, otorgó la concesión y consiguiente adjudicación del uso de las aguas que forman unas vertientes existentes en la comprensión del vice-cantón Quetena, de la provincia Sud Lípez del Departamento de Potosí, a la empresa The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Co. Ltd., para los fines de abastecimiento de aguas para las locomotoras a vapor del Ferrocarril Arica-Bolivia.
Ahora bien, si se reconoce que Bolivia otorgó la concesión y adjudicación de aguas a una empresa ferroviaria, existe un reconocimiento expreso de que esas aguas corresponden exclusiva e íntegramente al patrimonio de la República de Bolivia, actual Estado Plurinacional.
Después de casi cien años, mediante Resolución No. 71/97 de 14 de mayo de 1997, la Prefectura de Potosí dispuso la revocatoria y anulación de la concesión mencionada, al haberse establecido en el segundo considerando  de ese documento: “que ya no existen las motivaciones condicionantes reales como normativas que dieron lugar a la concesión, por lo que no se justifica mantener subsistente la concesión de las aguas que forman las vertientes del Silala”.
Esta Resolución Prefectural fue elevada a rango de Decreto Supremo No. 24660 el 20 de junio de 1997. Dado que el ferrocarril Antofagasta-Bolivia no utiliza el agua desde los años 40, no se justifica de ningún modo la subsistencia de la concesión que, además, ocurre que el curso natural de la vertiente, había sido desviado para usos completamente diferentes a los que originaron la concesión.
Bolivia, en consecuencia, demanda el pago de las aguas que nacen de manantiales y que fueron desviadas hacia territorio chileno. Se trata de un reclamo centenario, Chile por su parte ha sostenido y sigue sosteniendo con porfía y de manera fraudulenta que las aguas constituyen un RIO DE CAUCE SUCESIVO Y POR TANTO INTERNACIONAL.  ¡¡Una verdadera falacia digna de impostores y embarcadores!!
Actualmente el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, ha cursado “instrucciones” a CODELCO (la empresa chilena del cobre) y FCAB (Ferrocarril Antofagasta-Bolivia), para que no entren en conversación alguna con Bolivia, ya que ahora el asunto salía del ámbito empresarial para convertirse en un “litigio internacional”. Efectivamente, según la edición de 4 de julio de 2000 de “El Mercurio”, la cancillería chilena decidió asumir la defensa de las empresas que han estado haciendo uso ilegítimo de las aguas del manantial Silala.
La sólida posición de Bolivia se basa en que el Silala está compuesto por 94 ojos de agua que actualmente llegan a territorio chileno únicamente por medio de canales artificiales fraudulentamente construidos.
En conclusión, se establece que el Silala no es un río de cauce sucesivo y por tanto, internacional, sino, por el contrario,  un conjunto de ojos de agua que se encontraban naturalmente y exclusivamente en territorio boliviano.
Chile, aprovechándose de una concesión que ya no tiene vigencia alguna, pretende seguir aprovechándose de un recurso natural que no le corresponde y convertir el problema en un litigio internacional. El problema evidentemente se ha constituido ya en un litigio internacional que si no es resuelto por los conductos jurídicos naturales y el reconocimiento de Chile del carácter exclusamente boliviano del Silala, lo que corresponde es tomar medidas concretas de destrucción del canal artificial a fin de que las aguas retornen a su cauce natural. Igualmente estamos seguros que cualquier tribunal internacional dará la razón a Bolivia en un eventual litigio internacional en torno a la cuestión Silala.
Por lo tanto, Bolivia tiene el pleno derecho de hacer y construir todos los proyectos acuíferos que crea conveniente sin “permiso” alguno de los eternos usurpadores chilenos.
En las actuales condiciones históricas ya no tienen valor alguno las bravuconadas, ni los insultos del gobierno chileno, de su cavernaria oligarquía y sus representantes. Bolivia debe hacer valer sus legítimos derechos en TODOS LOS TERRENOS. Los bolivianos estamos hartos de las arbitrariedades internacionales de Chile que tiene sembrada la frontera común de minas anti-personales asesinas, que nos ha robado las aguas del rio Lauca y del rio Mauri, que obstaculiza nuestro comercio internacional, en fin que comete toda una serie de atropellos contra los bolivianos y contra Bolivia.
Las amenazas agresivas chilenas de carácter militar no nos atemorizan porque también los pueblos y naciones pequeñas pueden derrotar las agresiones abusivas de los imperios prepotentes y menos aún vamos a temer las amenazas de un gobierno títere de los poderes mundiales.
Las aguas del Silala son enteramente bolivianas y deben volver a beneficiar a nuestro pueblo.
Nuestro partido revolucionario rechaza airadamente las amenazas chilenas y apoya todas las acciones legales y prácticas del gobierno, para recuperar esa riqueza natural usurpada por el “Israel Latinoamericano” (Evo Morales) o el “Caín americano” (Carlos Palenque).
PCmlm

lunes, 22 de octubre de 2012

Estados Unidos usa su diplomacia para destruir naciones


Estados Unidos usa su diplomacia para destruir naciones

17 de Octubre de 2012

Desde la década de los años 50, las administraciones estadounidenses han llevado adelante políticas destinadas a destruir a las naciones que no condicen con su ideología y que no respetan su hegemonía.
En los últimos días, el presidente Evo Morales y el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, expresaron por separado el malestar y el daño que produce la incesante campaña subversiva estadounidense contra Bolivia. Varios bolivianos hemos coincidido en que el intervencionismo de Estados Unidos en territorio boliviano está llegando a límites intolerables.
El viernes 12 de octubre de 2012 dije en el programa Detrás de la noticia, de Eva Golinger, que “las relaciones diplomáticas de los países que se alejan de las políticas de Estados Unidos son muy difíciles porque Washington aprovecha el acceso que le da esa relación para promover invasiones con el poderío de todas sus agencias expertas en golpes de Estado, en promover a la oposición, exacerbar los conflictos y establecer las bases para lo que sería luego un programa de nation building, que se traduce como construcción de naciones, pero significa más bien destrucción de países porque la supuesta construcción parte siempre de la destrucción de la nación original antiimperialista para remplazarla por una complaciente, o en su defecto dividirla en dos para construirle a la nación antiimperialista su siamés antagónica que a partir de ahí haga el trabajo sucio de la contrarrevolución.
A pesar de la firma del nuevo acuerdo marco para las relaciones, Bolivia sigue irremediablemente amarrada al funesto acuerdo de cooperación técnica de 1951, mediante el cual Estados Unidos se adjudicó el derecho de intervenir directamente en la política boliviana a través de una asistencia supervisada por sus agentes y de programas independientes de toda supervisión nacional.
El propósito era producir la derechización del socialismo y nacionalismo del MNR, corromper la revolución del 1952, restaurar y adoctrinar a las fuerzas armadas que habían sido disueltas por el pueblo, prepararlas para las dictaduras militares de los 70 y 80, e imponer el neoliberalismo de los 90 y los 2000. Absolutamente todo se basa en el acuerdo del año 1951.
La primera pauta del sometimiento está escrita en el título del acuerdo que establece: Convenio relativo al punto cuarto para la cooperación técnica entre Estados Unidos de América y Bolivia. Lamentablemente parece que a nadie se le ocurrió, en Bolivia, preguntarse el significado del misterioso punto IV.
Resulta ser que el programa llamado punto IV, mediante el cual Estados Unidos firmó acuerdos bilaterales con los países del tercer mundo, era el programa de asistencia técnica y económica en los sectores agrícola, militar, de becas de estudio, información y asesoramiento político, creado por el presidente Harry Truman en el año 1949 y aprobado por su congreso en junio de 1950. Lo bautizó con el nombre de punto IV porque ese programa había sido anunciado en el punto cuatro de su discurso inaugural. Lo que no se mencionaba en los acuerdos era que ese punto estaba claramente relacionado con el punto tres del mismo discurso, el cual establecía como objetivo “fortalecer a las naciones amantes de la libertad en contra de los peligros de agresión”.
El presidente Truman estaba moviendo sus piezas, en el tablero de a la guerra fría que su país sostenía con la Unión Soviética en la disputa por la influencia en los países del tercer mundo, y el programa de Construcción de Naciones era su instrumento secreto para intervenirlas. Si la Segunda Guerra Mundial convirtió a Estados Unidos en el acreedor y policía del mundo, el programa del punto IV fue el mecanismo para hacer uso de ese poder y sentar presencia en los países que le interesaban. Fue la llave maestra que abrió las puertas de países como Bolivia para consolidar el control geopolítico que Truman se fijó como objetivo en el punto tres de su discurso inaugural.
Recordemos que ese programa se firmó con urgencia en La Paz el 14 de marzo de 1951 durante las últimas semanas del gobierno servil de Mamerto Urriolagoitia en medio de una campaña electoral en la que no se dejó participar al MNR. Mientras que el Gobierno impedía por todos los medios el ingreso de Víctor Paz Estenssoro, exiliado en Buenos Aires, firmó discretamente este histórico tratado que tanta influencia tuvo en el sometimiento del país.
Estados Unidos lo hizo para aumentar la dependencia de Bolivia, de tal modo que, si ganaba, el MNR estuviese ya amarrado de pies y manos a sus políticas. En efecto, a pesar de estar injustamente proscrito, el MNR ganó las elecciones con el 45 por ciento de los votos. Sin embargo, en vez de entregar el poder a la izquierda, el presidente prefirió dar su histórico autogolpe de Estado conocido como el ‘Mamertazo’, recibió de la Embajada sus visas diplomáticas y se fue a Washington a tramitar el reconocimiento de la junta militar dirigida por el general Hugo Ballivián, la cual consolidó aún más la dependencia hasta que el 12 de abril de 1952, cuando el pueblo tomó el poder por las armas y se lo entregó al MNR para que lo representase.
Entre los documentos desclasificados del Departamento de Estado se encuentra el informe de la Embajada estadounidense en La Paz del 23 de mayo de 1952. En ese documento se informa sobre la desesperada situación en la que se encontraba Víctor Paz para ejecutar la nacionalización de las minas que le había prometido a su pueblo y al mismo tiempo lograr el reconocimiento de Estados Unidos, sin el cual su país no podría sobrevivir dada la enorme dependencia que lo sometía. La información fue en los siguientes términos:
“Informes que llegaron a la Embajada indican que el Gobierno no sabe qué hacer con el problema, pero está empeñado en seguir adelante con algún tipo de nacionalización después de que Estados Unidos le reconozca”.
Los mencionados informes representaban una discreta invitación del presidente Paz a Estados Unidos para negociar el reconocimiento con la profundidad de su revolución. En realidad, todos los proyectos estadounidenses que estaban ya operando en Bolivia fueron respetados por el gobierno del MNR, pero Paz tenía planes aún mayores para la participación estadounidense en la diversificación económica del país.
En el mismo informe, con respecto al petróleo, área en la que ya había una comisión de expertos extranjeros redactando el código del petróleo para abrir las puestas a las transnacionales, la Embajada informó lo siguiente: “El nuevo Presidente de YPFB Manuel Barrau, un hombre fuerte del partido que estuvo con Paz en Buenos Aires, ha indicado que él quiere que venga capital privado al área del petróleo. En el Ministerio de Agricultura se informó que los fondos para salarios y proyectos fueron suspendidos. Una excepción es el Servicio Agrícola Interamericano dependiente de punto IV, que continuará recibiendo todo el apoyo del Ministerio”.
Resultó contradictorio que después de tanta retórica antiimperialista, Paz Estenssoro llegara al poder sólo para respetar como sacrosanto el acuerdo del punto IV del discurso imperialista de Truman. Lo que sucedió fue la total destrucción de la revolución boliviana, porque Paz dejó intacto uno de los más importantes mecanismos de intervención estadounidense.
Algo similar sucede en la actualidad con el proceso de cambio impulsado por el presidente Evo Morales, pero con el agravante de que por lo menos Víctor Paz no encontró más solución que negociar lo mejor posible su revolución porque estaba atrapado con una dependencia de la que no podía escaparse, ya que aparte de todos los programas de desarrollo, Washington llegó a cubrir de forma directa hasta el 30 por ciento del presupuesto nacional.
En este momento, Bolivia ya se liberó de esa dependencia, controla sus hidrocarburos, su economía está estable, y no existe justificación alguna para que, cuando el gobierno intente expulsar a Usaid, se deje envolver con la astuta respuesta de que toda la ayuda había sido solicitada por Bolivia en estricta sujeción al acuerdo de 1951, que las suspensiones unilaterales no eran convenientes y que en el ámbito del diálogo del acuerdo marco podían analizar los programas individualmente. No hay razón para que Bolivia, en su intento de desenredarse de Estados Unidos, termine ratificando sus cadenas y enredándose aún más en la dependencia. El presidente Evo Morales y el ministro Quintana tienen toda la razón, pero al discurso deben seguir las acciones. Lo que se debe hacer es denunciar el tratado de 1951 en aplicación a su punto uno del artículo V, que establece que “este convenio entrará en vigencia desde el día de su firma y tendrá validez hasta tres meses después de la fecha en que cualquiera de los dos Gobiernos dé aviso escrito al otro acerca de su intención de denunciarlo”.
Recién después de que Bolivia rompa sus cadenas del funesto acuerdo de 1951, su canciller tendría la posibilidad de negociar relaciones bilaterales de igual a igual con Estados Unidos. Es muy capaz el señor David Choquehuanca y tiene paciencia de santo, pero tampoco es mago ni se lo puede obligar a hacer de tripas corazón.
Sin duda alguna la derecha que está siendo promovida y financiada va a intentar reaccionar, pero postergar esta acción defensiva sería cometer el mismo error de la revolución del 1952. Bolivia tiene además que cerrar todos los canales de penetración, incluida la National Endowment for Democracy (NED), la cual, usando de parapeto al Instituto de Democracia y Gobernabilidad, a estas alturas del proceso de cambio, todavía se da el lujo de arrear a los mejores estudiantes de ciencias políticas del país, con el pretexto de un concurso de ensayo para llevar a los 30 mejores a la ciudad de Sucre, con todo pagado para “enseñarles” cómo presentar a la Asamblea Legislativa Plurinacional un proyecto ciudadano sobre interculturalidad y gobernabilidad que obviamente refleje la agenda estadounidense para Bolivia.

(*) Es corresponsal del periódico Cambio en Estados Unidos.

jueves, 18 de octubre de 2012

La CIA es probablemente la mayor organización criminal que el mundo ha conocido


Sherwood Ross:

La CIA es probablemente la mayor organización criminal que el mundo ha conocido 
 por Red Voltaire

Miércoles, 17 de Octubre de 2012 05:03

Esta entidad es «una organización fuera de la ley y es probablemente la mayor organización criminal que el mundo ha conocido», aseguró el jueves pasado el galardonado periodista estadounidense y activista pro derechos civiles, Sherwood Ross.

«Tenemos esta gran organización criminal, dirigida por el Gobierno de Estados Unidos. Esto es un crimen contra la humanidad», agregó Ross a la cadena PressTV.
Uno de los artículos del periodista norteamericano publicado en Veterans Today, compara el servicio de inteligencia estadounidense con organizaciones de extrema derecha, como el Ku Klux Klan (KKK) que promovía principalmente la xenofobia, así como homofobia y racismo.
Aseguró que las dos entidades comparten la idea de la supremacía de la raza blanca, pero la CIA lo utiliza bajo el pretexto del terrorismo.
El activista revela que la CIA comete los mismos crímenes espantosos contra extranjeros que el KKK, la única diferencia es que el KKK estaba integrado por vigilantes autoproclamados que se consideraban fuera de la ley, pero la CIA es una agencia del Gobierno estadounidense.
La CIA, que desde su creación hasta ahora ha tenido diferentes objetivos, se encarga de la recopilación, el análisis y el uso de «inteligencia», mediante el espionaje, ya sean a gobiernos, corporaciones o individuos, que puedan afectar la seguridad nacional del territorio estadounidense.
Sherwood Ross ha sido publicista y reportero para el Chicago Daily News y ha trabajado como columnista de la agencia Reuters. También ha sido consultor de medios de comunicación en universidades, colegios de abogados, sindicatos y de editores de más de 100 revistas estadounidenses